Oscar Rojas

Medellin, Antioquia

Escultores

Figura Humana

 
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OSCAR ROJAS

Escultor

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Alumno y seguidor de Jose Horacio Betancur, ha incursionado en varios estilos en su obra

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Creo en el Arte como una de las razones del ser humano; que todos los seres nacemos con unos sentidos que al crecer desarrollamos y cultivamos según los medios que el nivel social nos permite para ello.

He visto y encontrado en la historia del arte, la historia de la humanidad.

Por lo tanto, veo nuestra historia, es decir nuestro pasado, lo encuentro bastante confuso y creo ello se debe a la destrucción por parte de los conquistadores de toda manifestación artística de nuestros antepasados indígenas.

El saqueo de los templos y tumbas donde ellos entregaban lo mejor de sí mismos para eternizar a través de sus obras a los que fueran los escogidos en un determinado momento de su historia, nos muestra que siempre los intereses materiales han estado por encima del libre vuelo del espíritu, en una determinada clase dirigente de todos los tiempos y en todos los lugares del mundo conocido hasta hoy.

Por ello hasta donde mi conocimiento y condición artística alcanza, no quiero, ni busco entregar un testimonio falseado de la realidad de mi tiempo y lugar.

Las formas con que he dicho y diré lo que siento y anhelo, son formas de fácil acceso al gran conglomerado al cual van dirigidas mis quejas, exaltaciones o protestas, que en cada una de mis obras entrego como aporte al desarrollo y formación de la personalidad de las gentes de nuestra época.

Es la buena utilización de la realidad, la que hace dejar un grito; o una canción, en la expresión con una misma boca; es la misma mano, tierna o violenta, según el caso que represento en una determinada obra; es la realidad empleada para expresar lo que siento en un determinado momento de mi vida, con algo de mi vida misma.

Es un arte que parte de la realidad, para contar historias, exaltar la riqueza de nuestra fauna y flora, gentes bellas, ríos y montañas de nuestro entorno vital, leyendas y consejas, cachos y dichos que son nuestra mitología y los hechos de hoy que serán nuestra historia de mañana.

Para hacer esto, no solamente es necesario aprender el oficio con que uno se expresa, sino, que también es importante conocer y sentir profundamente aquello que de atrás nos empuja hacia el porvenir. Mi obra no es producto de improvisación, sino de estudio, constancia y amor.

Hoy los medios de comunicación nos acercan cada vez más a todas las manifestaciones del hombre en todos los confines de la tierra, sin embargo, ... cada hombre expresa a su manera su sentir y no es por ello menos dolor, el dolor dejado en su obra por un africano, al dejado por un inglés, chino o colombiano; en cualquiera de las formas poéticas, pictóricas, escultóricas o musicales en que lo haya plasmado, lo importante en este caso, es que quien lo lea, mire u oiga, lo identifique en el tiempo y lugar en que lo encuentre.

La abstracción, es el resultado del estudio profundo de objetos y corrientes visibles y palpables en el arte de todos los tiempos.

En nuestro medio, poca gente puede hacer este tipo de arte conscientemente, se hace un mal remedo de éste, en gran medida, más por incapacidad y para descrestar incautos, que por resultados de honestas y largas investigaciones.

Llegará el momento en que el pintor disfrutará en su lienzo del color, por el color mismo, en que el escultor se deleitará con la forma, por la forma en sí misma, pero mientras esto Ilega, debemos utilizar estos medios para decir cosas, ya que es tan escasa la clara y honesta comunicación entre nosotros mismos.

Es decir, hay que dialogar mucho con las gentes a través de formas, colores, sonidos y palabras, para poder comunicar a los demás nuestras alegrías, logros, tristezas o esperanzas de un mundo mejor para todos, mundo construido por el hombre, para el disfrute del hombre mismo.

Hay muchos deseos de figurar entre los grandes artistas de nuestra época, esto hace "Artistas", sin obra, vividores del arte, no hombres que viven para el arte; no debemos olvidar que el tiempo es el mejor cedazo para seleccionar las verdaderas obras de arte.

Conocedores algunos "vividores", de la ignorancia de nuestra clase dirigente en materia de arte, se han aprovechado de éste en parte y en otra, de su buena fe, para hacerse a las riendas de mando de toda manifestación artística en nuestro medio; así los tenemos dirigiendo centros de enseñanza artística, museos, galerías de arte, en los medios de comunicación y empotrados en el gobierno mismo.

Amos y señores, ellos señalan e imponen a sus queridos... "artistas", dictan modas en arte, dicen qué es blanco, o qué es negro, este sí, éste no, por esto vemos como proliferan una cantidad de cosas que llaman arte nuevo, objetos sin ningún valor ni roce con el arte de todos los tiempos.    

Tomado de: ACAP, Asociación del Artista Colombiano en las Artes Plásticas
Carlos Castro Saavedra, Medellín

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Tierno y blando como una piedra

Vital en su charla, este escultor paisa, fundador
de la Asociación de Artistas Plásticos,
se ha caracterizado por plasmar en su obra los sucesos
aue han marcado a Colombia.

Por Oscar J. Garcés


Carlos Castro Saavedra díjo que "Las piedras tienen vida, como todas las cosas que parecen muertas, y el escultor Óscar Rojas tiene la virtud de saberlas golpear, de saberlas tallar y volverlas objetos animados, testimonios despiertos, tibios y palpitantes". 

