Rodrigo Candamill

Cali, Valle

Actores

Personaje

 


Rodrigo Candamill


actor

   
 

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Cali, Valle, 1976

Actor - filmografía

  1. Casa de reinas (2012) ... Lucas de La Rosa
  2. Los hombres las prefieren brutas (2011) ... Guillermo Jácome
  3. Chepe Fortuna (2010) ... Lucas de La Rosa
  4. Montecristo (2007) ... Marcos Lombardo
  5. "Cabaret" (2006) (comedia musical)
  6. "Merlina, mujer divina" (2006) ... Santiago Carbo
  7. "Dora, la celadora" (2004) TV Series .... Ringo
  8. "Punto de giro" (2003) (mini) TV Series .... Angel Mistra
  9. "Francisco el matematico" .... Ramiro, amigo del Chuly
  10. "Sofía dame tiempo" (2003) TV Series .... Manuel
  11. "Precio del silencio, El" (2002/I) TV Series .... Andrés Garzón
  12. "Pobre Pablo" (2000) TV Series .... Rodolfo Borja
  13. "Punto de giro"
  14. "Amor sin remedio"
  15. "Ultima noche en la tierra" , obra de teatro
  16. "Un grito en el silencio", algunos capitulos
  17. "Los ojos de Miguel"
  18. "Amor sin remedio"
  19. "Nuestra Señora de Los Remedios", obra de teatro
  20. "Lucha hasta el alba"
  21. "Club suicida busca"
  22. "Asamblea de mujeres"
 
 
Información cortesía The Internet Movie Database. Con permiso
 
 
 


¡Maestro!

Nació el 3 de junio de 1976 en Cali, pero desde los 5 años vive en Bogotá. Tal como Rodolfo, su personaje en Pobre Pablo, un hombre de buenos sentimientos, pero sobre todo fiel amigo, sincero y humilde, así es él en la vida real. "La amistad es uno de los valores más grandes de la existencia. Hay que tener buen corazón para marchar bien en la vida". Hace cinco años ingresó al mundo de las artes escénicas.

Participó en algunos capítulos de Un grito en el silencio, serie de Punch realizada en 1998; luego se dedicó al teatro, donde coprodujo la obra Los ojos de Miguel. Recibió el título de maestro en artes escénicas, con énfasis en actuación, después de haber estudiado en la Academia Superior de Arte de Bogotá. Dice con orgullo que su tesis fue laureada por su obra Asamblea de mayas.   Después recibió varios reconocimientos, como el premio a mejor actor en el festival Viart en Venezuela. 

Trabajó en Amor sin remedio; actualmente es Ramiro, el amigo del Chuly, en Francisco, el matemático, y muy pronto será Andrés, el ex novio de Carolina Sabino, en El precio del silencio. Hace parte del elenco del Teatro Cero, que tiene en escena la obra Nuestra señora de los remedios, que se presenta hasta el 12 de este mes en La Casa del Teatro. Además, figura en el montaje de una obra, con la que ya estuvo en España, y que presentarán en el Festival de Teatro de Bogotá, titulada Ultima noche en la tierra.
Su poco tiempo libre lo dedica a la lectura, a la meditación y a su novia, de quien dice es la "bogotana más hermosa de la tierra".

Tomado de la Revista TV y Novelas, No 323, 4 de marzo de 2002


 
 
Rey del casting
 
por Oscar Fernando Muñoz
 
El camino no estaba lo suficientemente despejado. Al terminar su bachillerato en el colegio Inem, el caleño Rodrigo Candamil no sabía si tomarse en serio la actuación.

Se decidió por la ingeniería industrial e ingresó a estudiar en la Universidad Autónoma, en Bogotá. Pero no se sentía a gusto en ese campo ni lo emocionaba.

Un buen día pasó por enfrente de la Escuela Nacional de Arte Dramático y una extraña fuerza lo empujó hacia su interior. No sabe qué lo llevó allí, pero se encontró con fotografías que `congelaban escenas de obras de teatro. Todo eso le pareció mágico. Increíble. 

PUNTO DE ENCUENTRO 

Se sintió tan identificado con el lugar, que entendió que caracterizar personajes podía hacer parte de su vida. En consecuencia, Rodrigo dejó la ingeniería por los libretos.

