Galy Galiano

Chiriguana, Cesar

Cantantes

Personaje

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Galy Galiano

Compositor, cantante

 


 
Me bebí tu recuerdo
tiene el sello de Carmelo Galeano. El mismo artista que brilla con las baladas, las rancheras y la salsa, géneros que le han merecido el reconocimiento de su público en Colombia, México y Venezuela. En los últimos años, lanzó Sentimental de la salsa y La otra cara de la moneda, un CD vallenato.

Tomado de la Revista TV y Novelas No431, 7 de junio de 2005

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Para muchos de quienes fueron sus seguidores, Galy Galiano, el cantante que hace 20 años conmovió con sus baladas y rancheras melancólicas, había desaparecido del panorama. Pero no hay tal. Este ídolo, que le cantó a la traición y al despecho, aún llena plazas y estadios con su música que va desde la balada hasta la ranchera, pasando por la salsa. Aún mantiene su fama en pueblos, ciudades, ferias, fiestas y eventos por toda América Latina, a pesar de que no figura constantemente en los medios de comunicación y emisoras. 

Su vida transcurre de gira en gira. A comienzos de año cantó en Ecuador, en la Plaza de Toros de Quito, en Costa Rica y en algunas ciudades colombianas como Villavicencio y la Feria de Cali. Para junio y julio en su agenda figuraban viajes a Venezuela, Centroamérica, Miami y Nueva York, en agosto y septiembre para Europa y Japón. "De las cosas más fantásticas en una vida como la mía es el contacto con el pueblo, con el de Ecuador, Perú, Bolivia, Chile", asegura. 

Es además compositor, en la última década ha producido un CD al año. Merecedor de varios discos de oro en Centroamérica, cuando está en Bogotá permanece en la consola de sonido que tiene en su propio estudio al norte de la ciudad. Allí pasa horas y horas, hace sus discos, busca nuevos artistas colombianos y elabora sus proyectos. "Aquí llegamos a organizar las cosas futuras, haciendo casting a familiares y conocidos, buscando el nuevo talento. Hago canciones y arreglos musicales", dice. 

En la mitad del estudio tiene un imponente piano de cola negro que trajo de Alemania. Lo toca su hijo de veinte años de edad, Mauricio, quien quiere seguir sus pasos. Galy, aunque también lo usa, se siente más seguro con el bajo y la guitarra. Piensa que el artista debe tener un alto nivel de sensibilidad, "que las cosas te llamen, te enternezcan". 

Y es que al aproximarse a este ar tista se encuentra a un hombre que es
al mismo tiempo vanidoso, excéntrico, gracioso, extravagante y buena vida. 

Un pasado 

Y es que este hombre, al que no parece afectarle el paso de los años, nació en Chiriguaná, Cesar, y asegura que él es fruto del arte. "Yo nací de un poema", afirma. Lo dice con un desparpajo absoluto. Y lo sustenta. Su padre, Orlando Galeano, poeta y autor de canciones que recopilaba en un cuaderno,
pretendía en su juventud a una atractiva niña que partió del pueblo... "Y entonces él sintió el frío que da la ausencia", cuenta Galy. Así que escribió: "La vi por última vez aquella tarde, cuando mi alegría poco a poco se alejaba...". 

Con ese poema la enamoró, se casaron y nació Galy. Diecisiete años después encontró el cuaderno de su padre en un baúl y le puso música al poema de amor para convertirlo en uno de sus más sonados éxitos musicales. 

Claro que Galy desde muy pequeño había comenzado a tocar el bajo en un conjunto de su pueblo, Chiriguaná, luego en un grupo vallenato en Barranquilla y cuando estudiaba arquitectura fue al famoso programa de televisión de los años 70 El Club del Clan. 

