Carlos Rojas Gonzalez

Facatativa, Cundinamarca

Escultores

Abstracto, Objetos

CARLOS ROJAS GONZALEZ

pintor, escultor

 

CRITICA 3

LAS METAFORAS DEL SILENCIO

por Carolina Ponce de León

Dos puntos de referencia para comprender la actitud de Carlos Rojas ante el arte: el cultivo del bonsai que revela ese deseo de contener - aun en reducido el potencial de expansión y crecimiento de la naturaleza. Y guiarla en este proceso. Ordenarla. Sobreponerle una estructura (un límite, tan propio de sus obras) para la comunión de lo orgánico con un concepto de perfección.

La otra referencia es el cubismo, el punto de partida de su trayectoria artística que va ya, por los treinta y tantos ańos. Esta no es una referencia formal sino conceptual y filosófica. Así como el cubismo ejemplifica la teoría de la relatividad y produce un cambio radical en la forma de ver no sólo el arte sino el mundo. Carlos Rojas buscó, desde el inicio mismo de su carrera, otra metáfora con la cual cifrar la naturaleza de su percepción. La conceptualización del espacio, de la visión, del color, se convierten en su obra en la manifestación de una reflexión ontológica.

La trayectoria artística de Carlos Rojas es la historia de esta reflexión en la que funde la racionalización con la intuición, dos principios básicos que han guiado al hombre desde el científico hasta el artista en su invención del mundo. Su obra participa de la tradición clásica del modernismo y se emparenta con los artistas de su generación para quienes el orden tiene una raíz idealista.

La obra de Carlos Rojas es su conciencia perceptiva. Es el producto de un ejercicio de ascetismo, en la cual una disciplina de la austeridad busca revelar una esencia de lo real. Este vínculo con la realidad puede estar, en apariencia, diluido por la economía de su lenguaje abstracto, por el purismo formal de sus obras en las que prevalece un sentido armónico, espacial, estructural y geométrico que poco remite al mundo objetivo. El mayor conflicto que pueden presentar obras abstractas que siguen un planteamiento formal de orden armónico es que fácilmente se asocian con un propósito decorativo intrascendente, con un diseńo formalista insignificante. Sinembargo, las obras de Carlos Rojas no recurren a este purismo formal como un fin en sí mismo, que lo condenaría a la esterilidad artística, sino como un medio para representar una naturaleza absoluta.

La obra de Carlos Rojas ha mantenido siempre una relación sensible con la realidad, bien sea a través de referencias concretas como el paisaje o las telas precolombinas, bien sea con los conceptos absolutos que emanan de ellas. A pesar de los límites estructurales que traza, de la sobriedad de sus elementos y de su principio ordenador, Rojas exalta apasionadamente la inspiración americana. Sus referencias confieren a sus obras una dimensión expresiva y comunicativa. Poco importa en este caso que la comunicación que establece no se base en una estructura semántica como lo hace el arte figurativo. La de Carlos Rojas se sitúa en un plano silencioso que transmite una calidez emotiva, contenida y espiritual. Las pinturas que exhibe actualmente en Casa Negret amplían el concepto espacial de obras anteriores Mientras que en ellas yuxtaponía líneas para crear planos espaciales múltiples por vibración cromática, en las obras recientes elabora superficies monocromáticas, delicadamente matizadas para producir un espacio evanescente, profundo, denso, ilusorio, intenso, tornasolado, cuyos límites son la sutil sugerencia de estructuras geométricas que diferencian los planos y crean un orden perceptivo, una medida que sirve de escala para contraponer lo finito con la profundidad. El rigor, la temperancia y mesura de sus obras crean un espacio de meditación

El formato horizontal que alude a una estructura de paisaje también induce a la contemplación. El purismo de Carlos Rojas mantiene vivo un espíritu que toma el arte como medio para dignificar el hombre.

Publicado en El Tiempo el 7 de octubre de 1989 con motivo de la exposición presentada en la Galería Casa Negret de Bogotá.

