Marcela, Marcelamar Gardeazabal, Mar

Bogota

Actores (TV)

Personaje

 


Marcela Gardeazábal

Marcela Mar

Marcelamar

www.marcelamar.com 

modelo, actriz, presentadora

   
 

Vea otras imágenes de Marcela Gardeazabal en ColArte 

en Gabriel Blanco TV, México

   
 
Bogotá, 1979

Actriz - filmografía
(2000s) (1990s)
  1. Talismán (2011 - Univisión)
  2. Gordo, calvo y bajito (2011 - pelicula)
  3. Mentes en shok (2011)
  4. La cara oculta (2011 - pelicula)
  5. Infiltrados (2011) ... Coronel Umaña
  6. Operación Jaque (2010) ... Ingrid Betancourt
  7. El Capo (2009) ... Marcela liévano
  8. Satanás (2007)  .... Paola
    ... aka Satan
  9. Love in the Time of Cholera (2007)  .... America Vicuña
  10. Adiós, Ana Elisa (2006)
  11. "Pura Sangre)" (2007) ... Florencia Lagos
  12. "Carta a una desconocida" (teatro, 2005)
  13. "Reinas" (2005) TV Series
  14. "Dos hermanas" (2005 - Teatro)
  15. "Satanás"
  16. "Todos quieren con Marilyn" (2004) TV Series .... Brigitte
  17. "Dos hermanas" (2004)
  18. Tres hombres tres mujeres (2003) .... Consuelo
  19. "Pedro el escamoso" (2001) TV Series .... Mayerli Pacheco
  20. "Marido y mujer" (1999) TV Series .... Daniela Ibáñez
  21. "Sín límites" (1998/I) TV Series .... Maria Mercedes Mechas
  22. "Un alma de la calle"  
  23. "Espérame al final" (actuación temprana, a los doce años)
     

Presentadora - trayectoria

  1. Panorama
 
 
Información cortesía The Internet Movie Database. Con permiso

 
 


Cómo ha cambiado!

Marcela Gardeazábal ha cambiado tanto, que ya ni su nombre es el mismo. Poco queda de la dulce niña de 14 años que debutó como actriz en Espérame al final. Entre 1993 y 2007, esta bogotana ha crecido como actriz y evolucionado como mujer, luego de dar a luz a Emiliano, el hijo que tuvo con Gregorio Pernía y cuyo matrimonio duró poco más de seis años.

En 1996 incursionó en la presentación de televisión, en el magazín Panorama, y en 1998 hizo su primer protagónico en Sin límites, junto a Marlon Moreno, en donde interpretó a una Lolita seductora, enamorada de su profesor. Luego participó en las tele novelas Marido y mujer y Pedro, el escamoso. Se consagró como actriz gracias a Brigitte, la inolvida ble Fufurufa que le robó el show a Marilyn en Todos quieren con Marilyn.

Marcela Mar, su nuevo nombre, fue el primer paso hacia la internacionalización de su carrera, después del impacto que logró con su personaje en la película Satanás. Aunque muchos podrían pensar que eligió el Mar por ser pisciana y, por ende, ser éste su medio natural, ella da otra explicación: "Es fácil de pronunciar.

Actualmente interpreta a Florencia Lagos en Pura sangre, su primer protagónico en nueve años, y pronto la veremos en El amor en los tiempos del cólera, película en la que le dio vida a América Vicuña, la amante de Florentino Ariza.

Castaña o rubia, lisa o crespa, con o sin maquillaje, con lentes de contacto de colores o con los ojos marrones con los que nació, Marcela Mar siempre proyecta una belleza que es una peligrosa combinación de sensualidad y ternura. Cada año que pasa se pone un poco más bella, tal vez porque el éxito es un excelente cosmético o porque es fanática de la alimentación sana (es vegetariana) y de los ejercicios. Si sigue así, ¿cómo se verá dentro de un año?, ¿es posible ser más linda?, ¿o es que la belleza no tiene límites?

