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actor
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Actor - filmografÃa
(1980s) (1960s)
Otras participaciones (entre 1954 y 1971)
Anterior a 1954 y a la televisión en Colombia:
Personal - filmografÃa
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Información parcial cortesÃa The Internet Movie Database. Con permiso * Información suministrada por el periodista Fernando Sarmiento, de Barranquilla, 2005 ** Datos tomados del libro Largometrajes Colombianos en Cine y Video, 2005 |
Entró al mundo de la televisión nacional el mismo dÃa que se inauguró la televisora nacional,13 de junio de 1954. VenÃa de hacer radio. Nació en Puente Nacional, Santander CARLOS MUÑOZ Empezó en TV el 15 de junio de 1954, como extra en el monólogo del español Papi Catalá. Hizo los tele teatros y tenÃa resistencia a actuar en telenovelas, solo ha protagonizado una docena pero todas exitosas: Pedro Camacho, de La tÃa Julia y el escribidor, Adán Corona, de Pero sigo siendo el rey, Oliverio Currea, de Amándote; El padre PÃo Quinto Quintero, de San Tropel, y Epifanio del Cristo MartÃnez, de Caballo viejo, son los personajes más recordados de es te, uno de los más grandes actores de la TV Tomado del periódico El Tiempo, 11 de junio de 2004 |
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| Cada vez que aparece en las pantallas, el
público está pendiente de su actuación. Y siempre que termina sus
personajes perduran en la memoria del público. Desde el mismo dÃa en
que la televisión nacional realizo su primera emisión, en 1954, la figura de
Carlos Muñoz comenzó a ser familiar entre los colombianos. Por
entonces aún era muy niño, pero ya con experiencia como actor, integrando el
Grupo Escénico Infantil de la Radio Nacional. Y a partir de entonces
continuó con su vocación en el teatro, en la televisión y en el cine, dentro
y fuera del paÃs, en incontables realizaciones escénicas. Testimonio
del éxito obtenido con tanta dedicación y profesionalismo han sido los
reconocimientos que le ha otorgado la crÃtica, como son, entre otros, los
premios Nemqueteba, Ondra e India Catalina. Tomado del Directorio Arte y Artistas de Colombia, 1984 |
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por Marta Grugués Hablar de cine colombiano es hablar de Carlos Muñoz. Por lo menos en lo que respecta a los largometrajes realizados en los últimos tiempos, no ha habido producción o coproducción cinematográfica que se haya librado de tener entre sus filas la figura ya casi institucionalizada de Carlos Muñoz. Preguntarle a este actor cuántas pelÃculas ha filmado, es casi tan redundante como averiguar cuántas veces Ilueve en Bogotá. Y a pesar de la corta historia del cine colombiano, Muñoz ya cuenta en más de veinte sus experiencias cinematográficas. EI secreto para figurar en todos los repartos? Indudablemente no está en su atractivo fÃsico, porque para nadie es desconocido que en lo que a la "pinta" se refiere, Carlos se disputa los honores con Pacheco. Entonces? La clave está en la gran versatilidad de su expresión dramática. Porque, al igual que es un practicante asiduo de toda clase de deportes y un "gallinazo" consumado, a pesar de sus escasas "dotes", Carlos Muñoz es uno de los pocos actores nacionales que no se ha encasillado en la caracterización de un sólo tipo de personajes. No es ni un villano, ni un galán, ni un ejecutivo, ni un cómico, ni un mafioso y sin embargo ha hecho, en el celuloide y en la televisión, de todo un poco. UN ACTOR QUE EXIGE La dedicación por el teatro y la actuación la, heredó de su familia. Su padre, el gran actor conocido como Muñocito, le inició en el manejo de sus cualidades histriónicas desde que era un niño. Esto ha hecho que él mantenga presente lo que significa ser actor. Por eso no trabaja mucho en televisión. "Yo cotizo mi labor y no acostumbro hacer concesiones en mis tarifas", ha dicho en repetidas ocasiones al referirse a lo mal pagos que están los actores en Colombia. Y en el cine ha asumido igual posición, pero los productores nacionales y extranjeros lo contratan, porque en él encuentran un verdadero profesional no sólo de aptitudes sino de conciencia. SORPRENDIDO EN EL RIO La verdad, no nos sorprendió mucho
