Museo de Arte Contemporaneo de Bogota (MAC)

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EPIFANIA-DIAFANIA: EVOCACIONES

Exposición 7 de diciembre de 2001

 

   
 

El Acto Epifánico
en el Espacio de la Creación Artística

por María Clara Echeverri

El Acto Creativo sugiere al hombre dialogar consigo mismo y darle sentido a su existencia.

Este Acto se inscribe dentro de los linderos de un lenguaje propio y se convierte así, en un territorio íntimo donde no se permiten concesiones, donde no existen las fronteras y donde siempre habrá una sensación urgente de querer sumergirse en una dimensión interior.

Por ser un rincón hondo "donde todo se hace ley" recordando a Rilke , el único camino a seguir es aquel que nos dicta enfáticamente nuestra voz interna, que para que ésta se revele, no hay mas alternativa que entrar en contacto con nuestra propia soledad. Una soledad creativa que nos permita encontrar respuestas como símbolo de una profunda redención espiritual.

En palabras de Juan de la Cruz hablaríamos de una "Soledad Sonora; entendiendo el concepto de soledad como una complicidad consigo mismo y que impulsa a la creación; una soledad que acepta el silencio como parte integral de sí. Una soledad que, vista a la luz de la fe es "condición interior esencial para el encuentro con el Amado; probar la certeza de que el otro está ahí dentro de mí, y que yo estoy dentro de él".  Una soledad que a modo de pasión se construye día a día para darle paso a la creación.

Antiguamente la Epifanía era una fiesta que se llamaba Festum Luminis que significa fiesta de la luz o de la estrella y representaba la llegada de los Reyes Magos a la cuna del recién nacido.

Sin embarao dentro de este contexto, podemos prefigurarla como una "Noche Oscura" apuntalada hacia el amanecer; como el espacio silencioso que sabemos, estallará en sonidos particulares. También es un estado del alma que se prepara para lo grandioso. Lo Epifánico responde al acto de concreción y de hacer visible lo invisible; también evoca la presencia de lo misterioso para darle paso a una existencia cargada de sentido.

Epifanía en su más prístina esencia es la aparición de Dios pre-sentido y anunciado a través del Antiguo Testamento: "Saldrá un vástago del tranco de Jesé, y un retoño de sus raíces brotará. Reposará sobre él el espíritu de Yahveh" Isaías 11,1; Se hará Hombre y se manifestará en él la plenitud de su gracia santificadora: "Y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, por que no tenían sitio en el alojamiento" Lucas 2.7

Desde un punto de vista teológico, con el nacimiento de Jesús se cumple la máxima promesa de Dios hacia los hombres y esta supone un conocimiento existencial del Verbo Eterno que no es otra cosa que una experiencia de amor entre los hombres. Un amor que se torna Diáfano, transparente y cristalino; Un amor cuya naturaleza cambia completamente la escala de valores del acontecer humano donde lo grande se hace pequeño para poder transformar su corazón.

La significación de la palabra Epifanía está llena de múltiples figuras y símbolos ubicados en el contexto de la Sagrada Escritura.; Palabras como Presencia, Revelación, Transfiguración y Aparición nos permiten contactarnos con otras referencias de orden escatológico: Angel, Fuego, Montaña. Nube que no aluden a otra cosa que a la idea fundante del Reino de Dios.

Retomando la experiencia del Acto Creativo es importante señalar que éste al igual que la palabra Epifanía, hunde sus raíces en el espacio simbólico porque ambos se dan a la tarea de revelar y de "hacer aparecer" lo ausente y lo presentido; uno y otro se encargan de explicar al mundo lo que intuye la imaginación. A fin de cuentas están para instaurar sentido y se convierten así en un modo de conocimiento. En palabras de G. Durand "El símbolo se convierte en la Epifanía de un misterio donde el sentido de Epifanía pasa de ser un sustantivo para pasar a ser un adjetivo calificativo.

Asistimos aquí a la unión de dos experiencias espirituales: por una parte, la experiencia artística del Acto Creativo; por otra parte la teológica del acontecer epifánico porque ambos hacen aparecer un sentido secreto, ambos develan el misterio que se ha venido preparando para materializarse y de esta manera se emprende el vuelo hacia el acto de apertura y de comunicación. Después de vivir una experiencia creativa, quien lo hace no regresa igual; la transformación es inminente y este hecho posibilita una acción directa con el otro. Este otro se convierte en el público quien será receptor de la obra artística; será encargado de darle sentido y de re-interpretar cuantas veces sea necesario lo que una vez se gestó en aquel rincón hondo de su creador.

María Clara Echeverri