Carol Young

Montevideo, Uruguay

Ceramistas

Objetos

Carol Young 

ceramista

Recuento

CriticaII

CriticaIII

CRITICA

De su exposición en 1991:

En los últimos años el Centro Colombo-Americano de Bogotá ha tenido una clara política de exposiciones. Además de sus periódicas revisiones de las diferentes etapas cronológicas del arte colombiano, el Centro Colombo-Americano ha destacado, entre otros aspectos del arte del Siglo XX, la cerámica de la que, aparte de una revisión de su historia, ha tenido una sistemática programación para relievar el trabajo de sus más destacados practicantes.

En esta sede del norte, el Centro Colombo-Americano ha presentado entre 1988 y 1990 las muestras individuales de Gloria Duncan, Cecilia Ordóñez y Ronald Duncan, tres de los mejores ceramistas nacionales. Ahora le corresponde el turno a Carol Young, quien realiza su primera exposición individual.

Lo primero que hay que destacar es que el trabajo de esta ceramista se mantiene dentro de los conceptos básicos de la vasija (pot) y dentro del campo específico de la realización de vasijas (pottery). No hay en estas obras ninguna intención de hacer pinturas o esculturas con la cerámica. Lo que la artista hace son vasijas u ollas con la misma conformación de los recipientes que el hombre ha ejecutado desde los tiempos más remotos para cocinar, hervir agua, guardar alimentos y enterrar a los muertos. En seguida hay que relievar que estas cerámicas están hechas exclusivamente con arcilla y que han sido trabajadas con torno, un instrumento antiquísimo y tradicional que se remonta a varios milenios antes de nuestra era. Sin embargo, es innegable que lo que Carol Young realiza son unos bellos objetos artísticos, ajenos a cualquier función utilitaria y plenamente válidos por la exquisita elaboración de sus formas y superficies.

Ciertamente resultan admirables en estas "vasijas" el espacio contenido -ver la cita anexa sobre el tema de Philip Rawson- y el poca espesor de sus límites cerámicos. La artista crea realmente unas formas en las que es tan importante el vacío rodeado como las superficies casi siempre limpias y muy delgadas.

Las cerámicas de Carol Young se distinguen por su sencillez y naturalidad. Son obras de arte sin ningún artificio y en las que sobresale su verdad fundamental. Hechas de arcilla, ostentan el material, así como su color y textura. Convertidas en vasijas gracias a las manos sensibles de la artista, sus formas son tan simples como claras. No pretenden ser sino vasijas o más exactamente contenedores espaciales, libres de cualquier función. Transformadas en objetos que guardan el vacío, conservan el arraigo a la tierra, a la arcilla de la región donde se trabajan. Crecen a través de las manos de la ceramista como crecen en el campo de La Calera los animales y las plantas. Son arcilla y, al mismo tiempo, formas.

Finalmente, resulta necesario para apreciar mejor los trabajos de Carol Young recordar la profunda diferencia que establece Bernard Leach entre la cerámica de manufactura industrializada y la realizada por el ceramista-artista. En la producción de estos artistas -categoría a la cual obviamente pertenece Carol Young- existe una unidad de concepto y ejecución y una coordinación inseparable de la mano y la personalidad, toda vez que el creador y el realizador son sólo uno.

GERMAN RUBIANO CABALLERO
Centro Colombo Americano, mayo 9 de 1991

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EL ESPACIO DEL ALFARERO

"El paso crucial es probablemente aquel por el cual algo que es existencialmente una vasija, obtiene por medio de una decoración pintada o plástica una presencia independiente. Esta transformación puede, y de hecho generalmente tiene una gran seriedad. En la antigüedad una de las funciones más importantes para tal transformación era convertir la vasija en urna funeraria, para contener las cenizas de los muertos, o para ser dedicada como ícono que contiene algún tipo de espíritu.
Una decoración pintada o plástica que le da un rostro a la vasija, y hasta extremidades rudimentarias le atribuye una actitud de confrontar al espectador. Lo "mira" en la postura de otro hombre, pero a pesar de que ocupa el mismo espacio que el espectador, el espacio del alfarero que contiene y define demuestra que no es de este mundo, sino que está enraizado en otro orden de existencia. Esto descubre y quizás explica una de las más escondidas, sutiles y penetrantes intuiciones que se tienen sobre los contenedores cerámicos y que escasamente logramos hacer consciente, que el hecho de contener crea una especial clase de célula o foco en el espacio que puede llegar a ser extraordinario y hasta atemporal".

Tomado del folleto de la exposición
PHILIP RAWSON

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Sobre su exposición en la Galeria Diners, abril del 2000...
por Maria Margarita Garcia

A flor de piel

Huele a hierba, silba el viento, chirrían los troncos de los árboles. La casa ha regresado al silencio. En el taller todavía no se ha comenzado a trabajar. Carol Young, aunque es un ave diurna, aún no se ha introducido en el mundo de las texturas, de los pliegues, de los rectángulos, los círculos y los cuadrados. Es fin de semana y acaba de llegar de Bogotá. La sed y el calor la asfixian. Camina rápidamente hacia la puerta de su casa donde todo guarda una perfecta armonía con sus cerámicas. El ladrillo de las paredes hace recordar el color natural de algunas de sus creaciones. La monocromía de los muebles, el tono de la madera y el cuero negro del sofá tienen la esencia de sus obras armónicas y mutantes que a veces se relacionan con lo precolombino, en ocasiones expresan las inquietudes de su autora y en algunos momentos atinan hacia sus lecturas o sus recuerdos de infancia en Buenos Aires donde vivió desde niña y donde nunca se sintió extranjera a pesar de haber nacido en Montevideo.

