Mauricio Figueroa

Medellin, Antioquia

Actores

Personaje

 


Mauricio Figueroa


actor

   
 

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Medellín, Antioquia

Actor - filmografía
(2000s) (1990s)

  1. "A mano limpia 2" (2013)
  2. "A mano limpia" (2011)
  3. Pablo Escobar, El patrón del mal (2011)
  4. "Francisco, clase 2004" (2004) ...... don Ezequiel
  5. "Lectora, La" (2002) TV Series .... Luis Velazquez
  6. "Baby Sister, La" (2000) TV Series .... Omar El Iluminado
  7. "Caponera, La" (2000) TV Series .... Don Sebastian
  8. "Pobre Pablo" (2000) TV Series .... Coronel
  9. "Francisco el matemático" (1999) TV Series .... Don Esequiel Cuervo
  10. "Mi sangre aunque plebeya" (1987) *
  11. Estudio cinco (1985) *
  12. "La mala hierba" (1982) *
  13. "Mujercitas (1979-80) *
  14. "Las cuatro edades del amor" (1981) **
  15. Piel de Zapa (1979)
  16. Arrieros semos (1979) **
  17. "Manuelita Saenz (1978) *
  18. "Rojo y negro" (1977) *
  19. "Angel negro" **
  20. "Caminos al futuro" (1974-75) *
  21. La cosecha
  22. La Trampa
  23. La sombra de otra
  24. Padres e hijos
  25. Amor amor
  26. Baño de damas
  27. La daga de oro
  28. Otra en mi
  29. Flor de invierno
  30. "La ciudad grita" (1972)
  31. Ayer nada más,
  32. La María,
  33. Lejos del nido,
  34. Flor de invierno,
  35. Recordarás mi nombre,
  36. Un largo camino,
  37. Caminos de gloria,
  38. El Alférez Real,
  39. Su majestad el dinero,
  40. Un ángel de la calle 
  41. Memorias fantásticas

Ha actuado en cerca de 50 telenovelas

Participaciones en: 

Teatro popular Caracol *

Teatro Universal *
Historias de amor *
Teatro Coltevisión *
Teatro Cinevisión *
Gran Teatro del Mundo *
Cuentos y Leyendas *
Musidramas *
Dialogando *

 

 
 
Información parcial cortesía The Internet Movie Database. Con permiso 
* Información gentilmente suministrada por el periodista Fernando Sarmiento, 2005, de Barranquilla
* * Dato tomado del libro Largo Metrajes Colombianos en Cine y Video, 2005
 
 
 
MAURICIO FIGUEROA

Llegó a la TV en 1972, para hacer ocho capítulos en la telenovela La ciudad grita, ganando 400 pesos por episodio. Los estelares eran Alberto Jiménez, Ana Mojica y Alí Humar. Pero su primera aparición fue comiendo a los 7 años, en el programa Aprendamos de nutrición, con su hermano Édgar. Fue un modelo cotizado y sus fotos desnudo, en el diario El Bogotano, fueron escándalo nacional en 1977. Piel de zapa, en 1979, lo hizo muy famoso. Ahora es Don Eze quiel en Francisco clase 2004.


 


25 años de aplausos y polémicas

Por Alexi Castillo

Mauricio Figueroa ya perdió la cuenta de las innumerables producciones en las que ha participado. En sus 25 años de carrera ha interpretado toda clase de papeles, desde el pobre hasta el rico, pasan do por el galán, el héroe histórico y el villano. 