Tomado de la Revista TV y Novelas No. 493, 22 de septiembre de 2007



 


Marcela, "La más de todas"

Diego León Giraldo
Subeditor de Televisión

Ojos grises qué adquieren una tonalidad . verde aceituna con los destellos de los largos aretes que cuelgan de sus orejas, una nariz fina y una boca delicada que no atropella las palabras. Marcela Gardeazábal se toma su tiempo para masticar cada palabra, a díferencia.de Brigitte, el personaje que la tiene de nuevo en el hall de la fama nacional.

"Ahí viene `La más`, así la saludan cuando llega a grabar Todos quieren con Maririlyn, parodiando la frase
que la antagonista repite para provocar a las compañeras de oficio, las empleadas de la whiskería Las Divas.

Y es tal el éxito de su nueva personificación, que el nieto de su empleada empezó a llorar al verla en pantalla. "¿Por qué se volvió mala?", preguntaba. El niño se refería a las sensaciones que aún le que daban de la bondadosa Mayerli, la antagonista buena de Pedro el escamoso, una mujer que se echó al bolsillo a los colombianos por ser el polo a tierra, la recta, la dulce.

....  Marcela es introvertida, generahnente callada, muy metida en su mundo y eso le permite entrar en otros mundos

Así, cuando le contaron que estaban buscando actrices para una novela sobre prostitutas, se fue a recorrer la noche, a conocer whískerías, a ponerles conversación a las trabajadoras sexuales y a dejarles propinas a las muchachas después de charlar con ellas.

Para alternar su actuación en TV, ahora también está en teatro, en una pieza de Fabio Rubiano y con Marcela Valencia, Dos hermanas. Una tragicomedia de humor negro (que, por los tiempos de trabajo en TV de los tres, duró lo meses en montaje) sobre dos hermanas, una de las cuales se convierte en amante del marido de la otra, que agota localidades. "No es fácil hacer reír y la obra se volvió más cómica cuando el público empezó a mostrarnos cuáles eran las partes más divertidas, que ni imaginábamos".

Emiliano, de 4 años, el hijo que tuvo con Gregorio Pernía, su ex esposo, entiende el juego. Cuando el sueño no lo vence, ve la te lenovela. "¿Por qué estás hablando así, mamá? le pregunta y se responde de inmediato- Ah, es que ahora eres la mala, ¿cierto?"

Tomado del periódico El Tiempo, 8 de mayo de 2004


 
 

Sabe ser feliz

por Alexi Castillo

Cuando Marcela Gardeazábal actuó por primera vez en un seriado de televisión, hace siete años, no tardaron los buenos comentarios sobre su trabajo. Entonces representaba a María, la hija de Alejandro Borrero en Espérame al final y había llegado allí más por influencia de Claudia Baquero, su madre, que por voluntad propia. Desde niña la había presentado a todas las pruebas para comerciales de las que se enteraba. Por ello, Marcela está familiarizada con las cámaras, pues ha hecho comerciales de jabones, galletas y gaseosas. 

PRIMERO EL ESTUDIO

Cuando terminó Espérame al final a los 12 años, prefirió culminar sus estudios en el colegio Nueva Granada de Bogotá, donde se vinculó
al grupo de teatro estudiantil y participó en los montajes que se hicieron. Y no contenta con eso, se matriculó para estudiar actuación en la academia de Fanny Mikey, pues ya intuía que su futuro estaba en las tablas y en escenarios de grabación. Y aunque sabía que le gustaba el medio, no permitió que la absorbiera tanto como para sacrificar su niñez. En esa época tuvo dos novios serios, porque para ella no existen las relaciones fugaces. En todo este proceso ha estado su madre, cómplice bondadosa que siempre ha comprendido la inclinación de Marcela por el mundo artístico, y aunque perdió a su padre cuando tan solo tenía 7 años, él también fue partidario de su afición por la televisión. 

Ese amor y comprensión que le dieron sus progenitores fueron definitivos para que se convirtiera en una joven tranquila y segura. Nunca tuvo conflictos en el colegio, como los que afronta Mechas, su personaje en Sin límites, ni es loca o lanzada como ella. Tampoco ha enfrentado problemas graves en su casa, ni ha tenido que refugiarse en sus amigos; al contrario, su madre siempre ha sido su mejor aliada y Augusto Martelo, el segundo esposo de su mamá, fue su amigo y consejero y le enseñó a divertirse con la literatura. De ahí que leer sea una de sus principales aficiones. 

