Fernando Gonzalez Pacheco

Valencia, España

Presentadores

Figura Humana

 


Fernando González Pacheco

presentador, animador, actor

   
 

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13 Septiembre 1932
Colombia

Conductor de programas de TV - trayectoria:

  • Agencia de artistas (o Agencia de viajes)
  • Animalandia
  • Sabariedades
  • Compre la orquesta
  • Cabeza y cola
  • Los tres a las seis
  • Quiere cacao
  • Super bien
  • El programa del millón
  • Pacheco insólito
  • Pacheco pide la pista
  • Musical RCN
  • Uno más uno, tres
  • Elija su pareja
  • Alcance la estrella
  • Siga la pista
  • Operación ja ja
  • Qué pareja más pareja
  • Quiere cacao
  • Animalandia
  • Telecirco

Entrevistador - trayectoria:

  • Cita con Pacheco
  • Charlas con Pacheco
  • Día a día
 
 

Actor - filmografía
(2000s) (1990s)

  1. "Isabel me la Velo" (2001) TV Series .... Leonidas Vargas
  2. "Puerta grande" (1993) (mini) TV Series .... Terencio
  3. "Sugar" (Musical, 1989)
  4. "El manantial de las fieras" (1982) **
  5. "Puerta grande" (1992)
  6. "El último asalto" (1982)
  7. "La víbora" (1967)

Presentador - filmografía

  1. "Caponera, La" (2000) TV Series .... Personal
 
 
Información cortesía The Internet Movie Database. Con permiso
** Tomado del libro Largometrajes colombianos en Cine y Video, 2005

 
 


Así empezó ...

Hace treinta y tantos años empezó a aparecer en la pantalla chica. Aunque para muchos Pacheco ha sido siempre un animador, lo que le permitió recibir el primer dinero de su vida fue el tocar los bongós en La Voz de Colombia. Un buen día llegó a la emisora acompañado de dos amigos que interpretaban el órgano y el piano. A partir de ese momento, aseguró un ingreso de 60 pesos semanales. En 1955 ingresó a la televisión como animador del Telehipódromo, con un salario de mil doscientos pesos por programa. Aunque nunca ha sido un hombre que maneje dinero, porque siempre delega esas funciones a otras personas, Pacheco piensa que todo su trabajo ha sido bien pago.

Tomado de la Revista TV y Novelas No. 025, 14 de octubre de 1991


 

Cómo hemos cambiado

por Iván Beltrán Castillo

Lo conocí una mañana de octubre, hace unos 35 años. Yo era un niño. Miraba televisión, con ojos asombrados desde mi trinchera infantil, y entonces apareció él en ese misterioso aparato en blanco y negro, y yo intuí que aquel bigotudo de ojos saltones iba a acompañar los distintos episodios de mi vida.

Desde entonces, Fernando González Pacheco es para mí, como para casi todos, estandarte de la TV, Dios de la fantasía y el espectáculo criollos, deidad de un Starsystem latinoamericano que está en nuestra memoria y constituye una identidad nacional, como Bolívar o Gaitán, el café o el vallenato, las serenatas y el despecho.

Los adultos de hoy fueron los niños bulliciosos de ayer que le metían sapos y ranas entre los bolsillos, en las mañanas dominicales de Animalandia; y los primeros chistes de El flaco Agudelo, El príncipe de Marulanda y otros tantos se hicieron en su programa Operación Ja-Ja. Sus entrevistados memorables de Charlas con Pacheco ya no están en escena, por muerte o por olvido; sus piruetas suicidas -botarse de un paracaídas, meterse en una jaula de leones, pasearse encima de elefantes ya son historia; sus programas, -desde el primero, Agencia de artistas (1954)- existen en el universo de sus nostalgias, que por estos días han saltado a escena en la forma de escándalo, susurro y rumor, pues muchos creen que adviene el minuto gris de su decadencia.

Hace apenas unas semanas, un escritor anunció en su columna el crepúsculo de Pacheco, pues se lo encontró en una clínica de reposo donde, ciertamente, estuvo cuatro días borrándose una de esas depresiones que nos endilga a todos el frío y violento tiempo contemporáneo. Aquella intentona de figuración periodística molestó a Pacheco hasta deprimirlo de verdad-verdad. Y Pacheco comenta los rumores de su atardecer con palabras teñidas de una fuerte sentimentalidad: "Quién diablos después de 50 años no tiene derecho a sufrir algunas depresiones? Quien no las tuviera sería sencillamente un monstruo sin recuerdos. Yo tengo mis caídas, pero eso no quiere decir que esté acabado. Y desafío a cualquiera a que tenga en la cabeza tantas memorias girándole como insectos alrededor de un foco de luz, para que ande siempre alegre como si no pasara nada. Si hasta a veces, lo confieso sin temor ni vergüenza, todo ese hermoso raudal de pasados me quita las ganas de levantarme en las mañanas.

"Pero me recupero, renazco de las cenizas como el ave Fénix y comprendo que ser valiente es seguir adelante, acumulando dulzura, voces amigas y nuevas cosas entrañables que también están indefensas, pues en el mundo no hay una silla segura". Pacheco tiene ahora unos nuevos desafíos. Su figuración en el programa Día a día de Caracol fue arduamente criticada, hasta que se retiró por unos días. Desde ahí empezaron a fomentarse los rumores de su crisis. No obstante, ahora regresa con unas pequeñas entrevistas diarias y cede el turno de la animación a otros: "Es que yo ya quemé ese ciclo. En este momento prefiero la entrevista, quizá porque con el tiempo uno ya no soporta sino las cosas profundas, altivamente humanas.

"Añoro -continúa después de un segundo de infinito silencio otros tiempos de la TV, cuando éramos pocos y todos nos conocíamos y éramos iguales en nuestra hermandad a la tropa de un maravilloso circo.