Hace algo más de 23 años llegó a Bogotá procedente de su pueblo natal y se alojó en la casa de un paisano. El amigo le permitía quedarse en el primer piso y por allí pasaba una joven muy bonita, quien vivía en el cuarto piso. "Ahí conocí a la mona". Recuerda, y desde entonces vive con ella, su esposa, Sandra Bernal, una rubia con apariencia de adolescente y con quien no ha parado de tener hijos: Mauricio de 20 años, Melissa de 13 y Vanesa de 4. 

Sandra es una mujer particular, que le encanta que le admiren a su marido, que se lo quieran. Es también la gerente general de su empresa productora de música. "La pareja en muchos casos se convierte como en una parte de uno que le hace falta, la necesita. Hay un poco de amor, costumbre, la extraño siempre, de todo un poquito", dice Galy de su mujer. 

Y sigue su vida. Caminando cerca a su estudio entre la gente se confunde con cualquier paisano. Lleva en su recuerdo sus éxitos, su música y una tranquilidad pasmosa.

Tomado de la Revista Alo, No.364, 16 de septiembre de 2002

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Entre Macondo y el despecho
por Olga Lucia Martinez Ante, El Tiempo

La historia la cuenta en su oficina del norte de Bogotá, donde funciona su estudio de grabación. "Tuve que aprender a ser estrella en un día, el 13 de noviembre de 1980, martes 13, malo para unos, perfecto para mí", dice. 

De serenatero pasó a ser el intérprete de éxito como Me bebí tu recuerdo, que vendió 500.000 copias, La cita, con otro tanto, y Amor de prirnarera

Anualmente viaja tres veces a Costa Rica, dos a Guatemala, una a México y otra a Estados Unidos, para hacer conciertos. Y se lleva sorpresas, como la del gringo que lo persiguió para pedirle un autógrafo, o el rasta que lo abrazó emocionado en Miami. 

Lleva 22 años cantando y sigue vigente. Ya no necesita invitar a cerveza a los guajiros para que dejen ir a sus mujeres a los conciertos, mientras ellos esperan afuera, pues "esa música no es de hombres". 

Galiano, hoy productor de sus propias creaciones y de nuevas figuras, se prepara para lanzar lo que espera que sea un éxito de fin de año: La piripipula, y quiere volver al disco, "con baladitas". 

El próximo puede ser de rancheras y habrá más de salsa y vallenatos. Se puede dar ese lujo. Su público lo compra, en original y pirata. 

"Es bueno saber que la gente sigue gustando de uno", finaliza. Ya no lleva afro, pero sí el pelo teñido.

Tomado del periódico El Tiempo, 8 de septiembre de 2002

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La cura vallenata de Galo Galiano

Fotografias de cuando era niño, de su tierra, de sus padres, e incluso un cuadro que pintó hace algunos años, así como canciones dedicadas a la diversión, al amor y al desamor, se pueden encontrar en este disco que él define como "guerreado (por aquello de la piratería) y espiritual".

Y tal vez por eso no le preocupa la crítica que lo señala por no mantener una sola línea musical: "Yo pienso más con la emoción que con el cerebro y voy a seguir experimentando. Además, en un concierto yo puedo empezar urca canción con el piano, después cantar una salsa y de pronto una ranchera, la gente se toma un traguito, y después termino con un vallenato bien alegre".

Galy Galiano está dispuesto a seguir haciendo música, no importa el género. No obstante, por ahora, asegura que aún cuando se siente inexplorado, "el futuro de Galy Galiano en el vallenato es muy largo".

Habrá que ver qué nueva cara le falta a Galy por mostrarnos.

Muchos recordamos a Galy Galiano como cantante de baladas, de salsa e incluso de rancheras, pero no como cantante vallenato. Ahora nos sorprende con este ritmo (que lo lanzó como artista hace muchos años), en su nueva producción discográfica titulada La otra cara de la moneda.

El `cantante del pueblo, como él se autodenomina, quiso explorar nuevamente con la música que lo dio a conocer en la Costa Atlántica y en Chiriguaná, su pueblo, cuando cantar era tan solo un sueño. Cargado de anécdotas recuerda el día que fabricó una guitarra para conformar su primer grupo musical, un conjunto vallenato denominado Los Diamantes del Cesar. Claro que después fue bautizado `Cagaleche.

