Teresa Gutierrez

Bogota

Actores

Personaje

 


Teresa Gutiérrez

actriz

   
 

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Bogotá, 1928-2010

Actriz - filmografía
(2000s) (1990s) (1980s) (1970s)

Años 2000s

  1. "Los victorinos" (2009)
  2. "Novia para dos" (2008)
  3. Schreibe mir - Postkarten nach Copacabana (2009) (TV) .... Yolanda
  4. Satanás (2007) .... Madre de Eliseo
  5. Los Andes no creen en Dios (2007) .... Juana
  6. "Los reyes" (2006)
  7. "Zorro: La espada y la rosa" (2007)
  8. Dios los junta y ellos se separan (2005)
  9. "Dora, la celadora" (2004) TV Series .... Antonia De Urdaneta
  10. "Pecados capitales" (2002) TV Series .... Doris
  11. "Maria Madrugada" (2002) TV Series .... Doña Herta
  12. "Pedro el escamoso" (2001) TV Series .... Pastora de Gaitán
  13. "Inutil, El" (2001) TV Series .... Doña Lucy

Década 1990s

  1. "Guerra de las Rosas, La" (1999) TV Series .... Pachita
  2. "Julius" (1999) TV Series .... Julia
    ... aka Mundo para Julius, Un (Colombia: complete title)
  3. "Madre, La" (1998) TV Series .... Lola
  4. "Juliana, qué mala eres!" (1997) TV Series .... Teresa
  5. "Prisioneros del amor" (1997) TV Series .... Cecilia Sáenz de la Peña
  6. "Candela" (1996) TV Series .... Juana Montes
  7. "Leche" (1995) TV Series  
  8. "Señora Isabel" (1994)
  9. "Maldición del paraíso, La" (1993) TV Series
  10. "Una mujer con suerte" (1992) **
  11. "Sangre de lobos" (1992)
  12. "Por qué mataron a Betty...." (1991)
  13. "Sangre de lobos" (1991) TV Series

Década 1980s

  1. "Calamar" (1989)
  2. Hombre y una mujer con suerte, Un (1988)
  3. "El segundo enemigo" (1988)
  4. "El niño y el Papa" (1987)
  5. "Lola calamidades" (1987)
  6. "Los cuervos" (1986)
  7. "Los impostores (1985)
  8. "Tuyo es mi corazón" (1985)
  9. "El hijo de Ruth" (1982)
  10. "La abuela" (1981) **

Década 1970s

  1. "Abuela, La" (1978) TV Series .... Brigida de Paredes
  2. "La marquesa de Yolombó" (1978)
  3. "Un largo camino" (1977) ... La bruja Nemesia - Premio Antela de la Consagración a mejor actriz
  4. "Recordarás mi nombre" (1976)
  5. "En la trampa" (1976)
  6. "Antón García" (1975)
  7. "La perla" (1972)

Década 1960s y anterior

Participaciones en teleteatros y series de la Televisora Nacional y Punch
  1. "El derecho de nacer"  (radionovela) (1950)

Otras actuaciones.

  1. Las señoritas Gutierrez
  2. "Teruca"
  3. "Primavera"
  4. La escuelita de doña Rita
  5. "El derecho de Nacer" (radionovela)
 
 
Información parcial con enlaces, cortesía The Internet Movie Database. Con permiso 
Información parcial sin enlaces, cortesía del periodista Fernando Sarmiento, de Barranquilla, 2005
** Dato tomado del libro Largometrajes colombianos en Cine y Video, 2005
 
 
https://www.facebook.com/TelenovelasColombianasGHGP/posts/548396205367740
 


De la cándida actriz a la abuela desalmada

por René Pérez

¿Que cómo fue el cuento de mi llegada a la actuación?:

Y es que el cuento hay que conocerlo por la simple razón de que esta mujer tan superactual -por estos días trabaja simultáneamente en dos telenovelas y hasta hace mes y pico lo hacía nada menos que en ¡tres!- nació para las comunicaciones desde el mismo momento en que la radio dejó de ser una curiosidad científica y desde que la televisión dio sus primeros pasos. Y no sólo en el ámbito colombiano, sino latinoamericano y mundial. Y con todo esto, Teresa Gutiérrez está ahí, firme.

Bueno, ¡unto con mi papá, Carlos Gutiérrez Riaño, estábamos probando un micrófono. Yo tenía 14 años. Lo tomé y dije: Esta es la emisora Nueva Granada, Bogotá, Colombia, Suramérica Entonces me dijo: el lunes empiezas a trabajar conmigo:

Desde ese día, comienzos de la década de los 40 del siglo pasado, en Colombia se empezó a escuchar una voz ronqueta, pausada, calmada y firme que no ha dejado de parar durante mas de 60 años; marca, por decirlo así, que nadie en este país tiene. Y que muy difícilmente tendrá porque la calidad, como dijo de ella un periodista, no se vende en botica. Aún al contrario de lo que Teresa Gutiérrez asegura con su proverbial humor burlón, que siempre remata en estrepitosa carcajada.