En estos días hay mucha gente, y un buen porcentaje de ella tiene un talento desbordado. Pero, tal vez, la fama les llega demasiado temprano, los enloquece pronto, los enriquece y también los envilece, los sube al cielo para luego destruirlos como se destruye un planeta efímero, un cometa trágico y fugaz".

Entonces habló de lo espantoso, y hasta infame, que es sentirse una vaca sagrada. La sensación fue nítida cuando participó, al lado de su amigo entrañable Carlos Benjumea, en la última telenovela, Isabel me la veló. Según recuerda, "los jóvenes nos miraban con un respeto que colindaba con el miedo. Entonces se portaban increíblemente distantes, recónditos, temerosos. Fue triste. Es que la fama, ser medio leyenda, tiene sus bondades a la hora de no hacer fila en un banco o de evitar una multa de tránsito, pero es horrible en asuntos más trascendentales. Nadie sabrá nunca la soledad y la incomunicación de una vaca sagrada".

La estrella que se exilia

El lugar predilecto de Pacheco, donde pasa una gran parte de su tiempo, es, curiosamente, un sitio sosegado, lejano de los cocteles, de los atronadores festivales de la vanidad y del universo de los que siempre ganan. Es su cuarto, el de su casa, confortable sin caer en lo ampuloso, sin ninguno de esos elementos ornamentales que fascinan a los peores millonarios. ?l y Liliana Grohis, su mujer desde hace 35 años, renunciaron a todas esas cosas en nombre de un amor auténtico.

"Antes de ser popular me gustaba la rumba y tuve mi fama de gran parrandero. Pero desde que fui reconocido empecé a alejarme de la fanfarria. Me di cuenta a tiempo de que un famoso en un baile es el anzuelo de todas las pupilas. Si baila bien lo calumnian por borracho irremediable. Si llega con una mujer que es apenas su amiga, le inventan un romance. Si llega con una mujer muy fea, lo acusan de estar desequilibrado en su percepción estética. Si llega con un hombre, lo tildan de marica. Y, por si esto fuera poco, siempre le exigen ser el centro luminoso de la celebración. Tiene que actuar para los invitados como si estos le hubieran extendido un contrato de trabajo. Eso fue lo que me convirtió en una estrella que se exilia voluntaria mente y que prefiere la serenidad del hogar", dice Pacheco quien por estos días regresa a uno de los mundos que más satisfacciones le ha deparado, el de la entrevista.

"Yo no me considero un periodista en el más amplio sentido de la palabra. Alguien como Margarita Vidal, por decir algo. Lo mío es más popular, más in tuitivo. Prefiero ponerme en la posición de las personas del común, imaginar lo que ellas preguntarían si tuvieran al frente al entrevistado. Pero gracias al éxito que muchas de mis conversaciones tuvieron, me he ganado tres premios nacionales de periodismo: con Luis Carlos Ga lán, a quien entrevisté a 24 horas de ser asesinado; con un paisa que asesinó a su mula porque ya no le obedecía y contaba la historia como cuentan su desgracia los enamorados asesinos, y con el general panameño Ornar Torrijos". Esos y otros trabajos quedaron para siempre en su memoria.

Y entonces retoma el tema de su hipotética decadencia. "Algunos llevan 30 años esperando escribir o contar la historia de mi ocaso. Por ahora se quedarán esperando. Estoy vital a pesar de mis nostalgias, de mis navegaciones y regresos y de mi cuota de tristeza".

Y es que para una persona como él, explica, cada muerte de alguien conocido es abrumadora y tenaz. Peor aún si son sus mejores amigos: tipos tan disímiles como David Stivel, Álvaro Ruiz, Alejandro Obregón, Hernán Castrillón, Fernando Gómez Agudelo, Jaime Garzón o el payaso Pernito. Así también le ha dolido la violencia sorda que se impone en Colombia y que ya hizo metástasis por todas partes, la desgracia de algunos seres que debieron ser hermosos, los asesinatos, las vilezas... y hasta el hecho de ya no verse mucho con antiguos amigos como Gloria Valencia o el mismo gordo Benjumea.

Pero Pacheco está en posesión legítima de sus recuerdos, y ellos, al lado de otras entretenciones lejanas a la vanidad, como por ejemplo el juego de cartas o los grandes documentales, lo ponen más allá de toda sospecha y lo salvan de quienes con vierten cualquier depresión o mal instante en un sangriento melodrama.

Son las razones y los sentimientos de Fernando González Pacheco, el gran clásico de nuestros artistas, el primero que fue un hombre del espectáculo integral, actor, cantante, animador, periodista, loco y calumniado.

Y entonces vuelvo y recuerdo la primera vez que lo vi, y me digo, parafraseando a Borges: "habrá otros animadores, otros programas de concurso, otros melodramas y otra televisión. Todo eso cambiará, pero no cambiará, no cambiaremos los que de verdad te conocimos. Porque nosotros, Pacheco, también cambiamos contigo.

Tomado de la Revista ALO No.385, julio 25 de 2003


 
 

FERNANDO GONZÁLEZ PACHECO

Pacheco es un símbolo de la televisión colombiana. Presentador, animador, entrevistador y actor, siempre ha estado en la pantalla chica en los programas más populares. Sin embargo nunca ha dejado de ser sencillo y accesible. Legó a la televisión por una coincidencia cuando conoció a Alberto Peñaranda, fundador de Punch, en el barco en el que trabajaba. 

Comenzó en 1957 como presentador de Agencia de artistas, un musical con un toque de comedia. Hizo el papel central en El viejo, un dramatizado seriado de los 50 y fue prometido de Alicia del Carpio en Yo y tú. De las decenas de programas que ha presentado, recuerda con especial cariño a Animalandia, El programa del millón, Quiere Cacao, y por supuesto, Cita con Pacheco, en el que reveló, con gran sensibilidad, el lado personal de todas las figuras colombianas. Hoy sigue al aire haciendo notas para el informativo matutino de Caracol. "Me siento orgulloso de haber trabajado honestamente corno un hombre común y corriente que se mete cada día a los hogares colombianos para entretener un poco, y aspiro también, para enseñar algo", dice hoy.

