ETNIAS ETNIAS

Colombia

Etnias (Indigenas, inmigraciones)

Figura Humana

Etnias - inmigrantes

LOS AFRICANOS

 

 
A ColArte
 


Enlaces recomendados:  http://www.musicalafrolatino.com/indexmarcos.htm 

AFRICA EN COLOMBIA

Traídos a la fuerza, miles de africanos llegaron a la Nueva Granada.
Portaban memorias de libertad, música, y símbolos que formaron el ser colombiano.

Por JAIME AROCHA
 PhD. Director Grupo de Estudios Afrocolombianos. Universidad Nacional de Colombia

A comienzos de septiembre de 2006, en Cauca, un pelotón del Ejército fue herido en un campo minado. Pensé que una de las víctimas, José Lucumí Carabalí, sería de Puerto Tejada o sus alrededores. También imaginé que su familia paterna provendría de Nigeria, Benín o Togo, donde los europeos capturaron a quienes así mismo se les llama Yoruba. Los embarcaron entre 1704 y 1713, con todo y su panteón de `Orichas, deidades de la vitalidad que moldearon los ritos y los altares fúnebres de Afrocolombia.

Por el lado materno, José Lucumí Carabalí descendería de los Igbo, capturados en grandes números entre 1704 y 1740. Lo deduzco leyendo el libro Brujería y Reconstrucción de Identidades entre los Africanos y sus descendientes en la Nueva Granada, siglo XVII, de la historiadora colombiana Adriana Maya, especializada en temas afroamericanos.

Ella enseńa que para deportarlos, los europeos bautizaban a los cautivos nombrándolos con sitio de embarque, como Carabalí, que viene de Calabar, un río entre Nigeria y Camerún.

PuertoTejada está en la zona plana del norte de Cauca, única región donde se mantienen los nombres africanos como el de la gente Zape, deportada entre 1533 y 1580, junto con la Balanta, Berbesí, Biáfara, Bran y Serere, de la franja que se extiende desde Guinea Bisseau hasta Sierra Leona.

Por esa época llegaron los Yolofo y los Mandinga de Senegal y Malí, quienes desde el siglo XII eran musulmanes, letrados, recitadores del Corán, quizás educadores de aquellos espańoles analfabetos que los trajeron como parte de sus menajes domésticos.

Entonces también arribaban los Bijago, de las islas frente a Guinea Bisseau.

Navegantes aguerridos, se sublevaron tan pronto descendieron de los navíos, hicieron palenques, reclutaron a otros inconformes y hasta finales del siglo XVIII libraron rebeliones que propagaron por los valles del Cauca, Magdalena y el litoral Pacífico.

Por Puerto Tejada, uno puede haIlarse ante una Mercedes Angola Congo, testigo del arribo de gente Ánzico, Kongo, Manicongo y Ngola, todos miembros de la familia lingüística bantú de la cuenca del río Congo, los cautivos más numerosos de la trata. Preponderaron desde 1580 hasta 1640, cuando los espańoles se valieron de sus conocimientos acerca del bosque super húmedo para penetrar las selvas del bajo Cauca y del Pacífico. Se habían formado en el Muntu, la filosofía que teje a los humanos con la naturaleza y sus antepasados.

Esa cosmología también les perteneció a los africanos desembarcados desde 1640 hasta 1703. Los llamaban Mina y eran de Ghana y Costa de Marfil. Miembros de la familia lingüística Akán, incluidos a los Ashanti, Fanti, Baulé, Arará, Ewé y Fon, los trasladaron desde el castillo de El Mina, en Benín, hacia el Caribe insular, lo cual explica su notable influencia en San Andrés, Providencia y Santa Catalina. Luego de ser reenviados a Cartagena, les dieron vida a los distritos auríferos de Barbacoas, Citará y Nóvita, gracias a los conocimientos que traían sobre la manipulación del oro.

De las memorias africanas uno piensa en la música, que dentro del Muntu es el lenguaje de la verdad y activa el vínculo de la gente con la naturaleza y el pasado. El lingüista Carlos Patińo Rosselli ańade que el sentido de los idiomas de África occidental y central depende de los tonos de voz, los cuales, a su vez, se pueden traducir en toques de tambor, el aglutinador por excelencia de los africanos y sus descendientes.

