Eduardo Ramirez Villamizar

Pamplona, Norte de Santander

Escultores (Abstraccion geometrica)

Abstracto

EDUARDO RAMIREZ VILLAMIZAR

Del 16/03/2017 al 31/05/2017

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75/50 AÑOS DE CONEXIONES

Del 29/03/2017 al 09/05/2017

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MAC: 75/50 AÑOS DE CONEXIONES

Del 29/03/2017 al 09/05/2017

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OBRA HUESPED, y VARIOS

Del 01/03/2017 al 31/05/2017

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HOMENAJE AL MAESTRO EDUARDO RAMIREZ VILLAMIZAR

Del 16/03/2017 al 31/05/2017

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EDUARDO RAMIREZ VILLAMIZAR 

http://www.mamramirezvillamizar.com/

escultor, pintor

Anexos

Museo

 
ENLACES INCLUIDOS
   
Anexos  
Guía Mínima para ver la Obra de Eduardo Ramírez Villamizar
Varios Comentarios por Marta Traba, Federico Morais, Alvaro Medina

18 Notas para Comprender a un Escultor - Fragmento
por Alvaro Medina, 1992

Constructor de Utopías
por Federico Morais, 1986

La Utopía del Espíritu
por Carolina Ponce de León, 1995

Recuerdos de Machu Picchu
por Eduardo Ramirez Villamizar, 1986

Las Torres, Obra Ejemplar - Fragmento
por Germán Rubiano Caballero, 1974

Tres Comentarios Sobre el Verbo de Eduardo Ramirez Villamizar
por Carlos Silva

Totem en La Cordillera
por Marta Traba

Un Poder Ordenador
por Marta Traba
 
Obituario 
por María Margarita García, Revista Diners, septiembre de 2004
 
El Presidente y el artista
por Carolina Barco
 
La donación de Ramírez Villamizar
por María Margarita García
 
Vuelve Ramírez Villamizar 
por María Margarita García

 


Pamplona, Norte de Santander, 1923-2004

1923 - 1929

Nace en Pamplona, una pequeña ciudad en el departamento de Norte de Santander, situado al noreste de Colombia.

Su infancia transcurre en el ambiente provinciano de su ciudad natal, entre sus doce hermanos mayores.  Años después recordará a Pamplona como "un pueblito muy bello, colonial, y del que ya no queda nada... Tenía encanto español, un tipo de belleza humilde: calles empedradas, paredes blancas, bellas iglesias; era un Popayán pobre, sin auge, sin riquezas, lleno de la más absoluta humildad."1

Es en este lugar tranquilo donde observa los contrastes entre una arquitectura simple y la riqueza de los retablos barrocos, y será también donde tenga sus primeras experiencias artísticas, especialmente a través del dibujo.

1930 - 1940

La rigidez económica y la parálisis productiva a causa de la crisis mundial de 1929, mantienen a Colombia sumergida en un ambiente de huelgas y luchas intestinas. El padre de Eduardo, joyero de oficio, cae en bancarrota y muere ese mismo año; la familia se traslada a Cúcuta, capital del departamento, para intentar restablecer su situación. Ramírez Villamizar permanece ahí hasta 1940.

1940 - 1943

Realiza estudios de arquitectura en la Universidad Nacional, en Bogotá, aunque su interés fundamental se dirige más bien al campo de la pintura. AI respecto el propio artista comenta: "Cuando salí del bachillerato tenía que escoger una profesión lucrativa y mi familia nunca hubiera aceptado que yo fuera artista. Ser artista en esa época era como irse con un circo, como ser maromero, una cosa totalmente absurda. Entonces tuve que escoger lo que estaba más cerca de lo que yo quería ser: la arquitectura."2

1944 - 1946

Estudia Arte y Decoración en la misma universidad.

En agosto de 1945 participa por primera vez en una exposición colectiva en la Facultad de Arquitectura, con algunas acuarelas de corte figurativo, de donde partirá hacia planteamientos expresionistas, influido por Van Gogh, Munch y sobre todo, Rouault. Marta Traba relaciona el acercamiento de Ramírez Villamizar al expresionismo con la circunstancia sociopolítica de Colombia: "Ramírez Villamizar pertenece a la generación de la violencia, la cual, entre los años 45 y 55 leyó día a día el calendario trágico cuyo número de muertos se discute en cientos de miles más, cientos de miles menos, como si se tratara de una estadística bastante descuidadamente llevada.

Generación de violencia y generación de barbarie son sinónimos; su resultado único y convergente fue el de fundar una sociedad de enfermos, de resentidos y empavorecidos. Contra un miedo que reviste todas las características ya incontrolables del pánico, el arte colombiano no podía tener más que alternativas radicales: o negar o denunciar de plano [...] La constante de Ramírez Villamizar atraviesa la consunción del país en el terror de la violencia con una terquedad demasiado notoria para que pensemos que se margina del problema. En el año 46, además, al iniciar su obra, revela una extraña compenetración con el caos; sus primeras pinturas expresionistas, negras, enlodadas por un empastelamiento anárquico, crucifican personajes macilentos."3

Alrededor de estos años, el artista abandona la acuarela y se introduce en la técnica del óleo.

1947

Es invitado por la Universidad de Cauca a trabajar siete meses junto al escultor Edgar Negret

Concursa en el VII Salón de Artistas Colombianos y obtiene el segundo premio con la obra Retrato de Lilián Peñuela, de indudable ascendencia expresionista. Este mismo año, el propio artista comenta acerca del desarrollo de su pintura: "He querido salirme de los antiguos moldes. Es decir, he dejado ya los retratos, el paisaje y la pintura naturalista, para encaminarme a lo que realmente valga como pintura: conseguir esa parte oculta de lo misterioso que significa poesía, música y pintura."4

Posteriormente, al referirse a su etapa expresionista, el artista recuerda: "Mis pinturas eran expresionistas con temas religiosos, temas poéticos y de violencia. No la violencia directa que estamos sufriendo en Colombia, sino la violencia un poco disfrazada y poetizada. Pintaba calvarios, calaveras de animales y todo eso lo estaba haciendo sin pensar que al lado mío maduraba la verdadera violencia. Y más tarde tuve una reacción a esa violencia pero no describiéndola, sino mostrando lo contrario de la violencia, como es el construir, el orden, la civilización. "5

A partir de esta necesidad de cambio, comienza a experimentar dentro de las posibilidades de la abstracción a través del cubismo, corriente que, si bien partía de la representación de la naturaleza, lo obligaba a la reducción de las formas a su geometría esencial y a la representación simultánea de los diversos aspectos de un objeto.

1948

En Bogotá, participa en una muestra en la Sociedad de Ingenieros donde exhibe las obras realizadas en Popayán junto con las esculturas de Edgar Negret.

