Edgar Negret

Popayan, Cauca

Pintores (Abstraccion geometrica)

Abstracto, Figura, Objetos

Edgar Negret, pintor, escultor; fotografía por Olga Lucía Jordán

EDGAR NEGRET

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CRITICA 1

de Gloria Zea

Esta selección de críticas sobre la obra del destacado escultor Edgar Negret presenta los escritos más significativos que han sido publicados, desde el momento en que el artista empezó a confrontar su trabajo con el público a comienzos de la década del 40 cuando la crítica de arte en el país era apenas una actividad incipiente, adelantada por poetas o literatos que se referían de una manera lírica a su producción- hasta las más autorizadas evaluaciones que analizan y resumen los significativos aportes de su trabajo concienzudo y maduro.

Los textos recopilados incluyen, además de opiniones de autores colombianos, notas de prensa emitidas en varios países de Europa, América y Asia, a través de cuya lectura es posible obtener una aprehensión amplia y precisa de su obra escultórica, desde puntos de vista muy diversos que corroboran el lugar de capital importancia que han merecido sus planteamientos en el panorama plástico internacional.

La presentación de esta gran muestra retrospectiva que reúne por primera vez el trabajo de cinco décadas de producción del artista, permitirá determinar la importancia pionera de sus propuestas, las cuales abrieron nuevos horizontes al lenguaje tridimensional colombiano, ubicándolo dentro de los parámetros de la expresión internacional. Los definitivos aportes de Edgar Negret a la escultura nacional dieron inicio al período que ahora, gracias a su ininterrumpida maduración, completa medio siglo de afianzamiento, destacándose como el más, importante escultor colombiano de este período.

Gloria Zea

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De Antonio Llano
1943 - Cali

"... Recorriendo la sala de su exposición podemos admirar inmediata mente sus señaladas cualidades para la escultura y para el dibujo, que es indispensable en toda clase de obras escultóricas. El dibujante es seguro y firme. La línea y el trazo de los perfiles adquieren bajos sus manos toda la ondulación que pueden presentar. Hay en él dominio del dibujo y en realidad esta preparación lo capacita para la escultura. Edgar Negret es ante todo un escultor. Se nota que está capacitado para el trabajo con grandes masas, para la elaboración de la obra de arte que va a ser fijada en la piedra o en el bronce. Lo que indica un temperamento artístico muy varonil, desnudo de todo oropel pictórico, dueño de un vigor humano extraordinario.

Los pasteles y las acuarelas están hechos con fino gusto estético, pero se advierte naturalmente que esa no es la vocación del joven artista. Las acuarelas señalan al escultor que ha hecho una trasposición en el arte y que sólo ocasionalmente ha practicado este género plástico. Sobre los óleos puede hacerse la misma indicación. Pero en todo hay indudablemente en Edgar Negret un sentido depurado, una admirable orientación estética. Se nota su sensibilidad extremada y la virtud que ella tiene para percibir todos los reflejos de la belleza.(...)

Antonio Llano
Diario del Pacífico

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de Jorge Oteiza
1945 - Bogotá

"... Con sólo dos obras que el Salón Nacional de este año exhibe por vez primera de Edgar Negret, se revela este joven escultor como una nueva y victoriosa realidad. Aporta este nuevo valor al arte nacional, una inteligente y audaz preocupación por caracterizar funcionalmente en la estatua el destino público o arquitectónico que corresponde a los productos estéticos del mundo actual.

Negret ha acertado a inquirir valerosamente en los modernos problemas del conocimiento creador. La trayectoria de su voluntad estética deparará, sin duda y muy pronto, a su país, jornadas decisivas para la buena orientación de las futuras promociones de escultores y especialmente urgente necesidad ésta de dignidad artística para representarlo con verdadera categoría internacional.

Organiza Negret sobriamente el conjunto formal de la estatua, hasta ahora con un carácter estático y simple. Pero regionalmente, una violenta dinámica desata los volúmenes y descompone el equilibrio general, obligando a la naturaleza material de la escultura a ampliarse en el exterior".