Bueno... como se ve, no me fue difícil conseguir trabajo... mi papá era el director artístico de la Nueva Granada... ¡y así quién no! Él fue además un locutor famoso, junto con mi tío Fernando, quien dirigió Radio Sutatenza. En realidad, me crié entre micrófonos:

Sí: sus juguetes tuvieron que ser los micrófonos. Y por eso mismo no tuvo ningún miedo cuando a los seis años la encaramaron en una butaca, la colocaron frente a un aparato de esos y la pusieron a actuar en El doctor X, serie radial que conmovía y atemorizaba a todos los bogotanos a partir de las siete de la noche, aunque nadie tenía por qué sospechar que, ocho años más tarde, la futura abuela-buenapapa de María Madrugada tendría en la vida dos opciones.

Monja o teatro. Sí, monja o teatro. Pero había un problema: como estudié con monjas suizas, lo que uno quería por esa época era ser religiosa. Todas mis compañeras querían serlo; pero a mí, al ver la manera tan triste como vivían esas señoras, se me quitó eso de la cabeza, y me decidí por el teatro; afortunadamente, porque hubiera sido una monja espantosa... .

Claro, porque aunque en el colegio Alvernia se practicaba una disciplina rígida, austera y donde la palabra pecado, aplicable a todo lo mundano, era pasaporte fijo para las profundidades del infierno, Teresa era algo así como la oveja negra, la complicada, la que no se dejaba mandar...

"Pero ahí terminé el bachillerato a las trompadas, a la brava; de manera pues que ¡qué monja iba a ser! O a lo mejor sí, ¡pero una monja rebelde! Porque definitivamente yo, pocón pocón de monja.

Llegó a la radio taconeando duro. Comenzaba a ser la eterna diva, la para siempre estrella, aunque la gente lo único que sabía de ella era su nombre y que era, junto con otra locutora -Esther Sarmiento- las únicas mujeres en Colombia que estaban metidas en ese exclusivo mundo en que sus integrantes, en un gesto de machismo intimidatorio, se llamaban a sí mismos hombres de radio.

Por las mañanas hacía locución, presentando programas de música clásica, de boleros, otros hablando sobre comida y platos y radio-teatro. Fui protagonista de todas las series que se emitieron por esa época. Imagínese: el cine era mínimo y no había televisión; la radio era la que entretenía a las masas, y yo era la heroína, aunque nadie sabía quién era. Trabajé del 44 al 48, cuando se fundó Nuevo Mundo; hoy Caracol; y me llamaron como locutora y radioactriz Fui la primera voz que salió al aire por la nueva emisora. Además, por las noches, animaba allí mismo programas en vivo con orquestas y cantantes:

La fama le llegó temprano. Pero lo más impresionante es que no la destruyó, como es común en estos casos, porque más que saber administrar la precoz gloria lo que hizo fue ignorarla y antes que lucirse resplandeciendo su prestigio en lugares de esparcimiento, se dedicó a ayudar en su casa, a comprar zapatos, medias veladas y a darle gusto a las bobadas de una quinceañera de mediados del siglo pasado. Y a apasionarse por la lectura.

"Leí El árabe, que ya había sido interpretada en una película por Rodolfo Valentino. Una novela barata y horrorosa, pero que a mí me parecía maravillosa, romántica... el árabe que rapta la niña y toda esa cosa... Bueno -me dije-, esto está muy divertido; pero nada más. Entonces me apasioné por las biografías. Tengo muchas biografías. Acabo de leer la de Alejandro Magno, me encantó la de Laurence Olivier, Memorias de un actor. Un poco cruel en cuanto a su relación con Vivien Leight Igual me gustó la de Lauren Bacall, una mujer maravillosa, con gran sentido del humor y gran actriz. Por supuesto que leo sólo biografías ajustadas a lo que fue el personaje. Nada de textos áridos y apenas descriptivos. Me encantaron las de Mozart, Beethoven, Mendelssohn, Chaikovski. Pero me aburrió Brahms...

De hecho, en su apartamento no hay recortes de prensa, ni portadas, ni entrevistas suyas enmarcadas y tapizando paredes. Lo que hay es una escogida biblioteca donde, entre otros libros, ocupan también espacio preferencial los de misterio. Allí está toda la obra de Agatha Christie, de Stephen King y de otros muchos autores de suspenso norteamericanos. Aparte de los clásicos. En realidad, Teresa Gutiérrez, formada en un hogar donde se respiraba cultura, siempre ha andado en lo clásico, entendido como lo mejor de lo mejor. Incluyendo, desde luego, radionovelas y telenovelas...

"Trabajé en El derecho de nacer. La locura, la gente no salía de sus casas durante su transmisión. Era como un toque de queda. Pero el personaje mío no me encantó. En cambio, sí me marcó Teruca, una jovencita tierna, romántica. Fue en la radio-novela Primavera... ahhh, y más tarde La abuela... un personaje muy malo, dominante. También en Los cuervos... pero igualmente he hecho humor. recuerdo La escuelita de doña Rita, ¡cinco años consecutivos! Y sigo ahí, firme en la actuación:

Firme y profesional, como ahora en Pecados capitales, en María Madrugada, en El inútil, en comerciales, como antes en Los cuervos, como mucho antes cuando al mes de haber llegado la televisión a Colombia, Bernardo Romero Lozano le dijo que iba a hacer un cuento de Charles Dickens y quería que ella lo protagonizara y ella le respondió: "como comprenderás, en mi vida no he hecho esto", y él le dijo: "pero lo vas a hacer".