Tomado de la Revista Semana No.1153, 7 de junio de 2004


 


Lo único que sé es que soy auténtico

por Nestor Panader

ACABA DE CUMPLIR 69 A'OS, 43 EN LA TV, Y ESE DON DE REY MIDAS
QUE NUNCA LO ABANDONA S"LO TIENE UN NOMBRE: SENCILLEZ 

De Pacheco son más conocidos sus "qués" y "cuándos" que sus "cómos" y "por qués". Por ejemplo: todos saben que no nació en Colombia, que su padre era español y murió aquí, que casi al mismo tiempo ha sido animador, entrevistador, cantante, actor, torero, paracaidista, empresario... Pero cuántos saben por qué su familia decidió salir de España en los prósperos años 30; por qué alguien que instalaba radios en los automóviles y luego fue camarero terminó convertido en símbolo de nuestra televisión; por qué si nunca estudió periodismo, está catalogado como uno de los mejores entrevistadores del país; e incluso por qué se llama Pacheco. 

¿SOLO CASUALIDADES? 

Pacheco dice que su vida está llena de casualidades, pero más parecen proyectos sin concluir: debió nacer en Madrid, España, mas lo hizo en Valencia porque su padre, quien tenía un almacén de fotografía en la capital española y vivía allí con su esposa colombiana y su hijo mayor, abrió una sucursal en esa ciudad, justo cuando esperaban a su segundo vástago (es decir, Pacheco). El futuro animador debió vivir en su país natal y ser tal vez un aprestigiado fotógrafo como su padre; sin embargo, la Guerra Civil Española fue la causa de que emigrara con los su vos a Colombia porque en ese entonces gobernaba Eduardo Santos, familiar de su madre, y este mandatario arregló todo para que don Doroteo, su padre, fuera nombrado cónsul honorario en Colombia. 

Pacheco hubiera podido ser abogado o médico, como su único hermano, pero prefirió la aventura y los viajes al aceptar un trabajo como camarero en un barco de la Flota Mercante Grancolombiana; luego lo ascendieron a mayordomo, rol que le encantó por que "trabajaba poco, comía lo que quería y todo el mundo me daba coba". 

CóMO INCURSION" EN LA TY 

Allí mismo como grumete inició una carrera de cantante, y en esas estaba cuando en un viaje se subió don Alberto Peñaranda, dueño de Punch, la primera programadora que se fundó en Colombia, y le propuso hacer televisión. "Le dije que no. ?l me preguntó que si era porque no me sentía capaz. Le dije que no se confundiera, que una cosa era no querer y otra no ser capaz".  Pidió una licencia de 15 días, viajó a Bogotá, y a los pocos días ya estaba en el set de Inravisión. Era 1956, cuando la televisión se hacía en vivo y en directo y en blanco y negro. Su primer programa se llamó Agencia de viajes Se transmitía los miércoles a las 7:30 P.m. Su primer invitado fue nadie menos que Pedro Vargas, y Pacheco no había preparado nada (y nunca lo haría desde entonces), pero don Alberto le explicó cómo debía hacerlo: "Usted le pregunta qué sabe hacer y él le responde que cantar, y empieza con un bolero. Usted también dice que sabe cantar, saca la guitarra y canta algo (canté Penitapena, y para mí salió terrible). Me dejaron porque la gente empezó a escribir y decían que, a pesar de ser feo, les gustaba mi sencillez".

SU DON DE REY MIDAS

Fue ahí donde Pacheco descubrió que podía triunfar en este medio. Hoy encuentra por lo menos tres razones de su éxito: la primera, porque tenía que hacer cosas que informalmente ya había hecho en su época de adolescente: "En el colegio reunía a mis compañeros para contarles cuentos o hacer personajes, y cuando estudiaba medicina formé un grupo musical donde yo tocaba los bongós. Hasta me gané el apodo de `Pacheco porque el locutor Jorge Antonio Vega empezó a decirme: `el feíto Pacheco. Todo eso me gustaba, pero chocaba con las intenciones de mi papá, quien quería que ejerciera algo `más serio`. La segunda explicación de ese don de rey Midas que siempre lo caracterizó y gracias al cual volvía éxito todo lo que tocaba, reside en su sencillez, como bien pronto se lo hicieron saber los televidentes de su primer programa. Pero Pacheco advierte que sencillo no significa modesto: "Cuando uno cree ser modesto, deja de serlo. Yo soy lo que soy. Lo único que sé es que soy auténtico". Y la tercera razón radicó en la forma como se empezó a hacer la televisión en Colombia: "No había que ensayar. Esa rapidez, ese vértigo, esa inmediatez, hicieron que cambiara mi idea de la responsabilidad".

Tomado de la Revista TV y Novelas No.312, 8 de octubre de 2001


   

Una marca de la TV COLOMBIANA

por Myriam Amparo Ramírez 

PRONTO CELEBRARÁ 50 A'OS EN LA PANTALLA Y AUNQUE AHORA NO SALTA EN PARACAÍDAS, TODAVÍA LE QUEDA MUCHA CUERDA

La pasada Navidad y la temporada de toros le habían dado muchas largas a este reportaje. Mas, por fin, ahí lo teníamos con la mirada atenta pero algo cansada, quizá de tantos reflectores apuntándole durante sus cerca de 50 años de vida profesional; con las manos inquietas buscando un cigarrillo; la voz ronca, tan grabada en la memoria auditiva de miles de televidentes, y el pensamiento lejano, hurgando en los recuerdos para contar esos momentos de su vida que el trabajo, sus largas horas de sueño y el goce no le han dejado tiempo de rememorar.

