Juliana Galvis

Bucaramanga, Santander

Modelos, Actores

Personaje

 

Juliana Galvis

Modelo, actriz

 

Vea otras fotos de Juliana Galvis en ColArte

 

 
  1. Actriz - filmografía

  2. Corazones blidados (2012) ... una policía
  3. Hilos de amor (2010) ... Lina Durán
  4. La Pola (2010) ... María Ignacia Valencia
  5. Telenovela "Pura Sangre" (2007)....  Silvia Vallejo.
  6. "La Ex" (2006)
  7. "Pasado no perdona, El" (2005) TV Series .... Ximena León
  8. "Me amaras bajo la lluvia" (2004) TV Series .... Valentina Rincón

 

 
 Información parcial cortesía The Internet Movie Database. Con permiso

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EXPERIENCIA ANTERIOR.

2003 - Tercera Finalista Concurso “Se Busca”. Noticias Uno. Colombia.

2002 - Obra de Teatro “Un Día Mejor”. Personaje “Cristina”. Colombia.

2002 - Presentadora “No me lo cambie”. Canal Uno. Colombia.

2001 - Presentadora “En vivo 8 PM”. Televisión Regional Oriente. Colombia.

2000 - Locutora Emisora 88.9. Colombia.

2000 - Presentadora “Punto de Encuentro”. TV Andina. Colombia.

2000 - Presentadora Televisión Regional Oriente Noticias. Televisión Regional Oriente. Colombia.

2000 - Vocera de Medios Procter & Gamble. Colombia.

2000 - Presentadora “Soñando con tu Música”. Televisión Regional Oriente. Colombia.

1999 - Presentadora “Tierra de Aventuras”. Canal A. Colombia.

1999 - Vocera de Medios Coca Cola. Colombia.

1999 - Presentadora “En la Mira”. Televisión Regional Oriente. Colombia.

1999 - Presentadora “Casos y Cosas”. Televisión Regional Oriente. Colombia.

1996 - Presentadora “Fábrica de la Alegría”. Televisión Regional Oriente. Colombia.


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American Express, Bellsouth, Café Buen Día, Bon Brill, Only You, Addax, Jeans & Jackets, Néctar, Eroinne, Diane, Polet, Carrefour, entre otras.


ESTUDIOS

2003 - Curso de Actuación. Victoria Hernández.

2003 - Curso de Edición. Daniel Coronel.

2003 - Curso de Reportería. John Alvarez.

2003 - Curso de Expresión Facial. Carlos Duplat.

2003 - Curso de Expresión Corporal. Ruben Di Pietro.

2003 - Curso de Manejo de Telepronter. María Cristina Uribe.

2003 - Curso de Manejo de Entrevistas. Juan Gosain, Juan Lozano.

2003 - Curso de Locución Interpretativa. Alberto Cepeda.

2003 - Curso de Locución. Edgar Oviedo.

2003 - Curso de Conexión con el Público. “Pacheco”.

2003 - Curso de Presentación. Viena Ruíz, Paola Turbay, Felix de Bedout.

2003 - Curso de Manejo de Directos. Germán Arango.

2002 - Curso de Actuación. Mauricio Iragorri.

2001 - Curso de Actualización Profesional. UNAB.

2001 - Administradora de Empresas. Universidad Autónoma de Bucaramanga.

1998 - Curso de Creatividad, UNAB.

1998 - Expresión Corporal, UNAB.

Tomado de http://www.mariaclaralopez.com/artista.php?elegida=178&elegida2=149&id=178 , 2007

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Por qué lo hice ?

Soy una mujer común y corriente:  tengo 23 años, estudié en un colegio de monjas y me gradué como administradora de empresas de la UNAB de Bucaramanga. He tenido tres novios y vivo en Bogotá desde hace un año. Común y corriente. Tal vez en lo único que me diferencio de las niñas de mi curso es que además de haber sido una excelente estudiante, le robo tiempo a mi trabajo para dedicarlo a hacer campañas publicitarias. Y que participé en el reality de Noticias Uno y llegué hasta el final.