A sus cinco años, desde una de las colinas que rodean a Medellfn, unos metros antes del Pan de Azúcar, Óscar, en ese entonces un pequeño inquieto, trataba de divisar, montado sobre una pila de agua, el lugar en donde habían chocado dos aviones, dejando al mundo sin un ídolo: Carlos Gardel. Aquella pila de agua era el lugar, al píe de un barranco, en el que tenía Rojas una cata de barro, con la cual fabricaba caballos y carros, los primeros semejantes a los de don Leonardo, el viejo y recordado carrero de Enciso; los segundos, como el que veía pasar hacia la tienda de Juanito, llevando los frescos. 

Es una experiencia inolvidable escuchar los recuerdos de este escultor paisa que por momentos calla y mira a su alrededor. La biblioteca, sus libros de poesía, recolectados por todo el mundo, sus pinturas, pocas por demás, sus esculturas decorativas, y la enorme ventana que le permite observar el centro de una gran ciudad. 

REVOLCÓN DE UNA VACA  

Llegan los años de las cometas, los charcos y los juegos infantiles, que le hacían olvidar su casa, el alimento, el rosario y el sueño. Vino el ingreso a la escuela, que terminó por problemas económicos cuando cursaba cuarto elemental. La Primera Comunión y, con ello, estrenarse sus primeros zapatos de charol y pisar duro aquel día en la catedral de Villanueva. Aún recuerda el sonido de sus pisadas. 

En 1943 viaja con su familia a Frontino, buscaban fortuna. Unos 150 kilómetros al occidente de la capital lee Tres meses en Italia, de Blanco Ibáñez, y comienzan sus anhelos por conocer las obras de Leonardo, Miguel Ángel. Regresa a Medellín, y a los 13 años trabaja en La Macarena, el nuevo circo: nació su afición por los toros, que terminó con un revolcón proporcionado por una vaca. La necesidad lo obligó entonces a blanquear casas, pintar edificios y elaborar cerámicas precolombinas para luego venderlas a la entrada del Hotel Continental. 

Años cincuenta, la bohemia, el licor, el olvido. Rojas se convierte en alcohólico. Bebía desde las seis de la mañana y a las once dormía su primera rasca. Hoy sigue sintiendo los efectos del alcohol en su vida, pues ya casi no ve. Así fue hasta 1963, cuando conoció a Maruja, su amor permanente y sincero. Imicia así sus años de máxima producción artística. 

PARÉNTESIS EUROPEO 

En 1970 es becado por el Icetex para estudiar en Europa durante un año. Tiempo de confrontación y hallazgos interiores. Vive su mayor experiencia como escultor con la exposición de sus obras en Italia. 

Vuelve a Colombia y funda su primer taller. Enseña, y ello se convierte en lo más gratificante de su vida. Compra una tierra cerca al lugar que lo vio nacer, con el fin de crear un parque recreativo y cultural para Medellín, proyecto que no pudo Ilevar a cabo por falta de presupuesto. Pero en su mente aparecían deambulando, entre árboles y caminos, la Patasola, la Madre monte, el Verraco de Guaca y otros mitos de nuestras tradiciones. Es invitado por el Colombo-Soviético, siendo director de sus actividades culturales, a Cuba y a Rusia. Experiencias que influyeron en forma notable sobre su pensamiento y búsqueda personal. 

De regreso funda ACAP, la Asociación de Artistas Plásticos. Luego de trabajar la madera y el barro, se acerca a la piedra y el metal para esculpir los campesinos, las madres, la muerte, los asesinatos, la familia, los personajes y sucesos que han marcado a Colombia. También figuras de hombres perpetuados: Fernando González, Gaitám, Leóri de Greiff, Gonzalo Arango, Carlos Castro, Barba Jacob. Momentos de la vida nacional como el 9 de abril, la violencia de hoy, las violaciones a los derechos humanos, el sicariato. 

ES MUY DURO RECIBIR

Después de denunciar y presentar su visión sobre la Colonia, la izquierda, el movimiento obrero, la pobreza y otros temas cotidianos, a los 61 años, es un testigo de su tiempo, de la época actual del futuro  para quien, "No hay nada mejor que dar, es muy duro recibir, decía San Francisco. Dando es cuando recibimos, cuando somos más libres. Es por eso que el dinero y el poder no son una obsesión para mí". 

"En Óscar me atrae ante todo un modo de ver el mundo, las personas, las cosas; su mirada generosa y limpia, su alegría en el descubrimiento, en su capacidad de buen asombro, en esa sobria borrachera que entregan los días a quienes los miran con sonrisa de campo abierto. Y su bondad sin reticencias, su hombría sin claudicaciones, su orgullo de ser artista y compartir el sol y la noche y el paisaje", eso piensa Manuel Mejía Vallejo de su amigo escultor. 

Su Voceador de prensa, en madera, parece que nos mirara y nos gritara.  La familia pobre, es una madre con un niño en sus brazos, otro en sus pies, cogiéndose el pipí, y uno más en su vientre. En su taller esculpe la roca y la madera para darle forma y "animarla", darle forma ante los ojos escrutadores de quienes miran sus obras con curiosidad y a veces con desdén.
A la entrada aparece la siguiente inscripción: "Este es mi templo donde rindo culto a la vida por medio del arte para llegar al amor". Esas palabras son las de un hombre bondadoso, de mal genio, que ama la humanidad y la regaña en ocasiones utilizando sus manos, el cincel y algo de lucidez.

Tomado de la Revista Alo, No.150, marzo 24 de 1994