De su infancia no recuerda olores ni sabores, pero sí los juegos en el prado frío, las pocas ganas de hacer tareas y cuando lo echaron del Gimnasio Moderno porque perdió "quinto elemental. En esa infancia no se recuerda gordito o flaco, pero sí tímido, como lo sigue siendo a sus 73 años de edad.

Ni la medicina en la Universidad Javeriana (donde aguantó dos años), ni el derecho en la Universidad Nacional (fue a estudiar sólo un día), ni los seis meses que estuvo en la facultad de economía en Los Andes, le dejaron algún recuerdo, como sí lo hizo su época de marino en la Flota Mercante Grancolombiana.

"Me marcó el mar. En él, los valores son diferentes a los de la tierra: tu familia es la tripulación y tu presidente, el capitán. Incluso, las relaciones sentimentales son casi nulas; es mentira que en cada puerto hay un amor; en mi caso, fue Buenaventura, donde era una prostituta la que le favorecía a uno con sus cariños; a cambio, uno le regalaba un corte de tela comprado en Panamá.

CONTACTO CON LA TV

Además de la bohemia, que tanto gustó a Pacheco, Nueva Orleans (Estados Unidos) le dejó el recuerdo de su primer encuentro con don Alberto Peñaranda, fundador de Punch, la primera programadora comercial del país. El empresario vio algo en ese muchacho que una noche (en altamar), con no muy buena voz, se atrevió a cantar, a rasgar un ukelele y a contar tonterías.

"Don Alberto me propuso que me fuera a trabajar a la televisión. Pensé que era cuestión de tragos, pero al día siguiente me llamó al camarote, y le dije que no estaba interesado. Sin embargo, me retó: ¡Ah, ya veo que usted no es capaz! Entonces, le pedí una licencia de 15 días al capitán mientras el buque iba a Houston a unas reparaciones. Llegué un lunes a Bogotá y le hice antesala como una hora a don Alberto. Cuando me recibió, me dijo: El miércoles tiene programa. Mi primer espacio se llamó Agencia de artistas. Recuerdo que a uno de los primeros que recibí fue al famoso cantante mexicano Pedro Vargas. Le dije algo así como Sí... canta más o menos. ¿Por qué no me escucha? Y saqué la guitarra y toqué algo insípido. Espontaneidad que no fue muy entendida en aquella época. Por eso, la programadora empezó a recibir cartas criticando a ese presentador tan feo, al que no se le entendía ni se vestía bien.

Pacheco no se cansa de agradecerle a don Alberto no haberlo dejado ir. Hasta le dobló el sueldo. "Desde ese primer momento decidí que siempre sería yo mismo, sin ningún maquillaje. Sé que hoy en día, alguien tan feo no podría trabajar en televisión porque es natural que los rostros armoniosos se impongan".

Reconoce que la cámara le mostró ese factor X que Ilaman hoy, y que no se necesitó ningún reality para encontrarlo a él. A propósito del tema, hace un alto en su narración cronológica y comenta que "los realities son una moda, que va a pasar como todo. Como pasaron de moda los programas de concurso infantiles y con eruditos, que tanto me marcaron. Entre ellos, Animalandia con Germán García y García, Sabariedades y Cabeza y cola, que me encantaría revivir.

ENTREVISTADOR ESTRELLA

Curiosamente, los Bernardos (q.e.p.d.), Romero Lozano y su hijo, Romero Pereiro, le abrieron dos puertas importantes en su vida: el primero, como actor en la serie El cadáver del señor García, donde Pacheco era el cadáver; y el segundo, como entrevistador. "Mi primer programa de entrevistas fue heroico porque lo hice con el maestro León de Greiff, famoso por hablar poco y enredado. Conmigo fue muy noble y me ayudó a que saliera bien".

Programas de charlas donde hacía lo que más le gusta: hablar. De ahí se desprendieron Citas con Pacheco, Charlas con Pacheco, Perfiles con Pacheco, en fin, Pacheco se convirtió en una marca, como bien lo dice su amigo Julio César Luna .

Charlas que le dejaron infinidad de premios. Luego de haber entrevistado durante más de tres décadas a todos los personajes importantes de este país y de otros, puede darse el lujo de decir que sus entrevistas más impactantes fueron con Luis Carlos Galán, dos días antes de su asesinato, y con el general OmarTorrijos, quien le abrió las puertas de Panamá.

La entrevista que jamás pudo lograr fue con Antonio Panesso, "porque es un hombre muy difícil.

La prueba de que es uno de los mejores entrevistadores de la televisión colombiana es que sigue haciéndolo hoy en el programa Día a día.

TODERO Y TORERO

Cada propuesta que se atravesó en su camino la aceptó porque, como buen jugador que es, jamás se pudo negar ante un reto; por esta razón terminó "jugando un mal fútbol, toreando a medias" y, eso sí, divirtiéndose mucho "cantando mal; de hecho, soy un músico frustrado. Tampoco se negó a lanzarse en paracaídas o "simplemente a ser el payaso de la televisión, cosa que desafortunadamente mi padre no alcanzó a ver".

Su papá, Doroteo González, fue su gran amigo, su maestro de vida y confidente. "Alcahueteó todas mis andanzas. Mi madre (Inés Castro Montejo) murió cuando yo era niño (lo educó su abuela Ana Joaquina). Mi padre murió cuando yo tenía 25 años y apenas empezaba en televisión. Pienso que ha sido el momento más triste de mi vida.

VICIOS Y VIDA PRIVADA

No ha podido separarse de tres vicios: el cigarrillo, el juego y dormir.

Sobre el juego, afirma que no ha sido un vicio enfermizo, porque juega sumas pequeñas, no se ha quebrado ni ha dejado todo por él; simplemente le gusta.

Sobre su secreto para lograr mantener en reserva su vida privada dice que, además de agradecer a los periodistas de todas las décadas la deferencia que han tenido con él y su familia, está el hecho de "que jamás he dado papaya. Por eso, cuando dicen en un medio, como recientemente sucedió, que se separó o que sufre una crisis emocional, lo único que hace es ignorarlo y seguir con su vida priva da tan intacta como siempre.