1949

Participa junto con Grau y Negret en la exposición "Esculturas y pinturas de Colombia", New York School of Social research, Nueva York. Ese mismo año gana un concurso para obtener una beca de estudios en Buenos Aires, Argentina, pero el ofrecimiento nunca se cumple.

1950 - 1952

Viaja a París donde trabaja y estudia por espacio de dos años.

Conoce personalmente la obra de Picasso y Brancusi y, en general, todas aquellas manifestaciones abstractas del arte de las vanguardias de principios de siglo, así como ejemplos de la abstracción geométrica de la posguerra. La pintura del húngaro Víctor Vasarely lo impresiona profundamente, y de él comenta: "El me enseñó que no había que representar nada para expresar lo maravilloso de la creación; color, formas y geometría sumados son suficientes."6

Aunado a este hecho, Ramírez Villamizar conocía ya la obra del pintor uruguayo Joaquín TorresGarcía y en particular su teoría del arte, el "Universalismo Constructivo", donde plantea la búsqueda de una unidad estructural pictórica que retoma la esencia de la realidad circundante para representarla por medio de la síntesis que ofrece la abstracción geométrica. Ramírez Villamizar comparte, además, las teorías de un amigo francés, el pintor Jean Dewane, quien afirmaba que en pintura "la composición total debía tener una armonía perfecta, a cada color debía corresponder un valor equivalente y la sumatoria final debía tener una estructura en completo equilibrio. Es entonces en París que Ramírez Villamizar abandona definitivamente el expresionismo para iniciar, poco a poco, su tránsito hacia la geometría y la abstracción, y asimila a su código formal la obra de Tatlin, Malevitch, Pevsner, Mondrian, Klee, Picasso, Braque y Kandinsky.

Expone, junto con Edgar Negret, en la Galerie Arnaud, París.

Participa en la Bienal Hispanoamericana, Madrid, España.

1952 - 1954

Vuelve a Colombia, obligado por su difícil situación económica. Ahí continúa pintando y llega, poco a poco, a conformar lo que Marta Traba ha calificado como "una concepción geométrica acompasada, lenta y armoniosa", a través de la experimentación alrededor de la forma geométrica pura, de los planos, y de la reducción deliberada de la gama de colores.

Ramírez Villamizar se refiere al principio rector y fin último de cada una de sus obras, sean éstas pinturas, o los relieves y esculturas posteriores, en los siguientes términos: "Quiero relacionar formas muy simples de modo que se conecten de manera ingeniosa y extraña, encontrar algo nuevo, y quitar todo lo superfluo sin llegar a la esterilidad. Encontrar el momento en que se debe detener la búsqueda, el momento en que no sobra ni falta nada; el momento en el que la inteligencia y la intuición crean algo misterioso, que al primero que sorprende es al artista mismo. Y aunque se sorprende, sólo él sabe que ya esas formas relacionadas entraron a formar parte de su mundo. Para explicar ese mundo ya no hay palabras; lo demás es sensibilidad del espectador y silencio para contemplar la obra."8

Participa en varias muestras colectivas en galerías colombianas.

1954 - 1956

Regresa a París y la pintura que realiza durante su estancia en esta ciudad sugiere todavía nexos formales con el constructivismo y, en general, con la abstracción geométrica característica de la primera mitad del siglo XX. A este periodo corresponde la obra Amarillo, rojo y negro, 1954, en donde se advierte la utilización de grandes planos de color puro sobre el lienzo y la aparición de formas geométricas planas e irregulares sin perspectiva, emparentadas con el neoplasticismo de Mondrian.

Durante estos años viaja a España e Italia, donde las grandes figuras del arte de los siglos XV al XVIII resultan una revelación.

Posteriormente se traslada a Nueva York donde permanecerá por espacio de un año. José Gómez Sicre lo invita a realizar su primera exposición individual en la PanAmerican Union, Washington D.C., misma que posteriormente se presenta en la Roland de Anelle Gallery, Nueva York, donde crítica y público responden favorablemente.

En 1956, con la obra Blanco y Negro Ramírez Villamizar pasa a formar parte de la colección permanente del Museo de Arte Moderno de Nueva York. Esta obra es definida por Marta Traba como "una composición rigurosamente contenida en el espacio."9

1957

Regresa a Colombia y expone en varias galerías bogotanas.

Participa además en la "Gulf Caribbean Art Exhibition", Museum of Fine Arts, Houston; "Contemporary Art", Corcoran Gallery, Washington D.C., IV Bienal de Sáo Paulo, Brasil; Salón de Arte Moderno, Biblioteca Luis Angel Arango, Bogotá, y en la Bienal de Venecia. Paralelamente inicia su actividad docente en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Nacional, Bogotá. La Compañía Bavaria le encarga la realización de un mural y pinta al temple Composición en ocres.

1958

Con la pintura Horizontal blanco y negro gana el Guggenheim International Award. Este año también realiza su primer mural en relieve titulado Eldorado, para el Banco de Bogotá. Esta obra marca el tránsito definitivo hacia las tres dimensiones reales, y sobre ella el artista comenta: "Saqué la idea de este mural de las iglesias nuestras, con esos bellísimos relieves barrocos cubiertos de hojilla de oro. Mi relieve era geométrico, pero yo quería dar, con él, un equivalente de ese barroquismo religioso, y quedé contento. Fue apropiado porque yo creo que Eldorado en realidad existió: fue el Museo del Oro, fueron los altares barrocos y dorados de la Colonia.... Y yo sentí entonces que continuaba aquel Dorado con mi mural contemporáneo geométrico." 10 Tanto por sus dimensiones, como por la forma y materiales que emplea, el mural de Ramírez Villamizar marca un hito en la historia del arte en Colombia, un país de arraigada tradición figurativa; Eldorado constituye, en este momento, una audacia que trae consigo formas frescas y renovadas al panorama de la plástica de aquel país. Dice Federico Morais: "Este mural libera al arte de Colombia de una cierta timidez provinciana, proyectándose hacia el futuro, al mismo tiempo que rescata ciertos valores de la tradición artística del país."11

Participa en la "Carnegie International Exhibition", Pittsburg, y en la Bienal de Sáo Paulo, Brasil.

1959

Con la pintura El Dorado, gana el premio del Salón de Arte Moderno de Cartagena, Colombia.

Viaja a México donde accede a las manifestaciones plásticas prehispánicas de Mesoamérica. Sobre esto, el artista recuerda: "Con la plata que gané me fui a Méjico rumbo a Nueva York. AI pasar por Méjico tuve la oportunidad de ver todos los relieves precolombinos y eso me maravilló, me dio el golpe definitivo para dedicarme después al relieve."12 Años más tarde, el artista comentaría acerca de la relación entre sus relieves y el arte prehispánico ""[. . .] si usted ve mis relieves horizontales, observará que son básicamente una superficie muy clara, muy quieta, como un silencio general. Pues bien, en el centro irrumpen la música y los sonidos: eso lo aprendí en el Museo del Oro. Piense en esos pectorales que son superficies completamente lisas, sin nada que las contamine y pronto, colgando, se encuentra una cantidad de elementos de riquísimos volúmenes y contrastes de luces y sombras, es decir, de silencio y de musicalidad que entran en juego sorpresivamente, lo mismo sucede en mi obra."13

Expone en la Galería Antonio Souza, México, D.F. y después se traslada a Nueva York.