"Nací escuchando vallenatos -asegura Galiano-. Esas ilusiones fugaces de cuando era niño vinieron a través del vallenato y por eso quise volver a él, y creo que es el momento justo".

Este cantautor colombiano reconoce que está incursionando en un campo muy complicado por la cantidad de conjuntos vallenatos que existen actualmente, pero asegura que su disco ya ha tenido aceptación y no sólo por su música. "En este disco hay muchos sentimientos propios, mucho de mí como persona. Por ejemplo, cuando yo empecé a producir el disco murió mi papá y ese sentimiento está plasmado en una canción", comenta.

En cuanto al tema que le da el nombre al CD, tiene una doble significación para `el Galy, como le llaman sus seguidores. "La otra cara de la moneda, (canción que por su dificultad ha interpretado más de mil veces) -cuenta- le da el nombre al CD porque es una canción que tiene una estructura melódica, armónica y una letra de un nivel bastante alto. Así mismo, es decirle a la gente que Galy Galiano se ha mostrado con tantas caras, que esta es una más".

Tomado del periódico El Tiempo, 25 de julio de 2004

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Un fenómeno llamado Galy Galiano

por Fernando Araujo Vélez

Dos años después de su partida del pueblo los amigos de toda la vida lo vieron en el único televisor de Chiriguaná (Cesar. Quísieron tocarlo, los niños buscaron por detrás del aparato para descubrir al díminuto muñeco de afrícan look y pantalones de terlenka ajustados que tiempo antes habían visto caminar sus mismas calles de pol o y lodo. Sólo encontraron la copia de una foto de carné que la abuela Eli sa había dejado caer, la misma imagen que Carmelo Galiano consideró poco digna de un artista como él, pues en menos de dos años ya había vendido un millón de copias de su primera canción, Frío de ausencia

Por eso, cuando le entregaron el pasaporte para su viaje de promoción a Guatemala, él quiso cambiar aquella fotograa. Entonces se tomó una acorde con su rango, mano en la quijada, medía luz y perfil a medias, y la pegó encima de la otra. Cuando llegó a la zona de emigración, dos detectives del DAS se lo llevaron detenido: lo acusaban de falsificación en documento público. Al final lo dejaron salir, simplemente porque le creyeron su historia.

Tres horas más tarde Carmelo Galiano comenzó a entender que él ya no era un hombre de pueblo sino un producto al que incluso le habían cambiado el nombre, porque en Ciudad de Guatemala lo estaban esperando miles de fanáticos que deseaban oírlo, tocarlo, besarlo, y esos fanáticos gritaban: "Galy, Galy, Galy", y llevaban pancartas que decían Galy Galiano, el nombre que Richard, su primer mánager, ideó sobre una servilleta de burdel dos años antes cuando le dijo: "?ste será tu nombre artístico de ahora en adelante".

Luego vino el deslumbramiento: una limusina, cinco estrellas, entrevistas, y por la noche, el gran concierto del hombre que en una semana nada más sería el primer colombiano en la historia en aparecer como número uno en las listas de Bill Board.  Sin embargo,  por aquellos tiempos Galy Galiano no tenía ni idea de lo que significaba estar allí. Ni siquiera sabía de regalías o porcentajes sobre ventas. Ingenuo, firmó a la carrera un contrato a ocho años donde le dijeron que debía firmar:  Entonces le contaron que aquellas canciones que había llevado a Ingeson Studios 18 meses atrás, archivadas en un principio, sedujeron a un promotor centroamericano que las  prensó y comercializó.