También le ha favorecido el hecho de que es extremadamente tímido, y esto le impide estar en lugares concurridos. Esta es la causa de que jamás se le vea en un acto social.

A sus 73 años, ya no le da miedo hablar sobre la muerte. "Pienso en ella en forma natural. No le pongo misterio. El día que llegue el mal momento de morir (ojalá no sea muy pronto porque me encanta la vida), lo tomaré con una enorme naturalidad.

No ha pensado en un epitafio. "Quizá algo sencillo: aquí yace Fernando González Pacheco. Nada más";.

ASÍ LO VEN 

PEPE SANCHEZ (DIRECTOR DE TV):

"Entre otros muchos logros que tiene Pacheco es que nadie ha podido superar su carisma y calidez como presentador. Definitivamente, aún no se ha encontrado su reemplazo. Desacartonó la labor de presentador y le imprimió al oficio mayor libertad y espontaneidad. Jamás se creyó actor, y esto también le da un sello particular. Es inigualable.

DANIEL SAMPER PIZANO (PERIODISTA):

"A Pacheco podría rendírsele un homenaje como figura histórica de la televisión, pues, salvo Gloria Valencia de Castaño, nadie llena, como él, un periodo tan prolongado, tan rico y con tan elevado nivel en nuestra pantalla chica. También podría rendírsele un homenaje como promotor de valores colombianos, desde el deporte hasta la música, pasando por el entretenimiento y la cultura popular, pues todos ellos han recibido su poderoso impulso. Yo, sin embargo, quiero rendirle aquí un homenaje personal: homenaje a un amigo de lealtad a toda prueba, generoso en todo momento y con el que he vivido momentos inolvidables. Ese es Fernando González-Pacheco para quienes tenemos el privilegio de figurar en su libreta de teléfonos.

JULIO C?SAR LUNA
(ACTOR Y DIRECTOR DE TV) . 

"Es sensacional. Pienso que no debe salir jamás de la televisión, es un ícono que debemos conservar por siempre. Ojalá no se muriera nunca. Más que un hombre, es una marca que realza a la programadora donde esté. Siempre tendrá su impronta. Todo lo que ha hecho ha sido un hito: como animador, presentador y entrevistador. Es un hombre sin caretas.

Tomado de la Revista TV y Novela No.450, 13 de febrero de 2006



Así es Pacheco
por Lucy Nieto de Samper

El domingo llegó, como cualquier otro domingo, con su carga de obligaciones, de responsabilidades y de tedio. Los niños, como todos los niños de todas las familias se aprestaron para hacer algún plan, y enumeraron muchos y muy variados, pero imposibles de realizar con un escaso presupuesto. Los papas, como millones de papas en todos los rincones de la tierra, semanalmente sufrían ese tremendo dolor de cabeza. Qué hacer con sus hijos? Qué plan inventarles que no se llevara los ahorros del mes? Y entonces, como muchos lo han hecho, se apuntaron a un televisor: una cuota inicial y cuotas todos los meses. Era un esfuerzo casi sobrehumano pero resolvieron hacerlo. Era mejor un "dolor de cabeza", y no cuatro dolores al mes. Los pequeños, después de un almuerzo mejor que el del colegio, se sentaron sobre el tapete de la sala para esperar el programa que en la TV inventaron para ellos. Un "matinee del domingo", sin necesidad de salir de la casa, ni montar en bus, ni hacer fila para comprar la boleta...Después de anuncios y comentarios, apareció un personaje alto, delgado, con más pelo en el bigote que en la cabeza... Los niños soltaron la carcajada... pero él no había dicho una palabra siquiera... Luego, muy sencillamente, con un lenguaje al alcance de los más pequeños, les habló de una revista, hecha especialmente para ellos, y comento: "Ayer me invitaron a una primera comunión de una niña de la familia (sí lo invitarían?, y si estaba invitado, sí fue?) y todas las mamas me regañaron porque dizque yo les digo a los niños que no estudien, que más bien lean esta revista... Pero no, eso no es cierto... Lo que yo digo es que a los niños no les gusta estudiar... Verdad que es cierto? (dice mirando al auditorio), y que aquí, leyendo estos cuentos aprenden mucho... Veamos (hojea la revista)... Aquí dice que Colombia produce esmeraldas, oro, platino, hierro, caliza... qué es caliza? Eso, ni el flaco Castrillón sabe lo que es- Verdad que algo se aprende?" Los pequeños vuelven a reir... "Ese Pacheco es la patada", comentan. Porque, exactamente, este personaje de TV se llama Pacheco. Pero quién es él? De dónde vino? Qué hace? Cómo es?

En la oficina de Publicidad Punch, muy grande y muy seria, y ante un escritorio lleno de papeles, trabaja Pacheco. Pero, naturalmente no está ahí de tiempo completo... "Por las tardes, a veces, porque soy un dormilón imponente", confiesa.

DE UNIVERSITARIO A CAMARERO.-

Nació en Valencia (España), en el hogar del caballero español Doroteo González Pacheco y de su señora Inés Castro de González Pacheco, perteneciente a una rancia familia santanfereña. Fue el menor de los dos hermanos. El otro se llama Rafael, y es un médico muy competente. Pacheco se llama Fernando González y hasta el momento no ha escogido nacionalidad. Tenía que hacerlo a los 21 años, y como no lo ha hecho, es colombiano por sentimiento y español por nacimiento. "Como me siento colombiano no he creído en la necesidad de someterme al papeleo, pero por eso se me complicó un nombramiento. Me eligieron miembro del CICA y acepté, pero no pude posesionarme porque dizque soy extranjero..."

Vino a Colombia con su familia cuando solo tenía 4 años. A los cinco perdió a su madre, por eso, desde muy chiquito lo pusieron en el Gimnasio Moderno-. Hizo allí los dos años de Montessori y 4 años de elemental. Entró a primero de bachillerato y perdió el año. En castigo lo metieron interno en el colegio Hispano-Americano y allí sacó el bachillerato.