ESTRELLA DEL 2000 

Hace dos años, Marcela se convirtió en la presentadora más joven de Panorama al ingresar a este espacio con tan solo 17 años. Tenía la belleza y la desenvoltura a su favor, pero debió sortear tres pruebas, pues julio Sánchez Cristo quiso estar seguro antes de contratar a una menor de edad. Duró un año, al cabo del cual ella comenzó a sentir lo necesidad de actuar. Por eso, cuando se le presentó lo oportunidad de hacer una prueba con Caracol, se preparó o conciencia pura conseguir el personaje de Sin límites, el rnismo que la esta consagrando como la actriz revelación del 98. 

No cabe duda de que esta pisciana de 19 años se perfila como la estrella del año 2000 y comienza a saborear los deleites de la fama y del
reconocimiento, aunque ella no se deja deslumbrar y prefiere ir despacio para concentrarse en su trabajo. De ahí que el dia que le propusieron protagonizar Corazón prohibido y Carolina Barrantes o ingresar al reparto de la madre, se negó a sabiendas de que despreciaba tres excelentes oportunidades. Pero ella no quiere vivir sin tiempo para vivir, ni muy famosa y ocupada, pero con una vida personal deshecha. Y aunque en este momento protagoniza la serie Sin límites, está contenta porque tiene tiempo para asistir a las clases de actuación con su maestro, el actor Alfonso Ortiz, y para estar con su madre y disfrutar momentos románticos con su novio Sandy o ir a patinar con sus amigas. Ella tiene claras sus prioridades: vivir a plenitud y con inteligencia. 

Tomado de la Revista TV y Novelas No.222, 13 de octubre de 1998


 

 

"Lo rico de mi trabajo es cambiar de piel"

por Martha Luz Monroy, subeditora de entretenimiento, El Tiempo

Sin aparecer en la pantalla chica desde hace mas de un año, Marcela Gardeazábal no ha dejado de trabajar.

Luego de cautivar como Brigitte, en Todos quieren con Marilyn, la actriz descansó cuatro meses en Miami (Estados Unidos), donde pensaba radicarse. Pero sus planes cambia on cuando fue elegida para actuar en la película Adiós a Ana Elisa, que rechazó cuando la invitaron a Palma de Río en Córdoba (España) a presentar la obra Carta a una desconocida. Luego, con el montaje Dos hermanas, estuvo de gira por Centro América. Rodó Santanás (basada en el libro de Mario Mendoza), acaba de regresar de Cartagena de filmar sus primeras escenas junto al español Javier Bardem en EL amor en los tiempos del cólera y en noviembre comenzará las grabaciones de Pura sangre, telenovela que protagonizará con Rafael Novoa.

Lo bueno, además de que no ha estado quieta, es que cada personaje ha sido diferente. "He tenido la fortuna de poder escoger y, por eso hasta ahora, no me han encasillado, pero creo que uno mismo es el que se encasilla", dice la artista, que de sus 27 años de vida, 20 los ha dedicado a actuar.

A esto se suma la fortuna de haber podido moverse en teatro, cine y TV: "No importa cuál sea el medio, no tengo prejuicios, porque mi tarea es interpretar. A mí lo que me seducen son las historias".

Entre los grandes

Sin desconocer que trabajar en El amor... es una gran oportunidad, Marcela se lo toma con calma. "Hice una primera audición con Felipe Aljure y luego otra con la jefe de casting del director. Antes de empezar él me dijo: `Usted está aquí por su talento, No tiene nada qué demostrar".

Con esas palabras y la experiencia de tantos años de carrera, Marcela supo que no se ría "un extra con parlamento" y, aunque admira a Bardem trabajó con él `de tú a tú.

"Uno no puede tener ídolos ni fanatismos o si no, no se puede hacer el trabajo. Hay que entender que el otro también es un ser humano para hacer y entregar lo mejor para la escena".

