Marcela Rodriguez Ceballos

Bogota

Pintores

Figura Humana

Marcela Rodríguez 

http://marcelarodriguez.org/ 

pintora

A ColArte

Recuento

 

Una Joven de la Vieja Guardia

por Fernando Gómez
Revista Semana Diciembre 10, 2001

Hay una mujer desnuda desnuda pintada de rojo. Un bebé que en lugar de boca tiene un agujero negro. Hay unos panties y un par de vestidos de noche colgados en la pared. Y un par de botas negras que, vistas desde cierta distancia, tienen la apariencia de un corsé similar a los que usaba Marilyn Monroe. Todas estas imágenes son dibujos, dibujos en gran formato; dibujos casi del tamaño de una persona, dibujos en papel, dibujos que hacen parte de los retazos de una autobiografía, una autobiografía íntima demasiado secreta para que dar al descubierto en una exposición- pero con suficiente fuerza para transmitir algo.

La responsable de estos dibujos, Marcela Rodríguez, habla con desparpajo a medida que recorre su muestra en un edificio abandonado en la Zona Rosa, en la calle 81 con carrera 11 de Bogotá. Habla del miedo frente a un dibujo que a simple vista parece una mancha de color café pero que, luego de explorarlo un poco, deja al descubierto un perro rottweiler con bozal. Frente al dibujo del bebé con una boca parecida a un agujero negro habla de su primer hijo y de la impresión que le causaba la forma en que comía; habla de su aversión ocasional a ser una niña de sociedad y de porqué de los vestidos de noche abandonados en una pared blanca. Y a medida que habla se emociona, hace muecas v onomatopeyas, salta, estira su cuerpo, recuerda lo que hizo después de pintar cada obra, habla de erotismo frente a los dibujos de panties y a la mujer desnuda pintada de rojo. Y su actuación es in necesaria: todo lo que ella trata de explicar está en esos dibujos. No se requiere conocer sus historias personales para dejarse atrapar por lo que intentan transmitir: la angustia de algo, un algo que puede ser un estado de ánimo, un algo que puede traducirse en pura desesperación o en un sentimiento confuso, misterioso, agradable.

Marcela no es una artista convencional. Tiene 28 años y la mayor parte de su generación tiene un sino propio: la fotografía. Ella se quedó con la vieja guardia: el dibujo y la pintura. Y esta exposición es la muestra de que lo hace bien. Sus dibujos tienen un aire a Giacometti y a Egon Schiele. Están bien hechos. Y tienen una fuerza particular: invitan a crear historias. Son dibujos que parten de su vida, pero quién puede saber que los dibujos de los dos niños extremadamente flacos, extremadamente desprotegidos, nacen de una investigación que abandonó sobre abuso sexual? Quién puede saber que ella usa vestidos de noche color piel y que, de vez en cuando, le da pereza ir a una fiesta?   Esas cosas son imposibles de saber, pero sus vestidos transmiten la idea de una mujer que no está, sus dibujos son dibujos sicológicos y, sin llegar a tener el drama de los cuentos y novelas de Kafka, el autor checo no se hubiera sentido mal en esta muestra. Es alguien que va a dar de qué hablar.

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MARCELA RODRIGUEZ (27 años, 2001)

Con pocos elementos, una Iínea innata e intuitiva, y sin utilizar muchos colores (máximo dos o tres), Marcela Rodríguez representa los conflictos internos de !as personas. En su abra -fuerte, dura y agresiva,  aparecen figuras con mentes enfermizas que reflejan tanto !a euforia coma la depresión. Dibujante y pintora, esta egresada de !a universidad de Los Andes prefiere montar sus exposiciones en espacios vacíos como edificios desocupados, porque cree que !os museos pueden cristalizar su obra".

Fernando Gomez, Revista Semana

 

`"Mezclando técnicas como gráfito y acrílico, Marcela Rodriguez  refleja en su obra, !a sensualidad de la mujer, su forma de ver el mundo y, sobre todo, sus sentimientos. Los dibujos y !as pinturas de su primera exposición evidencian que esta artista va a dar mucho para hablar en e! mundo del arte"..

Eduardo Serrano (Director de Asuntos Culturales de la Cancillería)

Tomado de la Revista Soho No.25, enero de 2002

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SU TRABAJO 

Sus dibujos resultan de su necesidad de ver. Son una reflexión que parte del proceso donde estados íntimos de conciencia se vuelven una imagen que construye con impulsos de la mente, estados del cuerpo y técnica. Es el resultado de situaciones apenas conscientes, pero muy presentes a otros niveles. Algo cercano a lo íntimo. 