Allí, en ese sitio donde vive y donde respira el aire puro de la Sabana, están algunos de sus relieves, unas cuantas de sus obras que son signo de una etapa de transición y sus trabajos orgánicos de formas biomórficas en los que se advierten selecciones de poemas que escribe en la arcilla en forma circular y que le dan un carácter arqueológico. "Es como si yo les diera forma a los sentimientos que evocan las poesías. Esas formas tienen un significado y algo de misterio. Por eso las estrofas a veces se leen v a veces no". Saltan a la vista algunas piezas oscuras y que llegan a engañar el ojo humano. Pues un espectador desprevenido podría pensar que se trata de obras hechas en hierro y no en arcilla. También se advierten algunos trabajos atrapados en unas bases rectangulares y otros parecen empezar a liberarse de sus soportes y tomar un camino hacia lo orgánico dejando a un lado las formas geométricas.

Estas formas han partido de una serie de pliegues que son "el recuerdo de la textura de las telas que percibía de niña en la cama, en el vestido y en la ropa que llevaba puesta. Sin embargo, los pliegues cobran un aspecto distinto. Para mí dejan de ser telas para convertirse en piel y en una parte del cuerpo".

Esta es la primera vez que Carol Young deja ver explícitamente sus recuerdos y sus sensaciones. "Es como un reencuentro conmigo misma a través de los recuerdos de infancia que se integran a mis lecturas, especialmente a las de Gastón Bachelard que me inspira muchísimo y quien ha estudiado las imágenes literarias. Esto me llena de imágenes abstractas que me hacen viajar por el tiempo y llegar a puntos de mi
niñez. Ese proceso reflexivo le da sentido a mi vida y a mi obra. Por eso recurro a las lecturas como una manera de buscar puntos cardinales".

De este modo trae a la memoria sus tiempos infantiles cuando pasaba horas recogiendo y contemplando las piedras que hallaba en los caminos y que aún conserva. Así, entre un modelado y otro, entre una manualidad y otra, entre hornos y quemas, Carol Young ha logrado compenetrarse con el material utilizado. "Siempre he querido usar el barro con sus tonos naturales".

Así, sin bocetos, mezclando la arcilla o combinándola con metales, logra comunicarle a la cerámica un sentido escultórico. "Mi intención siempre ha sido ser ceramista para darle al barro una expresión artística. Rompiendo con el prejuicio de que el barro sólo sirve para hacer vasijas".

Maria Margarita Garcia
Revista Diners No.361, abril del 2000

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El barro se le ha vuelto todo un rollo

 

Carol Young, artista uruguaya radicada en Colombia desde 1978, ha trabajado con la arcilla con gran delicadeza, experimentando con distintas formas, quemas, pátinas y engobes que resaltan las calidades y bondades del barro.

Sus trabajos se mueven conceptualmente entre abstracciones poéticas o registros musicales impulsados por el ojo del observador.

La arcilla ha sido su material preferido, fuente inagotable de infinitas posibilidades y protagonista de muchas formas que ha desarrollado desde hace más de 30 años.

La más reciente serie titula da Transformación exhibida actualmente en el Museo de Arte Moderno de Bogotá, demuestra nuevas experimentaciones en su trabajo manual.

En esta ocasión, Young además de mostrar instalaciones de formas y medidas variables en arcilla, introduce el uso de metales que confirman su calidad escultórica aún con otros materiales.

Rollos sagrados, como llamó su obra, alude a papeles y archivos como si estos elementos pudieran contener el reconocimiento del ser humano y su memoria a través de los siglos.

Son rollos que recuerdan los originales manuscritos descubiertos en el Mar Muerto o los que en alguna ocasión estuvieron en estantes de la famosa biblioteca de Alejandría, una de las maravillas del mundo ya desaparecida.

Su formación autodidacta le ha dado a enormes libertades para experimentar con materiales y formas, que ha transmitido a sus alumnos de talleres de formación en la Universidad de Los Andes.

Young ha exhibido en importantes galerías de Bogotá, Como Deimos, Diners, Arte Consultores, Casa Negret y el Centro Colombo Americano.

También ha participado en numerosas colectivas, en salones, concursos y bienales dentro y fuera del país. Ha obtenido varias distinciones en Colombia y el exterior como el I premio del Salón para las Artes del Fuego y una mención de honor en de la I Bienal Internacional Cebik de Ichon, en Corea. Una obra suya obtuvo el Premio Adquisición Orton Cone Box Show, de Kansas City (E.U.).

Tomado del periódico El Tiempo, 18 de diciembre de 2007