Carolina Ponce de León

Tomado del Folleto: Museo de Arte Moderno de Bogotá - 1990

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carlos rojas

cuatro ańos después

La obra de Carlos Rojas constituye una de las más importantes contribuciones colombianas a la historia del arte del siglo XX. Su pintura se desarrolló a partir de los grandes aportes creativos de esa centuria, desde el cubismo hasta el constructivismo y desde la abstracción al minimalismo, pero no por ello su trabajo dejó de estar íntimamente relacionado con el acontecer artístico nacional, con el ritmo de su evolución, con los valores que motivaron el crecimiento de sus designios y de sus escenarios, e inclusive con problemas extra-estéticos como el de la identidad cultural y la justicia social, temas que se han contado a lo largo de la historia entre las más constantes preocupaciones de los pintores del país. Su abstracción, entonces, no deviene únicamente de raciocinios intelectuales eruditos, sino de impulsos de su sensibilidad, de una intuición aguda y desbordada y de una observación atenta de la realidad circundante.

Su obra se inició en la década de los cincuenta como un análisis meticuloso de la naturaleza que lo condujo a plasmar los patrones del crecimiento orgánico, pero poco después se acogería a los principios del cubismo apelando al colage y estructurando sus representaciones de objetos de la vida cotidiana sin intención simbólica a través de planos geométricos. Su constante interés en las posibilidades del espacio real y pictórico sin embargo, lo Ilevarían al poco tiempo, tanto a prescindir totalmente de la representación, como a concentrarse en planteamientos simultáneamente espaciales y planímétricos.

A comienzos de los ańos sesenta Rojas se dedicó a plasmar la idea de desplazamiento utilizando líneas verticales u horizontales y haciendo estricto uso de una proporción armónica entre la totalidad de las obras o de las líneas y sus subdivisiones. A este rigor se debe en gran medida el aire clásico, de serena profundidad, que acompańa todas las etapas de su producción, pero después de este período circunscrito al blanco y negro, claramente indicativo de cambios sustanciales en su desarrollo, el artista se internó en una investigación encaminada a plasmar el espíritu de los pueblos colombianos la cual remataría en un verdadero ímpetu cromático que lo condujo a utilizar materiales naturales como el yodo y el achiote para evidenciar su original inspiración en la naturaleza.

En adelante el artista trabajaría invariablemente en series como: América, en la cual alude a la esencia de nuestro continente; Horizontes, cuyos trabajos se referen a importantes aspectos de la naturaleza y abandonan loscontornos definidos; Cruzados, donde se hace evidente su erudición en materia de historia de la modernidad pictórica, y así sucesivamente hasta Ilegar a la serie El dorado la cual fue trabajada con polvos metálicos y donde la referencia no es sólo al pasado prehistórico del país sino también a una dimensión espiritual que en realidad había acompańado su obra desde el principio pero que sólo a través de estas pinturas se hace realmente inescapable. Sus últimas series, Mater materia, Mutantes y Por pintar en las cuales expresa su preocupación por el devenir de la humanidad y en particular de nuestro país, y también por la definición del arte, por su acontecer y por sus objetivos, están compuestas por trabajos que constituyen un verdadero clímax no sólo dentro de la abstracción sino dentro de los raciocinios de la modernidad artística tanto en Colombia como internacionalmente.

La exposición de su trabajo que se inaugura cuatro ańos después de su muerte en la Galería Diners permite apreciar obras de varias de estas etapas, y a través de ellas, compro bar su vasta cultura, su mirada escudrińadora y penetrante y su avasallador talento para conferirle a todos sus pronun ciamientos una gran profundidad y unas implicaciones de alcance todavía impredecible. El artista fue así mismo un escultor de lúcidas realizaciones en las cuales es patente una aguda consideración de la realidad urbana, pero toda su obra se halla perfectamente unificada por una sensibilidad a flor de piel y por un raciocinio preciso y elocuente los cuales condujeron su trabajo a una singularidad y a una sabiduría que hicieron mella en todas las generaciones activas a lo largo de las últimas cinco décadas en el arte nacional.

