Luis Garcia Hevia

Bogota

Pintores, Fotografos

Figura Humana

 

Luis García Hevia 

Miniaturista, paisajista, retratista y pintor costumbrista

 

1816 - Agosto 19. Nació en Bogotá.

Estudió fotografía y fue el primer bogotano que montó un estudio en esta ciudad.

También estudió pintura en el taller de don Pedro José Figueroa.

CRONOLOGIA

1836 - Pintó un retrato de su maestro don Pedro José Figueroa (Nº 551) Museo Nacional, y lo ilustró con una octava en donde le rinde un tributo de admiración y gratitud.

1840 - Por este año ensayó la pintura en miniatura, dejando los siguientes retratos: El de su esposa doña Teotiste Mantilla y Mutis y las del prócer Francisco Javier Hevia y don Ignacio García Hevia.

1841 - Participó en la exposición del 20 de julio con: Un retrato de Francisco Montoya, otro del Arzobispo de Bogotá, una pintura costumbrista en la que presenta una riña de campesinos, el busto del general Neira y dos ensayos hechos en el daguerrotipo, invención que fue introducida en Colombia por García Hevia. En este año también pintó el célebre cuadro de la Muerte de Santander, que hoy se conserva En el Museo Nacional (N° 553). Esta obra puede considerarse como un conjunto de 18 retratos de las siguientes personas: Santander, el Arzobispo Mosquera, José Félix Merizalde, Antonio María Silva, Pàblo Pontón, Bonifacio Espinosa, Dr. Oberto, Francisco Antonio Durán, Florentino González, Ignacio Quevedo, Vicente Azuero, Patricio Armero, Francisco Soto, Rafael Mendoza, Antonio Obando, Rufino Camacho y Anájosefa Fontiveros Omaña: 1846 - Pintó el retrato de Miguel Ibáñez, que hoy se encuentra en el Museo del 20 de Julio, en Bogotá.

1846 - Octubre 9. Fue Presidente de la Academia de Dibujo y Pintura, la cual fundó con la colaboración de otros siete artistas. Esta funcionó en su propia casa.

1847 - Organizó una exposición de sus obras. 1848 - Tomó parte en la exposición colectiva de este año con un óleo titulado: "Libaciones de Baco".

1860 - Intervino en la campaña contra el gobierno de Ospina donde recibió una herida en la cabeza, de la cual vino a morir años después.

1882 - Se le concedió una pensión de $50 por ley 88 de 1882 del Estado Soberano de Cundinamarca, en pago de sus servicios, tanto civiles como militares.

1886 - Participó con varias obras en la exposición del 20 de julio organizada por Urdaneta.

1887 - Murió en Bogotá.

La importancia de García Hevia en la historia del arte del siglo XIX es evidente, pues dejó: miniaturas, retratos y paisajes, y además ensayó la escultura, la caligrafía y la fotografía. El fue el primer iniciador de los museos colombianos y logró reunir una interesante colección de objetos históricos que luego pasaron a poder de Alberto Urdaneta y de otros célebres anticuarios.

OBRAS

En el Museo Nacional de Bogotá: Retrato de Pedro José Figueroa (N° 551). (En el Catálogo figura equivocadamente como Pedro Celestino). Muerte del General Santander (N° 553). Retrato de Francisco de Paula Santander (N° 461). Retrato de Primo Feliciano Mariño (N° 537). En la Sacristía de la Catedral de Bogotá, se encuentra el retrato de Fray Domingo Petrés. Retrato de Susana Herrera de Mier y Terán (propiedad de doña Lucrecia de Meek) (Atribuído). Retrato de María Josefa Holguín de Barberi (propiedad del doctor Alberto Montejo). Retrato de Francisco Javier Matiz (en Guaduas).

BIBLIOGRAFIA

Gabriel Giraldo Jaramillo: "La Pintura en Colombia". Fondo de Cultura Económica. Colección Tierra Firme. México, 1948. Gabriel Giraldo Jaramillo: "La Miniatura en Colombia". Prensas de la Universidad Nacional. Bogotá, 1946. Catálogo del Museo Nacional. Imprenta Patriótica del Instituto Caro y Cuervo, Bogotá, 1960.

Tomado del libro Diccionario de artistas en Colombia 1ª Edición Doctora: Carmen Ortega Ricaurte

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Los Precursores de la fotografía en Santander

por Marina González de Cala

El registro fotográfico, desde sus tempranos comienzos, está íntimamente ligado a Santander. Su pionero —Luis García Hevia—, los trabajos de Victoriano de Diego Paredes en Piedecuesta, las realizaciones de Gavassa y Chambón, los aportes femeninos de Amalia Ramírez de Ordóñez y María Chambón y de instituciones como el colegio de San Pedro Claver a principios de siglo, son de gran significado en la historia de la fotografía nacional.