"Yo tenía un sombrero así..., así de grande. Pensé: donde se me caiga, ahí fue Troya. Doblé la cabeza, abrí la puerta, entré al set, no miré la cámara, dije mi letra... y se me quitó el susto porque lo que estaba era paniquiada, y paniquiada es paniquiada.

Tomado de la Revista Credencial No. 194, enero de 2003


 
 


ANTE EL ESPEJO ROTO

Por Oscar Castaño Llorente

Cuando no está grabando escenas para la televisión, Teresa Gutiérrez se recoge por largas temporadas en su apartarnento de mujer independiente, en el norte de Bogotá, cálido y acogedor. Nada. absolutamente nada logra llevarla a la calle. ni el estreno de la película del mes ni el de una obra de teatro, y únicarnente sale cuando visita a sus hijos. Llegando a los ochenta años, Teresa Gutiérrez goza de la seguridad de hacer y decir lo que quiere. Empezó diciendo que detesta las entrevistas. Esta de la Revista Diners es la segunda que concede en sesenta años de vida artística. Eso asegura ella. Torciendo los labios intimidó al entrevistador con una respuesta avasallante cuando éste le preguntó sobre quién era ella. "Estarnos bien jodidos en la vida si tengo que contar quién soy yo". contestó clavando sus ojos negros y profundos en la cara del periodista que sólo atinó a esconderse detrás de la libreta de apuntes.

Hubo silencio... Luego dijo que afuera son escasas las cosas capaces de asombrarla. No le gusta lo viejo, se levanta muy tarde cuando no está trabajando y duerme como un angelito.

En los ratos libres juega a los solitarios, ve películas como Munich o Jurassic Park en su televisor de plasma y le encanta leer relatos de suspenso que suele acompañar con un cigarrillo. Está gratamente sorprendida con las bondades del iPod y considera al celular un aliado, al que maneja con habilidad científica. Poco extraña las épocas sin tecnología, en especial porque la televisión se hacía en vivo y en directo. Siente nostalgia de la mística de entonces por el oficio y del respeto para interpretar el papel de un personaje creado por el esfuerzo de otro personaje llamado libretista, que frase por frase se juega su suerte en otro cuerpo y otra voz. "Mi receta es simple: me ciño al libreto". No profesa respeto ninguno por la improvisación en escena. Ese es quizás el secreto por el que después de seis décadas de estar en los medios de comunicación, sigue tan vigente y campante que al terminar las grabaciones de la telenovela Los Reyes la tenían ya en la mira para otra novela.

"Lo que pasa con las nuevas actrices es que tienen mucho que mostrar y nada que demostrar", y según su criterio son muy pocas las llamadas a lograr el gran papel que les cambiará para siempre el nombre y el apellido. "Sucedió con Betty la fea y con la protagonista de Café con aroma de mujer". Teresa Gutiérrez lo vivió con el personaje Brígida de Paredes en La abuela y con Sara Olmedo en Los cuervos. Esas mujeres todavía caminan por la memoria de los televidentes, para quienes es inevitable compararlas con las antagonistas oscuras y pretenciosas pero sin espíritu que ahora desfilan en las novelas y las series de televisión.

Poseedora de unas manos finas y vitales, se atreve a señalar a su nuera, Katherine Siachoque, como una de las herederas de la crueldad que cargaron las malvadas que ha interpretado, y reconoce que "me fascinan los papeles en que hace de perversa. Como actriz me ganó haciendo de mala".

Fuera de cámaras puede ser todo, menos mala. La delatan las fotos de sus hijos, y los hijos de sus hijos, y la del bisnieto, que ocupan la mesa de la sala y esos otros retratos, también de sus hijos, que están sobre algunas repisas de la biblioteca. Y la descubren de hecho las dos nietas que estudian teatro, una en México y la otra en Bogotá, a las que les quitó el peso del apellido porque considera que éste simplemente otorga un par de oportunidades y nada más. Cree en el talento para actuar como un milagro que escasamente se repite, pues encierra el encanto de un buen chiste y el dolor de la poesía. Actores como Víctor Hugo Cabrera y Alejandra Borrero tienen un don extraordinario que pulieron cumpliendo horarios, siendo disciplinados para trabajar y leyendo detenidamente los libretos. "En otras palabras, son profesionales". Pero sus preferidos son Miguel Varoni en el papel de Pedro El Escamoso en el que extrajo con tacto de arqueólogo la esencia de los colombianos que no aparecen en revistas; y Verónica Orozco, la hermosa mujer que se volvió fea. "En cambio es bastante difícil que a Teresa Gutiérrez la vean bonita", asegura con esa sonrisa que conquistó a tres generaciones de televidentes. Es difícil que la vean bonita, pero es obvio que la vean vigente, lúcida y necesaria a la edad en que millones de personas se jubilan del trabajo, de la actividad social y del espíritu. La fórmula, dice ella, es "hacer la tarea, no ser conflictiva y respetar los principios morales".