Todos los días voy a la oficina, llego a las ocho y media y salgo hacia las siete de la noche. En ese tiempo me dedico a manejar diferentes proyectos, casi todos dentro del tema de la asesoría de inversión.

Soy hija única. Y puedo decir que lo más difícil que he vivido fue llegar a Bogotá buscando un sueño, pero sin saber si podría sobrevivir solo con ilusiones. Por que plata, para decir verdad, no había mucha. Al principio fue duro: vivir sola, pagar cuentas y, obvio, como cualquier niña recién graduada, coger buseta, caminar y abrirme paso entre un millón de personas que andaban en las mismas en esta ciudad. Creo que con mucho esfuerzo y paciencia lo logré.

Siendo una niña como cualquier otra, la gente se debe estar preguntando por qué hice esto. Por qué me animé a hacer un top-less en portada, probablemente el primero en la historia de Colombia.

Por plata no fue, por supuesto. A mí, la plata nunca me ha impulsado a hacer cosas en las que no creo. Y creo en lo que hice. Y aparte, y que me perdonen las personas de esta revista, en Solio no pagan.

Por fama, menos. No hay fama más vaporosa que la que se puede lograr haciendo cosas como estas, y tomarlo como un atajo fácil para darme a conocer podría ser engañoso. Como sea, no creo que un top-less sea un pasaporte a la gloria. Al menos, no a la que yo quiero conseguir.

¿Por escandalizar o llamar la atención? No. Lo hice porque no quiero estar en un país en el que el escándalo toda vía sea un cuerpo humano, un desnudo hecho con estética.

Lo hice porque quiero demostrar que no tiene nada de malo. Porque creo que puedo ayudar a que cambien las proporciones. Porque veo que acá todavía guardamos silencio ante las cosas sangrientas que nos pasan, y nos escandalizan las que en una sociedad moderna ya deberíamos haber superado.

No quiero decir que, dado que en Colombia suceden cosas terribles, mi aporte ante ellas sea hacer un top-less. A lo que me refiero es a que hacer este desnudo es como hacer una declaración de principios, como hacer un manifiesto por lo verdaderamente importante, y aunque no suponga el final de nuestros problemas, creo que puede ayudar a que la gente cambie un poco su mentalidad, se relaje ante temas que en el mundo ya son naturales y empiece a escandalizarse por las cosas preocupantes y no por las bonitas.

Otro motivo para aceptar esta propuesta fue el juego de autocensura que implicaba. No se trataba de que yo me desnudara, o de que la revista me presentara en top-less, pues no es mi voluntad imponer mi desnudez a todos los lectores. Soy consciente de que este país tiene 40 millones de personas, 40 millones de personalidades, por eso respeto la decisión de quienes prefieran dejarme cubierta.

Yo hace rato que me descubrí a mí misma...

Tomado de la Revista Soho No.40, mayo de 2003

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Juliana Galvis, ¡de postal!

por Francisco J. Escobar S.

Sentada, casi desnuda, sobre el frío piso blanco y con la espalda recostada sobre las paredes metálicas -gélidas del escenario que habían escogido para la sesión fotográfica, la modelo y actriz Juliana Galvis se quejó con el fotógrafo Nicolás Achury (su actual pareja): "¡Esta vaina está helada!". Él, con calma, le sugirió que se relajara porque todavía faltaba un buen rato para terminar. Lo más difícil estaba por venir. "Me dijo que me pegara más a la pared, me hizo trampa y me echó agua encima. Estaba completamente mojada, prácticamente desnuda, con un frío absurdo, un ventilador enfrente, y él me pedía que no fuera tan consentida, ¡ah!".

La sesión terminó como a las 8:00 p.m. Juliana tenía hasta las ideas congeladas y mientras miraba de reojo a Nicolás y se terminaba de vestir, pensaba que ojalá el sacrificio hecho en ese `Polo Norte hubiera valido la pena. Días más tarde, cuando las fotos que tomaron estaban impresas en la revista SoHo, supo que el haber posado al borde de la hipotermia era la me jor decisión que había tomado en su vida. En la tapa salía con el torso desnudo, "por primera vez en la historia una modelo colombiana hacía un topless frontal en una portada", recuerda ella.