encontrarlo en un rÃo cercano a Salento, muy entusiasmado con una linda Tomado de la Revista Antena No.170, 9 de noviembre de1978 |
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En las novelas en que participa, Carlos Muñoz por lo general se enamora de mujeres menores que él. Este rol ya es familiar tanto para Carlos como para el público, que revive a través de sus personajes las diversas facetas del amor Carlos recuerda con nostalgia cada uno de esos amores y lleva muy dentro de sà un trozo de cada una de ellas. Mujeres tan sexys como Amparo Grisales y Christian Bach, o de la calidez e inocencia de Silvia de Dios, arrogantes y de temperamento fuerte como Natalia Giraldo, ardientes como MarÃa Cecilia Botero o Margarita Rosa de Francisco, y ahora Patricia Ercole, han sido importantes en la vida de Carlos Muñoz. Con todas ellas ha vivido intensos romances de novela. "El ejercitarme diariamente en un escenario o un estudio de grabación y convivir con los adores y actrices, me ha hecho posible compenetrarme tanto con mis compañeros, que al finalizar la serie o la telenovela los conozco muy bien. Puedo hablar de muchas mujeres que han pasado por mi vida dejando una profunda huella de satisfacción personal y profesional". Asà habla Carlos de sus experiencias actorales y de las mujeres con las que ha compartido escena, satisfactoriamente. Ellas han dejado una inolvidable huella sentimental en este actor de 40 años de vida profesional. Y han marcado su futuro. EL QUE ES CABALLERO REPITE Amparo Grisales ha sido esposa de Carlos en dos ocasiones. Se enamoró de ella en Doña Flor y sus dos maridos y en Los japoneses no esperan, dos obras de teatro. Sus cualidades fÃsicas y profesionales lo dejaron completamente admirado. "Al lado de Amparo he aprendido a conocer a la mujer y a la profesional. Ella es una persona que sabe explotar su sex appeal a nivel del gran público. Con ella he llegado a sentir una gran empatÃa, porque es muy profesional. Admiro su seriedad en el trabajo y su dedicación". Pero Silvia de Dios no se quedó atrás. Su ternura hizo vibrar a este "señor de la actuación". Nora y Epifanio del Cristo conformaron una pareja inolvidable en Caballo viejo, donde ella era tan solo una niña y él su tÃo. Entre ellos surgió un amor que él apenas pudo dominar, un amor sembrado en la nostalgia de los años perdidos. Asà lo recuerda Carlos: "El amor tiene muchas facetas. En el amor se teme, se sufre, se llora y se es feliz. Es una mezcla de todo. Cuando es correspondido es algo maravilloso, pero cuando no, se vuelve trágico y amargo. Ese fue el amor de Epifanio y Nora: ella le pedÃa que la amara, que se casara con ella; sin embargo, él se dio cuenta de que no podÃa ser, de que habÃa que respetar a esa niña. Y asà pasó. A nivel actoral hubo bastante tensión, por lo difÃcil de los personajes. Pero aún asÃ, lo recuerdo especialmente, porque si esto le sucediera a un hombre, seguramente serÃa motivo de orgullo, pues toca la vanidad masculina; además debe resultar gratificante sentirse amado por una joven tan hermosa como Nora Márquez. MURIO POR AMOR Al lado de Natalia Giraldo el amor fue igualmente trágico, en Pero sigo siendo el rey. Otra vez la ruleta de la vida le jugó una mala pasada. Allà interpretaba a Adán Corona, un hombre mayor que se enamora de una mujer hermosa. El dÃa de la boda su ex pretendiente la asesina en medio de todos los invitados. "Me sentà muy a gusto -dice- porque la-respuesta de Natalia fue siempre excelente. Su alto nivel actoral respondÃa a todas mis expectativas. Además resultaba todo un reto enamorarse de alguien mucho más joven y sentirse halagado al ser escogido entre dos amores completamente contrarios". En Calamar, en cambio, su amor por Claramanta no era correspondido, pues ella estaba enamorada de Generoso El Guajiro. Carlos recuerda a Margarita Rosa de Francisco, Claramanta, por la dulzura y el talento que ya la proyectaba como una gran figura, Otro gran amor que atesora