Jorge Oteiza
Revista de América

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De Daniel Arango
1946 - Bogotá

"... De Rodin se escribió "que no interrumpía la vida". Cada obra suya es un momento de vida que va a ser más, no un momento de vida paralizada sino un poco de vida creciendo, un instante humano que ya se acerca a otra fase, que ya va a ser otro instante. Parafraseando esta reflexión, yo expresaría que la característica más visible en la obra de Edgar Negret, su eje director y profundo, es que no interrumpe el movimiento. Como en aquel ejemplo del mundo quieto que propuse al principio, estas criaturas rostro de Whitman, de Gabriela Mistral, pequeño rostro del agua, continúan por encima de su quietud otra especie de vida pura, que va surtiendo de las superficies y de las líneas. Estas obras aparecen un poco inconclusas, fragmentarias y parciales solo en apariencia. Han sido creadas en virtud de un sentido dinámico de la materia, y es por eso que nos ofrecen las condiciones plásticas escuetas y las resoluciones someras de lo que va a vivir fuera de sí, de lo que no va a permanecer en si mismo sino a tener una prolongación invisible. Diríamos que cada una de estas obras nos incita a una atmósfera vecina, nos impulsa a seguirla más allá de su encierro. Están resueltas desde luego como un todo. Con sus problemas de espacios, equilibrios y volúmenes, pero nos parece que esto es apenas el necesario apoyo que toma lo que quiere volar. Se inicia desde ellas el juego puro del movimiento como en el mundo que imaginábamos. La melodía de las líneas, el ritmo ininterrumpido... quiero verlas así, en correspondencia general con las salientes del aire y de otras cosas lejanas, antes que con los ángulos de una plaza o de un ambiente determinados, a los que aspira la escultura funciona¡. Estas obras se complementan en la lejanía. Y pueden llenar un espacio más grande, sin término, como un canto(...)

Daniel Arango
El Tiempo

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De Stuart Preston
1950 - Nueva York

"Escultor: Una inventiva profundamente seria se refleja en el trabajo de esculturas semi abstractas del artista colombiano Edgar Negret, en Peridot Gallery. La religión es su primera y mejor inspiración. Para tales sujetos él encuentra ingeniosos y alusivos equivalentes torciendo alambres y metales para convertirlos en el "Rostro de Cristo en Agonía", haciendo en yeso una espiral ascendente marcada por la huella de "La Ascensión". Dejando a un lado la destreza de su acabado, lo sorprendente aquí es la imaginación original y dramática que estas piezas despliegan. Porque Negret es lo que se conoce como un artista literario, lo cual equivale a decir que los recursos de sus diversos medios son utilizados, aún en sus trabajos comparativamente humorísticos, para expresar ideas humanistas".

Stuart Preston
The New York Times

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EDGAR NEGRET: MAqUINA, MAGIA, SENSUALIDAD

por Jorge Alberto Manrique

Es un hecho propio de la escultura de este siglo la pérdida de la masa en favor del espacio: la escultura como forma que delimita espacios, más que como volumen que se opone e impone al aire que lo rodea. Apenas la escultura barroca o rococó y, sin duda, en culturas ajenas a la europea- se había avizorado esa posibilidad. Negret no descubrió esa posibilidad, pero sí descubrió modos propios de entenderla. Otra vez, la ambigüedad. Sus formas, refinadamente sensuales en sus suaves curvas, combinadas con dobleces rectos y con planos, envuelven espacios; de tal manera que al primer golpe de vista presentan una especie de solidez visual, parecen presentar un cuerpo consistente. Nuestro ojo, sin embargo, algo columbra. El material no miente y se revela, a pesar de la tersura de su superficie tan limpiamente pintada. Los pliegues y los remaches anuncian, además, que aquello no es una masa, sino que es un elemento que envuelve. Esto se acentúa por el hecho de que todas las obras están compuestas por varias o muchas piezas diferentes, lo que implica una construcción ligera. Todo ello no es sino el anuncio de lo previsible: basta moverse alrededor del objeto para apreciar su oquedad. Y la vista de lo hueco es tan rica como la de la superficie envolvente. Un espacio limitado si, pero en el que se juega (y el humor, un humor delgado como hilo de seda, no es ajeno a la aparente adustez del trabajo de Negret ) con una falsa imagen de solidez inmediatamente contradicha.