Tomado de la Revista Diners No.440, noviembre de 2006


 


Teresa, mujer sin términos medios

Gran actriz, simpática, hacía comentarios demoledores y se reía de sí misma

por María Paulina Ortiz

Una diva

"Era un reto estar con ella en el set y darle la talla.Trabajamos en Tuyo es mi corazón (1985). Teresa hacía de pitonisa y me quería vender al mañoso del pueblo. Fue un personaje magnífico, como todos los suyos, que dejaban huella. Una maestra, por su manera de decir las líneas, su tono de voz, su versatilidad. Ha sido la carrera más importante en la televisión colombiana. Era una diva, pero no en el sentido peyorativo que le dan hoy al término. Como tenía su carcajada, tenía voz enfática para decir lo que pensaba. Se reía de sí misma. Decía que había buscado maridos guapos porque, con su cara, tenía que garantizar el futuro de sus hijos". Amparo Grisales.

A toda prueba

"La mujer más alegre, más activa y más fuerte que he conocido. Bernardo, mi esposo, la adoraba. Le parecía una mujer fuera de todo contexto. Estuve con ella en La abuela y en Señora Isabel, donde hacía de mamá odiosa. Fuera del set, una amistad a toda prueba. Durábamos hasta las seis de la mañana jugando cartas. Tenía unas piernas que paraban el tráfico. ¡Nunca le vi un átomo de celulitis! Y una salud inquebrantable. Nos probábamos para ver quién estaba mejor en escena. Eso es algo que ya poco se ve". Judy Henríquez.

Mamá Teresa

"Adoraba su gracia, su inteligencia aguda, sus comentarios demoledores dichos en el momento preciso. Y su gran corazón. Era una noctámbula total. Llegaba a su casa a leer o a jugar solitario y después, para madrugar, tenía que regar despertadores por todos lados. No era amiguera. No todo el mundo entraba en su casa. Y fue mi paño de lágrimas muchas veces. Le caía a mamá Teresa a contarle mis cosas. Mujer flaca en la época en que no se usaba ser flaca; alta, cuando era excepcional pasar de los 1.60. Y no se comía una verdura ni de peligro. Para ella, la dieta de la vida consistía en un bife. Claro, con su tecito y sus galletas. Y los cigarrillos. Tres paquetes al día nos fumábamos durante las grabaciones". Consuelo Luzardo.

Abuela de mente abierta

"Nos veíamos casi todos los días. Vivíamos a dos cuadras. En las noches jugábamos dominó o generala mientras veíamos novelas o Animal Planet. Era una abuela de mente abierta. Yo podía hablar con ella de cualquier cosa. En estos últimos tiempos, mi esposo, Mijail, se convirtió en su pareja en dominó. Tenía sus malas rachas, pero era buena perdedora en el juego. Decía: No me importa perder, yo disfruto de la compañía. Recuerdo haberla visto por primera vez en televisión en Los cuervos. Me llevaba con ella a la casa donde grababan. Yo casi nunca decía que era su nieta. La gente me preguntaba si era brava o regañona. Y era lo contrario. Le encantaba ver el canal Gourmet, aunque no era muy diestra cocinando. Si se le quemaba algo en la sartén, botaba la comida... y la sartén. Al final le regalábamos ollas. Abuelita, no es posible, le decíamos. Pero era una mujer superpráctica. En todo". Majida Issa.

Me inspiraba para escribir

"Más que su libretista, fui su amigo. Desde que comencé en la televisión trabajé con ella. La primera novela que hicimos fue Recordarás mi nombre (1976). Pero su papel en La abuela (1978) la marcó. Siempre tuve a Teresa en mis novelas porque los personajes fuertes, mayores, me han gustado mucho y eso me daba ella. Estuvo en Los cuervos, El hijo de Ruth,  Lola calamidades. Me conmovía verla en escena. Su presencia me inspiraba para escribir, incluso para dibujar. Le pintaba caricaturas de sus interpretaciones. Yo confío más en la gente directa, fuerte, que dice la verdad y no se pone con bobadas. Por eso nos hicimos amigos". Julio Jiménez.

Chispa de quinceañera

"La dirigí en el último papel que hizo, en Los Victorinos, que terminamos de grabar en enero pasado. Cuando llegaba al set, era "doña Teresa Gutiérrez" quien llegaba. Pero ella misma relajaba el ambiente con su desparpajo, su humor y esa manera que tenía de decir las cosas y de no buscarles sinónimos más suaves a las palabras. Esperaba con paciencia infinita a que su escena se hiciera, cosa poco común de encontrar hoy. Muy generosa en su amor y en la manera de expresarlo. Era una coqueta y jugábamos con eso. Yo le decía cómo estás de buena hoy, Teresa y ella me contestaba que no lo oiga mi hijo Miguel. Siempre llegaba con el libreto aprendido, pero dispuesta a improvisar sobre la marcación si era necesario. Fue chévere tenerla en el set. Era una actriz virtuosa, con habilidad mental para reaccionar. Y con chispa de quinceañera. Me sentí honrado de dirigirla porque era una actriz legendaria, de las grandes. Cuando niño yo alucinaba con Teresa, con poderla tocar, darle un beso en el cachete. Ni siquiera como director, como ser humano me doy por bien servido". Ramiro Meneses.