en su memoria es Consuelo Luzardo. "Me siento muy bien con ella: Es, tal vez, la pareja con la cual me identifico más. Existe rnucha empatÃa. Hicimos pareja en Amándote Hace poco conoció a Christian Bach en La baronesa, en la que ella encarna a una mujer diabóiica; de la que era imposible no enamorarse: Y ahora, en La fuerza del poder, tiene sus ojos puestos en Alejandra Moravia (Patricia Ercole). Aunque su relación surge por dinero, seguramente ella aprenderá a quererla profundarnente. AURA CRISTINA Y RUDDY EN LA MIRA Un robacorazones juveniles no podrÃa pasar por alto a Ruddy RodrIguezy Aura Cristina Geithner, "Me parecerÃa interesante actuar al lado de Ruddy: Sé que ya ha trabajado en muchas novelas y la verdad, sà me gustarÃa. También pienso que serÃa grato trabajar con Aura Cristina, aunque a ella la cargué cuando tenia cuatro años: Claro que ahora es una verdadera figura, con mucho talento y proyección: Pero en realidad con quien siempre hemos deseado formar una pareja y nunca hemos coincidido es con Vicky Hernández. Cada que me ve -me pregunta cuándo vamos a trabajar juntos, y la verdad es que me llama la atención porque Vicky es una áctriz de primera lÃnea, muy consagrada y profesional": EL CARIÑO VERDADERO Lo que le queda claro a Carlos Muñoz, después de hacer un análisis y un balance de todas sus mujeres, es que en su vida sólo existen tres amores verdaderos: su esposa luz Helena; su hija Manuela y su hijastra Valentina. Ellas son quienes de verdad le quitan el sueño a este veterano, toreado en todas las plazas del amor, con corridas tormentosas, como la de Caballo viejo, de dura lidia como en Pero sigo siendo el rey, cotidianas como en Amándote, diabólicas como en La baronesa. o muchas que han pasado y otras que vendrán. Las damas de su familia son las mejores mujeres de su vida. De Luz Helena, su esposa, admira su sencillez, su organización y, ante todo; el hecho de que después de nueve años de no tener hijos, le diera a él la felicidad de ser padre por primera vez. "Eso no hay con qué pagarlo. Esa felicidad no se compara con la novela más apasionada, porque la fantasÃa nunca se puede comparar con la vida real": Y finaliza con una sonrisa enorme. Una reafirrnación espontánea de su amor real "La amaré hasta el dÃa en que me muera". Tomado de la Revista TV y Novelas No. 066, 26 de abril de 1993 |
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Sigue siendo el rey Primero, al despuntar la década, fue su personaje del escribidor de la tÃa Julia en la historia de Mario Vargas Llosa. Después interpretó al abusivo Adán Corona, el rey de "Pero sigo siendo el rey". Más tarde hizo del padre PÃo Quinto, desmoronándose durante más de cuarenta años —en la ficción— ante los ojos de los televidentes que lo contemplaron durante meses todas las noches. Luego vino el tÃo celoso y erotizado de "Caballo viejo", y finalmente, ya terminando la década, el doble personaje lleno de magia e ilusiones de "Calamar". Todos ellos personajes complejos, repletos de matices y trampas sicológicas. Todos ellos, en el momento en que han aparecido en la pantalla chica, han sido los más célebres y controvertidos de la televisión colombiana. Y todos han sido interpretados por el mismo actor: Carlos Muñoz. Maniático de la perfección, lector incansable de libros, revistas y documentos relacionados con el personaje, la historia y la época que debe interpretar, Muñoz cumplirá dentro de poco 50 años de actuación en el teatro, en el cine, en los café-conciertos y en esa televisión en donde es capaz de hacer levantar a los espectadores cuando camina tembloroso, haciendo de un anciano sacerdote que ya no oye, que se queda dormido dando misa y que sólo espera la muerte. Alguien decÃa que con Muñoz ocurre lo mismo que con Marión Brando o Jean Louis Trintignant: que cada personaje parece ser la culminación de su carrera, la expresión máxima de su sentido de la interpretación. Pero esa observación se viene abajo cuando aparece en otra novela, cuando del necio cura del pueblo salta el tÃo que tiende un cerco alrededor de su sobrina. Eso en cuanto a su trabajo. En lo