Pacheco, él mismo lo confiesa, es desorganizado, inconstante, inestable. Por complacer a su padre, ensayó tres carreras, pero en ninguna hizo segundo año. Primero entró a estudiar medicina en la Universidad Javeriana. No encontró en esa carrera la culminación de sus ambiciones y se pasó a estudiar Derecho en la Universidad Nacional. Y al año, escogió otra carrera: Economía en la Universidad de los Andes. Pero solo estudió un año. De allí salió a buscar caminos más despejados e ingreso como camarero en la Flota Mercante Grancolombiana. "Esa vida me gustó. Al poco tiempo ascendí a mayordomo y la cosa fue mejor: se lleva una vida independiente, no se sabe nada de nada y se gana bastante... De mayordomo se puede "hacer serrucho", eso está establecido y no se toma a mal. Algún capitán de barco decía que era mejor ser mayordomo que capitán..."

Vivió a bordo durante 20 meses, unas veces en el barco Ciudad de Bucaramanga que iba a Europa y a México, y otras en Granada, un barco muy viejo, que hacía el recorrido entre Santa Marta y Tumaco, pasando por Panamá.

Pero antes de sus experiencias marítimas, cuando estaba de estudiante, era boxeador amateur, y un día Luis Duffo, boxeador y promotor de boxeo (muerto recientemente) lo contrato para dos peleas en Girardot. "Ambas las perdí y me dieron durísimo... Naturalmente la cosa salió en la prensa... Mis tías se persignaban y cerraban los ojos para no verme". En su padre encontró comprensión y humanidad. Lo conocía y entendía su carácter. Sabía que le gustaba la aventura, las grandes emociones, los cambios - No insistió por eso en que terminara ninguna de las 3 carreras que había empezado. "Cuando volví del mar me dediqué a instalar radios en los buses y en los carros. Instalarlos es tan fácil como quitarlos.. Ud. ve que no se necesitan más de dos minutos para llevárselos..."

Y después de tan variadas experiencias, acabo en la TV. Cómo llegó a eso? La historia es divertida y es cierta.

FIRMO EL CONTRATO EN UNA SERVILLETA.-

Pacheco había sido nombrado padrino en la boda de un amigo, el señor Germán Peñaranda. "Naturalmente* me tomé mis champañas y al calor de las burbujas pedí una guitarra y canté algunas canciones... Dicen mis amigos que no lo hago mal. El cuento es que yo no se qué cosas dije, que le llamaron la atención a Alberto Peñaranda, gerente de una firma de publicidad, nada menos que el hermano del novio. El escribió a la carrera un contrato en una servilleta de papel y me lo hizo firmar... Claro que firmé, pero pensé que todo era cosa de tragos... Tres días después me llamó: "Bueno Pacheco, me dijo, no me va a cumplir el contrato?"... Ahí mismo me levanté y me vine, y aquí me tiene desde hace cinco años. Empecé con un espacio que se llamó "Programa de Pacheco". El primer día me hicieron un libreto que me aprendí de memoria; después ni más libreto, ni más ejercicios de memoria. Salgo y hablo sin preparar las cosas de antemano. Es como me gusta, porque yo soy así, espontáneo. Por eso creo que les gusto a los niños-, me parezco a ellos; además con esta cara... tan difícil de llevar, de por sí los hace reír..."

Pacheco tiene tres programas: uno los viernes a las 9:20 y dos los domingos. En uno de estos últimos lo vimos por primera vez y oímos reír a los niños con los apuntes de Pacheco. "Creo que esa es la única cualidad que tengo: ser espontáneo, exageradamente espontáneo... "conchudo"., a veces..."

NOVIO PERPETUO: PERO NINGsN NOVIAZGO EN SERIO.-

Desde chiquito, Pacheco se mostró inclinado a las aventuras y a las travesuras. Como estudiante era bueno, pero era inquieto, imaginativo y burlón. Siempre, y todavía lo conserva, ha tenido un carácter regio. Pacheco es bueno, generoso, paciente, sentimental y cariñoso. "Me gusta la música tropical y entre esta la romántica. Soy un romántico empedernido, me gusta tocar guitarra y cantar boleros..."

Podría catalogarse como un novio perpetuo. "Tengo debilidad astronómica por las mujeres. Me gustan todas desde 8 hasta 80. Me parecen divinas y maravillosas, pero prefiero las morenas".

Novias? Muchas, pero jamás ha estado de novio en serio, es decir con intención de contraer. "Le tengo pánico al matrimonio, pero comprendo que es un mal necesario. Se que tengo que casarme; es más: tengo vocación para novio, soy un novio permanente... Pero, siempre pienso que la mujer que se case conmigo no va a ser muy feliz, porque tengo los defectos claves para hacerla sufrir..."

Pero Pacheco no parece tan complicado como se presenta y además le gustan los niños: "Me encantan los niños, y yo no les disgusto. Esa es una de las cosas por las que quiero casarme. Creo que no puede haber nada mejor en la vida que un hijo... Pero bueno... esto está sonando como muy sentimental, no es verdad?", y entonces cambia de tema. "He hecho en la vida todo lo que he querido, me gusta lo que hago y quisiera seguir; por eso le tengo miedo al matrimonio, porque al casarme hay que dejar de hacer muchas cosas para hacer muchas otras, pero la libertad se pierde.

LE GUSTA EL TEATRO Y ES ACTOR.-

A Pacheco le encanta el teatro, pero ha actuado en dos películas, aunque no le gusta el cine: "Es cansón. No me siento ubicado. El teatro es más natural, más libre, más espontáneo, se parece más a mí, por eso me gusta".