Un día ya de regreso mientras estudiaba Arquitectura en Barranquilla, escuchó en una flota una tonada. La tarareó varías horas, sin darse cuenta de que era suya y de que aquella voz del bus era su voz. Frío de ausencia, un poema mohoso escrito por su padre muchos años atrás, sacado de un baúl, se vendía por cientos de millares en toda Centroamérica y ya sonaba en Colombia. Lo tengo decidido había vendido un millón y medio de copias sólo en México. A él le debieron corresponder 100,000 dólares por aquel sencillo, pero cuando reclamó, la compañía le in formó que por un Incendio se habían quemado los contratos.

Su nombre era sinónimo de ventas, de dólares, pero Galy Galiano arrendaba una piecita de tres por tres en el barrio Ricaurte, de Bogotá, y daba clases de guitarra para sobrevivir, aunque no supiera más de tres acordes. El éxito trascendió. El muchacho ingenuo de Chínguaná que se había fabricado su propia guitarra, dibujándola primero como las de los conjuntos vallenatos que se presentaban los fines de semana en el teatro del pueblo, empezó a aparecer en la tele y en los día ríos, que lo promocionaban como el colombiano que más discos vendía en el exterior. ?l cantaba, feliz, "adonde vayas, amor mío, yo te espero...", tan metido dentro de su música que ni pensaba que al final de la grabación tendría que tomar un bus para llegar al cuartucho aquel del Ricaurte. Más de una vez tuvo que dejar pasar el bus porque alguien lo había reconocido.

A finales de los ochenta Galy Galiano firmó con otra disquera, Sonolux. Dejó la piecita y se mudó a una casa con Sandra, su compañera desde las épocas de Guatemala. Nació su primer hijo, Galy Mauricío. Luego llegarían Melissa y Vanesa. El dinero empezaba a verse, aunque ya no estuviera en las listas de Bíll Board. Sus canciones eran himnos para los amantes despechados. "Y me bebí tu recuerdo...". Entonces surgió la moda de la salsa romántica, y por probar, como después lo haría con las rancheras y los vallenatos, compuso y grabó La cita contra las opiniones de los expertos. Contra todos los pronósticos La cíta fue un suceso. "Y hazme el amor como lo haces con esos amantes...". Galiano se instaló en el Hall de la Fama de la Salsa del Madison Square Garden, justo al lado de Ray Barreto y Rubén Blades. "Era para morírse de la risa, una noche me contrataron en México para un concierto con Níche y ?scar DLeón y ellos eran los teloneros de la jornada".

En Colombia su historia iba por otros rumbos y sus discos, como un milagro que nadie podía explicar más allá de su carisma con la gente, pasaban de mano en mano, a veces de contrabando, a veces legalmente. El promotor Luis Miguel Vargas decía: "Si uno hiciera cuentas, más de 15 millones de colombianos tienen un disco suyo. A pesar de su nombre y sus récords, a él le tocaba hacer fila en las emisoras para que lo entrevistaran, tal vez porque nunca se prestó a la "payola", esa subterránea comisión que piden algunos díscjockeys para pasar canciones, o quizá porque no era "un cantante de ojos verdes y pelo en pecho", como suele ironizar.

Hoy es un clásico del pueblo. Se la pasa la mitad del año de gira por Europa, Estados Unidos y América Latina, y en el fondo sueña con volver a ser No.1 en las listas de Bill Board, para ahora sí celebrarlo con plena conciencia allá en Chíríguaná, al lado de aquellos amigos que lo buscaban detrás del único televisor del pueblo.

Tomado de la Revista Cromos No. 4513, 16 de agosto de 2004

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Galy Galiano, la suerte del feo

En música ha hecho "de cuanta cosa". Ahora presenta un "disco misceláneo", que recoge ritmos por los que ha pasado. Balada, pop, música popular, salsa. Galy Galiano ha pasado hasta por el vallenato.

Pero empezó con la balada. Galy evoca la época de sus veinte años. Cuando le salían canciones inclasificables. Grabó un disco que, en esa época, no supieron si era balada. A la disquera no le gustó y lo archivó. Pero misteriosamente llegó a Centroamérica.  Un año después, le dijeron: "Vas a Guatemala porque lo van a entregar el disco de oro al más vendido del año".