Los legados bantúes y akanes aportaron a la sostenibilidad ambiental mediante las `zoteas chocoanas, los `potrillos de Narińo o las `paliaderas del Caribe: en canoas colocan tierra de hormiguero, yerbas medicinales y semillas pertenecientes a quienes se saben preńadas, para que planta y barriga crezcan al unísono.

Cuando esas madres alumbran, hacen como las bantúes y las akanes: cavan un hoyo y junto con la palmita que nació en la `zotea, entierran la placenta dentro de la que venía el nene o la nenita. De ahí en adelante le enseńan a llamar "mi ombligo" a ese otro ser vegetal que se desarrolla con él o ella. Esta hermandad inhibe las agresiones contra la naturaleza.

Volviendo sobre el herido José, con el arribo de sus antepasados Lucumí y Carabalí decayó la trata por Cartagena. Popayán surgió como polo distribuidor de criollos nacidos en finquitas sobre la margen derecha del río Cauca, las cuales, desde 1780, cultivaban con el visto bueno de los amos. Los nacimientos aumentaron de tal forma, que el historiador Germán Colmenares consideró que allá los blancos habían establecido "criaderos de esclavos".

Para expertos, como Nicolás del Castillo, por el contrabando, siempre ha sido un dolor de cabeza contar a los cautivos. En la tabla vemos cómo se triplican las cifras oficiales de 1580 a 1640.Además, se ve cómo los ańos de las licencias dan vía a los de los asientos o contratos para que, cada ańo, empresas licitantes de diferentes países suministraran cantidades específicas de `piezas de Indias. Además del cimarronaje, aparecen otras formas de resistencia que originaron aquellas culturas `afroneograndinas que cimentaron la Colonia y la República y hoy le dan sentido a buena parte de nuestra identidad.

horizontal rule


LAS COSTUMBRES AFRO

No todos venían de las mismas regiones ni tenían las mismas costumbres.
Su origen fue muy variado y cambió a lo largo de la Colonia,
según las circunstancias en las que se desarrollaba el tráfico negrero. 

POR JORGE AUGUSTO GAMBOA 
Investigador del Instituto Colombiano de Antropología a Historia

Existen muy pocas descripciones de los africanos que poblaron nuestro territorio, pero, afortunadamente, el jesuita Alonso de Sandoval, dedicado a catequizar a los cautivos que llegaban a Cartagena, se preocupó por indagar un poco acerca de sus costumbres y nos dejó una valiosa obra titulada De instauranda aethiopum salute (1627), que nos sirve para tener una idea aproximada.

Los africanos de la costa occidental eran delgados, atléticos y ágiles. Los de los ríos de Guinea eran considerados los más fuertes y aptos para el trabajo, por eso eran llamados `negros de ley y eran muy apreciados por los esclavistas.

Los yolofo fueron la etnia preferida, pero también llegaron berbesíes, mandingas, folupos, biáfaras, zapes, cocolíes y otros grupos que vivían en los ríos Senegal y Gambia, organizados en grandes estados musulmanes. Se dedicaban al cultivo de millo, arroz y algodón; eran herreros, orfebres, comerciantes y ganaderos. De acuerdo con la región, andaban con muy poca ropa, casi desnudos, simplemente con taparrabos hechos de fibras vegetales.

Las mujeres de Guinea usaban el torso descubierto y una especie de falda llamada calambe o pampanilla, hecha de cuentas de collar que se ponían en la cintura con una tela cuadrada, del tamańo de un pańuelo, adelante y atrás.

Los negros del norte de Guinea, con influencia musulmana, usaban mantas de algodón blancas que les cubrían todo el cuerpo, junto con turbantes blancos o de colores.

Los minas y popós usaban mantas de colores que se ceńían con fajas a la cintura.

Los angolas y congos, de las etnias bantúes, eran básicamente agricultores, aunque también fueron herreros y comerciantes. Andaban con pantalones y camisetas, imitando el vestido de los europeos.

Sus mujeres vestían anchas faldas con telas de colores y muchos pliegues, y usaban blusas y pańoletas, muy parecido al atuendo que se usa hoy para bailar la cumbia.

Hombres y mujeres se hacían unas cicatrices llamadas escarificaciones en la cara, el cuello y el torso, principalmente. Eran rayas, puntos y diseńos geométricos que indicaban el grupo al que pertenecían, el rango que ocupaban y otras cosas.

