Gerardo de Francisco

Cali, Valle

Actores

Personaje

 


Gerardo de Francisco

actor, arquitecto, músico
 

   
 

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Actor - filmografía
(2000s) (1990s) (1980s)

  1. "Un sueño llamado salsa" (2014 - TV)
  2. "El vuelo de la cometa" (2004)
  3. "Inutil, El" (2001) TV Series .... Fernan Fernandez
  4. "Marido y mujer" (1999) TV Series .... Sergio Duque
  5. Golpe de estadio (1998) .... Minister
  6. "Hombres" (1997) TV Series .... Mario Miranda
  7. "Café con aroma de mujer" (1994) TV Series .... Francisco Vallejo
  8. "Sombra de tu sombra" (1991) ... Ceferino Reina
  9. "Azúcar" (1989) TV Series .... Manuel Maria Solaz
  10. "LP loca pasión" (1989) TV Series
  11. "San Tropel" ...... Orlando Gutiérrez
 
 
Información cortesía The Internet Movie Database. Con permiso
 
 
 

La actuación es su hobby
La música su pasión

Gerardo está acostumbrado a los clubes y a los "alacranes". Y quizás porque daba el tipo exacto de lo que buscaban, fue escogido sin necesidad de casting para representar a Fernán Fernández en El inútil, un personaje que le agrada y con quien cree tener poco en común en lo personal, pero con el que se parece en algunas situaciones que enfrenta. 

A diferencia de Fernán, le ha ido mucho mejor con su esposa, hijos y nietos. La relación padre- x hijo que mantienen Fernán y los otros alacranes es opuesta a la de Gerardo. Él ha enseñado a los suyos a respetar a sus padres, y,
ahora que ya son adultos, los visitan todos los días o están cerca á de ellos. Igual es la relación con sus tres nietos, con quienes pasa muchísimo tiempo y lo llaman ` cariñosamente "Ayiyito". "Uno no puede inculcar carácter cuando no lo tiene; la personalidad de Fernán es voluble y el hijo tiene esa escuela. Los míos son muy diferentes; cuando uno es hombre de carácter, los hijos lo ven como tal. La enseñanza que se les deja es verticalidad en acciones, y sinceridad y franqueza en el trato; se puede ser firme sin ser arrogante". 

Si bien su situación familiar es opuesta a la de su personaje, no le es ajena la crisis económica por la que pasa Fernán. Gerardo vivió en carne propia el hecho de tenerlo todo y quedarse sin nada. Fue en 1975, cuando tuvo un revés precisamente en el ramo de la construcción: "En esa época se quebró medio país constructor. Ahí caí y pagué con todo lo que tenía. Duré tres años saldando deudas. Cambié a los hijos de colegio, nos pasamos a un apartamento más pequeño y vendimos las acciones de los clubes. Pero creo con firmeza que con salud y ganas, todo se rehace". 

LA MÚSICA, SU PASIÓN 

Sueña con un personaje que lo obligue a trabajar minuciosamente, como sucedió con Manuel María Solaz en Azúcar. Pero lo que realmente le apasiona es la música, afición que empezó a los 8 años, época en que ya tocaba tiple; luego aprendió guitarra, cuatro e instrumentos de percusión. "He cantado toda la vida, interpreto música folclórica latinoamericana, incluso cubana, y de los grandes juglares, como Pablo Milanés, Joan Manuel Serrat y Víctor Heredia". 

Es arquitecto, pero hace i8 años cambió esa carrera por la música, de la que se considera un profesional; incluso montó varios sitios de rumba, como El Zaguán del Viejo Conde, y Cali, Chipichape y Jumbo, lugares donde interpretaba sus canciones. A la música lo llevaron también sus hijos, pues fueron ellos quienes le sugirieron que podía cantar profesionalmente. 

Por supuesto que Gerardo  enamoró a novias y también a su esposa, Mercedes Baquero, a punta de canciones: "A todas las conquisté cantándoles y aún  hoy, a mi mujer siempre le dedico Razón de vivir, un tema de Víctor Heredia que le gusta". 