Además del reto de estar en la película basada en el libro de García Márquez, Marcela tuvo que hacer un cambio mental para trabajar, porque la película se filma en inglés. El esfuerzo no fue sólo de ella, pues cuenta que los ensayos de sus escenas con Bardem los hacían en español. "Los dos decíamos que se sentía una gran distancia cuando se hablaba en inglés. Pero fue una gran experiencia".

Marcela será América Vicuña, uno de los amores de Florentino Ariza (Bardem), muchísimos años menor que él. Aunque se trata de una fuerte relación amorosa, serán pocas las escenas de cama que se verán. Habrá un semidesnudo -que aún no se ha rodado- y Marcela dice que no está nerviosa por hacerlo, aunque jamás se ha quitado la ropa en pantalla. "Será muy sutil, pero si un desnudo mío contribuye a la historia no veo problema en hacerlo".

De vuelta a la TV

Después de encarnar a una muchacha que se alía con malechores para robar `niños ricos, en Satanás, y de vestirse de los años 30 en El amor..., Marcela se alista para volver a la "hiperrealidad" de la TV, como califica los melodramas. "Las telenovelas son un reto porque tienden a repetirse. La gracia está en tratar de contarlas distinto. Es como preparar una receta de cocina pero agregándole un toque secreto para que el que la coma sepa que la hice con amor".

A esto se suma que en Pura sangre hará su primer protagónico y eso es una carga adicional: "Nunca había sentido una responsabilidad así, por que había hecho antagónicos o de reparto. Y hay presión de los compañeros que lo dicen como `cuidado con lo que va a hacer". Pero está feliz con el regreso: "Lo rico de mi trabajo es que es como una culebra que cada cierto tiempo cambia de piel. Es maravilloso".

Tomado del periódico El Tiempo, 22 de octubre de 2006


 


Un amor veinte años mayor

Cuando uno es feliz, dan más ganas de compartir las cosas buenas y poco y nada importa lo que piensen los demás. Quien lo dice es Marcela Mar, la misma de la que han hablado tanto por estos días gracias a su excelente trabajo en Satanás, el filme de Andy Baiz, por el que muchos le han dicho que no parece que fuera su primera vez en cine.

Y entonces, ella sonríe con timidez. No hay duda, la actuación dio frutos dulces en la pantalla grande. Pero su gran momento está al lado del amor. Hace ocho meses llegó a su vida un estadounidense que la invita a conversaciones apasionadas, a ver el amor en niveles que nunca antes conoció. Se trata de un productor ejecutivo de Los Ángeles, que se mueve en la industria del cine y la televisión. Su nombre es Scott Steindorff, un hombre maduro, 20 años mayor que ella, romántico, sabio y hecho y derecho, tal cual lo estaba pidiendo. "Me siento bendecida. Estaba esperando a alguien que fuera para mí" dice Marcela. 

AMOR EN LOS TIEMPOS...

Se conocieron durante el rodaje de El amor en los tiempos del cólera en Cartagena. El primer contacto fue simplemente profesional: productor actriz. La actriz fue elegida para hacer el papel de América Vicuña, uno de los tantos amores de Florentino Ariza, el mágico personaje de la novela de Gabriel García Márquez. Durante una semana, Marcela estuvo, con disciplina de soldado, en ca da uno de los ensayos de su representación. Pero las cosas comenzaron a cambiar cuando Scott y ella se encontraron en una fiesta privada que ofreció el actor español Javier Bardem. "Hablamos mucho y la conexión fue inmediata. Esa noche me invitó a comer y después decidimos ser novios. 

Fue un momento muy romántico. La ciudad, la energía, todo estaba a nuestro favor; narra ella. Desde entonces mantienen una relación estable y sólida, en la que uno de los dos viaja para visi tar al otro, por to menos una vez al mes. Scott la acompañó en la premier de la película Satanás, en Bogotá, de la que salió asombrado. "Es un buen crítico. Pese a que no habla español, entendió la película perfectamente. Salió admirado de mi trabajo y me comentó que Andy (Baiz) tiene un futuro brillante.

También estuvo con ella durante un día de trabajo de la telenovela Pura sangre, en la que Marcela Mar interpreta a Florencia Lagos, la protagonista de la historia.