Sin embargo, para evitar el escándalo de los más puritanos, sobre sus pechos había una banda rectangular de color plateado que si se raspaba (con una moneda, una uña o incluso los dientes) desvelaba todos los encantos de la Galvis. Hubo, claro, mucho raspa-raspa en este país. "Decidimos jugar con la moral de los colombianos. Yo les dejaba la responsabilidad a los lectores: ¿Por qué me iban a juzgar por salir desnuda, si eran ellos los que estaban raspando para verme así?". Sí, a ver, ¿por qué?

Gracias a esta portada le llegaría una propuesta para hacer lo que siempre había querido: actuar en televisión. Así llegó a encarnar a Valentina Rincón en la telenovela del Canal RCN, Me amarás bajo la lluvía.

Y luego la invitamos para que friera nuestra chica pin up -como en las postales de Rita Hayworth que guardaban los soldados norteamericanos en la Segunda Guerra Mundial- en las páginas de ALÓ. Aunque este arte se distingue por presentar ilustraciones de bellas mujeres que "suelen estar vestidas de fomna reveladora", o "desnudas", según el libro The GreatAmerícan Pín-up, aquí preferimos presentárselas de carne y hueso. Una pín-up criolla con mucho para contar.

Pero volvamos al tema. No se pierdan. El panorama, que fue bastante gris para Juliana desde su arribo a Bogo tá, después de SoHo empezaba a despejarse. Para llegar ahí, lograr salir en la TV y ser protagonista de nuestras páginas, la modelo ha hecho un recorrido largo.

Juliana llegó al mundo el 18 de agosto de 1979, día en que su madre, Beatriz, pujando fuerte la dio a luz en la clínica La Merced de Bucaramanga en un parto sin complicaciones. "Ni siquiera al nacer me dio guerra", afirma su mamá. Pocos años después de sa lir del útero soñaba con llegar a la pantalla cuadrada. "Recuerdo que de pequeña les escribí varias cartas a los de Pequeños gigantes diciéndoles que quería actuar y que yo sabía cantar y bailar. Años más tarde mi mamá me confesó que nunca envió las cartas", dice Juliana con una sonrisa a medias.

Estudió la primaria en un colegio mixto. Pasó los años de bachillerato en uno femenino. Sus aspiraciones artísticas no se desvanecían. En ese entonces ya vivía sola con su madre -hasta los 10 años estuvo en casa de los abuelos-, que había vendido su viejo Renault 4 azul para dar la cuota inicial de su propio apartamento. "Crecí con mucha libertad, a los 12 años ya tenía llaves de la casa, a los 13 comencé a salir de rumba, no me ponían hora de llegada. Yo sabía que me estaban dando mucha libertad y tenía que ser responsable: `no, no puedo cagarla, pensaba".

Aunque no quería, se matriculó en administración de empresas. Alternaba sus estudios trabajando en la Televisión Regional del Oriente. Fue presentadora de magazines, concursos y del noticiero. Tan pronto terminó materias arrancó para la capital sin saber que ahí se enamoraría de un joven fotógrafo que un día, el más frío de toda su existencia, haciéndole trampa le echa ría agua helada sobre su cuerpo desnudo y luego con su lente la convertiría en una musa de portada.

Cuando llegó a Bogotá "tenía 22 años, estaba muerta del susto, sola y sin plata". Le daba miedo perderse. "Solo conocía la Carrera Séptima. Si debía llegar, por ejemplo, a la 34 con calle 140, yo cogía un bus y me bajaba en la Séptima y caminaba el resto de la ruta". Visitó muchas agencias de modelaje y en todas le decían lo mismo: "eres muy, muy bonita, pero muy bajita". Consiguió su primer trabajo haciendo sampling. "¿Samplíng?, y que es eso, pregunté. Me explicaron que tenía que ir a entregar cigarrillos en un bar; lo hice, a mí me valía huevo, necesitaba la plata".