En Estados Unidos participa en varias muestras colectivas, entre las que destacan "Contemporary Drawings from Latin American", Panamerican Union, Washington, D.C. y en el Delgado Museum, Nueva Orleans, Louisiana; "South American Art Today", Dallas Museum of Fine Arts, Dallas, Texas; "The United States Collects Pan American Art", Fine Arts Institute of Chicago, Chicago, Illinois. Ese mismo año gana el primer premio en el XII Salón de Artistas Colombianos, Bogotá, con la pintura Horizontal Blanco y Negro.

1960

La nueva década se abre para Ramírez Villamizar como un periodo de búsqueda, sobre todo en cuanto a la especialidad de la forma, dedicándose de lleno a la producción de relieves y esculturas en diversos materiales como madera, acrílico, acero, aluminio y plexiglas. En un comentario de 1984, Federico Morais opina: "La década del 60 [. . .] estuvo marcada en la práctica artística de Ramírez Villamizar por una intensa experimentación de las posibilidades espaciales de la escultura y de un nuevo material, el acrílico. De los relieves blancos, rojos y negros que comenzó a realizar en 1961, hasta su ‘Círculo roto’ de 1968, a las construcciones blancas, creó una arquitectura lírica que vuelve a poner en circulación símbolos de protección, abrigo, calor, generosidad: son nidos, úteros, capullos, receptáculos."14

Posteriormente, el mismo autor señala: "La primera característica de la producción de los años 60 es la diversificación en el empleo de materiales, que él asocia a una amplia especulación en torno a la problemática espacial. Ramírez Villamizar despojó su creación de todo lo accesorio: llegó a una especie de grafismo que dejaba fluir en el espacio: llegó a la pura emanación del blanco. La línea que se extendía como una especie de hilo musical sobre la frontalidad del muro comienza a girar sobre sí misma hasta crear planos en los relieves y/o objetos, mientras incluso el color vuelve a la vitalidad del negro. El círculo quebrado, en su doble significación movimiento y discontinuidad, surge como verdadero símbolo de la producción del artista en los años 60."15

En los relieves de esta época Ramírez Villamizar reduce su paleta al blanco, al negro y al rojo. "Los colores dice el artista los he escogido; son épocas... tal vez después de ensayar con muchos colores me quedé con el negro, por su severidad, quietud, lirismo... hay cosas románticas que a veces me molesta mostrar... El rojo, sé que gusta y a veces lo uso como ayuda cuando siento que la escultura puede no ser muy interesante visualmente, y el blanco porque es el color que más juego hace con la luz, que más variaciones da; hace que los quiebres de la forma ‘salgan’. Pero si tengo una escultura en donde siento que la forma está muy bien lograda, y no quiero añadir nada, entonces la pinto de negro y logro así una severidad que me interesa mucho, que me complace..." 16 Utiliza estos colores, salvo algunas excepciones, hasta la década de los ochenta. Expone en la David Herbert Gallery, Nueva York y participa en la muestra "3500 years of Colombian Art". Universidad de Miami, Florida.

1961

Continúa trabajando relieves blancos, interesado, sobre todo, en los aspectos de la forma. En este sentido, afirma: "Realmente lo único que me ha interesado siempre ha sido la forma.

Aun en pintura siempre fue la forma lo más importante. Ingreso así al monocromo, al blanco y negro porque lo que me preocupa ante todo es la forma y no hay así mucha razón para pensar en el color, además de que creo que nunca fui tampoco un gran colorista (. . .) En París muere mi expresionismo, en aquel mundo hecho de equilibrio y sensatez no había tal vez mucho lugar para las agresividades expresionistas.... y mis figuras se aplanaron, perdieron volumen... yo seguía intensamente preocupado con la forma... llego así a una gran simplificación"17

Marta Traba, por su parte, opina sobre los relieves blancos: "AI planear los relieves en yeso blanco, cuyas formas emergen de una superficie virgen, Ramírez Villamizar desarrolló sus ideas esenciales en un campo mucho más apto que el de la pintura, no sólo porque estaba desprovisto de color, sino porque también desaparecía el contraste enlutado del blanco y negro para ser reemplazado por el contorno de la sombra, es decir, por un hecho casi exclusivamente lineal que se limita a subrayar los significados. No sólo los significados quedan reducidos a su esencia indispensable -definición de la fuerza, de la debilidad, de la armonía, del desarrollo de una curva, de la ruptura de una vertical en quiebres sucesivos, de la posibilidad de injertar las curvas y las rectas, de dar una ambiciosa noción global del fluir y refluir del pensamiento sereno y estable- sino que las formas que dan reducidas a su esqueleto. La sombra leve del relieve las dibuja y las fija sobre la pared."18

Participa en las muestras colectivas "Carnegie International Exhibition", Pittsburg; "Purism", David Herbert Gallery, Nueva York y en el XIII Salón de Artistas Colombianos, Bogotá.

1962

Participa en el XV Salón de Artistas Colombianos, Bogotá, en la Bienal de Sáo Paulo, Brasil, y en la muestra "500 years of Colombian Art", Pan American Union, Washington, D.C.

Realiza el mural en relieve Serpiente Precolombina.

1963

Continúa trabajando en Nueva York; ciudad que para entonces se había convertido en el principal centro de producción artística del mundo, donde confluían las últimas tendencias de la plástica de aquel entonces; era, también, el mercado artístico más importante. A pesar de este hecho, Ramírez Villamizar sigue trabajando de acuerdo a su propia línea. Sus relieves se desarrollan siguiendo más que nada, la propia evolución volumétrica de la forma que contienen y del espacio que emplean. Marta Traba advierte lo anterior y comenta: "La cultura, el conocimiento del medio neoyorquino y la necesidad de éxito, podían haber empujado las soluciones Ramírez Villamizar hacia las soluciones Kelly, por ejemplo, que encarnaban el nuevo comportamiento geométrico. No obstante, no ocurrió esto. Ramírez Villamizar, lo mismo que Botero, es un resistente en Nueva York, condición sorprendente y casi conmovedora para quienes han sufrido la fuerza centrípeta y devoradora del medio."19

Dentro de su producción de este año, destaca el relieve Moneda Precolombina, y tres relieves calificados como "cumbres" por Walter Engel; Relieve con amarillo, Relieve con Azul y Relieve con círculo sepia. Los tres son trabajados en blanco, y en el interior, un círculo de color.

El Museo de Arte Moderno de Nueva York adquiere el relieve Proyecto para mural horizontal, 1962. Participa en la muestra "Arte de Colombia", itinerante por Roma, Madrid, Estocolmo y Stuttgart.