Su nivel técnico resulta de un trabajo riguroso y delicado que surge a partir de la experimentación. El formato es fundamental para la composición; determina cómo se trabaja y la relación del espectador con la imagen y con el espacio en donde se expone. Los materiales están relacionados con el formato en la medida en que se vuelven un recurso de la construcción. Su obra es de todos los formatos. El soporte es papel blanco de diferentes tipos. 

De acuerdo con la necesidad de la imagen, usa todos los materiales disponibles: carboncillos, acrílicos, barras de pasteles, óleos, escarchas, tierras minerales, lápices, bolígrafos, guesso, látex, agilizadores, empastes, agua, cola, goma arábiga, hiel de buey, tintas, lijas y borradores. 

El blanco del soporte sugiere el espacio en sí y propone una búsqueda que se construye a partir del dibujo. 

Sus dibujos están firmados por el reverso del papel. Se busca que quien vea la imagen tenga una relación directa con ella sin la interferencia de la firma. Son expuestos sin marco. Finalmente son montados en cajas y protegidos con vidrio. 

Tomado del plegable, exposición Fundación Santillana, 2003

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Amores perros

La idea no es tan simple como parece:  una primera impresión o imagen se mezcla con la percepción posterior de una nueva imagen. Alrededor de estas palabras, que deben leerse un par de veces para sacarles todo el jugo, gira "Confusión", la exposición de Marcela Rodríguez en la nueva galería de Mauricio Ruiz.

La joven artista colombiana tiene en sus obras algo de intimidad y de universalidad a la vez. Sus dibujos y pinturas se acercan mucho a los bocetos y logran plasmar una sensación y un momento de manera muy precisa. Ninguna de las obras está firmada y todas se muestran sin marcos, para que el espectador se relacione directamente con cada una de ellas.

La fuerza de los trazos de Marcela, que estudió dibujo y pintura en el taller de Dibujo de la Academia Real de Bellas Artes de Bruselas durante tres años y Artes Plásticas con opción en antropología en Los Andes, está complementada con un increíble manejo del color (preferiblemente primarios y muy limpios) y una clara intención en el formato y en el espacio del blanco. Sus obras están hechas con varios materiales: carboncillo, acrílico, pasteles, barras de óleo, óleos, escarchas líquidas, tierras minerales, lápices, esferos, colores, goma arábica, hiel de buey, tintas y borradores sobre papel blanco. Las palabras también juegan un papel importante en la obra de Rodríguez, que ha sabido atrapar imágenes y plantear un trabajo conceptual a través de una técnica tan tradicional como el dibujo. Es interesante ver que una artista joven se mantenga en el di bujo y la pintura y da gusto quedarse viendo la obra de Rodríguez, porque habla por sí sola. Todo lo que se diga sobre ella está de más. Pero no está de más aprovechar internet para reunirse con sus trabajos en www.marcelarodriguez.com .

Tomado de la revista SoHo No. 42, julio de 2003

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Perdidos en el espacio

por Francisco José González

 Marcela Rodríguez actualmente expone en dos galerías bogotanas: Fundación Santillana y la reciente inaugurada Mauricio Ruiz Galería. No sólo llama la atención en sus obras la manera deliberada como utiliza los soportes, por lo general cartulinas y papeles con técnicas diversas, sino los temas que trata. Su trabajo es una especie de viaje al pasado, donde el inconsciente y lo vivido juegan un papel primordial. "Mis dibujos resultan de la necesidad de ver a partir de la experimentación. Son una reflexión que parte del proceso donde mis estados de conciencia se vuelven una imagen que construyo con impulsos de mi mente, estados del cuerpo y técnica",anota la artista.

Whitman en su fresco poema Hojas de hierba se cantaba así mismo: "Me canto me celebro y me canto...", en la obra de Rodríguez también existe esa íntima relación y unión de la artista con su obra. Sin embargo, coexiste una amarga emoción, quizá de denuncia, diciendo que en el afuera no encuentra respuestas. La artista tiene claro que, "lo cotidiano me habita, resulta en este espacio mental. Recuerdo, deseo, emoción, ilusión, lecturas del exterior, lectura de sí. Cólera".