DE PUERTA EN PUERTA

En 1969, era un adolescente un poco desubicado y se vino de su natal Medellín a la capital y se matriculó en la Universidad Nacional para estudiar psicología y casi al mismo tiempo sacó su licencia de actor con la que tocó varias puertas y participó en varias audiciones, esperando una oportunidad. Se fue a Estados Unidos y luego regresó para incursionar, esta vez como modelo, y lo logró. Así se convirtió en destacado galán de pasarela y modelo de fotografía para cigarrillos y textiles. Fueron tres años de modelaje que alternó con sus estudios de arquitectura. Por esta época alguien le sugirió presentar una prueba que pasó satisfactoriamente en RTI en un pequeño papel en La ciudad grita. Junto a él también comenzaron Amparo Grisales y María Cecilia Botero. En adelante seguirían Ayer nada más, La María, Lejos del nido, Flor de invierno, Recordarás mi nombre, Un largo camino, Caminos de gloria, El Alférez Real, Su majestad el dinero, Un ángel de la calle y Memorias fantásticas, por mencionar sólo algunos títulos. Ese final de los 70 fue la época dorada para este actor que desde niño soñó con una fructífera carrera. No fue fortuito que en su casa se disfrazara con las ropas de sus padres e improvisara alguna obra de teatro.

BODA ARREGLADA

No había fiesta, coctel, ni evento destacado al que no asistiera este actor: «Era la época de los terciopelos franceses, los abrigos y las joyas por doquier». Sin embargo, a juicio de los televidentes y la prensa, a Mauricio le hacía falta algo: una mujer con quien casarse. Por ello no había entrevista en la que no indagaran por su vida privada y si se le veía con alguien, de inmediato aparecía el rumor de boda. Esta situación lo obligó a planear una boda por conveniencia mutua, no por amor «Por quitarme la gente de en cima me casé con una amiga que necesitaba contraer matrimonio para recibir una herencia. Arreglamos lo del matrimonio de común acuerdo, luego estuvimos paseando ocho días sin que nada ocurriera entre nosotros y después jamás la volví a ver». Él tenía 23 años cuando se casó en una finca de Chía y tal y como lo esperaba, se convirtió en el acontecimiento
del año y en adelante ya no le preguntaron más de romances.

LLEGARON LAS DURAS

Pero así como Mauricio tuvo su época dorada, también soportó duros tiempos de sequía. «Cometí el mayor error de mi vi da, que fue posar desnudo para unas fotos. Esto causó tanto escándalo que me vetaron y nadie me volvió a llamar para trabajar. Fue un duro año en el que sobreviví de lo que me generaba el modelaje, hasta que resolví ir a pedir cacao donde Héctor Ulloa y él me dio la mano». De esta manera comenzó una vez más el despegue del actor en producciones como La trampa, Piel de zapa y La Cosecha. Pero este tiempo no duró mucho. «Hacia 1986 el trabajo decayó porque las programadoras empezaron a contratar a las nuevas fi guras. Me deprimí y me amargué durante meses hasta que decidí aceptar una propuesta del Teatro La Baranda para viajar por Estados Unidos».

¿VÍCTIMA DEL SIDA?

Durante varios años estuvo viviendo en Miami. Su ausencia causó extrañeza y se especuló que estaba allí muriéndose de sida. Tv y novelas lo encontró y reveló que no estaba enfermo, sino que llevaba una vida tranquila como barman, profesor de modelaje y presentador de eventos en Nueva York. Al principio disfrutó la bonanza económica de Estados Unidos pero luego sintió nostalgia por su tierra y volvió hace tres años. A su regreso ingresó a la comedia del Teatro Nacional, Baño de damas y su bautizo en televisión fue en Amor, amor y en Pa dres e hijos. Ahora cumple un cuarto de siglo trabajando y curiosamente interpreta al único personaje que no había hecho durante toda su vida: un peluquero amanerado, como es su rol en Otra en mi:

Tomado de la Revista TV y Novelas, No.186, junio 16 de 2004


   

Galán con canas

Se toma tan en serio cada casting, que luego de hacer las audiciones queda física y mentalmente agotado, hasta el punto de que necesita dos díias de descanso en bata y pantuflas, sin salir de la casa.

Desde la ventana de su séptimo piso ve buena parte de la ciudad, escucha su música preferida y pide comida a su restaurante de siempre. En esa actitud nos recibió y nos contó que acababa de llegar de una prueba. En ésta se juega el futuro laboral del próximo año o tal vez dos. Lo peor de todo es que debe agradarle a más de una persona (libretista, jefe de casting, productor y director).