Es nombrado profesor de pintura en el Departamento de Educación Artística de la Universidad de Nueva York, donde trabajará hasta 1964.

1964

Regresa a Colombia y ahí realiza el relieve en concreto Serpiente Precolombina para la fachada de la fábrica de gaseosas Lux de Cali. Otros dos murales que destacan son los realizados para el Banco de la República en Bucaramanga y en Cúcuta, trabajados en madera y en bronce respectivamente. Obtiene el primer premio en el Salón de Artistas Colombianos, Bogotá. Realiza, junto con Edgar Negret, una exposición en la Graham Gallery, Nueva York.

De dicha exposición, la crítica comenta: "En momentos en que el ambiente estético de todo el mundo está al borde de una rebelión en masa en contra del expresionismo abstracto y el arte ‘pop’ ha dado carta blanca de nuevo al dadaísmo, hay un grupo de artistas que responden a una tendencia ‘purista’ en que la franca delimitación clásica y el abstraccionismo contenido en sus formas geométricas es callada reacción a los desafueros de un arte excesivamente emocional y romántico. Entre los ‘puristas’ que más respeto despiertan se hallan dos colombianos, el escultor Edgar Negret y el pintor Eduardo Ramírez ViIlamizar.

Ramírez Villamizar, por su parte, ofrece un contraste visual inmediato. En sus relieves, donde hasta ahora sólo el blanco existía, el artista ha empezado a utilizar uno que otro centro contrastante -un óvalo negro en algunas obras, un círculo azul en otras- aligerando así la hierática composición de sus formas. También ha hecho más sutil el uso de las sombras proyectadas por las aristas de sus diseños y en una forma callada ha puesto en juego un sentido barroco muy comedido."20

A pesar de referirse a Ramírez Villamizar como ‘pintor’, de hecho las formas de sus relieves van saliendo cada vez más de la superficie del muro. En Homenaje a Gaitán Durán, 1964, realizado con motivo de la muerte del poeta colombiano Jorge Gaitán Durán, la situación es al revés, es decir, el plano va adosado a las formas, ellas lo sostienen. Plano y relieves son trabajados en madera y aunque va pintado de blanco, el volumen se ve ahora incrementado poderosamente. Camilo Calderón comenta acerca de esta obra: "El Homenaje a Gaitán

Durán ha sido bien definido por Germán Rubiano Caballero como ‘un doble relieve’. La bilateralidad de este trabajo, sin embargo, constituye un acierto: en torno al gran rectángulo básico se despliega una forma continua y envolvente que une los dos lados. La forma continua e infinita en sí misma será uno de los temas que desarrollará Ramírez Villamizar en diferentes etapas de su obra escultórica."21 Por su parte, Marta Traba opina: "Su obra ‘Homenaje a un poeta’, ejecutada con motivo de la muerte de Jorge Gaitán Durán, es definitoria de su estilo. Fue resuelta, como los primeros relieves, en blanco puro. Su referencia más visible y reiterada es la horizontal. El movimiento de las curvas no Ilega a alterar esa plenitud terca de la línea del horizonte, su convicción de estabilidad, la traducción de la muerte como sinónimo de estatismo."22

Este año, además, participa en las exposiciones "The Classic Spirit", Sidney Janis GaIlery, Nueva York; "Diez artistas colombianos", Centro ColomboAmericano, Bogotá, y en "Sculpture for the Wall", American Federation of Arts, muestra itinerante seleccionada por el Museo Guggenheim, Nueva York.

1965

En ese año realiza una obra de capital importancia dentro de su trayectoria: el Mural horizontal, en madera, para la pared curva de la Biblioteca Luis Angel Arango en Bogotá y para el que había realizado el proyecto en 1962. Sobre éste, Federico Morais comenta: "Esta es la obra más importante de Ramírez ViIlamizar en ese periodo y en ese campo. Obra prima de simplicidad y equilibrio. Todo blanco, está compuesto por elementos horizontales y lineales que se destacan delicadamente de la superficie, como pautas musicales, mas siempre acompañando la curvatura del muro, envolviendo así al espectador en una atmósfera de quieta y discreta espiritualidad."23

Participa en las exposiciones "Black and White Show", Eleanor Rigelhaup Gallery, Boston, Massachusets; y "White on White", De Cordova Museum, Licoln, Massachusets.

1966

Con la escultura El río gana nuevamente el primer premio de escultura en el Salón de Artistas Colombianos, Bogotá. Asimismo, participa en la muestra "Art of Latin American since Independence", organizada por la Universidad de Yale y la Universidad de Texas, presentada en New Haven, Austin, San Francisco, La Jolla y Tucson y, posteriormente, en México.

Expone en la Graham Gallery, Nueva York.

1967

Se traslada nuevamente a Nueva York y a partir de ese momento se dedica, ya casi por completo, a la escultura. La producción de este año inicia, lo que podríamos llamar, el periodo de madurez en Ramírez ViIlamizar, y donde termina "una evolución de conceptos y de técnica donde cada etapa pinra, relieve en blanco, relieve en color, forma escultórica, anticipaba y preveía la siguiente."24

Así pues, recibe el primer encargo para obra pública en Estados Unidos y realiza una columna y seis relieves murales en madera para el American Bank, en esa misma ciudad. Federico Morais apunta: "Estos murales, con su ritmo lineal y musical fueron una especie de preparación para vuelos más osados y sobre todo, más complejos en lo tocante a la problemática espacial. Hay en ellos, además, una idea latente del soplo.

Las formas quieren alzar el vuelo, salir de la pared hacia el espacio real. Quieren respirar la libertad de la tridimensionalidad, tener vacío por dentro y por fuera, mostrar su revés."25

En este momento, el artista finalmente se apodera del volumen en sus tres dimensiones y del movimiento en el espacio interno y externo de la escultura. En este sentido, él mismo comenta: "Mis trabajos son obras en movimiento paralizado. Cuando las hago estoy tratando de que tengan movimiento, agrandándose o lo contrario... Es lo que me interesa y lo que busco. Aún cuando hay formas que parecen muy quietas, siempre están repetidas y al repetirse las hago mover... Las agrando, las hago pequeñas... se desplazan, se mueven... Como lo hizo Marcel Duchamp con el "Desnudo bajando una escalera", que fue muy importante por el momento en que se hizo y que era la repetición de una forma casi igual, desplazándose. En mis esculturas busco una forma moviéndose: es el movimiento paralizado: un creciendo o decreciendo..."26

Así, Ramírez Villamizar culmina una fase del proceso que, a primera vista pudiese parecer suave, lógico y sin cambios abruptos. Empero, el movimiento fluido y el orden formal que impregna su escultura, otorgándole ese aspecto de templada serenidad, no es sino el resultado de una búsqueda donde interviene sensibilidad, oficio, conocimiento y azar, esto último, a pesar de la geometría. Si bien ella es el "material" principal con el que el artista se expresa, la obra de arte que resulta contiene y abarca mucho más. El mismo comenta: "No dejo que la geometría domine mi obra. Yo creo que la expresión y la sensibilidad tienen que dominar los materiales [. . .] lo que primero debe tener una obra de arte es poesía. Sin poesía, sin misterio, sería apenas geometría y ésta, sola, no es arte. "27

Participa en la "Carnegie International Exhibition", Pittsburg; "Latin American Artists", Museum of Modern Art, Nueva York, y "Monuments, Tombstones and Trophies", Museum of Contemporary Crafts, Nueva York.