Por: Eduardo Serrano
Folleto exposición Galería Diners, abril de 2001




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Carlos Rojas

Oráculo de la Vanguardia

Después de cuatro ańos de su muerte, se realiza una exhibición de sus obras.  Su amigo, el pintor abstracto
Danilo Dueńas, habla sobre Rojas, uno de los artistas más importantes del siglo XX en Colombia

Sin dudarlo, el artista caleńo Danilo Dueńas (1956) dice que la vida y la obra de Carlos Rojas (1933-1997), uno de los padres de la abstracción en Colombia, son una celebración de la existencia.

"Él aspiró demasiada vida, quizás por eso murió joven", dice Dueńas, que fue su amigo durante casi una década. Rojas tenía 64 ańos cuando murió y para ese momento ya era considerado uno de los grandes del arte colombiano del siglo XX.

Su interés por la plástica se conjugaba con su gusto por la naturaleza (tuvo centenares de bonsáis y cerca de 300 pájaros en su casa que después dejó volar), el pensamiento oriental y el arte colonial y precolombino. "Creía en el valor de cada cosa", comenta Dueńas.

Sus primeras obras, realizadas en los 50, fueron figurativas pero después de encontrar el cubismo y el constructivismo sus trabajos se encaminaron hacia la abstracción. Experimentó con los soportes, con los materiales y las técnicas. Se interesó por los tejidos colombianos, los colores lócales e incluso por la situación social del país.

"Rojas quería ser el padre de la pintura modernista en Colombia", dice Dueńas. En los 80 quiso apadrinarlo a él y a otros jóvenes artistas que estaban interesados en la abstracción, y a mediados de los 90 estuvo muy cerca de Luis Fernando Roldán, que este ańo ganó el Premio Luis Caballero.

Entre Rojas y Dueńas hubo un gran intercambio y no es difícil identificar puntos comunes entre las obras de estos artistas. Sin em bargo, Dueńas piensa que no se puede hablar de influencias sino más bien de "formas adaptables".

La abstracción de Rojas, escribe el curadór colombiano Eduardo Serrano, "no deviene única mente de raciocinios intelectua les eruditos, sino de impulsos de su sensibilidad, de una intuición aguda y desbordada y de una ob servación atenta de la realidad circundante".

La muestra de la Galería Di ners está compuesta por sus series América, Cruzados, Horizontes, Ingeniería de la visión, Búsqueda de El Dorado, Mater materia, Mutantes y Por pintar.

En sus últimas series -dice Serrano- el artista expresó "su preocupación por el devenir de la humanidad y en particular de nuestro país, y también por la definición de arte, por su acontecer y por sus objetivos".

Recuerda Dueńas que el maestro ponía a prueba los lienzos obligándolos a recibir materiales que en muchos casos eran demasiado fuertes. Usaba gasolina para trabajar y le insertaba a la tela madera y otros elementos pesados, eso hacía que perdiera su naturaleza. "Empleaba materiales que ponían en riesgo su salud, pero eso no le importaba". Rojas le contó alguna vez a Dueńas que a través del tiempo sus pinturas se iban a volver completamente negras.

La fuerza vital de Rojas no so lo le permitió jugar y arriesgarse con sus pinturas sino también pasar a la escultura, un cambio que fue criticado por algunos artistas del momento. "A él le preocupaba ser sincero con su arte", dice Dueńas. Por esa razón, Rojas nunca conoció los límites entre el arte y la vida.

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SUS FRASES:

"A pesar del horror, de lo nefasto, encuentro que la vida, que la belleza, es el fin de nuestra existencia".

"Viví el reconocimiento y puedo decir que el éxito, pero de todas formas hubo circunstancias terribles que ocasionaron un giro en mi obra".

"Ahora soy consciente de lo demasiado humano e imperfecto que es todo, y por eso también acepto cada cosa como lo que es. Así la quiero".

Tomado del libro Carlos Rojas, de Carmen María Jaramillo y María lovino.