Al poco tiempo la suerte le cambió. Participó en varios comerciales, comenzó a modelar, estudió teatro, hasta que llegó la propuesta del raspe y gane. Y ganaron los machos enloquecidos con sus curvas, y ganó ella porque llegó a la televisión. Sobre su Valentina de Me amarás bajo la lluvia dice que "todos piensan que es mala, pero lo que pasa es que la pobre es medio loca"; y medio ardiente. En la ficción se ha lleva do a la cama a buena parte del reparto: Lincoln Palome que, Luis Fernando Ardila y Juan Pablo Posada.

¿Ha sido dificil para ella rodar estas escenas? "No, soy modelo y no tengo problemas con mi cuerpo, además en ese momento estoy tan concentrada en otras vainas que se me olvida que hay otra gente ahí, viéndome desnuda".

Sobre este, su primer personaje en la TV el crítico Omar Rincón ha dicho que tiene "carisma y vitalidad".

Juliana no se raja, pero aún con los comentarios a favor, es ella misma la que más se `flagela. "Me doy mucho palo. Sé que debo mejorar muchísimo porque quiero de verdad ser la mejor actriz de este país". Una posibilidad que no descarta su novio, Nicolás Achury, quien sabe lo duro que trabaja ella para pulir su actuación. "Tiene una capacidad sorprendente para darse cuenta de sus errores y repararlos. Parece una esponja, todo lo absorbe, todo se lo aprende y nada se le olvida".

La Galvis va bien. Esta joven búcara, amante de la música "chucu-chucu", una "obsesiva con el orden", nuestra chica pin-up y madre de Bono, su pequeño perro Beagle de cinco meses que hace desastres todo el día -"él me ha enseñado a relajarme, aunque a veces me provoca tirarlo por la ventana"-, espera que al final de Me amarás bajo la lluvia su interpretación haya sido tan convincente como para creer que su buen momento no es un producto del raspa-raspa. "Realmente le estoy metiendo la ficha a esta vaina"..

Tomado de la Revista Alo No.410, 23 de julio de 2004

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La actriz hecha de azucar

Por Flor Nadyne Millán M.

Juliana tiene voz dulce, como de niña con sentida. Pero parece del tipo de los dulces duros, porque tiene carácter, aunque es una mujer consentidora que ha pasado las duras y las maduras para llegar a donde está. Su rostro, que dibuja una infantil y traviesa sonrisa, delata una niñez llena de recuerdos almibarados y en los que siempre aparece como un ángel protector su mamá. A ella, que la sacó adelante en medio de muchos sacrificios y con la ayuda de sus abuelos, no solo le debe lo que hoy es, una actriz de 29 años, administradora de empresas que dirige muy bien su vida y sus dividendos.

En su lista de experiencias más dulces deja en primer lugar el recuerdo de cuando a los 16 años le comunicó a Beatriz Valdivieso, su mamá, que quería dedicarse a la actuación y ella, sin pelos en la lengua, le respondió que estaba loca y que lo mejor era que estudiara una carrera seria. Juliana no contrarió sus deseos. Se matriculó en administración de empresas y apenas terminó materias viajó a Bogotá en busca de su `locura. El primer mes fue duro por la estrechez del bolsillo y la escasez de amigos, y más todavía cuando su mamá le dijo que contaba con todo su amor, pero no con su apoyo financiero.

Mientras tocaba puertas vivió de los ahorros que le dejó su trabajo como presentadora de un canal regional y a los dos meses de estar en la ciudad consiguió un apartamento bastante austero. Pero las oportunidades, que muchas veces aparecen con un curioso disfraz, empezaron a surgir. La primera fue en un reality de Noticias Uno en el que se buscaba una presentadora de farándula. Después de largas filas y una apretada eliminatoria, ocupó el tercer lugar, que le sirvió como trampolín para presentar dos audiciones. Ambas las ganó, pero escogió ser la protagonista de la telenovela Me amarás bajo la lluvia, solo que terminó con el papel antagónico y Carolina Sabino con el que antes era suyo, por el temor de la productora ante la inexperiencia de Juliana, la debutante.