1968

Alcanza una eliminación virtual del soporte al crear formas que dan la impresión de estar suspendidas en el espacio. Este efecto es claro en las obras de este año, de las cuales Cámaras en progresión y Construcciones suspendidas son ejemplo.

Expone en el Center for InterAmerican Relations, Nueva York y participa en la muestra "South American Sculptors", J. Speed Art Museum, Louisville, Kentucky.

1969

Representa a Colombia en la Bienal de Sáo Paulo, Brasil, y gana el segundo premio internacional. Las obras que ahí presenta conllevan el problema de la dinámica espacial y son resueltas como "formas-cajas que se cerraban como capullos o nidos, o se abrían descomponiendo sus partes, provocando la súbita explosión de vacíos."28

El paisaje brasileño lo impresiona y permanece ahí seis meses. De este momento, el artista recuerda: "en Brasil surgieron mis ángulos rectos. Pensé trabajar sólo con ellos y con cubos, para hacer contrapunto a la exhuberancia del trópico. Sin embargo, lo más curioso es que habiendo regresado a Nueva York y comenzando a trabajar, todo lo que me salían eran curvas. Durante todo el año traté de librarme de esta ‘enfermedad de curvas’."29

De este periodo resultan las obras que titula Recuerdos de Río, trabajadas a base de curvas que se desarrollan en progresión. Posteriormente y, como él mismo lo refiere, a esta etapa sucede otra donde trabaja con ángulos rectos y módulos.

Expone en la Buchholz Gallerie, Alemania Federal.

1970

Regresa a Nueva York, donde permanecerá hasta 1972

1971

Invitado por la Universidad de Vermont, participa en el Simposio Internacional de Escultura. Ahí construye su primera obra monumental en concreto, Cuatro torres, donde continúa trabajando a base de ángulos rectos. Esta obra es calificada por Federico Morais como "un sugestivo ejercicio de imaginación a partir de una estructura muy simple", y la describe: "Se trata de un conjunto de cuatro torres de concreto armado que mide cada una cuatro metros de altura. Cada torre, aisladamente, tiene cuatro caras que proporcionan a su vez, cuatro vacíos idénticos. Si se redujera a una estructura gráfica tendríamos una línea que sube y desciende en un movimiento continuo e inagotable. Reunidas las cuatro torres reproducen la misma situación, la misma poética de llenos y vacíos, de movimientos ascendentes y descendentes, de verticales y horizontales. Estas mismas torres consideradas como módulos permiten armar las más diferentes ecuaciones visuales, ya sea al aproximarlas o distanciarlas, superponerlas o sujetarlas unas a otras, o distribuirlas secuencialmente sobre el suelo.

En todas estas situaciones, el ángulo recto reina absoluto."30

Con esta obra, Ramírez Villamizar llega a la arquitectura, donde tanto él como el espectador son seducidos a "habitar" la escultura, a medirse en relación a ella y a percibirla, no sólo a través de la vista sentido que puede resultar engañoso, sino por medio de la casi totalidad de sus posibilidades perceptivas. Así, la forma abstracta es aprehendida y disfrutada desde adentro.

Participa en las exposiciones "Sculpure in the Park", Van Saun Park, Nueva Jersey; "Colombia 71", Museo de Arte Moderno, Buenos Aires, Argentina, así como en varias muestras en Westbeth, Nueva York.

1972

Es seleccionado para realizar una escultura en el Fort Tryon Park de Nueva York y construye Columnata, a partir de los módulos utilizados en la escultura de Vermont, sólo que ahora multiplica cada módulo por dos, resultando ocho columnas. Este mismo patrón lo repetirá en la obra Dieciséis torres, dos años más tarde

Participa en la muestra "Arte colombiano". Fundación Mendoza, Caracas, Venezuela. Asimismo expone en la Academy of Arts and Letters, Nueva York. Tiene lugar una gran muestra retrospectiva en el Museo de Arte Moderno de Bogotá donde se exhiben obras realizadas durante su estancia en Nueva York.

1973

La alcandía de la ciudad de Nueva York le encarga una escultura para la Beach Channel High School y realiza Hexágono, en acero oxidado. Ese mismo año su escultura De Colombia a John Kennedy se instala en los jardines del Kennedy Center, Washington D.C., como regalo del gobierno de Colombia a Estados Unidos. Por otro lado, participa en la exposición "Arte de Colornbia", Museo de Arte Moderno, Bogotá.

1974

La directriz modular seguida en Cuatro torres y Columnata culmina en la obra monumental Dieciséis torres, que regala ese mismo año a la ciudad de Bogotá. En ella, el módulo original se multiplica por cuatro, resultando dieciséis columnas. Germán Rubiano Caballero considera a esta obra como una prueba de una carrera profesional plena de coherencia y como demostración de una voluntad artística colmada de lucidez.

A partir de este momento, toda escultura en pequeñas dimensiones puede considerarse como proyecto para una obra de mayor escala.

En cuanto a su propio proceso creativo en el campo de la escultura, Ramírez Villamizar explica: "Muchos escultores deben tener ideas primero; toman un papel y dibujan, y esto los induce, aparecen ideas sobre lo que van dibujando. A mí esto me resulta imposible, de una vez tengo que hacer cosas tridimensionales. Entonces trabajo con formas en cartón o trozos de madera que empiezo a ligar, a unir, hasta que poco a poco va resultando algo. Muchas veces, durante un buen rato no resulta nada. De pronto hay un momento en que surge alguna cosa, la miro y me voy por ese lado... Y a veces duro semanas enteras buscando... Otras veces en un par de días sale, y a veces fracasa también rotundamente una idea que parecía totalmente hecha, porque encuentro un pequeño ángulo que me seduce y me hace ir del todo por ahí, y de ahí resulta una buena escultura..."31

Expone en el Museo de Arte Moderno de Bogotá, y participa en la muestra "Esculturas y dibujos", Galería Monte Avila, Bogotá, junto con Edgar Negret y Carlos Rojas.