Como manejar un Rolls-Royce

"En el set me veía como su director, pero cuando terminábamos me trataba como a su nieto. La dirigí en Un mundo para Julius, María Madrugada, Pecados capitales (donde hizo a la tía Peluca) y Dora la celadora. Nos identificamos en la forma de interpretar a las personas, sin términos medios. Teresa quería profundamente, o no quería. Nunca fue una mujer vieja. Su cabeza fue de mujer joven, sin prejuicios. En nuestras fiestas se quedaba hasta el final. No aceptaba como compañeros de trabajo a personas mediocres. Exigía, pero cuando confiaba en ti la podías poner a andar de cabeza por el set y lo hacía. Como actriz, era como manejar un Rolls-Royce. Sus parlamentos no tenían restricciones; tenía una memoria prodigiosa". Juan Camilo Pinzón.


 


La despedida a Teresa Gutierrez, mamá de TV

En las horas de la tarde de ayer, la actriz Teresa Gutiérrez apoyó su cabeza en el hombro de su nieta, la también actriz Majida Isa, y se durmió para siempre. Falleció de muerte natural, a los 82 años, en Bogotá, ciudad que le gustaba porque era elegante.

"Me tocó una Bogotá deliciosa, en la que hacía mucho frío y no se salía sin guantes ni abrigo. Vivía en Palermo y la ciudad estaba llena de loquitos, pero loquitos conocidos", decía la artista.

Sus primeros pasos en la radio los dio cuando tenía 14 años de la mano de su papá, Carlos, que era director de la Emisora Nueva Granada; y de su tío Fernando, el locutor de la HJN, primera emisora que funcionó en Bogotá.

El locutor Jorge Antonio Vega recuerda que años más tarde, a finales de la década del 40, Gutiérrez ingresó a las emisoras Nuevo Mundo (hoy Caracol). Juntos trabajaban en los programas musicales y de concursos. "Teresa grababa un alto porcentaje de las cuñas. Era la voz favorita de las agencias por el estilo y la fuerza de su voz", dice Vega.

Tras pasar una temporada en Argentina, donde nacieron sus hijos Miguel Varoni e Ilia, y luego de la muerte de su segundo esposo, Américo Bellotto, la locutora regresó al país y se vinculó a la televisión en la década del 50. En esa época se actuaba en directo y había un mes de ensayo previo antes de salir al aire. Lo primero que hizo fue una obra de Dickens bajo la dirección de Bernardo Romero Lozano.

En los años siguientes, Teresa Gutiérrez actuó en más de 40 novelas, entre ellas La abuela (1979). En esta producción colombiana, escrita por Julio Jiménez, Gutiérrez interpretaba a una mujer malvada llamada Brígida Paredes.

Su último trabajo lo realizó en Los Victorinos, de Telemundo. Para Ramiro Meneses, director de esta novela, el humor negro era uno de los sellos distintivos de la actriz. "Siempre fue una mujer vital. Nunca se vio enferma, se veía siempre fuerte. Si no le parecía alguna observación simplemente decía yo no hago eso y ya", concluye el director.

La televisión, las cartas y el cigarrillo eran las tres grandes pasiones de Teresa Gutiérrez. Podía pasarse horas enteras jugando solitario y viendo telenovelas. Aunque al principio le costó, hace diez meses dejó de fumar.

El primer esposo de Teresa Gutiérrez fue el compositor y cantante Alberto Granados. Con él tuvo dos hijos: María Margarita, quien también ejerce la actuación en Colombia, y Luis Alberto, quien eligió la administración de empresas.

Tomado del periódico ADN, 10 de marzo de 2010


   

Toda una vida en la televisión

En algún momento alguien pudo atribuir su ingreso al mundo de la actuación a que su papá era dueño de la Emisora Nueva Granada. Pero el talento que derrochó a sus escasos seis años desterró cualquier mal pensamiento. Teresa Gutiérrez, la indómita estudiante del colegio Alvernia, no tuvo ningún temor en recitar ese primer parlamento en El doctor X, una serie radial de suspenso que dejaba a la audiencia con los nervios de punta en aquellas frías noches bogotanas. Ella, en cambio, no tenía nervios. Estaba acostumbrada a esos extraños aparatos con los que había jugado desde siempre.

Su papá, Carlos Gutiérrez Riaño, además de famoso locutor, era el director artístico de la emisora, y su tío Fernando dirigió por varios años Radio Sutatenza. Así que las novelas, los libros y la música clásica alimentaban su cotidianidad. Tal vez fue ese mundo artístico el que, sin que ella fuera consciente, la llevó a rebelarse a las estrictas monjas suizas que intentaron educarla "para salvarla del pecado".

Pero ella sabía lo que quería y con esa determinación que rigió su existencia dijo que no quería ser monja, como sus amigas, sino que estudiaría teatro. Su papá fue su cómplice. La llevó a trabajar a la emisora a los 14 años y ahí empezó una carrera impecable, imparable. Su voz fuerte y medio ronca rompió la uniformidad masculina que imperaba en la radio en los años 40. Marcó, desde el primer día, su propio estilo.