Desde la serie Navegantes, y en las subsiguientes, Negret ensambla láminas curvadas y dobladas en modo muy simple. Por excepción hay curvas compuestas. El dúctil material que trabaja le permitiría manejos complicados que él no busca. La complejidad viene de la combinación de curvas y rectas, la línea mixta paradigmática del barroco dieciochesco; y de la sucesión de placas modulares.

Decir que utiliza módulos es un decir, porque se trata - otra vez la ambivalencia- de formas aparentemente modulares, que, sin embargo, van modificándose en cada paso. De modo que la su cesión de esos pseudomódulos, que, además, se unen entre sí en ángulos que también van variando sutilmente,  produce no una continuidad repetitiva, sino una repetición modulada, o, si se quiere, una ondulación (en sentido conceptual más que real) de un continuum. Uno de los casos más representativos de lo que digo es la serie Escaleras ( título intencionalmente despistador, si los hay, puesto que una escalera es una re petición constante, mientras que aquí la "ondulación" es la parte esencial del objeto).Con esto entramos de necesidad en términos musicales. No recuerdo que los muchos críticos que se han ocupado de la obra de Negret hagan referencia a esa calidad musical (Salvador Vásquez sí lo hace) ,que a mí me resulta una calidad muy propia de su obra: discurso en un espacio - tiempo, ritmo, repetición, ondulación, acentos.

Son todas cualidades musicales. Los huecos son silencios, tan activos en el discurso escultórico como son los silencios en el discurso musical.

Las tuercas, tornillos y remaches son, como he dicho que creo, una opción posible y aun necesaria en una circunstancia dada. Negret " tomó el toro por los cuernos " . Pero después fue encontrando posibilidades más ricas en ese recurso de ocasión. A modo que se han convertido en un especie de marca personal. No puede uno hablar de su es cultura sin hacer referencia a ellos. Como parece conservar el tamaño de los tornillos, éstos se hacen mas evidentes y más funcionales plásticamente en las obras de pequeño formato. Su rudeza explícita, casi innecesaria en muchos casos, suavizada tiernamente por el color parejo, que los encubre y , sin embargo, los deja ver, y por la cuidadosa y sensible colocación, hace de ellos un objeto de extraño juego sensual. No encuentro mejor manera de referirme a ellos que la sabrosa expresión de Sheldon Williams " ... desvergonzados tornillos y tuercas son como dóciles pezones" (1967).

Sensualidad. Entramos a los terrenos de Edgar Negret. Pero antes todavía un miniprolegómeno sobre los animales de Negret. La palabra animales me salió sin querer. No la borro, sin embargo. Volvemos al principio. Aparatos mágicos. La escultura de Negret, no trabajada con las manos sentimentales, en el sentido con que se modela una masa de barro o se hiere con la gubia un trozo de madera, sino hecha de un material industrial, la delgada lámina de aluminio, trabajada con instrumentos mecánicos elementales, si se quiere -,produce en el espectador un inevitable efecto de pieza mecánica. Se le inscribe entre los artistas geométricos. Pero sus objetos nos resultan también impresionantemente vivos. Hay en ellos una condición  Inleuctablemente orgánica ( en el sentido de " orgánico natural" ). A despecho de los títulos específicos, vemos en ellos seres vivos, insectos, bichos difíciles de decir, pero fáciles de ver. Los mismos objetos señeros de la naturaleza, sol y luna, por ejemplo, vienen a ser, como en las antiguas mitologías, animales que nos acechan y nos comprenden y nos protegen.

La precisión, pulcritud, cuidado, corrección, atildamiento de la obra de Negret, su geometrismo y aparente mecanicismo, no son, yendo al fondo, sino una manera suya, personal, de expresar la sensualidad de su relación con el mundo, las cosas y las gentes. Estamos frente a una sobriedad que no esconde, sino revela de manera peculiar un profundo romanticismo : en el sentido de una manifestación de sentimientos primordiales. Negret, que guardó mucho tiempo los sentimientos de su terruño y de su familia, alcanzaría después a convertirlos en los que llamaría "conciencia espiritual". Alcanzó ese punto, digo yo, no por una reflexión abstracta, sino por una reflexión realizada en las formas mismas que iba inventando. Y también encontraría, en ellas y por ellas, que lo espiritual y lo sensual no son ajenos. Esa es finalmente la tensión de ambigüedad que percibimos en sus objetos. La relación con el arte mínimo que algunos han aludido tiene algo de cierto, pero en Negret se trata siempre de un objeto que remite (por eso hablo de romanticismo; y también de simbolismo, si se quiere ) a algo que está más allá del objeto, aunque, para alcanzarlo, éste sea indispensable.