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Tomado de la sección Cultura de El Tiempo, jueves 19 de abril de 2001

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Carlos Rojas: un ordenador del caos

por Hernando Jimenez

En medio de un museo que está todavía por ordenar y catalogar, tarea que seguramente nunca realizará -vive Carlos Rojas (nacido en Facatativá en 1923). El contraste entre ese maremágnum de objetos bellos que "están ahí" en su casa sin buscar en ellos el efecto decorativo y la pureza de diseńo que presenta su obra, puede ser el punto clave para dilucidar el carácter de la pintura de uno de los artistas más representativos del movimiento plástico nacional.

En efecto, la obra de Carlos Rojas es un proceso ordenador del caos real que busca transportar a imágenes visuales la esencia de los objetos de la naturaleza. Iniciándose como figurativo, el artista fue desarrollando esta idea hasta llegar hoy a un proceso de abstracción total. Sus paisajes tienen un carácter metafísico y a pesar de su apariencia geométrica son cada día más "orgánicos". Las líneas de color se funden no solamente entre sí sino también con el lienzo y no se puede establecer entre ellas un margen divisorio. Esto hace que la obra de Rojas se convierta en una especie de burla al arte fotográfico que no ha desarrolla do todavía una técnica capaz de reproducirla fielmente. Las fotografías de estos cuadros son únicamente aproximaciones.

Por otra parte el artista ha querido plasmar en sus cuadros un tipo de color característico del medio americano. Así como Castilla es fácilmente identificable con los tonos de ciertos ocres, la selva americana o el altiplano andino poseen un matiz especial característico. Rojas ha trabajado sobre esta idea llevando a la tela las sutiles variaciones de color que encontramos al observar cuidadosamente una hoja en proceso de cambio o en un ámbito más amplio, el paisaje total de nuestros campos.

Expositor en las principales galerías del mundo, premiado en la XIII Bienal de Sao Paulo (1975), ha contribuido además a través de sus cátedras de diseńo en las universidades colombianas a la formación de toda una generación de jóvenes. La obra pictórica y didáctica de Carlos Rojas es uno de los más valiosos aportes al esfuerzo de los pueblos latinoamericanos por asentar cada día más su voz y su lenguaje.

Tomado de la Revista Cromos No.3047, 9 de junio de 1976

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REFLEXION CON CARLOS ROJAS

LAS PRODUCCIONES PLÁSTICAS COLOMBIANAS A NIVEL NACIONAL E INTERNACIONAL, HAN ESTADO ACOMPAŃADAS POR LOS NOMBRES DE QUIENES HAN SIDO FORJADORES DE LENGUAJES PROPIOS, REGIDOS POR CONVICCIONES DE ESTILO, POR INVESTIGACIONES SOMERAS Y MÁS QUE NADA POR UN PROFUNDO AMOR AL DESARROLLO DE LA IMAGINACIÓN Y EVOLUCIÓN DE LA CULTURA PLÁSTICA. ARTISTAS QUE HAN LOGRADO CONVERTIRSE EN PIEZA FUNDAMENTAL DE LA FORMACIÓN DE UNA HISTORIA DEL ARTE PARA COLOMBIA, QUIENES CON SUS IMÁGENES, FORMAS Y ESTRUCTURAS, REFLEJOS DE PROCESOS DE INVESTIGACIÓN Y BÚSQUEDA, HAN HABITADO LA GALERÍA EL MUSEO DURANTE SUS DIEZ AŃOS DE EXISTENCIA. 

