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Garzón y Collazos

Eduardo Collazos y Darío Garzón

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El legado de Garzón y Collazos

por Luis Enrique Aragón Farkas

La música que escuchó el ya legendario conde Gabriac (un seudónimo, según algunos) era la que a finales del siglo pasado había ya tomado visos de nacionalismo, con la amalgama tri-étnica que caracteriza nuestro folclor. Bambucos, guabinas, danzas y contradanzas, valses, etc., eran interpretados profusamente en casas de familia y los extramuros de Ibagué. Estos aires, junto con el naciente pasillo y los ritmos llamados fiesteros: sanjuaneros, torbellinos, rajaleñas, cañas (el ritmo tolimense por excelencia, rescatado por Cantalicio Rojas en Natagaima), del llano calentano y sus pequeñas provincias, forjaron la música del Tolima Grande, que mantuvo su identidad rural hasta su entrada en la Ciudad Musical.

Fue entonces cuando poetas y escritores de la capital y de las principales poblaciones del departamento enfilaron su producción poética a enriquecer los ritmos terrígenas, por allá en los años treinta. Patrocinio Ortiz, Cesáreo Rocha Castilla, Nicanor Velásquez Ortiz (Timoleón) y María Cárdenas (Luz Estela) formaban ese selecto grupo que compartía la bohemia con músicos importantes liderados por el maestro Alberto Castilla.

En 1938 un dueto integrado por Darío Garzón, oriundo de Girardot pero formado en Ibagué, y Eduardo Collazos, ibaguereño, se impuso en la capital del Tolima. Darío compuso la música que, con los versos de los poetas ya nombrados, resultaría el más preciado legado del pentagrama tradicional de la región. Surgieron entonces Te juré mi amor, El vaquero, El pescador, El boga, etc., obras que darían al dueto la fama que conserva aún hoy, después de muertos sus dos integrantes.

Con estas canciones nacidas en Ibagué, y otras de compositores de provincia como Adolfo "El Pote" Lara (Tupinamba), emprendieron una gira con la compañía de otro grande entre los tolimenses, Carlos Emilio Campos "Campitos". Recorrieron la geografía nacional, y en 1947 grabaron su primera serie de discos, que sería un éxito histórico. Renacieron con ellos los aires andinos colombianos en las décadas de 1940 y 1950. Fue otra época de oro, que recuerda aquella impulsada por Morales Pino en Bogotá. Su producción posterior incluyó obras de compositores nacionales como Luis Dueñas Perilla y Luis M. Forero, y regionales como Cantalicio Rojas, de Natagaima, Anselmo Durán, de Neiva, Luis A. Osorio y una hermosa joven que se perfilaba como una de las más prolíficas compositoras de Ibagué: Leonor Buenaventura. Vinieron entonces las giras internacionales. Garzón y Collazos lideraron la representación del interior del país, conjuntamente con los duetos paisas Obdulio y Julián y Espinosa y Bedoya, entre otros. Se crearon nuevos duetos, como Los Tolimenses y Los Hermanos Martínez, que mantienen el estilo impuesto por el dúo tutelar del Tolima Grande.

Llegó así la última etapa enmarcada por la producción de Jorge Villamil. Espumas es el gran éxito que la inició, en 1962. En esa etapa brilló igualmente la producción de los grandes compositores tolimenses radicados en Ibagué, como Leonor Buenaventura (Ibaguereña), Pedro J. Ramos (Ora si entiendo por qué), y Miguel Ospina (Dulce coyaima indiana). Esa larga época de oro terminó para Garzón y Collazos en 1977 con la muerte de Eduardo, pero la prolongan sus discípulos Silva y Villalba y el dueto Los Inolvidables.

Garzón y Collazos, dos tolimenses raizales hechos en la Capital Musical de Colombia, le enseñaron al país a cantar, y al mundo le mostraron cómo cantan los Andes colombianos.