Estamos en el terreno de " la geometría sensible" , según la lúcida expresión de Roberto Pontual."...

JORGE ALBERTO MANRIqUE
(Tomado de! libro: EDGAR NEGRET de la máquina al mito)

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  En su Historia Natural, Plinio relata que en la Grecia antigua fue objeto de gran admiración hasta que un incendio la destruyera, una tabla en cuya superficie sólo aparecían tres líneas, 

Los hechos son los que siguen, 

El pintor de Cos viajó hasta Rhodas para conocer a su rival en el arte, el pintor Protógenes. 

Llega al taller y al no encontrarlo, traza una línea sobre la tabla preparada que estaba en el caballete y se marcha. Al poco tiempo, Protógenes regresa a su estudio y al ver la línea supone que se trata de Apeles pues la sutileza de su mano ya era fama. 

Procede entonces Protógenes a tomar un color y traza otra línea encima de la primera, pidiéndole a la anciana que cuidaba su taller que de regresar el visitante, debía mostrarle la tabla. 

Apeles retorna y se avergüenza pues siente que ha sido superado. Toma un tercer color y divide la línea nuevamente, con tal sutileza que impedía otro trazo, Vuelve Protógenes y al contemplar la tabla sabe que ha sido derrotado. El encuentro de Apeles y Protógenes, a través de ese arcano del arte simbolizado por el duelo grácil de tres líneas sobre una superficie, continúa siendo el testimonio más perdurable de la capacidad de la línea de convertirse en realidad; de asumirla expresión personal del artista; y de servir a la representación..." 

Lourdes Blanco
Junio 1993

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... "Sensualidad. Entramos a los terrenos de Edgar Negret. Pero antes todavía un miniprolegómeno sobre los animales de Negret. La palabra animales me salió sin querer. No la borro, sin embargo. Volvemos al principio. Aparatos mágicos. La escultura de Negret, no trabajada con las manos sentimentales, en el sentido con que se modela una masa de barro o se hiere con la gubia un trozo de madera, sino hecha de un material industrial, la delgada lámina de aluminio, trabajada con instrumentos mecánicos -elementales, si se quiere-, produce en el espectador un inevitable efecto de pieza mecánica. Se le inscribe entre los artistas geométricos. Pero sus objetos nos resultan también impresionantemente vivos. Hay en ellos una condición ineluctablemente orgánica (en el sentido de "orgánico natural"). A despecho de los títulos específicos, vemos en ellos seres vivos, insectos, bichos difíciles de decir, pero fáciles de ver. Los mismos objetos señeros de la naturaleza., sol y luna, por ejemplo, vienen a ser, como en las antiguas mitologías, animales que nos acechan y nos comprenden y nos protegen. 

La precisión, pulcritud, cuidado, corrección, atildamiento de la obra de Negret, su geometrismo y aparente mecanicismo, no son, yendo al fondo, sino una manera suya, personal, de expresar la sensualidad de su relación con el mundo, las cosas y las gentes. 

Estamos frente a una sobriedad que no esconde, sino revela de manera peculiar un profundo romanticismo: en el sentido de una manifestación de sentimientos primordiales. Negret, que guardó mucho tiempo los sentimientos de su terruño y de su familia, alcanzaría después a convertirlos en los que llamaría "conciencia espiritual". Alcanzó ese punto, digo yo, no por una reflexión abstracta, sino por una reflexión realizada en las formas mismas que iba inventando. Y también encontraría, en ellas y por ellas, que lo espiritual y lo sensual no son ajenos. Esa es finalmente la tensión de ambigüedad que percibimos en sus objetos. La relación con el arte mínimo que algunos han aludido tiene algo de cierto, pero en Negret se trata siempre de un objeto que remite (por eso hablo de romanticismo; y también de simbolismo, si se quiere) a algo que está más allá del objeto, aunque, para alcanzarlo, éste sea indispensable. 