EN EL CASO DE LA ABSTRACCIÓN SABEMOS QUE LA FIGURA DEL RECIÉN DESAPARECIDO MAESTRO CARLOS ROJAS ES MÁS QUE UN EMBLEMA, CON ÉL SE LOGRARON ENRIQUECER LOS AMPLIOS CAMPOS DE LA PLÁSTICA, TAMBIÉN SE CONSOLIDARON LOS IDEALES DE UN ARTE FANTÁSTICO NACIDO DEL ESTUDIO, LA EXPERIMIENTACIÓN Y DEDICACIÓN. DE ESTA MANERA LA GALERÍA EL MUSEO HA QUERIDO RENDIR UN HOMENAJE A SU MEMORIA, CONVOCANDO A LOS ARTISTAS QUE HAN TRABAJADO EN TORNO A LOS LENGUAJES NO-REPRESENTATIVOS, PARA QUE CON SUS IDEAS Y LA ADOPCIÓN DE MEDIOS Y PROCESOS QUE FUNDAMENTARON SU OBRA, HAGAMOS DE ABSTRACCIÓN LOCAL - REFLEXIÓN CON CARLOS ROJAS, UN RECONOCIMIENTO Y EXALTACIÓN DE UN LENGUAJE QUE SURGIDO DÉCADAS ATRÁS AÚN SE MANTIENE Y EVOLUCIONA CONSTANTEMENTE. 

ESTUDIOSO DE LAS CIENCIAS, ESPECIALMENTE DE LA GEOMETRÍA, CARLOS ROJAS DEJÓ NO SÓLO LA EXPECTATIVA DE ADMIRAR SIEMPRE UNA PROPUESTA RENOVADORA EN SÍ MISMA, CARACTERIZADA POR LA AUSENCIA DE LÍMITES DE TIEMPO Y ESPACIO EN DONDE LA PARADOJA SE MANTUVO COMO CONSTANTE PARA EL ASOMBRO DEL ESPECTADOR, SINO TAMBIÉN UN LEGADO QUE ACTÚA CONSECUENTEMENTE EN TORNO A LA REFLEXIÓN DE LOS MOMENTOS DE LA HISTORIA DE NUESTRO SIGLO, LOGRANDO CON ACIERTO, INTRODUCIRLOS EN LA DINÁMICA COLOMBIANA. 

CON SU MUERTE NO PERDIMOS AL ARTISTA NI AL AMIGO, ADQUIRIMOS EL COMPROMISO DE RECORDARLO COMO GRAN PERSONA Y MAESTRO; DE RECONOCERLO COMO UNO DE LOS GRANDES RESPONSABLES DE LA INCURSIÓN DE LA CONTEMPORANEIDAD DE COLOMBIA EN EL ARTE MUNDIAL. 

LUIS FERNANDO PRADILLA
Tomado del Folleto exposición Galería El Museo, 1997

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Mundos de Carlos Rojas

por Sara Araujo Castro

Era frecuente verlo recorriendo anticuarios y mercados de pulgas. Con el tiempo, cuando se consolidó como artista y `coleccionista, la gente seguía los caprichos de sus escogencias sin pensar ni cuestionarse, pues la fama que se creó en torno a Carlos Rojas era que tenía un excelente gusto y sabía lo que hacía. Rojas fue uno de los artistas que, junto con Édgar Negret, Feliza Bursztyn, Eduardo Ramírez Villamizar y Manuel Hernández, lideró el movimiento del arte abstracto en Colombia durante los ańos 70 y 80, y uno de los artistas más importantes de la segunda mitad del siglo XX.

A mediados de la década del 50, cuando aún era muy joven, hizo las primeras exposiciones colectivas con artistas algunos ańos mayores que él; entonces la voz de los críticos del momento se levantó para resaltar su trabajo. Al tiempo que Marta Traba reconocía su talento, cuestionaba su exceso de exploración en distintos estilos. Mientras Traba estuvo en Colombia, sus críticas acerca de Rojas variaban como en una ambigua relación de reconocimiento y exigencia. Sin embargo, en el tiempo esa variabilidad se convertiría en una de las fortalezas de su trabajo.

Hoy, 11 ańos después de su muerte y varias retrospectivas más tarde, el Museo Nacional hace un homenaje que muestra no sólo la obra de este importante artista, sino varias facetas de su vida que sirven de clave para descifrar cómo llegaba a su trabajo.

Nicolás Gómez, Julián Serna y Felipe González, investigadores y curadores de la muestra, decidieron irse a sus objetos para, a través de ellos, hablarle al público del arte abstracto, pues en estos encontraron que había una profunda conexión con su estética.