Hizo de todo: fue locutora de programas musicales y de variedades, e interpretó numerosos papeles como actriz de radioteatro. Así lo recordó en una entrevista hace siete años: "Fui protagonista de todas las series que se emitieron por esa época. Imagínese: el cine era mínimo y no había televisión. La radio era la que entretenía a las masas y yo era la heroína, aunque nadie sabía quién era. Cuando se fundó Nuevo Mundo, hoy Caracol, me llamaron como locutora y radioactriz. Fui la primera voz que salió al aire por la nueva emisora. Además, por las noches, animaba allí mismo programas en vivo con orquestas y cantantes".

Era una diva. Famosa, talentosa y exitosa. Fiel a su forma de ser, vivió como quiso. Criada en la holgura de un hogar estable, se dedicó desde joven a darse gustos, a vivir en la bohemia y la cultura. No cayó en las veleidades de la fama pronta y se refugió en los libros de suspenso (Agatha Christie y Stephen King fueron sus favoritos) y las biografías, para seguir alimentando ese espíritu aventurero.

Se casó dos veces y tuvo cuatro hijos y sólo abandonó la actuación cuando se fue a Argentina a perseguir a su segundo amor, el músico Américo Belloto (el primero fue el cantante Alberto Granados). Imponiendo sus deseos sobre la conveniencia, se resignó a que su familia le dejara de hablar y se fue a vivir su sueño. Vivió 12 años como ama de casa, lejos de sus amigos y de la televisión, donde había debutado con rotundo éxito.

Pero volvió. Atrás había quedado la estrella de El derecho a nacer, la famosa radionovela que imponía una especie de toque de queda nocturno, y La escuelita de doña Rita, que mostró su mejor faceta para el humor. Vendrían ahora las telenovelas que por fin le dieron cara y cuerpo a esa estupenda voz que ya era familiar para los oyentes. Así se consolidó una de las grandes divas de la televisión que estuvo vigente por casi 70 años.

Resultaría demasiado larga la lista de las series y novelas en las que participó (más de 40). Pero no hace falta. Cada quien recuerda alguno de sus personajes. Desde la malvada Brígida Paredes de La abuela y la odiada Sara de Los Cuervos, hasta la divertida Tía Peluca de Pecados capitales y la adorable mamá de Beto en Los Reyes.

Nunca dejó de actuar y algunas veces llegó a participar en tres proyectos a la vez. El trabajo fue el elíxir que la mantuvo vital hasta sus últimos días. "Para descansar está la tumba. Cuando me muera lo haré para toda la vida", dijo alguna vez, mientras reconocía sin la falsa modestia que a veces rodea a los seudoartistas, que la disciplina y la constancia eran la clave para mantenerse vigente e imponerse sobre las reinas y modelos que incursionaban en la actuación.

Sabía que no era la más linda de la televisión, pero sí la más respetada. Cuando empezó hace dos años la grabación de Novia para dos, todos los que estaban presentes en el set se pararon a aplaudirla y ella les correspondió con su infaltable buen humor y la generosidad de una gran profesional.

En su otoño, Teresa se replegó a su apartamento en Bogotá. Volvió a sus lecturas, a una vida sosegada de largos juegos de solitario, de muchas telenovelas y poca vida social; conectada a la tecnología del ipod y el celular y dedicada a consentir a sus nietos. Y murió así, libre, con la tranquilidad de haber vivido todas las aventuras que soñó y de haberse entregado en cuerpo y alma a la actuación.

Tomado de la Revista Cromos No. 4777, 12 de marzo de 2010


 

 

Reconocida actriz de la televisión colombiana que falleció a los 81 años el pasado 09 de marzo, después de una carrera actoral de más de sesenta años. Nació en Bogotá el 25 de octubre de 1928 y apareció en la pantalla chica desde el mismo día en que se inauguró en Colombia en 1954 y trabajó en ella hasta el año pasado. Se caracterizó por sus interpretaciones tanto de villana como de mujer buena, alcanzando, quizá, el mayor reconocimiento gracias a la telenovela La abuela, escrita por Julio Jiménez donde interpretó a una perversa anciana que dominaba a todos en una casa. 

Sus inicios profesionalmente se remontan a la época de las radionovelas en las emisoras Nueva Granada y Nuevo Mundo (Caracol) de las que se recuerda El derecho de nacer (1950) para luego empezar su nutrida carrera actoral en televisión. Inició con las obras de teleteatro (primeros dramatizados que se hicieron, en vivo y en directo) dirigidas por Bernardo Romero Pereiro donde su primer papel fue para una adaptación de Charles Dickens. “Mi receta es simple: me ciño al libreto”, respondió en una entrevista a la Revista Diners años atrás, para explicar el secreto de su vigencia a lo largo de tantos años. 