Se inscribió en arte dramático, pero en la Academia Superior de Artes Escénicas. Durante cinco años, tomó clases de teatro, aprendió ejercicios escénicos e imitación; conoció los secretos de la improvisación, de los géneros dramáticos, y adquirió buena cultura general. 

"Empecé a entender que la actuación era una carrera que implicaba sacrificios como cualquier otra, y yo la disfrutaba". 

En 2000, Candamil se graduó como actor con la obra Asamblea de mujeres, de Aristófanes. "Estaba muy obsesionado con mi carrera y tenía una inquietud teatral". Rodrigo, entonces, actuó en Club suicida busca, hizo parte de Lucha hasta el alba, y con sus compañeros de estudio crearon el Festival de jóvenes Directores y Dramaturgos. 

Posteriormente, actuó en El mar y Ultima noche en la tierra, obra con la cual viajó al Festival de Teatro Latinoamericano de la Casa de América, en Madrid (España). Después de presentarse en Barcelona con la obra Club suicida busca, regresó a Colombia con la pretensión de desplegar más sus alas, pero sin la caparazón de la academia. 

UNA OPORTUNIDAD 

En una ocasión estaba en un restaurante francés en Bogotá, cuando de pronto vio al director Kepa Amu chastegui. Se le acercó y le confesó, con esa pasión desbordante, que quería trabajar con él. "Le pedí una oportunidad". Y se la dio, después de ganarse en un casting bastante difícil el personaje de Rodolfo en Pobre Pablo

"En esa primera salida televisiva me sentí fantástico", dice, mientras analiza que el segundo paso siempre es más difícil que el primero. Vinieron Amor sin remedio, El precio del silencio, Francisco, el matemático, Sofía, dame tiempo y Punto de giro. En todas las producciones, se hizo dueño de los personajes en competidas audiciones. "En realidad, me los he ganado en el escenario a punta de creación artística". 

Su existencia dio un giro en plena serie cuando decidió poner fin a su soltería. La afortunada fue una ex compañera de clases, Adriana Romero, la hija de Judy Henríquez, la actriz, y de Bernardo, el libretista. Se casó con ella, quien curiosamente había despertado en él una cierta antipatía en sus años de estudios. Pero así es la vida y así es el amor: `Ayer compartimos diferencias, hoy compartimos el amor", explica el joven de 28 años.

Recién casados, se fueron a vivir a Nueva York, donde tomó algunos talleres de baile, tap y movimiento escénico. De pronto, supo de un casting en Colombia para hacer parte del elenco de la telenovela Dora, la celadora. Y viajó a Bogotá y luchó de nuevo por un personaje, y fue elegido para representar a Ringo García, el fotógrafo que no le teme a vivir. "Hoy puedo decir que la actuación me ha tratado con consideración".

Tomado de la Revista TV y Novelas No.428, 25 de abril de 2005


 

 

`No soy el producto de una pasarela 

por Víctor Manuel García

La gente se queda mirándolo en la calle, reconoce en él de inmediato a Santiago Carbó (el enamorado de Merlina, mujer divina), y acto seguido le suelta el mismo interrogante: "¿Usted es colombiano?"

"Sí, soy colombiano; contesta Rodrigo Candamil. "Ummm, en serio, ¿de qué país es usted?"

"Soy colombiano. Nací en Cali... ; insiste Rodrigo. 

A continuación, el actor tiene que explicar que él es quien representó a Andrés en El precio del silencio; a Rodolfo en Pobre, Pablo; a Ramiro en Francisco, el matemático; a Angel en Punto de giro; a Mateo en Amor sin remedio; a Manuel en Sofía, dame tiempo, y, recientemente, a Ringo en Dora, la celadora.

"¡Ah, sí!, usted es el mismo... ¡pero distinto!", le dicen. Rodrigo es el mismo pero, como un camaleón, cambia con cada personaje que interpreta, con cada vida que ha representado en estos primeros seis años en televisión. No necesitó ser extranjero para convertirse en protagonista de novela colombiana. No. "Yo no me gané el personaje principal en una rifa. Es el resultado de años de trabajo, de querer el oficio y de tomármelo en serio, muy en serio.

