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Tule-Kuna ... Descubriendo una cultura

Hace m�s de doce a�os, Abadio Green Stocel, un l�der tule, me cont� una an�cdota que explica el por qu� de su apellido europeo.

Una tarde, despu�s de una jornada de pesca en el archipi�lago de Kuna Ya la, en el caribe paname�o, Abadio le pregunt� a su abuelo c�mo se dec�a reloj en su lengua nativa.

-Watch - le respondi� el anciano ind�gena.

Y enseguida le cont� que durante los tiempos de la conquista y la colonia, los tules, feroces guerreros y expertos navegantes, se aliaron con los piratas ingleses y holandeses para luchar contra los espa�oles en el actual territorio del Dari�n colombiano y paname�o.

Los corsarios les dejaron sus apellidos y algunas palabras sueltas. Pero los tules, a los que tambi�n llaman kunas, mantuvieron intactos sus rituales en honor a Iguasalibler, un m�tico guerrero, elevado a deidad, que defendi� sus territorios de sucesivos invasores.

Abadio, como todos los tules, fue bautizado con el nombre tradicional que le asignaron los sailas o caciques mayores. Se llama Manipinitikinya, que quie re decir lucero del alba.

La fiesta de su matrimonio con la hija de un cacique dur� doce d�as con sus lunas y a ella concurrieron ind�genas de Arqu�a y Caim�n Nuevo, los �nicos resguar dos tules que existen en Colombia, y de Wargandi, Madungandi y Kuna Yala y Dagargu�ala, las principales regiones tules de Panam�.

En esos territorios aut�nomos del vecino pa�s, los tules administran los aeropuertos y el turismo. Tienen educaci�n biling�e, curr�culo acorde con su cultura, eligen a sus gobernantes de entre su gente y mantienen un intercambio permanente con sus hermanos colombianos del Urab�.

Los grupos paramilitares y la guerrilla han atacado a esta comunidad ind�gena que habita una zona donde los intereses econ�micos alrededor de megaproyectos como la v�a Panamericana, se cruzan con la importancia de conservar una de las zonas m�s biodiversas del planeta. Una regi�n cuyo control quieren mantener los narcotraficantes para enviar la droga hacia el exterior a ingresar armas y dinero al pas.

Las mujeres

"Desde el nacimiento, el cuerpo y el rostro de la ni�a son escenario de colorido y de figuras geom�tricas en se�al de pureza. Cuando se haga mujer, llevar� en su torso las vistosas molas, chaquiras en las piernas y figuras pintadas en la cara. De su voz, los ni�os aprender�n el dialecto tule y cargar� durante su vida con lLa responsabilidad de transmitirles la cultura de sus ancestros a Los hijos de La tierra (. .) 

"Cada rito, fiesta o celebraci�n de los Tule hace honor a sus mujeres, porque fueron ellas, en el principio de los tiempos, quienes convirtieron en llovizna la gota de agua que les dieron los dioses, para esparcirla sobre toda la tierra y llenarla de hijos".

Tomado del peri�dico ADN, de El Tiempo, 1 de octubre de 2008

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El arte cuna: reflejo de la historia 

por Aldo Brando Le�n

Las creaciones art�sticas de los cunas, al igual que en la mayor�a de las culturas ind�genas, han sido elaborad�simas formas de expresi�n, tan ricas, variadas y complejas, como el mundo que los ha rodeado y su continua transformaci�n. En los cunas, sin embargo, se destacan algunos elementos muy caracter�sticos y representativos de su mitolog�a, tradici�n y posterior contacto con otros grupos, que han dejado sintetizados en su arte, a la par del constante cambio.

En el �mbito de la escultura, por ejemplo, los nuchus (que son los bastones tallados que representan esp�ritus) constituyen una muestra de la innovaci�n.

Antes del contacto con el mundo occidental, estos bastones llevaban talladas figuras zoomorfas y antropomorfas ligadas al contexto geogr�fico, pero a finales del siglo XVI  los nuchus lucen levita y sombrero de copa, que eran el s�mbolo de los revolucionarios franceses de este siglo, y que coinciden con la colonizaci�n francesa entre los cunas.

Con los kalus ocurre otro tanto, ya que hace unos cuarenta a�os los cunas describ�an los kalus como edificaciones de un solo piso, mientras que los dibujados por el cacique segundo de Arqu�a, a comienzos de 1970, tienen varios pisos, tel�fonos, jardines y muchas banderas. Aqu� se aprecia la flexibilidad de los cunas y de su cultura para incorporar rasgos procedentes de otras culturas ajust�ndolos a sus necesidades pero preservando la esencia del ser cuna.

Es as� como el arte se convierte en un medio para el afianzamiento de la tradici�n y el almacenamiento de informaci�n, que se observa en la ideolog�a del mundo sobrenatural a medida que el mundo occidental ha estado al alcance de los cunas.

De toda su manifestaci�n art�stica se destaca especialmente la mola, que se ha convertido en el s�mbolo por excelencia de la cultura cuna.

