Alejandro Obregon

Barcelona,España

Pintores

Abstracto, Figura Humana, Figura

 

Alejandro Obregon

pintor

 
 


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Paisaje para un Cóndor

por Carmen María Jaramillo

En el .trabajo de Obregón el señalamiento de una geograa y una fauna
con pleno carácter local puede verse por primera vez en la serie de pinturas Ganado ahogándose en el Magdalena, (1955). En estas obras se observa cómo el tratamiento libre y expresivo que da a la naturaleza modifica la configuración del plano pictórico, que hasta ese momento tendía a lo geométrico.

Así pues, entre 1958 y 1959 logra articular los elementos y el espacio con mayor flexibilidad y transforma su manejo del color que entrará en una gama más matizada. En esta época priman los grises y las tonalidades oscuras, provenientes sin duda de las nubes cargadas del territorio andino, desde los cuales expresa su vivencia de un trópico despojado de cualquier cercanía con lo folclórico.

En su serie Paisaje para un cóndor (1958), diseña un territorio escarpado, que presagia la aparición de las aves de rapiña. En tonos que van del blanco al negro, con brochazos plenos de libertad y energía, traza una visión misteriosa de los Andes. El encuadre del territorio podría pensarse que proviene de la visión aérea de un ave de rapiña que desde la lejanía y en medio de la niebla de los páramos, no puede trazar límites precisos entre las nubes y las montañas. Cuando los cóndores pasan del rol de avizores al de objeto de la mirada, aparecen generalmente fragmentados, como provenientes de la lente casual de la fotograa, que encuadra las garras y alas del animal, sin considerar la cabeza. El artista comentará que estas aves son un símbolo: "vivía en Bogotá y dibujaba un cóndor que estaba en la ciudad universitaria (...) _lo pintaba en un afán de revivir algo nuestro que se está extinguiendo! Es el ave que más alto vuela. Es el rey de las alturas, el rey de los Andes". El cóndor, uno de los símbolos más contundentes dentro de su producción,

llega a ser objeto de las más diversas lecturas: puede mirarse como un animal totémico; aludir a la fauna americana, a la par que a una geografía en la que convergen diversas culturas; remitir al escudo patrio como emblema de una identidad; señalar la soledad en América Latina o consignar la idea de poder.

El toro, por su parte, es el animal de la fuerza, la fiesta; el ritual o la muerte. Los toros vienen de la pintura: Goya, las cuevas de Altamira, y de su estancia en Barcelona (1940-1944) cuando generó una profunda admiración por Picasso, con quien compartió algunas tardes de café. En este período iba constantemente a Madrid a ver a Goya, "el pintor por excelencia". Sin embargo, el lapso que cubre esta investigación no alude tanto al carácter ritual de la tauromaquia, como a hará en su obra posterior. Crea más bien una figura híbrida, el Toro cóndor o Cóndor toro que "viene de una fiesta que hay en los Andes, en el Perú y en Ecuador: los indios capturan un cóndor y se lo amarran a un toro (....) sacrifican al toro y al cóndor lo sueltan con guirnaldas y cosas. Es algo muy simbólico: el cóndor es el indio y el toro el español".

En esta especie de animal mitológico, Obregón reúne figuras que representan elementos de la naturaleza como la tierra y el aire; fuerzas instintivas que en cada momento histórico han encarnado un símbolo diferente; el encuentro de dos culturas: América y Europa; el rito desde el mundo indígena y desde la cultura occidental.

Fragmento de un nuevo libro sobre Obregón, cuyo lanzamiento tiene lugar el 18 de octubre de2001 en el Museo Nacional

Tomado de El Tiempo, 14 de octubre de 2001.