Y parece que su voz la tiene muy enamorada, a juzgar por sus 39 años de matrimonio. Según el actor, la relación se sostiene porque aprendieron a tolerar, a transigir: "Cuando la vida se vuelve una entrañable amistad, hace que el amor perdure". El arte también los unió, pues califica a su esposa como una mujer muy sensible, bailarina de flamenco, diseñadora, lectora y estudiosa; totalmente opuesta a Rosario, la compañera de Fernán, que es vana, apegada a las apariencias y que siempre ha manejado a su esposo. Gerardo es un convencido de que, en la pareja, los temas se deben discutir para llegar a decisiones concertadas. En eso radica el secreto de su éxito familiar, que le ha llenado la vida y le ha permitido salir airoso de las más difíciles situaciones.

Tomado de la revista TV y Novelas, No.333, 7 de julio de 2002


 

 

Se reencuentra con la arquitectura

El artista caleño al que actualmente vemos como Danilo en Un sueño llamado salsa, camina a diario, come poco y disfruta de la música. Por eso, lo primero que empaca cuando sale es su guitarra. Habla seguido con sus tres hijos -Margarita, Martin y Adriana-y, aunque esta última vive en Toronto, la distancia no ha roto la cercanía. A sus 76 años, se evidencia un hombre vital con muchos planes y sueños por cumplir. Ahora, está reencontrándose con su carrera de arquitecto, y revela que está por concretar un proyecto con su propia empresa. Parece todo planeado y ordenado pero, y entonces, ¿dónde queda la actuación? De una manera bastante sincera dice que, simplemente, no le hace falta ni la extraña para nada, por lo cual Danilo, su personaje en la novela de RCN fue el último. “La actuación me aburre un poco. Para mí, la televisión fue un medio que se presentó
para ganar dinero”. Reconoce que, a lo largo de sus casi treinta años en la actuación, tuvo una carrera bastante prolífica y personajes a los que recuerda con cariño, de los cuales el de Manuel, en Azúcar, ha sido el más impactante, no solo por su carácter, sino porque allí tuvo la oportunidad de grabar con Carlos Mayolo. “Era un director talentoso, pero muy loco. No leía los libretos y le gustaba que los actores inventáramos cosas".

Gerardo de FranciscoRecuerda que empezó a actuar en 1987, un año después de que comenzara la carrera actoral de su hija Margarita Rosa. “Yo tenía un bar en Cali, y allí llegó un día Bernardo Romero Pereiro. Me preguntó si me gustaba la actuación. Le dije que sí y, el lunes siguiente, estaba en Bogotá filmando”. Eso fue para la novela San Tropel, que se convirtió en su debut. Hasta esa fecha, la única experiencia de Gerardo en la actuación había sido en el grupo de teatro de la Universidad Javeriana. En San Tropel dio el primer beso en pantalla y fue muy difícil, porque fue a Judy Henríquez, esposa del director.

Después, vendrían novelas como Quieta, Margarita, Loca pasión. Hombres, Café, Marido y mujer, Sombra de mi sombra, El inútil. El vuelo de la cometa, por mencionar algunas. La actuación era alternada con la música, y Gerardo trabajaba hasta veinte horas. Hoy, de alguna manera, lamenta haber trabajado tanto a lo largo de su vida. "Hubo épocas en que trabajé mucho y creo que no había que hacerlo. Eso me hizo perderme de épocas importantes de mis hijos".

Mercedes Baquero, su esposa y con quien cumplirá 52 años de casado en febrero del 2015, ha sido tolerante y paciente con el ritmo de este artista. "Mercedes ha sido siempre la más generosa. Nuestro matrimonio ha durado, porque nos hemos tenido confianza, pero debo admitir que ha sido bastante tolerante cuando me
ausenté por tanto trabajar”. Y así como hay papeles que recuerda con gratitud, también reconoce que hubo otros que no lo llenaron de orgullo. "Hice muchos papeles y cosas pequeñas, que no debí aceptar, por ejemplo, uno en El fantasma del Gran Hotel: Su personaje en Un sueño llamado salsa lo aceptó, porque era sobre su tierra y mostraba ^cómo la salsa está más viva que nunca en Cali. "Allí, hay mas de trescientas escuelas y 10.000 niños que bailan salsa, lo que los aleja del vicio: la salsa es la redención”.

A Cali quiere regresar con más frecuencia. Por eso, dentro planea comprarse un apartamento allí y otro en Santa Marta, porque quiere vivir los últimos años en el mar. Eso sí, espera que la muerte se demore bastante en llegar. "¡Qué jartera morirl Siento que podría vivir muchos años más y disfrutar mucho de la vida y de los míos. Aún me siento muy vital y con mucha energía".

Tomado de la Revista VEA, Edición 0067, 14 de noviembre de 2014