Ahora encarna a Carolina en la comedia Aquí no hay quien viva y hace poco a Eliana, la esposa de un narcotraficante en la serie El cartel. Juliana vive agradecida con estos personajes y con las malvadas que ha interpretado, porque su oficio le ha servido para aprender a ponerse en la piel de otras mujeres y no levantar juicios de valor sobre alguien por lo que apenas se ve en su superficie. En esos papeles quizá es la única forma que la veamos disfrazada porque para ella el 31 de octubre es una fecha en la que prefiere la tranquilidad de la casa y simplemente estar en la piel de Juliana.

Bajo la piel de esta joven actriz, que se ha destacado por sus interpretaciones de malvada, se esconde una mujer dulce hasta el tuétano, emprendedora y que se declara enamoradísima. .

Tomado de la Revista Carrusel No.1489, 31 de octubre de 2008

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Se llevó todos los aplausos

Juliana GalvisGolpes, gritos, cachetadas. Todo fue real", dice Juliana Galvis para introducir al personaje que la puso en boca de todos. Quizás es por eso que los guiños por su interpretación le llegaron de todas partes. “Nunca había tenido tanta solidaridad de la gente. Por un lado, estaban las personas en la calle que me detenían para felicitarme, mensajes hermosos me llegan desde las redes sociales y, además, de mis compañeros, actores, lo que para mí es realmente un honor”.

No han sido pocas sus actuaciones pero, sin duda, Claudia, el personaje de Anónima, marca un punto alto en su carrera. La bumanguesa aún recuerda cuando llegó a Bogotá. Tenía 21 años, estaba cargada de sueños y tenía un millón de pesos como único capital. "Juré que eso me iba a alcanzar para mucho tiempo, hasta que tomé el primer taxi y entendí que debía moverme en buseta. Quería actuar, pero empecé tocando puertas en temas de presentación y modelaje, a lo que me dedicaba en el canal regional de Bucaramanga”, agrega.

El premio a su persistencia llegó. Después de un año en la capital, y sin un estudio de actuación, ganó el protagónico de Me amarás bajo la lluvia. “Una semana antes de empezar a grabar, me dijeron que no me querían exponer, y me dejaron como antagonista”, dice Juliana. Luego, vinieron otros personajes en producciones como El pasado no perdona, La ex, Aquí no hay quien viva, El cartel, Mujeres asesinas y otras más. Juliana confiesa que, al mirar hacia atrás, le da un poquito de pena ver sus primeras actuaciones, pero también que siente un enorme orgullo del camino transitado.

Y APARECIO CLAUDIA

"Cuando tu personaje es alguien con problemas de alcohol o drogas, es vital que tengas mucho cuidado, porque, si te pasas hacia arriba, queda sobreactuado y, si lo haces hacia abajo, la gente ya no te cree. Era un riesgo grande, pero creo que gustó y que muchas mujeres se sintieron identificadas”, dice Juliana y no se equivoca. De hecho, luego de salir al aire una escena en la que se enfrenta con el personaje de Viña Machado por ser la amante de su marido, recibió dos llamadas: una, de una esposa dispuesta a enfrentar la situación de infidelidad con su esposo, y otra de una amante, con la decisión de dejar de serlo, para no causar más daño a la familia.

"Yo me dejé llevar absolutamente por los libretos, por la dirección y por Julián Arango. Tuve la suerte de trabajar con él, y no solo es un excelente actor, sino un ser humano divino. Creo que, entre todos, construimos a Claudia”, afirma la actriz, que se metió en la piel de otro personaje, que también despertó admiración. "Era Luisa en Sinú, la esposa del narcotraficante. Fue muy divertido de hacer, porque era una loca muy loca: vivía de rumba, siempre estaba borracha o drogada, algo muy diferente de todo lo que había hecho”, señala la actriz.

Las grabaciones han terminado. Desde que Juliana se convirtió en mamá, ha decidido que los primeros años de Ágatha sean compartidos con su carrera. Pasa por los seis meses del año, que son dedicados a su pequeña, de casi dos años, mientras un nuevo proyecto aparece para llevarla de nuevo a los estudios de grabación. Mientras llega, Juliana sigue despertando el interés de los televidentes, que no le pierden el rastro.

Tomado de la Revista VEA, edición 103, 1 de abril de 2016

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  Imagen de esta bella mujer Imagen de esta bella mujer
 

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