La fotografía en Santander se inicia en el año 1855 con Luis García Hevia y con la creación del colegio de Victoriano de Diego Paredes, y coincide con el avance del radicalismo bajo el liderazgo de Manuel Murillo Toro, primer presidente del estado de Santander, cuando su capital era el Socorro.

Un fragmento de las Crónicas de Bucaramanga, en 1855, da la primera luz sobre los orígenes de la fotografía en la ciudad: "El primer retratista, por el sistema de daguerrotipo, que visitó la ciudad fue don Luis García Hevia, quien vino a principios de 1855 y estableció su oficina en la casa de habitación del francés doctor Pedro Alcé Chambón, que quedaba a la mitad de la tercera cuadra de la calle del Comercio, la misma donde hoy se halla el establecimiento de la Rosa Blanca. Las gentes del pueblo miraban la operación de los retratos como una cosa misteriosa y se confirmaban en su creencia cuando veían que el retratista cubría la máquina con un paño negro, y que luego cuidaba siempre de ocultarse en un cuarto oscuro, de donde se salía con el retrato ya formado".

No es por simple coincidencia por lo que viene Luis García Hevia a Bucaramanga. La ciudad le era cercana a su corazón por motivos afectivos y familiares. Nacido en Bogotá el 19 de agosto de 1816, en el hogar de Juan Crisóstomo García Hevia y María Jesús Ruiz, son sus abuelos paternos los próceres Francisco Javier García Hevia y doña Petronila Nava y Serrano, oriunda de Girón. El otro vínculo de García Hevia con Santander es su primer matrimonio con Teotiste Mantilla y Mutis, hija de Francisco de Paula Mantilla Navas y Micaela Mutis Navas de Mantilla, de familias prestantes de Piedecuesta y Bucaramanga.

Las primeras fotografías de García Hevia en Bucaramanga tienen un escenario de provincia en desarrollo, a la cual se refiere Manuel Ancízar en 1851: "Hoy es una hermosa villa con más de 600 casas, dos iglesias y 4.200 moradores, contándose 11.300 en el corto radio del distrito. Ningún elogio sería excesivo al hablar del aseo de las calles y casas, no por los esfuerzos de la policía, sino por virtud de los naturales, en quienes la limpieza de los trajes compite con el despejo y vivacidad de las personas".

La industria de los sombreros, que comienza a tomar auge notorio a partir de 1840, agrupa a los artesanos y se constituyen sociedades para la comercialización y exportación de dicho artículo. El tabaco y el café son los polos de desarrollo comercial de la ciudad, proceso que cambia su rumbo en pocos años. Estas industrias, que despiertan el interés de los mercados del exterior, y la llegada de Geo von Lengerke en 1852, seguida por una gran inmigración, generan intensa actividad comercial. El intercambio de mercancías extranjeras, favorecido por el libre cambio operante en la época, el alto poder adquisitivo del dinero y la valorización de la propiedad raíz demarcan una etapa en la historia social de la ciudad, dan una nueva fisonomía a su población y alteran las costumbres de sus habitantes.

Cuando Luis García Hevia decide venir a Bucaramanga a montar su estudio temporal, tiene muy buena práctica y fama como daguerrotipista, y su situación no le es muy propicia. Lleva varios años casado con doña Teotiste, quien no ha aportado ningún capital a la sociedad conyugal, según lo declara en la reforma de testamento que hace en Bucaramanga en 1873, "que dicha señora le tocó después de parte de sus padres la suma de $148 de cuya cantidad dispuso ella a su voluntad". Además, en la revolución de 1854 perdieron todo lo adquirido, como lo confirma en el mismo documento.

Bucaramanga es la esperanza de los esposos García Hevia, que buscan la recuperación en un medio donde no hay competencia fotográfica. Bucaramanga está muy cerca de Piedecuesta, allí tienen a sus primos Mantilla y Mutis, adinerados y prestantes, el misterioso invento no es aún conocido en la ciudad, y su amigo el francés Chambón (s. xix-1857 ) quien hace varios años se ha establecido en la ciudad y goza de amplio prestigio como médico y comerciante de sombreros— le permite al fotógrafo visitante establecer en su casa de habitación un estudio temporal.

Se ignora cuanto tiempo permanece García Hevia en Bucaramanga; como testimonio de su estadía sólo quedan algunos daguerrotipos que corresponden, como en otros lugares del país, a personajes que por la elegancia de sus atuendos indican claramente su posición económica, la cual se explica por el alto costo del daguerrotipo. En el decenio del setenta lo encontramos nuevamente en Bucaramanga y otras poblaciones del Estado Soberano, donde realiza buen número de retratos en técnicas diferentes del daguerrotipo, los cuales exhibe en la exposición nacional de 1871. Por esta época ya ha muerto doña Teotiste, de quien no queda descendencia, y contrae matrimonio con doña María Carmen Alcázar Uricoechea el 3 de abril de 1869 en la iglesia de las Nieves de Bogotá.

