Bettina Spitz

Diseñadores de modas

Modas

  Bettina Spitz

www.bettinaspitz.com 

diseñador de modas

 


Diseñadora de moda,
especialista en ropa prét-a-porter.
En estos días (2001) lanzará una línea de calzado con su nombre
y a finales de año, incursionará en el mundo de los accesorios.
Esto le contó a CARRUSEL

Cuando era niña, sus papás llegaron a pensar  que era autista, pero por fortuna no. Lo que pasaba era que Bettina Spitz tenía a su disposición una bodega gigante donde había toda clase de hilos, botones, telas, máquinas... que podía coger a su antojo, pues al fin y al cabo, era la fábrica de modas de su mamá.

Entonces, no necesitaba nada más para jugar, ni si quiera compañía. Y su hermana, que era la niña más cercana, sólo se interesaba por las matemáticas y los experimentos químicos. Pero así, un poco solitaria y distraída, Bettina aprendió a manejar las máquinas de coser sin que nadie le enseñara; cortaba, cosía y se ideaba toda clase de prendas. La creatividad siempre ha sido su mejor compañera.

"Todo estaba dado", dice mientras mueve sus ma nos, libre de joyas. "Mis papás, ambos alemanes, llegaron a Colombia después de la Segunda Guerra Mundial. Mamá (Ingrid Kreie) había trabajado en Hamburgo como modelo y con empresas de moda.

Era igualita a Grace Kelly. Y al llegar acá continuó con esas mismas labores. Mi hermana y yo nacimos tiempo después. Siempre estuve al lado de mamá, la acompañé a ferias, desfiles... El mundo de la moda me absorbió por completo", comenta.

Colombiana, pero alemana en la forma de ser

Bettina Spitz es la única de su familia que no tiene nacionalidad alemana, porque se la negaron aunque sigue en la lucha con abogados y todo, pero en su forma de ser es la más alemana de todas: estricta, organizada, perfeccionista... No en vano, durante la entrevista que le hizo CARRUSEL, todo el tiempo colocó en línea recta los papeles que tenía en la mano, lo mismo hizo con las fotografías. No le gusta que nada esté ni un milímetro fuera de lugar. "Soy sicorrígida y eso es un gran defecto", dice en medio de sonrisas.

Cuando terminó el bachillerato en el colegio Andino de Bogotá, Bettina hizo un curso de diseño, en Hamburgo, privado y dirigido a gente muy avanzada, con mucha experiencia en el campo de la moda. El énfasis era en la parte técnica, de mercadeo y patronaje.

"No fue fácil. Yo tenía apenas 17 años, no era experta en el tema. Me tocó duro, pero salí bien librada. Después, al terminar mis estudios regresé a Colombia y me puse a trabajar con mi mamá", e inició su ascenso profesional.

La nombraron jefe de los departamentos de diseños de empresas como Carlos Nieto, Jeans and Jackets y Gente Joven. "Esa fue mi verdadera escuela, en las tres fábricas tuve la oportunidad de viajar por el mundo y en esa época era importante porque no existía el Internet, como hoy en día, para poder estar actualizado. Aprendí muchísimo", afirma. Hace 14 años se independizó y montó su firma Bettina Spitz.

Primero la Estetica

Bettina se dedicó a diseñar trajes prét-a-porter siempre con la idea de que la ejecutiva colombiana cambie su forma de vestir. De que se fije más en la estética, que tenga en cuenta la estatura, la forma de su cuerpo y que identifique qué le va bien y qué no. A ella le encantaría que la mujer dejara de usar zapatos altísimos, faldas muy cortas y prendas muy entalladas, porque lo que se impone es la comodidad.

Sus diseños están pensados para esa mujer global, femenina, moderna, que se siente bien con su forma de vestir cuando hace viajes internacionales, que usa prendas cómodas y zapatos de tacones que no superen los seis y medio centímetros. Precisamente, pensando en esos detalles, Bettina lanzará, en estos días, su colección de calzado y en diciembre incursionará en el mundo de los accesorios y gafas.

