Sandra Cabrales

Diseñadores de modas

Modas

  Andra Cabrales

diseñadora de modas

Recuento
 

El retorno a su escencia

por Olga Lucia Cardenas

Es publicista y diseñadora de modas.
Su fuerte es la línea prét-a-porter,
retrovanguardista e impregnada de
romanticismo, aunque a finales de este año
lanzará una colección de camisería para hombre

Cambió de manera intempestiva. Fue como si un  tornado la hubiera envuelto hasta transformarle por completo la forma de ver la vida y, por supuesto, su concepto de moda. Sandra Cabrales  siempre había sido una mujer espiritual, romántica y así eran sus diseños. Pero el día en que se separó de su esposo Rafael le afectó tanto, que se refugió  en la onda techno.

Sus clientas no entendían qué le había pasado, pues dejó de lado los encajes para darle paso a ese estilo que empezó en los años 90, cuando a la música techno Í se unieron el minimalismo y los trajes elaborados en  materiales sintéticos, plásticos y fríos. "Fueron cuatro ; años de bloqueo emocional porque la separación fue dolorosa. Me casé muy enamorada y de pronto, todo se derrumbó. Pero al comenzar el milenio me miré al  espejo y vi en mí todo lo que no quería ser. Ahí tomé la decisión de reencontrarme y, en estos momentos, me estoy volviendo a enamorar de mí, de mi trabajo y de mi creatividad", dice.

Por esa misma razón, en días pasados lanzó su nueva colección `listo para llevar, con una línea muy estructurada, romántica, dirigida a una mujer ejecutiva con remembranzas de hippie, pero sofisticada y bien puesta. Esta línea representa el retorno a su esencia, a sus retazos, chiffones, algodones, telas teñidas, origami... "Voy a recuperar el estilo Cabrales que dejé olvidado. Voy a retomar mi moda de siempre, la que me hace feliz", advierte.

Precisamente, la diseñadora Olga Piedrahíta, a quien Sandra considera como una de sus mejores amigas, dice al respecto: "Durante estos últimos años, Sandra se salió de su rumbo para explorar el mundo, algo que para mí es muy válido porque es muy peligroso que un diseñador se quede en lo mismo. Este oficio se sustenta en la capacidad de aventura, de creación, de girar y girar ideas para buscar nuevos horizontes, pero siempre y cuando se mantenga la esencia. Lo único, es que ella se refugió en un estilo alternativo que tiene inundado el mercado".

Olga considera, que Sandra al dar ese salto a lo techno, dejó un vacío muy grande por que ella -según explica- es la única que maneja la vanguardia con esencia retro y le agrega algo que hace parte de su estilo: la etnia. Por eso, la define como la única diseñadora `etno-retrovanguardista, que hay en el país.

El diseño: un legado de su abuela

Los cambios continuos y radicales han si do una constante en la vida de Sandra Cabrales, y mucho mas, porque su padre -Omar, coronel retirado del Ejército- estuvo en muchas misiones diplomáticas: "Vivimos en Venezuela, Estados Unidos, Panamá y en diversas ciudades colombianas. Por supuesto, cada vez ingresaba a un colegio distinto, mis amigos eran diferentes... pero lo mejor de esa experiencia es que me eduqué con una mente muy abierta al mundo", comenta.

Desde muy niña, a Sandra le encantó el dibujo y la ilustración. No en vano, a los 8 años pintaba muñecas de papel y ella misma les hacía los vestidos. A las Barbies, por ejemplo, jamás les compró una pinta porque ella les confeccionaba los trajes.

Sandra hizo un par de semestres de derecho, luego terminó publicidad, se especializó en cine y creatividad y sólo realizó algunos cursos de patronaje y de ilustración de modas. Porque aquello  del diseño, según cuenta, lo heredó de su abuela materna, Ana Rosa Gualteros. "Era sastre y me fascinaba sentarme a dialogar con ella y a jugar con todos los retazos que encontraba. Fue una mujer muy valiente, que cosía y vivía de eso", explica.

Tal vez por esa misma razón, Sandra siempre ha sido obsesiva con su ropa, incluso desde la infancia. Por eso, no le gustaba que le compraran vestidos hechos, sino que se los mandaran a hacer a una costurera. "Todavía recuerdo de mis primeros años de vida un vestido verde, que tenía cartera y botas compañeras. También un abrigo sintético con piel de tigre que me ponían mucho cuando vivíamos en Nueva York. Aún los tengo guarda dos y hasta me han servido como fuente de inspiración para muchas de mis colecciones", señala.