1975 - 1976

Participa en la XXVII Bienal de Venecia, con seis esculturas en metal realizadas exprofeso para dicho evento. Samuel Montealegre escribe sobre la participación del artista en esta bienal: "Hoy, la obra de Ramírez se construye con un restringido y eficaz código expresivo que él ha logrado seleccionar a través de un largo lapso de tiempo (sic), verificando, renunciando y resumiendo [. . .] En las últimas esculturas, el movimiento horizontal (paralizado como un fotograma en la moviola) es frecuente. Como ya había sucedido en algunas de sus obras anteriores pero más aún actualmente con la escultura, Ramírez se localiza en el espacio: es la liberación de una obra que, habiendo madurado durante años en profundidad, busca ahora espacio en la superficie del mundo."32

En las obras presentadas en la bienal se advierte un cambio en las obras del escultor, al Inclinar los volúmenes y colocarlos en equilibrio sobre alguna de sus aristas y explorar sobre las posibilidades de la forma inclinada. Acerca de este cambio, Germán Rubiano Caballero anota: "La mayoría de estas obras tienen grandes dimensiones y se caracterizan por su disposición horizontal. Construidas en hierro y pintadas uniformemente de rojo, negro o blanco, constituyen un rico engranaje de segmentos muy inclinados, que casi siempre decrecen de tamaño (sic) hacia el centro de la composición. A diferencia de sus trabajos con el módulo continuo, estas esculturas sólo tienen ángulos agudos."33

En un comentario de ese mismo año, el artista explica este cambio: "Hace tres años trabajaba con ortogonales; ángulos rectos en donde no me salía de la horizontal y la vertical; formas muy simples que repetía mucho... Trabajé muy contento de esta manera e hice obras que me gustaron mucho. Pero de pronto todo se inclino, y los que eran ángulos rectos se convirtieron en de 30 grados, se abrieron los ángulos o se cerraron, y entonces mi mundo cambió muchísimo, se abrieron un sin fin de posibilidades, de expresiones que antes estaban un poco quietas. "34

En 1976 realiza Construcción horizontal como el mar, escultura en metal, para la entrada del cine Almeida en Pamplona.

Participa en la muestra "El arte colombiano a través de los siglos", Musée du Petit Palais, París.

1977

Realiza Relieve rojo, construcción en madera, para la fábrica Altec, Bogotá. La obra Construcción inclinada roja, que había realizado en 1972, es instalada en el jardín de los edificios Guadalajara, Medellín, Colombia. Expone en el Centro ColomboAmericano, Bogotá, y en el Centro de Arte Actual, Pereira, Colombia. Asimismo, participa en la muestra "Ocho escultores", Museo La Tertulia, Cali, Colombia, y en "Noventa Años de "El Espectador", Galería de Arte Independencia, Bogotá.

1978

Ramírez Villamizar continúa trabajando con base a la línea horizontal y entre las obras de este periodo destaca Nave espacial, construida para el Centro de Convenciones Jiménez de Quesada, Bogotá, la cual ejemplifica su intención de alcanzar el movimiento por medio del cierre de los ángulos, así como la franca necesidad de monumentalidad, sugerida ya desde las obras de 1974. Sobre ella, Camilo Calderón señala: "Esta estructura de 25 toneladas en láminas de hierro de una pulgada de espesor está literalmente lanzada hacia el espacio en diagonal, con una fuerte tensión aerodinámica... Otra innovación interesante en esta obra fue el empleo de ocho tonos diferentes en la gama del naranja, rojo y ocre, para subrayar los diferentes planos de sus tres estructuras modulares, de modo que la pieza aparece como iluminada por sí misma."35

Realiza dos proyectos murales: Muro abriéndose, para el edificio Colseguros Fabricato, Medellín, Colombia, y Friso precolombino, para la sede del Banco de Santander de Cúcuta, Colombia.

Por otra parte, reanuda su actividad docente e imparte un curso en el Taller de Arte Infantil del Museo de Bellas Artes de Caracas, Venezuela. Esta misma institución organiza una retrospectiva donde se exhibe obra producto de toda una década de labor creativa, y adquiere la obra Construcción inclinada en dos partes. Asimismo, el Museo de Soto, Ciudad Bolívar, Venezuela, adquiere la escultura Construcción como nave espacial.

Exhibe cuatro esculturas en el vestíbulo de la Biblioteca Nacional de Bogotá, y participa en la exposición "Espacios sensibles", Galería San Diego, Bogotá.

El gobierno de Colombia le otorga la Cruz de Boyacá.

1979

Es un año de intensa actividad para Ramírez Villamizar en lo referente a exposiciones, siendo la primera una retrospectiva itinerante por Cúcuta, Pamplona y Bucaramanga. Expone en la Galería Garcés Velásquez,

Bogotá, a quien representa ese año en la Feria de Arte de París FIAC, en el Grand Palais. Realiza dos muestras en el Museo el Minuto de Dios y en la Galería Témpora, ambos en Bogotá. Participa en la exposición "Seis escultores". Museo de arte, Universidad Nacional, Bogotá.

Este mismo año, sus treinta y cinco años de talento y labor creativa son reconocidos oficialmente: el gobierno de Colombia le otorga la medalla de Colcultura y el gobierno del departamento Norte de Santander, la medalla José Eusebio Caro.

1981

Participa en dos muestras colectivas: "Seis escultores abstractos", Centro ColomboAmericano, Bogotá, y en "Escultura colombiana", Museo de Arte Contemporáneo El Minuto de Dios, Bogotá. El Museo Window South, Glendale, California, adquiere la obra Ammonita fosil.

1983

Viaja al sitio arqueológico de Machu Picchu, en Perú, lo cual resulta de especial trascendencia para el desarrollo de su obra futura. De esta experiencia se desprende la serie de esculturas Recuerdos de Machu Picchu, que definitivamente expresa una de las principales preocupaciones del artista: el diseño de espacios internos y externos a escala humana, es decir, la arquitectura. Nuevamente, Ramírez Villamizar puede admirar las manifestaciones plásticas precolombinas, enriqueciendo su vocabulario formal. Si bien ya conocía los ejemplos de orfebrería custodiados en el Museo del Oro, y los relieves mesoamericanos de Oaxaca y Yucatán, ahora se enfrenta a la impresionante arquitectura inca con sus puentes, canales de irrigación, terrazas e impresionantes muros de piedra con sillares perfectamente aparejados

Realizados en 1984, Germán Rubiano Caballero abunda acerca de las características formales y contenidos iconográficos en los Recuerdos de Machu Picchu; "son [. . .] paredes enormes que se levantan a base de planos rectangulares con entrantes y salientes y algunas soluciones traseras que de ninguna manera disminuyen el énfasis puesto en la frontalidad, en la noción de muralla [. ..] Los Recuerdos de Machu Picchu no agotan su entidad en la imagen portentosa de los muros incaicos. Como en toda su vasta producción rigurosamente abstracta, las esculturas de Ramírez Villamizar están cargadas de vivencias físicas y esculturales. En estas construcciones se siente el aire que azota las paredes, el agua que fluye en pequeñas cascadas o que corre en canales de riego, la imponencia de los Andes y, sobre todo, la eternidad del tiempo."36

Realiza varias exposiciones, entre las que destacan "Obra gráfica", Galería Diners, Bogotá; "Obra gráfica", Museo Rayo, Roldanillo, Valle, Colombia y "Arte vial", encuentro de artistas venezolanos y colombianos en la frontera. En los jardines del Museo Rayo se instala su escultura Fuerza frenada.