"También voy a sacar una linea de gala, muy juvenil. No son prendas costosas pero sí intercambiables", dice. Todo, ideado para esa mujer de mentalidad joven, versátil. Así, con pasos de animal grande, mucha creatividad y esfuerzo Bettina ha ido consolidando su marca. Una marca en la que la prenda más económica puede  costar 45 mil pesos y la más cos tosa 400 mil, como un sastre.

En estos momentos, ya tiene dos almacenes en Bogotá y vende sus diseños en toda Colombia y gracias a un trabajo de algunos diseñadores con Proexport comenzará a incursionar en los mercados de Venezuela, Estados Unidos y México. Su objetivo final es internacionalizar su marca.

Cara a cara
con su personalidad

Fuera del diseño de modas, Bettina Spitz es una excelente deportista y lo que más practica es el esquí náutico, pues su esposo Mauricio Quintero, es un experto en esas lides. Por eso mismo, coleccionan toda clase de esquíes. También guardan pedazos de botes viejos, tornillos, objetos de toda clase...

Bettina es una mujer rubia, de mediana estatura y músculos muy firmes. Tal vez, porque esa práctica deportiva la mantiene en forma y como ella dice "me cuaja muchísimo". Paralelamente, va al gimnasio y come muy saludable. Pica queso todo el día.

No es rumbera, le gusta la música clásica, admira a Coco Chanel, aunque no se muere por las marcas de ropa, como sí por la decoración y los buenos autos.

Bettina no tiene hijos y tampoco le hacen falta. "Si Dios no me los mandó, por algo sería. Tampoco adoptaría un niño, es muy difícil, preferiría cuidar y ayudar a cien pequeños pero no adoptar uno".

Así piensa esta mujer minimalista, que siempre se viste con diseños suyos, que está convencida de que Colombia impuso la moda de la ombliguera en el mundo, que ama la libertad, la eficiencia y cuyo principal reto es hacer que sus diseños no envejezcan.

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En vacaciones Jugar a jugar

POR OLGA LUCÍA CÁRDENAS B. 

Divertida. Así es la propuesta de la diseñadora Bettina Spitz para esta temporada de fin de año y para la primavera-verano del 2005. Su colección Jugar a jugar es una muestra de versatilidad; comodidad, alegría y mucha feminidad. 

La diseñadora Betuna spitz le apostó a la audacia del color. Naranjas con fucsias; verde con azul turquesa, amarillos... mezclas atrevidas y divertidas que logran el equilibrio con la sofisticación de los diseños.

La colección que lanzó para la próxima temporada de vacaciones está inspirada en la naturaleza mezclada con los comics, el pop art. Son prendas muy versátiles que se dejan combinar (de ahí el nombre `jugar a jugar) y que se pueden llevar tanto en climas fríos como en cálidos, donde el aire acondicionado permanece a full.

La mezcla de faldas cortas con suéteres livianos; trajes de baño (mucho más amplios, pensados para la mujer que practica esquí náutico, triatlón, natación... ) con abrigos en plena explosión de color; shorts con faldas sobrepuestas, llenas de bolsillos al mejor estilo cargo para guardar el celular, la billetera...; los pantalones y enterizos con botas elefante, muy anchas... son los `must de la temporada.

La limpieza de accesorios es evidente. El acento lo ponen las gafas de sol grandes así como carteras, bolsos, zapatos y botas muy cómodos, con proliferación de estampados y pintura a mano que le quitan rigidez a la moda.

En detalles y accesorios Bettina destaca lo metálico porque cada vez es más futurista. Hay presencia de broches plateados, cremalleras de doble carro y riqueza de bolsillos, por la tendencia cargo y utilitaria.

El negro y el blanco, imprescindibles en sus pasarelas, se fusionan con alegres tonalidades que sobresalen en un solo detalle: una flor bordada a mano; un símbolo pop art...

Tomado de la Revista Carrusel No.1297, 5 de noviembre de 2004

 

Nota:  ColArte está interesado en complementar el WEB de esta diseñadora.  Comunicarse con colarte@cable.net.co