Participó en las telenovelas La perla (1972); Antón García (1975); En la trampa (1976); Recordarás mi nombre (1976); Un largo camino (1977), con la que recibió el Premio Antela de la Consagración a mejor actriz; La marquesa de Yolombó (1978); La abuela (1978), telenovela que arrasó los registros de sintonía de la época y cuyo papel Doña Brígida quien torturaba a sus hijas, azotaba a la servidumbre y casi destruía las vidas de sus hijos y de sus nietos la hizo merecedora del premio APE; El hijo de Ruth (1982); Tuyo es mi corazón (1985); Los impostores (1985); Los cuervos (1986); Lola calamidades (1987); El segundo enemigo (1988); Calamar (1989); ¿Por qué mataron a Betty, si era tan buena muchacha? (1991); Sangre de lobos (1992); La maldición del paraíso (1993); Señora Isabel (1994); Candela (1994); Leche (1995); Prisioneros del amor (1997); Juliana que mala eres (1997); La madre (1998); Julius (1999); La guerra de las rosas (1999); El inútil (2001); Pedro el escamoso (2001); María Madrugada (2002); Pecados Capitales (2002), con la cual ganó el Premio Orquídeas y el de Mujer Internacional por la buena imagen que le dio al país; Dora, la celadora (2004); Los Reyes (2005); El Zorro, la espada y la rosa (2007); la telenovela boliviana Los Andes no creen en Dios (2007); Novia para dos (2008); y la reciente versión de Los Victorinos (2009) producida por Telemundo. 
En el cine la artista participó en las producciones La abuela (1981) de Leopoldo Pinzón, El niño y el papa (1987) de Rodrigo Castaño Valencia, Un hombre y una mujer con suerte (1991) de Gustavo Nieto Roa, Dios los junta y ellos se separan (2006) de Harold Trompetero Saray, Satanás (2007) de Andi Baiz y Muertos del susto (2007) también de Harold Trompetero.

Texto gentilmente suministrado por Pantalla Colombia, 2010



Adiós a la abuela

Redacción Cultura

Llegó a los medios por su voz. Cuando la televisión no existía aún en Colombia, ya Teresa Gutiérrez, a sus 14 años, empezaba en la emisora Nueva Granada con la dirección de su padre, Carlos Gutiérrez. Una carrera que duró 67 años y que realmente terminó ayer cuando alrededor de las 2:30 p.m. falleció en su casa, pues hasta el año pasado trabajó bajo la dirección de Ramiro Meneses en la nueva versión de Los Victorinos.

Después de haber participado como locutora y actriz en la Nueva Granada, llegó en 1948 a la emisora Nuevo Mundo, que luego sería Caracol, para marcar un hito en la radio que hasta ese entonces, salvo por ella y Esther Sarmiento, la hacían sólo hombres.

Ahí, en Caracol Radio, conoció a gran parte de sus amigos y colegas, como el actor Carlos Muñoz, quien dice golpeado por la noticia: "A Teresita la conocí hace muchos años en Caracol Radio. Desde siempre fue una mujer muy atractiva, gran profesional, actriz y muy buena amiga. Me tocó muy de cerca sentirla, amarla y sufrirla".

Quien fuera su jefe en esta emisora, Juan Darío Lara, dijo ayer: "Recordamos el humor de doña Rita... qué formidable voz, qué amabilidad, qué buena mujer que era. Vamos a extrañar su chispa, que siempre estuvo a flor de piel. Cuando trabajábamos junto a Yamid Amat, nos encantaba que nos visitara, porque siempre era capaz de hacer reír a cualquiera".

Con la llegada de la televisión se abrió una nueva puerta, pues la llamó el maestro Bernardo Romero Lozano para que interpretara un personaje de un cuento de Charles Dickens. Eran tiempos de transmisiones en directo y aunque Teresa advirtió al maestro de su falta de experiencia como actriz, los estudios y las telenovelas se convirtieron en su espacio natural. Ahí se convirtió en uno de los rostros más emblemáticos y queridos, no sólo por personajes duros y dramáticos como Brígida de Paredes en La abuela, o Sara Olmedo en Los Cuervos, sino por interpretaciones cómicas en series como Las señoritas Gutiérrez o La escuelita de doña Rita.

Teresa Gutiérrez entregó su vida primero a la radio y después a la actuación. De sus hijos sólo Miguel Varoni siguió sus pasos, y con él compartió set en Pedro el escamoso. Ahora sin mediar aviso, sin que su familia lo esperara, se despidió para siempre, como concluye Carlos Muñoz: "Por fortuna se fue de una forma muy bella, sin lidiar con enfermedades ni penurias. De ella recordaremos siempre su amor por el medio, su disciplina, su respeto para con todos los actores".

Tomado del periódico El Espectador, 10 de marzo de 2010


TERESA GUTIÉRREZ, epd. Gran primera actriz pionera de la televisión colombiana, en 1954 durante el nacimiento de este medio en Colombia hace su debut en el unitario La Dama De Negro, dirigida por Bernardo Romero Lozano, activa hasta 1958 cuando se retira para radicar en Argentina; de vuelta al país reinicia su exitosa carrera televisiva con la telenovela La Perla 1972, catalogada como una de las más extensas que comienza siendo del género misterio y policíaco, para luego convertirse en comedia, acompañada de Carlos El Gordo Benjumea y Humberto Arango. Proveniente de la radio, como todos los actores de la época. Dueña de una maravillosa voz única e inconfundible, trabajó para Caracol Radio toda la vida, incluso a su regreso a Colombia llegó contratada por Fernando Londoño Henao, presidente de esa empresa.

