Marcela Acosta

Medellin

Diseñadores de modas, Modelos

Modas

 
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Marcela Acosta

Diseñadora de modas, modelo

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 Aunque nació en Medellín, Marcela Acosta pertenece a una familia paisa que se mudó a Barranquilla hace varios años.  Después de cursar el bachillerato, viajó a Estados Unidos, donde terminó el High School, y posteriormente a Londres, ciudad en la que estudió diseño de modas.  A los 21 años, cuando volvió a Colombia, empezó a trabajar con su mamá, que también es diseñadora, y juntas establecieron una pequeña fábrica.  Amiga de los cambios y la variedad, combinó ese trabajo con toda una serie de actividades laterales: fue Miss Atlántico, Miss juventud y más tarde -«empujada por la piquiña»- decidió regresar a Europa, donde modeló para Ungaro.  Los años en Europa fueron muy productivos.  Aprendió el oficio, acumuló experiencia y, convencida de lo mucho que había por hacer en Colombia, optó por instalarse en Bogotá y emprender allí una carrera en serio. «Al principio diseñaba una ropa de mujer solladísima.  Me sentía influida por Versace, Montana y, sobre todo, Jean-Paul Gauttier.  Por eso trabajaba pieles, mezclaba texturas, materiales plásticos y bralantes, es decir, lo que en ese momento se utilizaba en las discotecas y bares de Europa.  Aunque ahora desarrollo mis ideas en una línea diferente, puedo decir que ésas siempre han sido mis características: ropa de vanguardia, pero muy bien hecha, y diseño de estirpe italiana.  Hoy en día he abandonado la influencia francesa y me gustan más Ferré o Prada». En la misma línea, Marcela Acosta fue la primera diseñadora colombiana en lanzar modelos de tanga. «Desde un punto de vista formal, me interesa mucho la ropa de playa.  Un bikini, por ejemplo, es un reto para la imaginación, ya que se trata de diseñar con elegancia y muy poca tela».  Su éxito le permitió abrir una serie de boutiques e incluso exportar en pequeñas cantidades a Europa y Estados Unidos.  Ese derroche imaginativo también le sirvió para ganar, en 1986, un concurso al mejor diseño en Colombia y para repetir el galardón cinco años después, ya en otro evento, el New York Pret. «Sin embargo, justo cuando empezaba a consolidarme, se inició el apagón y, como todos los comerciantes, resulté muy afectada.  Pasado un tiempo, decidí cerrar el taller e irme a Italia.  Allá hice contactos y en el 95 reabrí, en compañía de mi esposo, un almacén en Bogotá.  Ahora me desempeño en dos campos: por un lado, importo ropa de marcas muy exclusivas, como Boss y Dolce&Gabbana; por el otro, trabajo mis colecciones, lanzando más o menos cada tres meses un nuevo conjunto de diseños.  Trato de renovar continuamente el stock de mi boutique porque mi clientela, integrada por gente joven y moderna, así me lo exige».  Pintora y escenógrafa, Marcela Acosta ha diseñado el vestuario de algunas series de televisión, como Las Ejecutivas o Hechizo, y  participó ocasionalmente en Mascarada. «Además, visto a un sinnúmero de actrices y modelos, entre ellas Amparo Grisales».  También ha comenzado a trabajar con músicos, haciendo cambios de imagen para Shakira y Aura Cristina Geithner.   Resumiendo: hace mil cosas y disfruta el diseño. «La hechura de ropa me pone en contacto con personas de diversas edades, temperamentos y opiniones.  Además, vivir rodeada de gente resulta muy interesante.  Eso me ha enseñado mucho; por ejemplo, que el buen gusto se encuentra en todas partes y que la elegancia es un don natural, si bien se puede adquirir».  Su interés por mantenerse a la vanguardia va de la mano con su creencia de que la moda pone un toque de fiesta en las actividades del día, generalmente tan serias, y con su manera de sentir su trabajo como una pasión, un vicio: «Por eso me gusta decir, cuando hablo de ropa, que soy una adicta».  

Tomado del libro: La Moda en Colombia, Ediciones Alfred Wild, 1994