Sus películas son: La Víbora, filmada en Neiva, en la que actuó al lado de una actriz francesa, Linda Romeo. "Eso fue hace dos años. Ya dieron la película en Francia, creo que con un fracaso tremendo... Aquí no la veremos... Quién querría verla?" Y hace pocas semanas terminó de filmar El Zorrero. Es una película colombiana que consta de varios cuentos que duran cada uno 25 minutos. El cuento en que actúa Pacheco, el del zorrero. "Pasé ocho días en la Plaza de España, disfrazado de zorrero y confundido con toda la gente de aquel sector... Afortunadamente la cara me ayudó bastante..."

Otra de las aficiones de esta "estrella" de TV es la buena comida. "Aquí en Bogotá hay magníficos restaurantes y se puede comer muy bien.  Es una de las cosas que se pueden hacer en la ciudad a gusto".

De joven, mejor dicho de más joven, pues apenas tiene 31 años, practicaba muchos deportes. Entre ellos el ping-pong y el fútbol. Hoy se contenta con verlos. Y a propósito de su edad y su apariencia nos cuenta que en Neiva cuando filmaba La Víbora, se le acercó un televidente a saludarlo..."Pero si Ud. en la TV se ve mucho más viejo, parece de 60. Ahora al mirarlo comprendo que no puede tener más de 50..."

A él no le choca la popularidad. "A veces es conmovedor", comenta, "pero a veces es abrumador, sobre todo cuando tenemos que soportar a los borrachos. Creo que, en general, la gente le tiene simpatía a las personas de TV".

LOS NI'OS: EL PUBLICO MAS SINCERO.-

Aunque no lo parezca, Pacheco es profundamente tímido. "No me gustan las reuniones en que haya mucha gente. Si acaso otra persona, y prefiero que esa otra sea mujer..."

A causa de ese temperamento inquieto, quisiera viajar continuamente. Su trabajo actual no lo deja. Confiesa que es "un desordenado absoluto" y no le importa para nada el dinero. Lo que tiene lo gasta y jamás ha pensado en ahorrar ni en sacarle mayores ventajas a sus éxitos en TV. Por ejemplo, el hacía un programa, "El Telecirco", que fue suspendido cuando se reorganizó la televisión y se vendieron todos los espacios a las firmas comerciales. "Es el programa que hice con más cariño. Era para los niños, mis amigos, el público más sincero". El podría ofrecer ese programa, buscar el patrocinador, hacer dinero. Pero no lo intenta. Espera que lo busquen si a alguien le interesa.

Es un lector infatigable, pero de revistas, y no ha estudiado para ser actor de TV. Lo que hace, lo que dice, es lo que siente; ante la pantalla se encuentra en su elemento y pierde completamente la timidez,

"Todo en la vida es práctica", sostiene. "He practicado bastante en TV; tal vez demasiado. La TV es peligrosa porque quema fácilmente. Seguramente muchos, cuando aparezco, dirán: Otra vez Pacheco... Qué pereza..." Será cierto? Qué dicen los televidentes? Por lo pronto así es Pacheco: un joven de la alta sociedad que parece más viejo de lo que es y que tiene que hacer prodigios con su imaginación para distraer al público que lo observa semanalmente. Con su inmenso mostacho y un pelo escaso que hábilmente distribuye para cubrir la calva que prematuramente le adorna la cabeza, es ya un personaje popular. Es una "estrella" de TV.

Tomado de la Revista Cromos No.2412, 4 de noviembre de 1963


Durante el último medio siglo, nadie ha podido arrebatarle a Fernando González Pacheco el honor de ser el hombre más versátil e importante que ha tenido la televisión colombiana. Hace cerca de 51 años apareció por primera vez en la pantalla chica y con el pasar del tiempo se fue convirtiendo en el hombre orquesta. Para los televidentes no era extraño verlo presentando Ani-malandia, conduciendo Compre la orquesta, comentando las tardes de toros, haciendo complejas entrevistas en Charlas con Pacheco, o actuando en novelas como Música, maestro. Hoy, a sus 77 años, está alejado de las cámaras, pero sigue ocupando un lugar más que especial en el recuerdo de muchos colombianos.

Tomado de la Revista Jet-Set, No. 163, 4 de marzo de 2009


 

   

¿Que la fiesta no es para feos?

"... Pero, señor, si yo vengo con corbata, traje negro y bien cortado, por qué usted me va a dejar aquí en la puerta, parao.

Usted no puede pasar, oiga, la fiesta no es para feos... "*

Todas las miradas estaban fijas en su barba. ?l, de vez en cuando, abría la boca para emitir algún sonido generado por el pánico y la excitación que producía estar en la jaula de la muerte junto a la bestia, esa que había visto llegar minutos antes, y que le había robado toda la atención del público y de las cámaras de TV que estaban en el circo para presenciar su show. Quedarse quieto, inmóvil, qué otra cosa podía hacer. El gran león africano, la atracción del señor Gasea, no tuvo otro remedio, su rudeza había sido opacada desde el momento en que Pacheco aceptó el reto de meterse a la celda y hacer el que sería uno de los espectáculos más grandes dé su carrera.

Al día siguiente todos querían hablar con él, no para saber si "le había hecho ashi" -como le decía Jota Mario Valencia cada vez que se le enfrentaba al aire-, sino para tener un adelanto de su próxima locura. Pero de eso poco se supo, hasta que se lanzó de un paracaídas en Guaymaral, o tal vez cuando se montó en un globo -para la misma época en la que se había puesto a hablar con loras parlanchínas- o el día que se le midió a torear o quizá cuando se paseó como un profesional sobre un elefante. La vida de Pacheco ha sido siempre así, una especie de circo al que siempre seguían las cámaras y la buena suerte. "Ese, creo, es el único sueño que le falta por cumplir, tener su propia carpa, con payasos incluidos, porque ha sido una de sus grandes pasiones", revela Claudia Bernal, que fue productora de sus programas durante 17 años y quien lo conoció en el estadio El Campín, cuando ella trabajaba cuidando las graderías de Millonarios y al lado tenía a los socios del Santa Fe, el equipo del alma de Pacheco. Entre ellos estaba el hombre de la TV, acompañado por dos de sus amigos, los periodistas Daniel Samper y Guillermo la Chiva Cortés, su primo.