Tomado de la Revista Diners No.283, octubre de 1993

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Hitos y anécdotas 

Estrenaron Pueblito viejo en 1956, dos años después de haber sacado al mercado María Antonia, Soberbia y Campesina
Santandereana.

Su éxito se extendió hasta bien entrados los años 70, cuando la radio se hacía eco de sus grandes éxitos, como Llamarada, Si pasas por San Gil y El Barcíno. Los grandes compositores de entonces se esmeraban en darles sus canc:iones, entre ellos José A.
Morales, Jorge Villamil, Pedro J. Ramos y Luis Aberto Osario.

Su influencia fue tal que en la mayoría de regiones, sus canciones se volvieron himno. El Bunde tolimense es el himno del Tolíma. Se dice que Soy colombiano es el segundo himno nacional. En Antioquia es emblemátíca Antita; en Santander, Campesina santandereana y en Norte de Santarnder;Brisas del Pamploníta. 

Grabaron Espumas de Jorge ViIlamil, en 1962, dos años después de separarse. Se dice que Darío Garzón les escuchó Espumas, en un evento en Bogotá, a unos estudiantes de Neiva. Villamil les había dado la canción por amistad. Las canciones le gustaron tanto, que se emocionó con la idea de reunirse con Coliazos para volver a grabar. Enrique Collazos insiste en que la reconciliación fue producto del esfuerzo de mucha gente que hacía presión para reunirlos.

Celebrando el legado de Garzón y Collazos

Con Los Hermanos Collazos a la cabeza, varios grupos recordarán al dueto y a José A. Morales.

Por Liliana Martínez Polo

En su época de oro, Darío Garzón y Eduardo Collazos eran quienes revelaban nue vos compositores. Suya fue la primera grabación de Pueblito viejo, de José A. Morales, y estrenaron Espumas, de Jorge Villamil. El dueto será recordado, en la Serenata Homenaje a Garzón y Collazos.

Los hijos menores de Eduardo Collazos, Oswaldo y Enrique, organizan el homenaje. Los Hermanos Collazos serán anfitriones en esta serenata que contará con Los Comuneros, Ayala y Santoyo, y el Dueto de Oro, de Santander.

Además, estará la cantante Isadora y se entregará por primera vez un reconocimiento al mejor álbum de música colombiana del año, que recaerá en el l trabajo instrumental de Olga Acevedo interpretando a Villamil.

"Hemos procurado hacer un concierto de homenaje a Garzón y Collazos siempre dice Oswaldo Collazos-. A veces es más grande o más pequeño. Pero en esta oportunidad se hará lo mejor posible. Lo bautizamos `Los Duetos de Colombia le cantan a Garzón y Collazos 2008. Queremos que duetos de otras regiones vengan a Bogotá para hacer un homenaje anual al dueto y a alguna otra figura".

"Este año, por ejemplo, a José A. Morales, que murió hace 30 años. Por eso, todos los duetos invitados interpretarán una canción suya y cerramos con Pueblito viejo", agrega.

Somos un país de duetos Oswaldo Collazos dice que este homenaje a la memoria del dueto del que hacía parte su padre y al compositor José A. Morales se realiza porque "en el país de los duetos, Garzón y Collazos fue el que marcó la pauta tradicional: tiple, guitarra y dos voces".

Su hermano Enrique resalta que hoy el de Los Hermanos Collazos "es el único tradicional que queda, con sus elementos básicos. En cambio, hoy en día se ve en un dueto a cinco personas".

Los hermanos explican que el galardón al mejor álbum de música colombiana fue pensado no solo como una forma de evaluar lo que los artistas nacionales hacen durante el año, si no como una manera de motivarlos a hacer trabajos mejores.

"Queremos que el premio siga llamándose Tiple de Oro, tal como le dicen a Olga Acevedo, la primera en recibir lo", dice Oswaldo.

Tomado del periódico El Tiempo, 28 de noviembre de 2008

   
   
 

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