1984

La escultura Custodiahomenaje es instalada frente a la catedral de Pamplona.

Participa en algunas exposiciones colectivas: "Colombia en tres dimensiones", itinerante por varias capitales sudamericanas; "Arte del taller, arte de la calle", París, Francia; "Escultura colombiana", Compañía La Previsora, Bogotá; "Marta Traba: su visión del arte en Colombia", Museo de Arte Moderno, Bogotá, organizada como homenaje póstumo a la crítica e historiadora argentina, recientemente fallecida. Asimismo exhibe Una florpara Marta Traba en la Galería Garcés Velásquez, Bogotá.

1985

Participa en la exposición "Five Colombian Masters", homenaje a Obregón, Grau, Botero, Ramírez Villamizar y Negret, Musseum of Modern Art of Latin America, Washington D.C., y realiza la muestra "Recuerdos de Machu Picchu", Museo de Arte, Universidad Nacional, Bogotá. La Biblioteca Luis Angel Arango organiza "El espacio en forma. Eduardo Ramírez Villamizar. Retrospectiva 19451985", donde se exhiben más de cien obras.

Germán Rubiano Caballero comenta esta exposición: "A la larga, una verdadera historia del arte colombiano sólo puede hacerse a partir de algunas figuras cimeras y realmente importantes, una de las cuales es, sin duda alguna, Ramírez Villamizar. Y esto exclusivamente por la calidad sostenida de su producción, por la disciplina que ha demostrado y por la coherencia que ha desplegado a lo largo de numerosos años y de varias etapas, por su presencia en diversos sitios públicos y por su influencia evidente en la nueva escultura colombiana [.. .] La totalidad de la producción de Ramírez Villamizar deja en claro que el artista ha preferido siempre una obra que amalgame ia pintura, la arquitectura y la escultura o, si se quiere, que tenga que ver fundamentalmente con superficies, espacios reales y planos ensamblados y articulados. Si se repasan sus trabajos excentos, desde el ‘Homenaje a Gaitán Durán’, de 1964, hasta cualquier ‘Machu Picchu’ de 1985, resulta evidente que sus construcciones se levantan en el espacio a partir de unos planos muy poderosos muchas veces predominantemente frontales en los que el color o la textura son importantes. Siendo construcciones, esto es, siendo cuerpos que crecen a base de planos, el espacio real forma parte de su substancia y muchas veces, cuando el ensamblaje se inclina o deliberadamente envuelve el vacío, las piezas recuerdan más la arquitectura y así lo siente el artista cuando no duda en llamarlas: ‘Arquitectura blanca, ‘Catedral policromada’ o ‘Arquitectura para oír sólo a Bach’ [ . . .] .

Las construcciones del artista no sólo nos presentan relaciones concatenadas y movimientos articulados, sino que trasparentan una realidad ordenada en la que bullen milagrosamente tanto la vida como la geometría."37

1986

Realiza la exposición "Recuerdos de Machu Picchu", Museo de Antioquia, Medellín, Colombia, y participa en las muestras "Arte religioso de Colombia", Museo de Arte Contemporáneo, Bogotá; "Ecos precolombinos en el arte moderno colombiano", Galería Deimos, Bogotá.

1987

En el Museo de Arte de la Universidad Nacional, Bogotá, participa en la muestra "Pintura abstracta". Expone obra reciente en el Centro ColomboAmericano, Bogotá.

Con motivo de la muestra "Abstracción y tiempo" que realiza en mayo de este año en la Galería Durbán, Caracas; Bélgica Rodríguez hace el siguiente comentario sobre las doce esculturas que ahí se exhiben: "Construidas dentro de la más rigurosa abstracción geométrica, las esculturas expuestas demostraron la cada vez más profunda esquematización y síntesis constructivas de la obra de Ramírez Villamizar. Acentuar la forma geométrica, expresar el Concepto más esencial, explorar más ampliamente las relaciones entre los vacío y los llenos, hurgar en el espacio real el proyectar las obras fuera de las bases que las sostienen y prolongarse horizontalmente como estructuras infinitas [...] la escultura de Ramirez Villamizar se nos ofrece como presencia poética que maravilla y calma el espíritu, como introspección del ser, como resumen íntimo..."38

Participa como invitado especial en la Bienal de Sâo Paulo.

1988

Participa en el Simposio de Escultura del Parque Baconao, Santiago, Cuba, donde realiza la obra   Entrada a las Piedras Sagradas.

1989

En este año, de gran actividad en la carrera del maestro, comienza una serie de esculturas utilizando la línea curva y el color. De este periodo destacan las obras Templo de las leyes, Nave y Contacto de curvas. Gana el concurso para realizar una obra en el World Trade Center de Bogotá con el proyecto Espejo de luna.

Dona dos esculturas al Museu de Arte Moderna, Río de Janeiro, Brasil.

El Museo de Arte Moderno de Bucaramanga, Colombia, abre sus puertas al público con la muestra "Ramírez Villamizar escultor."

Participa en la exposición "Doce maestros contemporáneos", Embajada de los Estados Unidos, Bogotá, y en la III Bienal de La Habana, Cuba, con la muestra "Homenaje a los artífices Colombianos."

1990

Después de presentarse en la III Bienal de la Habana, la muestra se exhibe en el Museo de Arte Contemporáneo lnternacional Rufino Tamayo; está integrada por doce obras de la serie Recuerdos de Machu Picchu.

Funda el Museo de Arte Moderno Ramirez Villamizar en Pamplona, donando una colección retrospectiva de cuarenta de sus obras.

1992

Se lleva a cabo en Pamplona  el Primer encuentro Binacional de Artistas Plásticos, Críticos de Arte y Medios de Comunicación, en el cual uno de los partícipes es Ramirez Villamizar.

1993

Es condecorado por el Gobierno Venezolano con la Orden Francisco de Miranda, en reconocimiento de su gran labor artística y cultural.

Cooperartes, en homenaje al maestro Alejandro Obregón, otorga un premio a Ramírez Villamizar, al igual que a otros artistas partícipes.

La Asociación de Amigos del Museo Nacional rinde homenaje a la magnífica labor del artista.

Es nombrado Doctor Honoris Causa en la Universidad Nacional de Colombia.

1994

Dona la escultura Doble Victoria Alada para la Avenida El Dorado en Bogotá.

Instala en Bucaramanga la escultura Caracol, al igual que la obra Camino Geométrico para la Universidad Industrial.