Era por la canción que rezaba: "Sentí frío, era el frío de la ausencia..."

"¿Disco de oro? No sabía qué era eso -cuenta-. Salí de Chiriguaná (Cesar), todo corroncho, me monté por primera vez en avión. Llegué con una dirección en el bolsillo. En el aeropuerto 1eí unos carteles: `Bienvenido, Galy Galiano. Ahí me di cuenta de que ese Galy Galiano era yo".

Hasta ese día se llamaba Carmelo. Recordó que meses atrás, en una cafetería, el productor del disco había estado buscándole nombre artístico anotando en papelitos. Carmelo le había contado que firmaba sus canciones como `Galia. El otro escribió `Galy Ga liano y se guardó el papelito.

Pero lo envió desprevenido a Guatemala, tanto que Galy no sabía lo que era un autógrafo. "Pasé de dormir en un zarso al hotel cinco estrellas", se acuerda. Lo subieron en limosina, lo llevaron a un canal, le dijeron "cante" y él cantó:

"Sentí miedo, miedo del olvido..."

¿Cuál es su concepto de artista ahora?

"El mismo -responde-. pienso en otras cosas y los logros llegan. Fui el primero en entrar a la Billhoard y hasta hace poco supe bien qué era eso. No quiero un avión privado, así que no tengo afán de ganar premios. Me interesa poder comer y darme un gusto. Tener un carro como el de cualquiera. No me interesa un Ferrari de 600 mil dólares. ¿Qué hace uno con un Ferrari en este país, dónde le mete uno la chancleta, en qué carretera lo pone a andar?"

Tiene una nueva canción, El vestido rojo. Y la presenta con un toque juvenil. En moda, lo ha probado todo. Pero muchas veces no sabe qué ponerse. En todo caso: "La gente ve más allá. Lo que quiere de un artista es su esencia, ni si quiera su presencia, porque más feito que yo, nadie. Y las muchachas me adoran".

Y cuenta otra anécdota: Después de grabar Frío de ausencia, lo incluyeron en una compilación de éxitos y Jorge Barón invitó a los artistas del disco al Show de las estrellas. Hecha la grabación, Barón le anunció: "Usted no va al aire porque es muy feo". Pero tuvo que sacarlo, el público lo pedía. "¿Qué tal que me hubiera arrinconado -concluye Galy-. Unos venden su imagen y otros vendemos otras cosas".

Aunque el álbum Un solo sentimiento tiene de todos los ritmos, la canción que abre el disco es del género popular. Escogieron El vestido rojo, porque tiene un título fuerte. Casi es una imagen. "Ponte un vestido rojo cuando me muera y al pie de la tumba no me pongas flores, reza la canción. Según Galy, tiene algo de exótica: "Es la historia del tipo que sospecha que la mujer le pone los cuernos y quiere morir temporalmente para ver si ella lo llora de verdad. Ella cree que él le dejará una herencia y él solo le va a dejar un burro, un chivo y una gallina".

Tomado del periódico El Tiempo, 13 de abril de 2006

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Con nuevos proyectos

Galy se titula su más reciente trabajo, donde está incluido El mal marido, que se está convirtiendo en un himno coreado por hombres y por mujeres durante las presentaciones del cantante de Chiriguaná (Cesar). El propio Galy es el productor de este álbum, que conserva ese toque especial que lo ha mantenido vigente durante 29 años. El 4 de julio iniciará una gira por Centroamérica (Costa Rica, Guatemala, Honduras y El Salvador); el 18 del mismo mes estará en Nueva York para celebrar la fiesta de Independencia de Colombia, y regresará a finales de agosto para preparar su gira por Europa. En 2010 celebrará sus 30 años en el mundo artístico grabando un nuevo disco en formatos CD y DVD. Lo grabará en vivo, con 30 de sus éxitos.

Tomado de la Revista TV y Novelas No. 540, 27 de junio de 2009