"Esta es una relación en la que he aprendido mucho. No ha sido tan física, pero sí muy apasionada, espiritual, en la que prima la conversación, el deseo de conocernos en niveles más trascendentes. Estamos felices.


Una nueva mujer

El cambio de nombre le trajo a la antes Marcela Gardeazábal una nueva energía. Cuenta que lo cambió porque fuera del país, su apellido era impronunciable para muchas personas y no generaba recordación. "Me puse a jugar con mi nombre y busqué darle continuidad para hacerlo más sonoro; explica hoy la actriz conocida como Marcela Mar. Satanás fue el primer trabajo en el cual su nuevo nombre salió en los créditos.

Tomado de la Revista TV y Novelas No.486, 16 de junio de 2007


   

Aprendo con la vida

por Luz Adriana Velasco
cultura y entretenimiento de El Tiempo

Dulce como en Pura Sangre, seductora como en Sin límites, ambiciosa como en Marilyn, decidida como en Satanás, buena hermana como en Pedro, el Escamoso y hasta amante como en El amor en los tiempos del cólera. Marcela Mar tiene mil facetas, no sólo en la actuación, también en su vida cotidiana.

En 16 años de carrera artística y 28 de vida, ha aprendido a darles alma a distintos personajes y a degustar con todas las ganas cada experiencia que se cruza en su camino: su primera obra de teatro, su primera aparición en televisión, la separación de sus padres, sus aventuras amorosas con Gregorio Pernia, la llegada de su hijo Emiliano, su debut en cine y hasta su nueva vida enamorada.

Todo ha sido sin afanes. "Siento que he llevado mi camera y mi vida paso a paso y que no me he saltado ninguno. Que nadie me ha regalado nada y que he conseguido las cosas poco a poco". Así habla la actriz, que en menos de un año se consolidó como una de las más próximas a hacer nombre en el exterior.

Filmó Satanás, película dirigida por el caleño Andy Baiz y que obtuvo dos premios en el Festival de Cine de Montecarlo en el 2007; filmó en inglés El amor en los tiempos del cólera, protagonizó Pura Sangre, una de las telenovelas más vistas en horario prime, con un promedio de 40,5 puntos de audiencia y está nominada a mejor actriz protagónica en los premios India Catalina.

"Creo que ahora sí demostré que puedo ser versátil", dice a través de la línea telefónica desde su nueva casa en Los Ángeles, donde vive con su hijo Emiliano y el productor cinematográfico Scott Steindorff.

No en vano, Pepe Sánchez, su primer director en televisión durante la telenovela Espérame al final y quien la eligió entre 40 niñas cuando Marcela tenía 12 años, aplaude actualmente su trabajo. "Tiene la particularidad de ser diferente cada vez. En Todos quleren con Marilyn logró un nivel de humor muy sutil y la creación de un excelente personaje. Ahora, en Pura sangre, sigue siendo la actriz diversa, que comunica una verdad a los personajes, y eso se debe a su gran sensibilidad", dice.

Entre arte y música 

Marcela es sensible por naturaleza. De pequeña, mantenía un amplificador en su oreja, con sonidos de bajo y guitarras eléctricas. Su padrastro, el rockero Augusto Martelo, y Claudia, la mamá de Marcela, hacían una pareja roquera de alto voltaje.

Y fue Martelo quien le inculcó el gusto por la lectura, por la naturaleza y por el teatro.

Con la muerte de su padre biológico, cuando Marcela apenas tenía 8 años, se convirtió en una niña indisciplinada, pero nunca hubo gritos ni regaños. Por el contrario, todos le tuvieron paciencia, se la llevaron para Disneylandia y Martelo le regaló un curso de actuación en el Teatro Nacional. "Fue la mejor forma para que expulsara toda esa adrenalina", cuenta Claudia.

Hasta que llegó la primera obra del teatro. Fue en el colegio. Las risas fueron multitudinarias y entendió que necesitaba del aplauso y de la aprobación permanente del público. "De cierta forma, los actores somos personas carentes de amor. En ese momento me di cuenta de que estaba haciendo las cosas bien, entonces, ¿cómo no hacerlo repetidamente?", dice la actriz. 