Estamos en el terreno de la "geometría sensible", según la lúcida expresión de Roberto Pontual."... 

Jorge Alberto Manrique Ciudad de México, julio 1991 Tomado del Libro:
"EDGAR NEGRET de la Máquina al Mito"

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Crisálidas y mariposas

por Fausto Panesso

Hace veinticinco años me enfrenté por primera vez a Negret. Quiero decir, que pude recorrer en solitario una hermosa exposición que realizara en la primera sede del Museo de Arte Moderno. Un modesto local comercial lleno de ventanales, en donde su obra se defendía suntuosamente de las miradas un tanto atónitas de los transeúntes que observaban disimuladamente desde las vidrieras, antes de atreverse a entrar. El acababa de regresar de un viaje que le tomó quince años, para radicarse definitivamente en el país después de haber expuesto en todos los museos y galerías prestigiosos del mundo. Por supuesto que ya era Negret y toda su obra tenía su sello; su gesto. Era desde entonces, el dueño de ese vocabulario tan personal y riguroso que le había permitido insertarse de un modo indiscutible y definitivo entre los grandes de la escultura contemporánea mundial.

Era ya un grande y lo sigue siendo, porque Negret es mucho más que un escultor que hace esculturas. Desde sus inicios, su obra poseía esa esquiva cualidad que se traduce en metafísica, en misterio, en orden y emoción al mismo tiempo; cual quiera que sea el tema o la etapa que aborde; cosa que ha hecho sin tregua desde siempre, en su taller forrado por inmensas y limpias láminas de aluminio, y esa constelación de tuercas y tornillos, por entre la que crea. Negret sabe que la magia sólo se logra trabajando.

El pasado lunes 26 de febrero, abrió para el público, en Casa Negret, la primicia de tres obras de gran formato en torno a los extraños signos de las tumbas de Tierradentro (que es el simbolismo que le ocupa actualmente), además de su trabajo reciente con el que cierra el año 95: Mariposas y crisálidas. Estas últimas son 10 piezas que literalmente aletean en la retina del espectador, y que constituyen una. especie de alto, lúdico, alegre, volátil, en su búsqueda honda de esa América Precolombina, que él rescata desde hace más de quince años de las brumas del olvido, en todo su trabajo. Y sucede que en el rigor de sus investigaciones, encontró que esta ninfa con alas de poema, tenía sitial de honor en la cultura precolombina. En los ritos de la muerte, se la asociaba a la forma como el espíritu se desprendía del cuerpo, pero escasamente si se la evocaba en las formas pictóricas que han logrado sobrevivir y conocerse hasta nuestros días. Y por esto, tal vez, se le convirtió en una nueva obsesión.

En la soledad de su casa, muy distante de la vida social, pero en comunión con su poderosa fantasía interior, echa al vuelo desde su taller sin vientos, estas diez mariposas-negretianas.

Ahí está la crisálida hecha nido, capullo. También la mariposa atrapada en pleno nacimiento, desprendiéndose de una piel hecha de luz en donde durmió por días. Y el gesto-Negret convertido aquí y allá en manto de colores, en cada una de sus otras piezas. Alas en gesto de abrazar; alas abiertas en gesto ador mecido de quien recién se posa en un aroma; alas vibrantes con algo de colibrí sosteniéndose inmóviles en el aire. Y todas ellas con apenas unos signos, unos sutiles toques... unas amorosas formas que se repiten en una y otra cara, tal y como Dios dibujó a esas criaturas etéreas y maravillantes.

Negret no compite con la naturaleza... simplemente se vale de ella, ya se trate de un simple Maíz (escul tura parque de la OEA, Washington 1995) de una Flor (barrio Santa Ana, 1995) o de esta serie hermosa y aparentemente sencilla de sus Mariposas y crisálidas, para lograr establecer la antítesis entre la banalidad del tema y la complejidad de su propia creación. Eso le sirve para mirar siempre el mundo de una nueva forma. Eso le sirve para triunfar una vez más como artista.

Tomado del Magazin Dominical No.668, 03 de marzo de 1996