La mola es la prenda de vestir femenina que consiste en una confecci�n de telas superpuestas de dos, tres o m�s piezas, que permiten cortar dibujos en infinidad de formas y colores que se cosen luego con puntadas muy finas. Se coloca luego sobre una blusa, generalmente de algod�n, confeccionada mediante aplicaciones.

El origen de la mola est� en la incorporaci�n de pictograf�a, pintura corporal y arte gr�fico en general sobre el algod�n te�ido con tintes naturales que posteriormente trabajaron. Ello ha podido "enriquecerse" luego con la llegada de nuevos colores y las telas ya elaboradas en su contacto comercial tras la colonia.

En las molas se ha interpretado espectacularmente el mundo sobrenatural, la mitolog�a, la naturaleza -otrora abundante y prodigiosa- representada en fauna y flora tan coloridas como la existente, as� como el resto del mundo que los rodeaba.

En el siglo XII, un hombre llamado Lionel Wafer iba con un grupo de hombres que se intern� en la selva para atravesar el istmo de Panam�. Accidentalmente fue herido, se vio obligado a quedarse con los cunas durante cuatro meses y estableci� magn�fica amistad con ellos. Durante ese tiempo dibuj� escenas de la vida cotidiana y tom� notas, en las que cuenta el gusto con que las mujeres le dibujaron aves, monstruos y �rboles de varios colores en todo el cuerpo, seg�n la costumbre. De regreso a Inglaterra, en 1699, public� sus notas, convirti�ndose as� en el primer "etn�grafo", y en la fuente bibliogr�fica primordial para la explicaci�n de la evoluci�n de esta pieza tan extraordinaria: la mola.

As�, la evoluci�n de la mola data del per�odo de intenso contacto con la cultura europea, pues cuando Wafer estuvo entre los cunas, todav�a dibujaban p�jaros, �rboles y hombres sobre el rostro, el torso y el resto del cuerpo, como parte constitutiva de su traje. Las mujeres usaban, adem�s, una pieza de tela de algod�n amarrada a la cintura y que les llegaba a los tobillos, pero en 1968 hab�an introducido una sencilla blusa encima de la falda larga. Otras innovaciones vendr�an despu�s.

Tradicionalmente la mola es hecha a mano, con gran esmero, pudiendo tardar varios meses en la elaboraci�n de una sola, dado el rico dise�o y la maravillosa combinaci�n del color. Todo el tiempo de que dispone lo dedica la mujer a confeccionar las molas, principalmente durante el Lereo, en el cual los ancianos cantores relatan la tradici�n, y en donde se tratan tambi�n los temas de actualidad, que muchas veces se registran en la mola con dibujos que interpreta su autora.

La creatividad en el arte de la mola ha hecho que los cambios del mundo cuna aparezcan reflejados de manera muy particular: hace unos a�os, cuando a la regi�n llegaron las vitrolas y los discos, estos quedaron registrados en las molas. En tiempo de guerra, los submarinos que merodearon, por las aguas cercanas a las costas quedaron tambi�n impresos en las molas. No es extra�o observar avisos publicitarios y otras formas inusitadas en el arte de la mola. Tambi�n ha llegado a popularizarse y a comercializarse tanto, que algunas se hacen a m�quina y �nicamente para la venta.

En la actualidad casi todos los materiales que utilizan son comprados. Incluso, como dato curioso, existe la importaci�n exclusiva por los cunas de chaquiras hechas de pl�stico provenientes de Checoslovaquia para la elaboraci�n de collares y otros atav�os. Esta importaci�n se extiende por varias regiones ind�genas del Pac�fico, donde se utilizan en forma de collares principalmente, que a veces llegan a pesar varias libras sobre un solo cuello.

Es tal la importancia de la mola y el papel que desempe�a en la econom�a pol�tica de los cunas, que ha conseguido convertirla en uno de los signos de este pueblo americano.

Podemos ver que no es nada casual ni espont�neo el logro obtenido por los ind�genas en cuanto a su cultura en general. Por el contrario, se trata de un proceso muy elaborado, al cual se han incorporado elementos ancestrales, hechos hist�ricos y simbolog�a actual que sigue transmiti�ndose en el dise�o gr�fico y lo que se denomina artesan�a sobre la continuidad de la etnia. Todo ello acompa�ado de interpretaciones personales que se enmarcan dentro del contexto cultural aborigen que en esencia se mantiene, a pesar de las aparentes transformaciones que se observan en su contacto con otras sociedades. Tal vez sea esto un amplio y acertado concepto de lo que llamamos arte.

Por ello las molas, al igual que el resto � de la creaci�n ind�gena, son important�simas y complejas formas de expresi�n, tradici�n y asimilaci�n del mundo, en donde, al parecer de la gran mayor�a, s�lo quedar�n estas obras como legados materiales, ya que sus creadores -pertenecientes a la civilizaci�n manual- est�n sucumbiendo f�sicamente ante el inexorable "progreso" de la civilizaci�n industrial.

Tomado de la Revista Lampara No. 102, 1986