1995

Inaugura la Nueva Galería Diners con treinta obras en memoria del crítico de arte polonés Casimiro Eiger.

Proyecta para la Universidad del Valle la escultura monumental Puertas Abiertas.

1998

Recibe la Orden Alcalde Acevedo en la ciudad de Pamplona.

1999

Instituto Italo-Latinoamericano, Roma Italia

NOTAS:

1 . Panesso. Fausto. "Ramírez Villamizar", en Los intocables. Botero, Grau, Negret Obregón y Ramirez Villamizar. Ed. Alfonso Renteria, Bogotá, 1985. p. 100.

2. Ramírez Villamizar (aforismos), en E! espacio en forma. Eduardo Ramírez Villamízar. Exposicíón Retrospectiva 1945 - 1985. Biblioteca Luis Angel Arango, Bogotá, noviembre 20, 1985, enero 15, 1986, p. 51.

3. Traba, Marta. Historia abierta del arte colombiano. Cali. 1974, pp. 174-175.

4. Escallón, Ana María. "La pintura de Eduardo Ramírez ViIIamizar", en El espacio en forma, op. cit., p. 6.

5. Idem.

6. Panesso, Fausto, op. cit. p. 103.

7. Escallón, Ana María, op. cít., p. 9.

8. Ramírez Villamizar, Eduardo, op. cit., p. 53.

9. Traba, Marta, op. cit., p. 171.

10. Panesso, Fausto, op. cit., p. 105.

11. Morais, Federico. "Utopía y forma en Ramírez Villamizar". En Ramirez Vilfamizar. Museo de Arte Moderno de Bogotá/Flota Mercante Grancolombiana, Bogotá, 1984, p. 36.

12.Panesso, Fausto, op. cit., p. 106.

13.Calderón, Camilo. "Ramírez Villamizar: escultura y abstracción". En El espacio en forma, op. cit., pp. 3940.

14.Morais, Federico, op. cit., p. 38.

15.Ibid, p. 47.

16.Panesso, Fausto, op. cit., p. 114.

17.Ibid. p. 112.

18.Traba, Marta. "Un poder ordenador". En El espacio en forma, op. cit., P. 19.

19.Traba, Marta. Historia abierta del arte colombiano, op, cit., p. 172.

20."Purismo colombiano". Visión Vol. 26, N° 9. México, D.F., febrero 21, 1964.

21.Calderón, Camilo, op. cit., p. 42.

22.Traba, Marta, op. cit., p. 172.

23.Moraís, Federíco, op. cit. pp. 3637.

24.Traba, Marta, op. cit., p. 175.

25.Morais, Federico, op. cit. p. 37.

26.Panesso, Fausto. op. cif., p. 115.

27. Morais, Federíco, op. cit., p. 42.

28. Ibid, p. 47.

29. Ibid, pp. 474B.

30. Ibid, pp. 4849.

31. Panesso, Fausto, op. cit. p. 119.

32. Monteaiegre, Samuel. "XXXVII Bienal de Venecia. Eduardo Ramírez Villamizar". Arte en Colombia N° 2, Bogotá, octubre - diciembre, 1976, p.

33. Calderón, Camilo, op. cit., p. 45.

34. Panesso, Fausto, op. cit., pp. 115 116.

35. Calderón, Camilo, op. cít., p. 45.

36. Rubiano Caballero, Germán. "Recuerdos de Machu Picchu". Arte en Colombia N° 27,Bogotá, mayo, 1985, pp. 36.37

37. Rubiano Caballero, Germán. "Retrospectiva de Eduardo Ramírez ViIlamizar". Arte en Colombia N° 30,Bogotá, mayo, 1986, pp. 85-86.

38. Rodríguez, Bélgica, "Ramírez Villamizar en Caracas". Arte en Colombia N°34, Bogotá,septiembre,1987, P. 96.

BIBLIOGRAFIA MINIMA

Bayón, Damián. Arte moderno en América Latina. Taurus Ediciones, Madrid, 1985. Panesso, Fausto. Los intocables, Botero, Garu, Negret, Obregón, Ramírez Villamizar. Ed. Alfonso Rentería, Bogotá, 1985.

Traba, Marta. Historia abierta del arte colombiano. Cali, 1974. El espacio en forma. Eduardo Ramírez Villamizar. Exposición Retrospectiva 1945 - 1985. Biblioteca Luis Angel Arango, Bogotá, noviembre 20. 1985. enero 15, 1986.

Ramírez Villamizar. Museo de Arte Moderno de Bogotá/Flota Mercante Grancolombiana, Bogotá, 1984.

CREDITOS

La Selección de textos hasta el año de 1990 fue hecha por: Gabriela Eugenia López

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EDUARDO RAMÍREZ VILLAMIZAR: Pamplona, Norte de Santander, 1922. Estudió Arquitectura, y Arte y Decoración en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Nacional de Colombia. Su primera exposición fue organizada por la Facultad de Arquitectura en 1954. Trabajó varios meses con el escultor Edgar Negret. Entre 1950 y 1952 estudió y trabajó en París. Luego se trasladó a Nueva York (EU) donde su obra “Blanco y Negro” pasó a ser parte de la colección privada del Museo de Arte Moderno de Nueva York. Fue profesor en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Colombia. Ganó el Guggenheim International Selection Award. Realizó varios murales en relieve. Fue nombrado profesor de pintura del Departamento d Educación Artística de la Universidad de Nueva York.  Obtuvo el primer premio en el Salón de Artistas Colombianos en Bogota, y realizó, junto a Edgar Negret una exposición en la Graham Gallery de Nueva York. En 1969 representó a Colombia en la Bienal de Sao Paulo, Brasil, y ganó el segundo premio internacional. En 1971 invitado por la Universidad de Vermont, participó en el Simposio Internacional de Escultura. En 1976 participó en la Bienal de Venecia con 6 esculturas en metal. En 1978 el Gobierno de Colombia le otorgó la Cruz de Boyacá. Sus esculturas están en colecciones privadas y en museos en el mundo entero. Fallece el 23 de agosto de 2004.

Texto gentilmente suministrado por la Fundación Corazón Verde, 2011

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Anexos  
Guía Mínima para ver la Obra de Eduardo Ramírez Villamizar
Varios Comentarios por Marta Traba, Federico Morais, Alvaro Medina
18 Notas para Comprender a un Escultor - Fragmento
por Alvaro Medina, 1992
Constructor de Utopías
por Federico Morais, 1986
La Utopía del Espíritu
por Carolina Ponce de León, 1995
Recuerdos de Machu Picchu
por Eduardo Ramirez Villamizar, 1986
Las Torres, Obra Ejemplar - Fragmento
por Germán Rubiano Caballero, 1974
Tres Comentarios Sobre el Verbo de Eduardo Ramirez Villamizar
por Carlos Silva
Totem en La Cordillera
por Marta Traba
Un Poder Ordenador
por Marta Traba