Consideraron que más que un coleccionista, Rojas era un recolector: "la diferencia entre una cosa y la otra está en que Rojas no tenía necesariamente una mirada técnica y fría para escoger los objetos que coleccionaba. Guardaba piezas precolombinas, arte chino, semillas, artesanías, objetos muy valiosos y otros menos. Tenía incluso basura que en ocasiones guardaba y usaba para su obra". explica Nicolás. Era en los ańos 80 cuando esos pedazos de madera, bolsas o cualquier cosa que encontraba en sus recorridos, aparecían convertidos en arte bajo las expresiones: Sin Título técnica mixta, que podía abarcarlo todo y que a la geometría propia de su arte le agregaba texturas que provocaban mayores sensaciones en el espectador. Esta perspectiva la complementa el director del museo Art Deco, Carlos Alberto González, quien en más de una ocasión lo encontró en anticuarios,"el ojo de Rojas para escoger sus objetos tenía no sólo la perspectiva estética del coleccionista, sino también un aspecto emocional. Por esto, la colección es tan variada, hay de todo".

"De ahí, de esos objetos salía la obra de Rojas. La serie de líneas hacen referencia a los paisajes de principios de siglo XX, por ejemplo. De la cercanía con la artesanía y con el barniz de Pasto, también hay referencias en su trabajo pictórico", comenta Serna.

Más de un mundo

Después de esos primeros ańos de experimentación, el estilo Rojas -que según él consistía en que "no había tal cosa como estilo Rojas"-se consolidó. En 1958, cuando contaba con sólo 25 ańos, representó a Colombia en la Bienal Internacional de Venecia y en la Bienal Internacional de México.

En 1969 ganó el Salón Nacional de Artistas. Sin embargo, la ausencia de Marta Traba de este Salón jugó en contra tanto de la organización misma del Salón como del reconocimiento a la obra ganadora.

Durante los ańos siguientes, Rojas no sólo trabajó en su taller. También llevó a cabo una importante labor en Artesanías de Colombia que .marcó el destino de esta institución, y cuyos resultados se ven cuatro décadas más tarde. Junto a Pablo Solano recorrió el país de arriba a abajo para hacer un diagnóstico del estado de la artesanía en el país. De este trabajo nació la Escuela Taller, en donde los artesanos recibieron orientación por parte de diseńadores y donde experimentaban con técnicas artesanales distintas. Esto permitió crear procesos de calidad que incluso hoy marcan la diferencia de la artesanía colombiana con la de otras partes del continente.

Rojas también fue director de la División de Museos en Colcultura, coordinador de exposiciones en el Museo de Arte Moderno de Bogotá y de algunas versiones del Salón Nacional. Una de sus preocupaciones era darle a la obra el espacio necesario. Así como la geometría, la pulcritud estética y el gran concepto de color estaba presente en su obra, también lo estaba a la hora de organizar el espacio del museo.

Sin embargo, las propuestas espaciales que Rojas creaba para el arte eran diametralmente opuestas a las que había creado en su esfera personal. Mientras más limpio era su espacio artístico, más atiborrado y exuberante era el vital. Pero de éste salían los códigos para el primero.

En los ańos 80, cuando el arte abstracto dejó de ser en nuestro país una vanguardia con cinco representantes (Rojas, Negret, Bursztyn, Ramírez y Hernández) que tenían que defender su trabajo como si era una convicción, Rojas apadrinó a un grupo de jóvenes artistas que enriquecieron el panorama del abstraccionismo en el país: Danilo Dueńas, Luis Roldán, Cristo Hoyos y Consuelo Gómez, entre otros, hacían parte de los discípulos de Rojas. Hasta el día de su muerte, en 1997, Carlos Rojas hizo de su vida parte de su obra. Ya sea con sus objetos, con sus inquietudes por el medio artístico o por sus enseńanzas como profesor de diseńo y de arte. El reconocimiento y el homenaje que esta exposición le rinde busca recoger todas sus facetas y todos los mundos que habItó._

Tomado del periódico El Espectador, 30 de mayo de 2008

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Cinco veces Carlos Rojas 

por María Cristina Pignalosa

El titulo de la exposición Una visita a sus mundos describe justo lo que ofrece: los diversos procesos de la genialidad creativa inagotable del fallecido artista Carlos Rojas, considerado uno de los grandes exponentes de la abstracción en Colombia.