García Hevia había estudiado pintura en el taller de Pedro Figueroa (s. xvm-1838), y su obra pictórica está representada en retratos y escenas costumbristas. Por su formación artística, tiene un acertado manejo del color, es experto en la miniatura, y con la introducción de la fotografía iluminada complace a un público que desea ansioso una réplica de retratos ejecutados en el país o en el exterior.

El año 1841 es decisivo en la carrera de García Hevia. Además de participar en la exposición del 20 de julio con retratos y cuadros de costumbres, presenta ensayos de daguerrotipo que le merecen premio en la citada exhibición. Ese mismo año realiza La muerte de Santander, hoy en el Museo Nacional de Bogotá. Esta obra, por sus dimensiones, 163 x 250 cm, y el tema cargado de la corriente romántica que toma auge en Europa lo acerca al barón Gros, científico, pintor y fotógrafo, quien se encuentra en la Nueva Granada como encargado de negocios del rey de los franceses. El barón Gros es el autor del daguerrotipo de la calle del Observatorio en 1842 y de un paisaje al óleo del salto de Tequendama subastado recientemente en la galería Sothebys de Nueva York.

La muerte de Santander adquiere gran significado histórico para los integrantes de las logias masónicas, al recoger en este gran lienzo los últimos momentos del general Santander, fundador de la primera logia, rodeado de dieciséis personas, siete de las cuales pertenecen a diferentes logias del país, y haber sido pintado por uno de sus miembros. Se desconoce la fecha de ingreso de García Hevia en la logia Hospitalidad Granadina número 1 de Cartagena, fundada en 1833. Pronto se convierte en miembro activo, y en 1858 aparece junto a Tomás Cipriano de Mosquera en la creación de la logia Filantropía Bogotana número 16 de Bogotá. Ese mismo año, en el día de san Juan Bautista, recibe de manos del general Mosquera una medalla, galardón que comparten Manuel Ancízar, Salvador Camacho Roldan, Manuel Murillo Toro y Thomas Reed, a quienes se considera "prominentes masones"8. Dos años más tarde, con el grado 30 se convierte en Venerable Maestro. Participa igualmente García Hevia en la fundación de la logia Propagadores de la Luz número 1 de Bogotá, en 1864, y del Supremo Consejo de la jurisdicción del Centro de Bogotá, y en el mismo año es investido con el grado 33 por el general Tomás Cipriano de Mosquera> Es García Hevia el retratista de destacados masones del país, ya sea en retratos ejecutados al óleo en fotografías, entre ellos los de Manuel Rodríguez Torices, Edmundo Castello, Tomás Cipriano de Mosquera, Te-místocles Paredes, además de tres autorretratos con las bandas y mandiles propios de cada ascenso dentro de la asociación.   

Luis García Hevia es el primer colombiano en utilizar la fotografía como documento de la guerra. En 1862 registra las ruinas a que queda reducido el convento de San Agustín y la capilla de Jesús, después del ataque del general Leonardo Canal en su lucha contra Mosquera. El cargo de reportero gráfico, campo que no ha sido explorado hasta la fecha en la Nueva Granada, parece interesarle también. Además de actuar como reportero en los sucesos de 1862, ofrece sus servicios en el acto de inauguración del Concilio Colombiano en 1868: "Luis García Hevia ofrece fotografías del acto de instalación del congreso. En el reverso del cuadro se verá el acta de instalación con el facsímil de la firma de los asistentes. Se entregarán ocho días después de reunido el Concilio "García Hevia alterna sus labores de fotógrafo y pintor con la de maestro, primero en la academia de dibujo, en 1843, en donde dicta diariamente clases de dibujo por la suma de cuatro pesos mensuales, o en clases particulares a sus sobrinos Rafael y Vicente Valencia, para quienes deja en su testamento "una máquina de cuarto y medio con sus correspondientes útiles para que puedan sacar retratos y para que les sea entregado cuando tengan la edad para ejercer la profesión que les he enseñado" En las fotografías tomadas por García Hevia se advierte el pleno dominio del oficio, la habilidad para utilizar la luz, para dar textura a los pesados trajes de la época. Los caballeros que posan en los daguerrotipos, por su frontalidad, se acercan a los retratos ejecutados al óleo. En cambio, en los retratos femeninos en daguerrotipos, o ambrotipos, las damas posan con mayor naturalidad, las modelos aparecen en tres cuartos de cuerpo, casi siempre sentadas, apoyando un brazo sobre una mesa situada discretamente a su lado, utilizando el dorado para realzar las joyas, botones y otros elementos en el adorno de los vestidos.

A la edad de setenta años, participa en la última exposición, organizada por Rafael Urdaneta, y muere el 30 de marzo de 1880 dejando una importante obra pictórica. Es el primer colombiano en ensayar la fotografía en el país e investigar diferentes técnicas. Lleva la fotografía a otros lugares del país, como a Santander, en donde se le considera, por derecho propio, como su pionero.

Tomado de la Revista Lámpara No. 104, 1987