Nuria Carulla

Bogota

Joyeros

Joyas

Nuria Carulla

diseñadora de joyas

Recuento
 


Joyas atrevidas para el año 2000

por Maria Teresa Rubino

Oro, plata, esmalte, carey, ágata, piedra luna, ojo de tigre, cuarzo, figuras geométricas, tamaños descomunales y nuevas tendencias: la joyería de diseño se impone y desplaza a los adornos tradicionales. 

Desde tiempos inmemoriales los adornos han reflejado la personalidad de la mujer. Hoy en día, la joya sigue siendo ese pequeño detalle que completa el aspecto exterior del que la lleva. De gran tamaño o sencillamente de un diseño atractivo, ese objeto valioso varía según los gustos y la capacidad adquisitiva de cada cual. 

Como todos los adornos, la joya sigue los vientos de la moda. En la actualidad en Colombia se está desarrollando la joyería contemporánea, es decir, la creación de diseños exclusivos, elaborados ya sea en metales preciosos, como el oro y la plata, así como en piedras semipreciosas (cuarzos, piedra luna, ágata, turquesa, etc.). 

Según Nuria Garulla, diseñadora y maestra en este arte, el objetivo es el de crear "joyas atrevidas, según sus propias palabras. Alumna de la prestigiosa escuela de diseño de Massana de Barcelona (España}, Nuria viene diseñando joyas atrevidas desde hace más de 25 años. Su anhelo es el de despopularizar ese estilo de creaciones, puesto que en Colombia hasta hace poco, sólo la joyería clásica ha cubierto todo el mercado. 

ARRIESGADAS Y FUNCIONALES 

"A pesar de que desde hace más de 20 años he venido diseñando joyas más atrevidas que las tradicionales, tengo que admitir -con gran pesar- que las colombianas siguen acostumbradas a con sumir aquellas de diseño clásico", explica Nuria Canilla. "Es por esta razón que nuestro trabajo no está comercializado. Los que nos dedicamos al diseño de joyas con temporáneas somos muy poquitos; unos veinte, máximo, en todo el país. Además, no tenemos contacto los unos con los otros. Nuestro trabajo se sigue haciendo de modo artesanal y es por esta razón que las ventas de nuestras creaciones son tan difíciles, puesto que se siguen efectuando a través de amigos y conocidos". 

No obstante, la indiferencia que muestran las mujeres colombianas en adquirir joyas de diseño, la escuela que dirige Nuria Garulla tiene cada día más adeptos. Su taller, situado en la zona de Chapinero de Bogotá, cuenta con 18 alumnas de todas las edades, quienes no solamente aprenden a fundir los distintos materiales, sino que estudian la manera de combinarlos artísticamente con las piedras, el esmalte, el carey, etc. Además, desarrollan su creatividad aportando ideas nuevas para modelos originales.


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MÁS AUDACIA

La exposición realizada en el Centro Andino demuestra que las aspirantes a diseñadoras de joyas contemporáneas son cada vez más numerosas y sus ideas nada tienen que envidiarles a sus homólogas europeas. Con la diferencia de que en el Viejo Continente el último grito de la moda lo constituyen gruesos collares en cadena o enormes anillos con incrustaciones de piedras semipreciosas, rnuy apreciados por sus compatriotas, lo que permite el desarrollo de una verdadera industria en este campo. 

Para la próxima tempo rada Nuria está preparando una colección de broches funcionales que se incorporan a la tela de la prenda. Totalmente elaborados en plata, estos adornos, de gran tamaño, siguen la tendencia actual de la moda en lo que a joyas de diseño se refiere. 

La era de las joyas arriesgadas está apenas empezando en Colombia. Nuria está convencida de que esta clase de adornos tienen un futuro prometedor. A este respecto explica: "La colección de 22 piezas que elaboramos -la diseñadora Juana Méndez v
yo misma- hace dos años, siguiendo los diseños del artista colombiano Antonio Roda, nos demostró que en nuestro país existe un gran mercado cautivo. Sobre todo que los precios de nuestras creaciones son bastante accesibles. Lo que pedimos es un poco más de atrevimiento por parte de las mujeres que siguen apegadas a lo clásico. Además, quiero hacer un llamado a todos aquellos artistas que están trabajando en el mismo sentido para poder unirnos y quizás lograremos imponer nuestros diseños al público.

Tomado de la Revista Aló, No.159, 28 de julio de 1994