La muestra es curada por tres jóvenes investigadores y artistas, Felipe González, Julián Serna y Nicolás Gómez, con coordinación del Departamento de Curaduría de Arte e Historia del Museo Nacional.

Ellos proponen una mirada diferente a la producción de Rojas: su vocación como recolector de objetos, impresiones y experiencias.

Los curadores planearon cinco grupos de obras para mostrar los temas preferidos por el artista, así como lo visual y simbólico de cada etapa. Esto le hace más fácil al espectador seguir de cerca su particular proceso creativo y poder constatar su pensamiento cercano a lo oriental, la austeridad en el lenguaje y la capacidad de síntesis.

Así, cada una de las secciones (Suelo, Pueblos, Paisaje, Ciudad y Templo) expone un grupo de obras acompańadas de objetos que fueron sus referentes de creación y algunas piezas de otros artistas que lo influenciaron.

Suelo demuestra cómo el artista transformó el registro que hizo de la realidad.

Pueblos plantea las preocupaciones por delimitar los espacios físicos a través de la geometría.

Paisaje aborda el paisaje y lo evoca con una pintura casi monocromática con referencia a los textiles latinoamericanos.

Ciudad registra de una manera distinta los elementos de lo marginal, con fragmentos de madera para retratar la pobreza urbana.

Y Templo es lo sagrado, la cruz o cruces desligadas de lo netamente religioso. Son básicamente imágenes simbólicas una experiencia espiritual, donde utiliza el color dorado y estatuillas de santos, imágenes de la cruz que evocan su interés espiritual.

QUIEN FUE CARLOS ROJAS

CaIos Rojas (Facatativá 1933 Bogotá 1997) consolidó un lenguaje propio y contemporáneo en la plástica colombiana. 

Estudíó arquitectura y artes plásticas en las universidades Javeriana y Nacional de Bogotá y luego arte en la Escuela de Bellas Artes de Roma y diseńo aplicado en el Instituto de Arte Romano.

Inició su exitosa carrera en 1957 con una muestra en la galería El Callejón de Bogotá y el Museo de la Inquisición en Cartagena. 

Siguieron exposiciones ininterrumpidas a lo largo de su vida en galerías y museos de todo el país, además de individuales en
Japón, Estados Unidos, Venezuela, Chile, Francia, México, Suiza, Inglaterra, Alemania y Brasil. 

Tuvo retrospectivas clave en el Museo de Arte Moderno de Bogotá, en la galería Témpora y en el Centro Colombo Americano, además de una muestra antológica en la galería El Museo.

Tomado del periódico El Tiempo, 4 de junio de 2008

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El rompezabezas de Rojas - 1933 - 1997

El artista Carlos Rojas era un recolector de objetos e impresiones, un "trabajo" consciente y también desprevenido que marcó toda su carrera. Su relación con elementos de madera, semillas, vidrios, cartón, latas y hasta piezas recogidas de la basura, es lo que podrá verse en una exposición en la que estará parte de su obra y de los otros mundos que construyó y vivió a partir de sus objetos.

Tres jóvenes artistas e investigadores, Felipe González, Julián Serna y Nicolás Gómez, fueron los curadores encargados de explorar el mundo que hasta ahora se conocía del pintor y escultor, para llegar precisamente a un conjunto temático que le da el nombre a la exposición: Carlos Rojas: una visita a sus mundos, que estará desde esta semana en el Museo Nacional.

Rojas es uno de los artistas más destacados del país pues con su propuesta abstracta introdujo un concepto artístico al contexto colombiano. Fue así como adoptó tendencias y vanguardias europeas y estadounidenses del siglo XX pero dándoles una perspectiva local, algo que muchos no ven corno un conjunto en su obra, pero que él sostenía era más un pensamiento que una unidad.

