Beatriz Gonzalez

Bucaramanga, Santander

Escultores

Figura Humana, Figura, Objetos

Beatriz Gonz�lez

pintora

 
 
ENLACES INCLUIDOS
Hoja de vida Critica Enlaces  
Recuento

Recuento 1

Varios 
Marta Traba y varios  
Fausto Panesso  
María Teresa Guerrero: Colándose en la historia del arte, 1986
Luis Carlos Aljure: Beatriz pinta el color
Alvaro Robayo: Exposición Dolores  
Alvaro Burgos: La pintura por metros 
Ivonne Pini: Los suicidas del Sisga 
Ana María Escallón:  Un mérito sostenido 
Antonio Montaña: Patada en el trasero 
Javier Nieto: Columbarios del cementerio
 
Gustavo Cobo Borda: Beatriz Gonzalez: A más muerte,mayor arte 
La mirada desbordada 
Crítica incansable: por Jaime Andrés Monsalve 
Historia del país en caricaturas 
Una risa de 200 años 
El temperamento de Beatriz: Humberto Junca 
La retrospectiva es un examen de conciencia: Angélica Gallón Salazar 
Manuela Lopera: No deja de mirar 
Liliana López Zorzano: Los nexos de Beatriz González 
Años de Formación (Revista Arcadia - 2015 
Me Salva la autocrítica, por Alejandro Aguirre, Revista Diners


 
BLAA

ColArte

 
 

 

Los suicidas del Sisga

por Ivonne Pini

Entre Las 10 obras de arte del Siglo XX en Colombia
Revista Credencial Historia, Edici�n 111, marzo 1999

En 1965 Beatriz Gonz�lez realiz� la pintura al �leo titulada Los suicidas del Sisga, obra clave y premonitoria de lo que ser�a su proceso art�stico posterior.

Parti� de una fotograf�a que utiliz� el peri�dico El Tiempo para ilustrar una nota de cr�nica roja en la que se daba cuenta del suicidio de dos enamorados. La muerte de ambos buscaba impedir que la novia perdiera su pureza, liber�ndola de posibles pecados. La imagen y la noticia sintetizaban la peculiaridad de un medio cultural donde la muerte, el amor y el pecado aparec�an como nociones cercanas. La idea del drama, tan presente en la obra m�s reciente de Beatriz Gonz�lez, se conceb�a vali�ndose visualmente de recursos que refer�an a los avisos de publicidad y a las im�genes populares. Sin vacilaciones se aproximaba al Kitsch y con inteligencia ironizaba acerca de los criterios tradicionales de pintura y composici�n.

Tanto el color como el espacio destacan la noci�n de frontalidad y la desaparici�n del volumen, reafirmando la idea de plano que maneja el cartel. La obra mostraba tempranamente el inter�s de la artista por el aporte iconogr�fico que las im�genes de la reporter�a gr�fica pod�an ofrecerle. Y adem�s, a nivel formal la construcci�n del cuadro, supon�a componer a partir de fragmentos que se reconstruyen, enfatizando el significado de los colores fuertes, intensos, que valoran la aparente vulgaridad de su uso cotidiano.

Desde esta obra se le debe reconocer a Beatriz Gonz�lez una actitud anticipatoria respecto a diversos debates art�sticos contempor�neos. Su peculiar manera de relacionar el arte culto con el popular, su forma de representar, ense�ar a ver, a encontrarle valor est�tico a im�genes asociadas habitualmente con lo cursi y por ello tildadas de antiart�sticas. Desde ejemplos tempranos como Los suicidas del Sisga, la artista tiene la capacidad de descubrirnos todo ese mundo. Con ingenio y audacia se vale de lo local para expresar vivencias y sentimientos que, sin salirse de ese espacio, muestran situaciones humanas y est�ticas de gran complejidad.