Mauricio Figueroa, actorRecuerda con nostalgia, pero sin amargura, que cuando iba a las programadoras (antes de que existieran los canales privados), sus amigos eran el portero, la señora de los tintos y los propios gerentes y propietarios de las empresas productoras.

"Hoy nadie sabe quién es quién y tampoco se ve bien que uno ingrese a un canal sin cita previa. Por eso, hace cinco años recurrí a un mánager (el primero), porque ya no se usa que uno vaya a los canales para saber qué proyectos tienen.

"También, gracias a Dios, tuve fama (aunque no me gusta esa palabra, prefiero ‘popularidad’), y también disfruté de mi etapa de bohemia, hasta que acepté que ya había pasado mi época de galán y que ser amigo o hermano malo del protagonista estaba bien; luego, he personificado a tíos, papás y muy pronto seguramente haré el papel de abuelo."

Señala que hace muchos años renunció a envejecer, y la prueba es que todavía hace audiciones para personajes mucho menores que él.

"Una de las cualidades para estar vigente es que he tenido una memoria prodigiosa. Muchas veces he hecho hasta 40 escenas seguidas sin que se me olvide el parlamento."

Estar ahí es el resultado de toda una vida de trabajo. Primero, formándose en diferentes frentes como actor; segundo, cuidando la memoria, la cara y la figura.

"No soy millonario y vivo en forma organizada. Estoy bien de salud y espero trabajar muchos años más. No hay bótox ni resveratrol que valga si uno no tiene trabajo. Esa es la inyección de vida que toda persona necesita."

La otra inyección se la da en la calle la gente. "Me reclaman cuando no estoy saliendo en algún proyecto y muchos me recuerdan por personajes como el de Piel de zapa (1979) o, más recientemente, como don Ezequiel, rector de Francisco, el matemático. Siempre me he sentido respaldado por el público, he recibido su afecto y siento que no me han olvidado. Después de 40 años de carrera, creo que eso es suficiente para continuar".

Tomado de la Revista TV y Novelas No.614, 5 de mayo de 2012 


 

Mauricio FigueroaRECORDAR ES VIVIR

Mauricio Figueroa, el primer galán de la TV


Empezó su carrera en 1972, luego vivió en Medellín y tomó clases de actuación con un grupo de adultos que lo aceptó. Al regresar a Bogotá, la actriz Dora Cadavid, que era su madrina, le recomendó sacar la licencia de locutor. “Antes no existía todo lo que hay ahora, castíng, mánager... Solo se necesitaba tener licencia de locutor y actor para trabajar”.

Actuó por primera vez en La ciudad grita y María. “Hay producciones que son grandes para uno, pero que no tienen éxito, como pasó con Memorias fantásticas". Ha hecho 47 novelas de las cuales ha protagonizado 26, a pesar del escándalo que causó cuando se desnudó en 1977 y que provocó que lo vetaran en la TV.

“El rector Ezequiel Cuervo, de Francisco el matemático, fue un personaje que me marcó y la gente aún lo recuerda". Recientemente estuvo en Escobar, el Patrón del mal, y ahora se prepara para hacer parte de la historia de Diomedes Díaz.

Tomado de la Revista Elenco, Edición 143, mayo 22 de 2014


 