Para explorar ese pensamiento, los curadores estudiaron las colecciones de Rojas. que incluían obras de artistas contemporáneos. nacionales e internacionales, así como antigüedades, tallas coloniales, cartones, latas, objetos de vidrio, madera y plata, precolombinos y "todo lo que se pueda imaginar", dice Julián Serna. para referirse a una recopilación donde cabía hasta lo desechado. Objetos que encontraban espacio en su casa y en su universo, pues incluso podían ser parte de sus obras.

"Tratamos de darle un orden a su colección en relación con su obra. pero teniendo en cuenta que ese orden no está dado por origen o fecha". explica Felipe González. La intención fue demostrar que el arte abstracto de Rojas fue un registro de su realidad.

Una realidad que Rojas, de origen campesino, construyó como estudiante de Arquitectura en la Universidad Javeriana al tiempo que tornaba clases de pintura en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Nacional. Luego viajó a Roma, becado por el gobierno, y en los ańos 50 tuvo la oportunidad de ir a Nueva York, Washington, Ciudad de México, París y otras ciudades de Europa.

A su regreso al país, en 1960, se quedó en Bogotá, pero no dejó de viajar por todo el país recolectando objetos, experiencias e impresiones que luego se manifestarían en sus trabajos.

Fue precisamente como asesor de Artesanías de Colombia, en los ańos 70, que conoció el país y gran parte de los colores, materiales y texturas que influirían en él fuerte y directamente. De esos recorridos obtendría también muchos de los objetos de la colección, imposible de clasificar y que hoy está dispersa, y que combinaba con su colección de arte, pues compraba y vendía obras de artistas contemporáneos para obtener un sustento económico.

Los curadores encontraron cinco temas dentro de la colección de objetos y la obra de Carlos Rojas, que permitirían acceder a su concepto del arte abstracto y, al tiempo, acercar su trabajo al público."Esos cinco lugares dan cuenta de los sitios que él habitó: Suelo, Pueblos, Paisaje, Ciudad y Templo", agrega Serna.

"Vimos cómo era su colección de madera, pero también los colores que captó en sus viajes y que se hace evidente en los horizontes de sus paisajes abstractos. o el uso de pigmentos naturales, que es una forma consciente de recolección. Además de ser un visitante frecuente de anticuarios", explica González.

La muestra está dividida en esos cinco temas que no corresponden a etapas ni series del artista, sino que son simplemente los mundos que los curadores encontraron. Por eso, sus cuadros también están acompańados de objetos y obras de otros artistas que refuerzan el carácter narrativo de cada mundo.

LOS MUNDOS DEL ARTISTA

Suelo: recoge obras con texturas y dibujos, y evidencia el registro visual que el artista hizo del suelo que pisó. Hay materiales como tierra, arena, hojas y restos de frutas y animales, y lo acompańan, por ejemplo, semillas en recipientes.

Pueblos: alude al interés del artista por representar el colorido de los pueblos. "Son como planos arquitectónicos, emplea la estructura geométrica para usar colores populares", agrega González. Paisaje: rayas horizontales que evocan sus impresiones y a los paisajistas de la Sabana y artistas abstractos norteamericanos. Adquieren fuerza gracias al uso de tintes preparados por él mismo.

Ciudad: muestra su interés por la ciudad como intervención humana. Contiene dos series: Cruzados, que hace referencia a su vida en las grandes ciudades; y Mutantes, ensamblajes con elementos desechados por la ciudad. Acompańado de artistas que trabajaron elementos similares, como Bernardo Salcedo, Guillermo Weidemann y Santiago Cárdenas.

Templo: muestra su intención de representar una dimensión no física y su experiencia espiritual a través del color dorado y la cruz como presencia geométrica. Expuesto con objetos como íconos religiosos, crucifijos y estatuas.

Tomado de la Revista Cromos No. 4707, 31 de mayo de 2008 

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