John Bolívar, jefe de casting de Merlina, mujer divina, lo llamó con el fin de que audicionara para el personaje principal de la telenovela. Después de ver a muchos actores de aquí y de afuera, Rodrigo fue el que encajó en Santiago Carbó, joven a quien todo en la vida le ha salido bien. Los realizadores encontraron en Rodrigo al actor y al galán, al profesional capaz de darle vida propia a un protagonista de carne y hueso.

LA CONSTRUCCIÓN

"Yo he querido mostrar la parte frágil del protagonista, sin robarle carácter. Me he dedicado a humanizarlo, a darle piel, pero también alma.

Lo dice un actor convencido de que a la hora de ponerse el vestido de otro, se necesita más que una cara bonita y un cuerpo esculpido en el gimnasio. Lo dice el actor, al que no le importa ser protagonista o de reparto, siempre y cuando el ser que represente sea un reto para su oficio. "Es que yo no tengo ningún inconveniente en representar personajes diversos, porque finalmente soy actor, no galán ni protagonista. Actor por encima de todo. De manera que siempre estaré dispuesto a hacer personajes que, obviamente, me hagan crecer, me pongan a prueba como profesional. El hecho de ser hoy protagonista de una novela no significa que voy a seguir siéndolo. Lo que yo quiero es contar buenas historias con buenos personajes.

AUTOMIRADA

"Soy muy crítico conmigo mismo. Desde cuando supe que iba a trabajar en Merlina, empecé a llenar mis vacíos y a aumentar mi potencial. Cuando me veo al aire, sinceramente debo tener cabeza fría para no dejarme elevar por las alabanzas ni arrastrar por las críticas. No espero que mi trabajo le guste a todo el mundo. Ni más faltaba. Espero, sí, que le guste a quien prende el televisor cada noche para ver la novela.

"Reconozco que la vanidad es una herramienta con la que trabaja el actor. Me gusta conservarla, pero en pequeñas dosis. Creo que soy vanidoso, pero equilibrado, y espero mantenerme así a lo largo de mi carrera.

"Siento que uno debe ignorar las críticas sin fundamento. Es que el actor es muy celoso a la hora de recibir una opinión desfavorable sobre su trabajo. Cuando las críticas vienen bien enfocadas y argumentadas, por lo menos uno puede pensarlas, analizarlas.

DE NOVELA

Rodrigo habla sin límites. Y a medida que lo hace, se va apasionando con las frases. Le salen de sus entrañas. Quizá por eso dice lo que piensa y siente. Y no se retracta. Su verdad está en sus palabras.

"Me sentí orgulloso de haber sido elegido como protagonista de Merlina. Es mi primer protagónico. Desde luego, es el resultado de mi formación teatral y no el producto de una pasarela. Este papel ha sido todo un reto profesional para mí. De ahí que, con mi formación, esté demostrando que un protagonista de novela sí puede ser un verdadero actor: Rodrigo se graduó en la Academia Superior de Artes de Bogotá, estudió teatro corporal en Nueva York, está casado con la actriz Adriana Romero, y ha hecho infinidad de obras. Una de ellas: El mar, de Andrés Caicedo. En el año 2000, debutó en la pequeña pantalla como Rodolfo, en la telenovela Pobre, Pablo.

A Santiago Carbó lo preparó a partir de los libretos de Miguel Ángel Baquero y Eloísa Infante, y en compañía de su profesor, Alfonso Ortiz.

"Siento que la novela nació sin pretensiones. Reconozco que es una buena historia, con buenos actores y un buen equipo en general. Pero eso (precisamente el trabajo de un buen equipo) es la mejor garantía para obtener un buen resultado. Yo esperaba de corazón que la producción resultara. AI verla al aire, me confirma aún más lo bien que hemos hecho las cosas todos y que lo mejor que uno puede hacer con las dudas es decirles adiós.

LA APUESTA

"Más que un reconocimiento, mi elección como protagonista de Merlina, mujer divina es una apuesta a un actor que tiene escuela, que posee un mediano recorrido en televisión, que es ambicioso y que puede responder a las exigencias de un protagónico con todas las de la ley.

A Rodrigo le sigue pasando una y otra vez. Lo ven en la calle, lo detienen y... la misma pregunta: "¿Usted es colombiano?"

"Sí, lo soy y a mucho honor.

En efecto, Rodrigo Candamil es colombiano... y actor para más señas.

Tomado de la Revista TV y Novelas No.452, 19 de marzo de 2006


   
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