Aunque para muchos sea un colombiano a carta cabal, Pacheco nació en Valencia (España), el 13 de septiembre de 1932, llegó a Colombia cuando solo tenía 4 años. Se casó con Liliana Grohis, una ex reina de Cartago (Valle), en 1972 y estuvo junto a ella por 35 años, hasta que decidieron separarse.

- Pacheco nació con estrella y fue precisamente eso lo que hizo que don Alberto Peñaranda (de Producciones Punch), lo descubriera una noche, en un barco de la Flota Mercante Grancolombiana, en donde trabajaba como camarero con múltiples funciones: tocaba la guitarra y contaba chistes para los turistas. Lo que vino de ahí en adelante se puede resumir en una sola palabra: ¡?xito! Pacheco, en blanco y negro y luego a color se metió a las casas de todos los colombianos y se convirtió en símbolo.

Pacheco presentó programas como Operación ja ja, Qué pareja más pareja, Elija su pareja, Alcance la estrella, Cabeza y cola, Siga la pista, Sabariedades, El programa del millón, Compre la orquesta, Musical RCN, Uno más uno, tres, Animalandia -de donde salieron los inolvidables payasos Bebé, Pernito, Tuerquita y Tribilín-, Exitosos, La bella y la bestia y Quiere cacao. Como si fuera poco, Pacheco también era la imagen más deseada para hacer comerciales. Esos momentos siguen vivos en la memoria del periodista Iván Parra: "Una vez nos contó que en directo, durante un comercial de cerveza desde el hipódromo -porque le daban paso desde estudio- en el momento que le dijeron que iba al aire, cuando fue a beber del vaso, una mosca le cayó en la cerveza y le tocó bebérsela con la mosca, siempre lo contaba en medio de unas grandes carcajadas".

Fueron casi 50 años de carrera en los que Pacheco no solo presentó, también actuó, cantó y entrevistó a los personajes de la vida nacional en su memorable Charlas con Pacheco. Eso sin contar las ofertas que recibió para participar en política, esas que siempre rechazó de manera categórica.

Cuando ya no suena la orquesta

Los trombones que Pacheco ponía a sonar en sus programas se callaron desde que la violencia quiso abrazarlo. Cuentan los suyos, que uno de los momentos más difíciles fue precisamente el secuestro de su primo y amigo del alma, Guillermo la Chiva Cortés, justo cuando los médicos le habían recomendado disminuir de manera radical su carga laboral: "En un día visitaba tres ciudades, presentaba tres eventos y al otro día estaba listo a primera hora para presentar", revela Claudia Bernal.

Sin duda, la noticia de que la Chiva estaba en manos de las Farc lo dejó en la lona. Ese mismo año, además, tuvo que salir del país por amenazas y se refugió en Miami. Las cosas habían cambiado. No solo por su situación y algunos problemas de salud sino también porque la TV ya no era la misma. Poco a poco Pacheco se concentró en sí mismo, en sus reflexiones y decidió que había llegado el momento de encontrarse con sus silencios, con sus pensamientos y sin interrupciones de ningún tipo.

Sus apariciones, después de una temporada en el programa Día a día, de Caracol, se limitaron a infortunadas noticias de su estado de salud, pues sus pulmones, después de muchos años de cigarrillo ya no tenían la misma potencia. Y así va la historia del hombre orquesta, hoy refugiado en su casa, con sus animales, recorriendo con su mirada la pared en la que coleccionó las decenas de caricaturas que las más afamadas plumas le dedicaron. Pacheco escogió su soledad y eso lo respetan sus amigos, pues saben que como cada una de sus locuras, sus decisiones siempre fueron motivadas por la razón y el corazón.

Tomado de la Revista Elenco, Edición 51, 12 de agosto de 2010

   

 

Gracias Pacheco

2014: Murió un pioneo de nuestra televisión

Con su particular voz, canto desafinado y amenas charlas, el reconocido presentador Fernando González Pacheco partió anoche. Su gran cualidad según Daniel Samper Pizano uno de sus mejores amigos, fue ser un tipo "al mismo tiempo popular, el más querido y el más feo de los colombianos".

Pacheco nació en Valencia (España), el 13 de septiembre de 1932, llegó a Colombia a los 4 años. La primera vez que salió en un programa de concurso en televisión muchos espectadores llamaron molestos a la programadora Punch. . Protestaban porque les parecía que ese desconocido era demasiado feo como para salir frente a las cámaras y conducir el espacio Agencia de artistas (1957). Poco tiempo después logró conquistar a la audiencia.

Complicaciones de salud lo habían obligado a abandonar las cámaras hacía algunos años, dejando ese espacio donde con su cálido y alegre espíritu se metió en el hogar de los colombianos.

Los concursos fueron su fuerte. Presentó Animalandia, Qué pareja más pareja, Cabeza y cola. Siga la pista, Sabariedades (con su amigo Carlos 'Gordo Benjumea), Compre la orquesta, Musical RCN y Los tres a las seis (con Jota Mario y Gloria Valencia de Castaño), entre muchos otros.

Se caracterizó por ser multifacético y arriesgado. Experimentó con el medio periodístico con Cita con Pacheco, Pacheco insólito y Charlas con Pacheco, con el que se consolidó como uno de los mejores entrevistadores del país.

"El secreto es ser auténtico y no presumir. La figura es el invitado no el periodista", era la frase con la que resumía su éxito.

"Solo te tengo que decir adiós amigo, allá nos vemos, y gozaremos el espectáculo, llenos de alegrías y lejos de las tristezas", escribió el 'Gordo Benjumea en una carta dedicada a su amigo.

Tomado del periódico ADN, 12 de febrero de 2014