Llegó después su primer personaje en televisión. Hizo de María, la hija de Alejandra Borrero y Luis Mesa en Espérame al final. Tenía 12 años. Pero su mamá fue la más feliz. La llevó a almorzar y a comer helado, aunque también le dejó las reglas claras: "Si quieres seguir trabajando debes terminar el colegio", le dijo. Marcela se graduó del Nuevo Reino de Granada, en Bogotá, y ya para ese entonces estudiaba con Alfonso Ortiz.

A los 17 años, la vida le dio otro golpe. Su mamá y Martelo se separaron. Así que comenzó a vivir sola. En ese transcurso conoció al actor Gregorio Pernía, el padre de Emiliano, con quien compartió cinco años de su vida y tuvo un hijo.

Estuvieron un tiempo en Miami y cuando regresaron, ella volvió a surgir. Actuó en Pedro, el Escamoso como Mayerly, la hija buena de doña Nidia (Alina Lozano). Después le llegó un antagónico en Todos quieren con Marylin donde fue La Más, una prostituta antipática con la que logró convencer que tenía todo para ser grande.

Y mientras su vida laboral estaba bien, su vida personal se desbarataba. Llegó la separación de Pernía.

En todas esas etapas, su amiga Cristina Umaña ha estado presente. "Claro que la he visto desquebrajada por el amor un par de veces. Marcela es una madre impresionante. Es una mujer joven, pero desde muy chiquita es grande, ha sido responsable con su maternidad. Es perfeccionista y consigue lo que quiere. Nunca he tenido que bajarla de la nube. Trabaja mucho consigo misma", afirma Umaña. Al terminar Marilyn, Marcela viajó de nuevo a Miami, quería reflexionar sobre su carrera y decidir qué era lo que quería hacer. Estando en esas, la contactó Andy Baiz, el director de Satanás, y ella aceptó. Su primer reto en cine ¿por qué decirle que no? Con ese personaje se transformó. Pasó de ser una actriz dulce a una actriz con carácter. "Tengo que decir que lo hizo excelente. Como actriz, siempre ha tratado de superarse a sí misma. Su presencia en la pantalla fue enigmática, hipnótica e intensa", dijo Baiz sobre su actuación.

Ahí ella se dio cuenta de que el cine era su estilo perfecto de vida. Y que el teatro, su pasión. Hizo entonces Dos hermanas, de Fabio Rubiano y después, Carta de una desconocida, donde trabajó con Umaña.

Fue en Satanás donde se le conoció como Marcela Mar. Después de mucho anali arlo, reconoció que Gardeazábal no era un apellido muy publicitario y que para propósitos internacionales no era para nada llamativo.

Mientras hacía teatro, le salió la propuesta para El amor en los tiempos del cólera. "Marcela es una niña muy talentosa, presentó un casting dificil porque había muchas actrices buenas compitiendo, incluidas posibilidades internacionales, pero ella perfeccionó su inglés y se quedó con el papel. La llamé porque tenía ganas de trabajar con ella. Me parece una actriz pila, seria, muy entregada", dice Felipe Aljure, que fue quien la contactó para la audición de esa película.

Pero su personaje no fue lo único bueno que vivió en la película. Por segunda vez su corazón latió fuerte. El productor Scott Steindorff la flechó, la enamoró y hasta le propuso irse a vivir con él a Los Ángeles. Pero ella no aceptó. Tenía en la baraja la propuesta para protagonizar Pura Sangre y quería consolidar su carrera en Colombia.

"Es una mujer absolutamente divina. Huele a actriz, con todo lo bueno y lo malo que eso significa y es una mujer entregada a lo que hace, audaz, encantadora. Me gustó trabajar con ella", dice el libretista y creador de Pura Sangre, Mauricio Navas.

Ahora, con una carrera sólida en Colombia y con la tranquilidad de poder entregar se a su hijo, aceptó la propuesta de su novio y está radicada en Los Ángeles. "Soy una mujer feliz", asegura.

Tomado del periódico El Tiempo, 24 de febrero de 2008


 


 
 
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