Teresa GutierrezLe siguieron personajes en Teatro Popular Caracol, también común en ese tiempo dado que era el dramatizado más destacado de ese momento.

En RTI trabajaría la mayor parte de su tiempo, por lo menos en los 70s y los 80s, participando en importantes producciones; Recordarás Mi Nombre1976. A partir de este año hasta principios de los 80s incursionó en la comedia protagonizando junto a Erika Krum epd; Chela Del Río epd; y  GladysDel Campo epd; Las Señoritas Gutiérrez.
Al tiempo en telenovelas Un Largo Camino 1977 La Marquesa De Yolombó1978. Le siguió el personaje que la consagró y catapultó al éxito nacional e internacional protagonizando antagónicamente La Abuela 1979-80, Brigida Paredes hizo estremecer la teleaudiencia en un esquema nuevo en el que los protagonistas no eran una pareja romántica o una heroína sino una mujer despiadada. Por este rol ganó varios premios y el elogio de la crítica y la audiencia. El guión es llevado al cine y ella misma la protagoniza en 1981.

Hace actuación especial en El Hijo De Ruth 1982; en 1983 fue parte del elenco protagónico de Los Premios, Historia De Dos Hermanos y Testigo Ocular. 

Otro protagónico inolvidable para la historia Sara Olmedo en LosCuervos1984/1986 compartiendo protagónico con Delfina Guido epd; Consuelo Luzardo y Armando Gutiérrez.
En 1985 coprotagoniza con Caracol Los Impostores y Tuyo Es Mi Corazón al lado de la diva colombiana Amparo Grisales y la naciente estrella Carlos Vives.
Protagonizó en 1987 junto a Delfina Guido, Consuelo Luzardo (Repitiendo el trio exitoso conformado con estas dos grandes actrices) Nórida Rodríguez y José Luis Paniagua, LolaCalamidades.
Actuaciones especiales en El Segundo Enemigo 1988¿Por Qué Mataron A Betty Si Era Tan Buena Muchacha? 1989-91; Calamar 1989-90, junto al gran actor Carlos Muñoz y  Margarita Rosa De Francisco.

Hasta ese momento, muchas de las producciones que estelarizó fueron creadas por Julio Jiménez para RTI, en las que siempre personificó roles de mujer dominante, imponente, y malvada; siendo la actriz preferida del llamado "Maestro Del Suspenso".
En los 90s coestelariza las exitosas Sangre De Lobos 1992,  La Maldición Del Paraíso 1993, Señora Isabel 1994, Candela 1995.  Prisioneros Del Amor 1997, La Madre 1998, Carolina Barrantes 1998,  Juliana Que Mala Eres 1999, La Guerra De Las Rosas 1999/2000.
En los 2000s nuevas propuestas marcarían su carrera; actuación especial en El Inútil 2001, coprotagoniza María Madrugada 2002, hace una actuación especial en la famosa Pedro El Escamoso 2001-2003 junto a su hijo Miguel Varoni. 
En 2002 es parte del elenco protagónico de la telenovela de comedia negra Pecados Capitales, el cual le mereció el premio a mejor actriz; por su interpretación de la soberbia Doris Salinas, pero adorable "Tía Peluca".
Posteriormente participó en Dora LaCeladora 2004, Los Reyes 2005-2006,Novia Para Dos 2008, El Zorro 2007-2008 y finalmente trabajó en Los Victorinos, siendo su última telenovela, grabada en 2009, emitida en 2010, año en el que muere; el 9 de marzo se cumplió 5 años de su partida.
Participó en varias producciones más, como en Leche una comedia en la que encarnó un monseñor, personificación bastante curiosa en ese tiempo hasta nuestros días, la comedia más popular de todos los tiempos Don Chinche.
En cine: El Niño y El Papa 1986 se une a Verónica Castro, Andrés García,  CarmenzaDuque, Isabela Corona y el niño Christofer Lago para dar vida a esta historia sobre la visita del Papa Juan Pablo II a Colombia. 
Un Hombre y Una Mujer ConSuerte, estrenada en 1992 con Claudia De Colombia y Fernando Allende. Muertos Del Susto con los comediantes Alerta y Don Jediondo y Satanás 2007 con Damián Alcázar.
Madre de actor y director Miguel Varoni y la actriz María Margarita Giraldo, abuela de la actriz Majida Issa. Esposa del bolerista colombiano Alberto Giraldo conocido como Alberto Granados y luego en segundas nupcias con el violinista y arreglista argentino Américo Belloto.

Poseedora de una presencia excepcional, dueña de una estrepitosa carcajada contagiosa que la hacia cercana, carismática y adorada.
Gran legado nos deja esta excelente actriz presente en nuestra memoria. Su nombre queda escrito con letras de oro en la historia de la televisión colombiana y del mundo.
Es la primera actriz en representar a un hombre en la telenovela Julián, 1980, donde fingía ser hombre para llevar a cabo sus fechorías. 

Tomado de https://www.facebook.com/TelenovelasColombianasGHGP/posts/548396205367740 , 2016