De las pasarelas a los estelares


En la década de los 70, Mauricio Figueroa lidió con algunas antipatías cuando aspiró a protagonizar por primera vez. Y es que el hoy consagrado actor, que fue el galán de series y novelas durante los años 70 y 80, venía del modelaje. Aunque la actuación siempre le llamó la atención, de hecho recuerda que montaba obras con sus hermanos y los disfrazaba con atuendos de sus padres cuando estos se iban a reuniones. No fue fácil entrar en el medio. Pese a que obtuvo la tarjeta de actor que, por aquella época era necesaria para trabajar, el director Eduardo Gutiérrez, con quien se entrevistó, le dijo que lo llamaría y nunca lo hizo. En cambio, el mundo del modelaje le abrió sus puertas y, económicamente, le fue muy bien. Tuvo que esperar más de un año para que buscaran un modelo que actuara para que fuera Efraín en la serie María. No consiguió el personaje, porque no tenía el cartel que decían querían, pero en cambio, encargó a Braulio, su mejor amigo. No obstante, esa producción arrancaría un tiempo después de la selección. Entre tanto, obtuvo su primer personaje en La ciudad grita, de RTI, donde, recuerda, le pagaron 400 pesos. Curiosamente, Eduardo, el director que no creyó en él, terminó •dirigiéndolo varias veces y se convirtió en uno de sus mejores amigos. En adelante, combinó el modelaje con la actuación hasta convertirse en el favorito de la pantalla. Sin duda, Figueroa fue el galán de la época que ocupaba las páginas de las revistas y que era convidado a cuanto evento había.

A medida que su carrera como actor se fue enriqueciendo, asegura que también fue creciendo su madurez para saber cuándo confiar y cuándo no. Se refiere a la cantidad de celos y envidias que hay en el medio artístico. “Cuando
empecé, yo era muy ingenuo: contaba todo cuando sabía de algún proyecto, pero algunos de mis compañeros no. Por ejemplo, decían que no los habían llamado de alguna producción nueva y, cuando uno llegaba a hacer el casting o la prueba, ahí me los encontraba. No todos son así, pero la verdad es que, en este medio ,es difícil encontrar a amigos de verdad”

Muerto varias veces

Mauricio FigueroaA lo largo de su carrera, en la que no solo ha protagonizado novelas y series, también ha estelarizado, sin buscarlo, algunos que denomina escándalos. Al actor que hoy le da vida a Gabriel Muñoz, el ejecutivo de disquera en Diomedes, el Cacique de La Junta, lo han dado por muerto en varias ocasiones. “La primera fue cuando me fui a los Estados Unidos, sin avisarle a nadie, y dijeron que me había muerto y no en un accidente o algo así, sino de sida. Luego, en un periódico, escribieron que me había matado a tiros”. Eso, sin contar que fue el primero en desnudarse para un medio impreso, lo cual generó bastante polémica en los 80.

En su carrera, hay tres papeles que, sin duda, lo han marcado y han repercutido en su vida. “El que hice en Piel de zapa, con el que gané el premio como mejor protagónico. Fue muy especial porque, en esa época, competíamos con La abuela, que tenía mucha aceptación. Fue en el año 79. El de Memorias fantásticas, donde interpreté al primer Antonio Nariño de la televisión. Fue un papel que hice con mucho amor pero, lastimosamente, la producción no tuvo el éxito esperado. Y el papel de Ezequiel en Francisco el matemático“

Figueroa no asocia éxito con rating. De hecho, considera que este último no es más que un accidente. Lo certero, para él, es entregar su vida a un personaje.

Curiosamente, ahora que trabaja en Diomedes, confiesa que el vallenato es un género que nunca le ha gustado y que solo ahora le encuentra encanto, y hasta se sorprende al oírse tarareando los vallenatos que ha terminado por aprenderse. Se define como un alegre mamagallista antes de llegar al set, pero, apenas está en él, se convierte en un psicorrígido exigente, que siempre trae lo suyo aprendido y dispuesto a trabajar.

¿Después de Diomedes? “Lo que venga, desde que sean personajes diferentes. Quiero aprovechar la prodigiosa memoria que me dio Dios para seguir trabajando”. Creyente del Divino Niño, admite que, en su época de juventud, disfrutó de la vida, pero hoy procura vivir en los límites. “A mí, lo bailado nadie me lo quita. He hecho de todo, pero he sido buen miembro de familia, buen amigo y respetuoso de mi profesión”. U

Tomado de la Revista VEA, No. 086, agosto de 2015