Hace 18 años Alberto Nieto, uno de sus mejores amigos, fue quien primero le propuso un empleo serio en lo que a moda se refiere. La invitó a trabajar en el departamento de diseño de Carlos Nieto, donde la jefe era la también diseñadora Bettina Spitz. Entre las dos crearon mucha ropa masculina. "A Bettina le aprendí bastante porque su formación es muy estructurada. Además es disciplinada y ordenada, todo lo contrario a mí. Por eso fuimos el punto de equilibrio".

De ahí salieron juntas y montaron como socias la tienda Bettina Spitz, pero al cabo de unos años decidieron que lo mejor era separarse y así en 1990 nació Sandra Cabrales con su estilo retrovanguardista. "Fui de las primeras diseñadoras que manejó las transparencias, las flores en tela... siempre muy romántica", afirma.

Aunque Sandra diseña ropa para mujer, también hace una que otra cosa para hombre. Por ejemplo, a finales de este año, lanzará una completa colección de camisas para ellos. Todas sus prendas, independientemente del género al que vayan dirigidas, son versátiles y atemporales.

Su vida, su esencia

El motor de la vida de esta diseñadora bogotana se llama Samuel Rojo: su hijo de ocho años a quien adora, le entrega lo mejor de ella y espera ser una de sus mejores amigas, no una mamá bruja. "Quiero que siempre le queden claro tres cosas: que jamás uno mismo debe decirse mentiras, que nunca se deben hacer cosas que hagan daño y que siempre hay que tratar de encontrar la felicidad".

Sandra Cabrales es una mujer absolutamente musical. Su canción favorita es `Yo sobreviviré de Gloria Gaynor. Su comida,  la vegetariana y es una experta en preparar lasaña y gluten,  la carne de los vegetarianos. También es muy espiritual, cree  en la reencarnación,  piensa que fue religiosa en otra vida y que vino a esta a buscar el punto  de equilibrio.  Aunque es cristiana, practica una filosofía hindú. Le fascina hacer yoga, caminar por senderos y contemplar por horas enteras la luna. "Estoy solterita y a  la orden", dice. Algún día espera poder formar un  hogar porque el mejor estado para ella es el de pareja y sueña con tener una hija que se llame María Antonia.

Su objetivo a corto plazo es hacer más comercial su marca y con el tiempo, internacionalizarla. Colecciona gafas, aretes y carteras de toda clase. Diseña para  la mujer que se viste como se siente y a la diseñadora extranjera que más admira es a la italiana Miuccia  Prada.

Y es que Sandra Cabrales, al igual que Prada, diseña , para las diferentes almas. Para la mujer aventurera, la antigua, la romántica, y lo continuará haciendo en esta nueva etapa de su vida en la que, como dice la diseñadora Olga Pidrahita "está más reflexiva, más madura, con mucha estabilidad emocional y eso le va a permitir proyectarse en la fortaleza que ella tiene".

Tomado de Carrusel No.1143, 27 de julio de 2001
Fotos de Camilo Gomez
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Transparencias

por Marcela Casas Sinisterra

 

Sandra Cabrales entabla a través de sus diseños contacto con el pasado. Cada una de sus puntadas tiene una razón de ser.  Desde hace diez años trabaja en su taller creando atuendos para la mujer que busca estar a la moda de una manera más bien casual. La comodidad y las siluetas fluidas con vestimentas de materiales "reciclables y atemporales", como ella misma los denomina, la invitan a elaborar  trajes que, por lo general, evocan los años sesenta, sin olvidar las tendencias del momento y las exigencias de quienes van a lucir sus confecciones. Sus diferentes estilos, básico y vanguardia, nunca imponen un horario, pues lo que realmente pesa es la actitud de la gente frente a la vida.

La limpieza de sus diseños permite llevarlos sin mayores accesorios. Peinados extravagantes y exceso de maquillaje se oponen a estas exóticas vestimentas que ahora sobresalen por sus atrevidas transparencias. Pantalones, faldas, blusas y vestidos permiten ver claramente a través de sus materiales lo que se expone, por ejemplo, con un tul, tela con la cual Cabrales fabrica livianas vestiduras en blanco y negro. Son productos que nacen a partir de la necesidad de convertir la ropa interior femenina en piezas exteriores visibles y de la constante evolución de la moda con cambios radicales a la hora de vestir.

Tomado de la Revista Buen Vivir, No.51, febrero de 1999

 

Nota:  ColArte está interesado en complementar el WEB de esta diseñadora.  Comunicarse con colarte@cable.net.co