Rabia interior que se concreta en lo figurativo y donde encuentra que sus dibujos tienen una fuerte relación con la forma. Pocos abstractos, pues no quiere seducir. Apela a los recuerdos, por eso quizá en la muestra de Santillana que denominó Paraíso perdido, "complementa la visión que dejaron sus obras durante sus dos últimas exposiciones en el Museo de la Unesco en París en 2002 y en un edificio abandonado en la Zona Rosa de Bogotá, donde expresó con sus creaciones su afán por encontrarse a sí misma. Su obra es netamente autobiográfica y psicológica, es una carrera de alta tensión hacia la búsqueda de lo interior para ordenarlo".

En su interior está el orden, en el montaje de sus obras el desorden. Imágenes de familia mezcladas con una loba o una hiena y unos pocos abstractos componen su Paraíso perdido, que se pierden en el espacio. La sensualidad y las ganas de hacer una especie de revisión de la historia, siguen intactas, como las palabras del poeta citado anteriormente: "Impulso,  im pulso, impulso, siempre el impulso generador del mundo". Marcela Rodríguez realizó estudios de grabado en el talier Arte Dos Gráfico y de dibujo y pintura en la Real Academiade Bellas Artes de Bruselas. También estudió artes plásticas en los Andes con opción en antropología.

Tomado de La Revista de El Espectador, No.159, 3 de agosto de 2003

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Reflexión artística sobre la esencia femenina

por Carlos Restrepo

Al principio, las muñecas-robot de la artista bogotana Marcela Rodríguez Ceballos fueron rígidas e inexpresivas, como las modelos de una pasarela de modas. De hecho, así lucieron el año pasado en Colombiamoda, cuando hicieron su aparición por primera vez.

"Se comportaron como es ese mundo, en el que la modelo camina siempre en función del otro y son portadoras de una información que sólo le interesa al otro. Trabajan para ese dinero en torno del ideal de belleza y pocos ven que ellas también sienten, tienen una vida, son complejas y son mujeres", comenta.

A raíz de esa reflexión, Rodríguez comenzó una búsqueda en torno del sentido cotidiano de la vida, que la llevó a crear unas nuevas muñecas "más cercanas", que reflejaran las emociones y la sensibilidad femenina. Ellas hacen parte de la propuesta más reciente que la artista expone en la Galería 69 Espacio Flexible de Bogotá.

La muestra la conforman, entre otras obras, cinco muñecas y dos videos, en los que la artista también continúa su exploración en torno al dibujo. andamiaje, que mueve mucho entre otras obras, cinco muñecas y dos videos, en los que la artista también continúa su exploración en torno del dibujo.

En esa búsqueda por la esencia femenina, lo primero que Rodríguez hizo fue darles una mayor libertad a sus muñecas. "Empecé a cortarlas. Hice una primera, que corté en pedazos, pero no queriendo hacerle daño, sino con la lógica de nuestra anatomía. Entonces, le liberé las manos y el resto de las extremidades. Así fue como ella comenzó a arrullar a su propio bebé, como sosteniendo la vida", explica.

En esa exploración, de pronto la artista sintió que debía ser su propia creación, quien se autodeterminara. De este modo, la muñeca comenzó a dibujar su propio cuerpo, como se aprecia en uno de los videos, para los que la artista se valió de la técnica de stop motion.

"Entonces, se me ocurrió que las muñecas también debían transportarse". De allí nació la idea de la "muñeca en la cartera de plástico", que en últimas es la propia Rodríguez, como ella lo comenta. "Es como si yo pudiera llevarme a mí misma para todos lados, un poco en concordancia con ese asumir las riendas de nuestra propia vida".

Tomado del periódico El Tiempo, 29 de junio de 2010


Marcela Rodriguez"El dibujo es el origen de mi proceso de investigación. Exploro la naturaleza de las relaciones de los seres humanos entre sí y con otros seres en el espacio, desde la relación del “yo con yo”, que se da en el cuerpo.

 

Este trabajo es sobre las mujeres que habitan en nuestras ciudades, en las vallas, vitrinas, la televisión, revistas, impresos  y en el cine. Las dibujo porque deseo su ingravidez, liviandad, belleza, y más. Parece que vivieran siempre en un spa, y que  estuvieran aisladas de la realidad del mundo y su información.

 

Me interesa cómo éstas mujeres que habitan en mí, gracias a la ciudad que las contiene, son referentes secretos de la construcción de mi propio cuerpo e identidad. La pregunta de cómo esto se da en mí (en mi ser y en mi cuerpo), está abierta. Estas imágenes hacen parte de un proceso de investigación que inició desde el momento en que empecé a expresar con el  dibujo".

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Marcela Rodríguez , 2016