Otras marcas corporales eran los dientes, que los hombres se tallaban para que quedaran afilados y así dar una sensación de ferocidad para infundir temor en sus enemigos. En otras partes, como Angola y el Congo, se usaban mucho los peinados especiales para diferenciar a la gente.

El adorno corporal se complementaba con collares, pulseras, narigueras, brazaletes y tobilleras que se hacían de diversos materiales. Se usaban mucho los collares de cuentas, que podían ser piedras, caracoles o semillas, y joyas elaboradas en oro y plata.

Hombres y mujeres se agujereaban las narices y las orejas y lucían adornos con diseńos muy variadosEsto también servía para distinguir unos grupos de otros.

Usaban instrumentos musicales hechos de madera, pieles de animales, caracoles y otros materiales. Los más famosos son los tambores, las flautas, las marimbas y los instrumentos de cuerda parecidos a guitarras con seis cuerdas que se tocaban como un arpa.

Las armas que predominaban eran el arco, las flechas, las azagayas o palos para lanzar pequeńas flechas, las bodoqueras, las grandes lanzas hechas de madera con puntas de metal y adornadas con plumas, y los grandes escudos hechos de madera y cubiertos con pieles de animales vistosos. Cuando iban a la guerra se pintaban el cuerpo, se cubrían con pieles de animales, plumas y joyas. - En los lugares con muchos ríos usaban canoas de todos los tamańos y diseńos. Las más comunes eran alargadas, talladas a partir del tronco de un árbol hueco, como las que se usan en los ríos de Chocó.

Sus casas eran bohíos de madera cubiertos de paja; solamente los reyes y grandes jefes tenían construcciones de piedra y otros materiales más resistentes.

Dormían en esteras en el suelo y sus utensilios de cocina eran en su mayoría platos de madera y de barro para cocinar. Almacenaban las bebidas en grandes tinajas de diferentes diseńos y usaban las totumas para beber líquidos.

En las laderas de los ríos, los bohíos se construían sobre plataformas sostenidas por troncos de madera, como en la costa Pacífica colombiana. Además, desarrollaron para su defensa fortificaciones hechas de empalizadas para protegerse de los ataques de los enemigos, que son los antecedentes de los famosos palenques.

horizontal rule

QUE ES SER NEGRO HOY?

Crecí influido por el gran impacto de la lucha por los derechos civiles, los movimientos de descolonización sociocultural y un clima de mayor interrelación con África y la diáspora africana en América y Europa. Aquel fue un movimiento histórico, que produjo cambios en las relaciones con una cultura hegemónica, desde cuando mis ancestros fueron obligados a venir aquí para ayudar a construir el `nuevo mundo.

Este ambiente me hizo comprender que uno es negro en una sociedad en la que serlo es un terrible riesgo. Es la sociedad en la que vivo, deficiente, sí, porque se sostiene sobre una estructura deforme a causa de esa deficiencia; pero concluí que uno, como integrante de la negritud, no era el deficiente.

Esta conciencia refleja el establecimiento de una nueva política cultural, que da valor a la construcción de nuevas identidades y la aparición de los afrocolombianos en el escenario político y cultural como nuevos sujetos.

Ser negro en Colombia, hoy, significa enfrentar con coraje la realidad, en la que persiste la hostilidad hacia los colombianos descendientes de africanos y una vieja práctica de negación del valor que existe en la diferencia cultural.

Aunque como individuo he sido capaz de ganar espacios, en medio de las arduas batallas de los afro por una seria representación, siempre me asedia la punzante evidencia de que esos espacios se encuentran bien regulados y vigilados. Uno llega a saber muy bien que en Colombia, cuando se es un negro con alguna notoriedad, aquello que ha reemplazado la invisibilidad total es algún tipo de visibilidad segregada cuidadosamente.

Como un afro de hoy, me inspira la determinación de dirigir mi voluntad y mis esfuerzos creativos hacia la animación de una escena en mi país, que extienda una mano de bienvenida a la cultura afro en la comunidad, que implique un intercambio honesto y profundo de ideas, lenguaje, actitudes, estilo, belleza y justicia, respuestas al placer y al dolor, entre otras identidades culturales, y que contribuya a perfilar nuestra posición en el ejercicio de construcción de una verdadera democracia.

Ángel Perea Escobar
Especialistaen historia de la música afro.

horizontal rule