personal, también sucede con él algo muy curioso. En un paÃs en el que a cualquiera se le sube la fama —grande o pequeña— rápidamente a la cabeza, Carlos Muñoz parece ir en contravÃa: a medida que se hace más famoso, a medida que se convierte en un personaje más popular (es de los que detienen el tráfico en cualquier esquina porque sus admiradores no quieren dejarlo ir sin intercambiar un par de palabras o pedirle un autógrafo), se hace más sencillo, más accesible, más risueño. Y la única razón por la que no asiste a más eventos entre los muchos a que es invitado, es que prefiere quedarse en casa con su esposa Luz Helena y su hija Manuela, las dos mujeres de su vida hoy. Entonces, en la intimidad de su hogar apela al buen humor que lo caracteriza y juega con la hija a que es su caballo y, a veces, que se disfraza con los trajes del personaje que está interpretando pero sólo por diversión, porque al pasar la puerta de su apartamento se olvida del mundanal ruido y sigue siendo sólo eso, el marido y el padre, en quien desaparecerán la impaciencia y el eventual mal genio que el cansancio pueda producirle. Para él la actuación fue siempre cosa del destino. Su padre, José Antonio Muñoz, "Muñocito", trabajaba en la Radio Nacional con el grupo que dirigÃa Bernardo Romero Lozano. Carlos comenzó a actuar a los siete años y desde entonces, como él mismo lo confiesa, "es lo único que hago porque es lo único que sé hacer". Su carrera ha ido paralela a la de la televisión nacional. La primera vez que apareció en pantalla, la T.V. colombiana tenÃa cuatro dÃas de nacida. Años después se harÃa famoso como el sobrino médico de Alicita, en la comedia costumbrista de Alicia del Carpió, "Yo y tú". A los 54 años es uno de los actores latinoamericanos más activos. Y a pesar de las múltiples ofertas en ese sentido, ha mantenido dos principios que considera fundamentales en su trabajo: no aparecer en comerciales de televisión —salvo cuando su voz aparece en off— ni aceptar el encargo de dirigir telenovelas o demás dramatizados, porque para él "dirigir requiere de un aprendizaje especial. Yo sé hasta dónde puedo llegar como actor y no veo por qué tengo que improvisar en un oficio que no es el mÃo. Nunca seré director. Es una decisión irrevocable". SÃ. El prefiere quedarse ahÃ, como intérprete que ha sido de personajes creados por autores que van desde Shakespeare a Sánchez Ju- liao. Carlos Muñoz también ha estado en el cine, en papeles importantes o pequeños, buenos y malos, en pelÃculas colombianas o en extranjeras como las comedias filmadas en Cartagena con Bud Spencer o Terence Hill, o la pelÃcula venezolana que hizo con su gran amigo Ciro Duran. Enemigo de la bebida, fumador empedernido, hogareño como el que más, tiene según sus amigos dos virtudes que en este paÃs tropical e improvisador se convierten prácticamente en defectos: es maniático del orden y de la puntualidad, y perfecciona a tal grado sus papeles que directores que lo conocen muy bien prefieren dejarlo desarrollar su personaje libremente. Lo hace tanto y de manera tan intensa, que en ocasiones la compenetración del Muñoz de la vida real con el de la ficción resulta inevitable, y quienes lo ven "de civil", fuera de los estudios o en su casa, en ocasiones no saben si están tratando con él o con su personaje del momento. Ese es, pues, Muñoz, el actor colombiano de los ochenta y alguien que, a juzgar por los éxitos que sigue cosechando, puede seguir dando qué hablar en los noventa. Tomado de la Revista Semana No. 397, 12de diciembre de 1989 |
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Un actor de roles que no envejecen El popular Carlos Muñoz acaba de recibir dos premios Tv y Novelas. por Claudia Pedraza R. Carlos Muñoz fiene un gran privilegio: sus personajes gozan de una larga existencia. No desaparecen en el capÃtulo final de una telenovela, siguen vivos, por décadas, en la memoria de los colombianos. El actor todavÃa recibe elogios por interpretaciones como la del padre PÃo V Quintero, de San Tropel; Epifanio del Cristo MartÃnez, de Caballo Viejo, y Adán Corona, de Pero sigo siendo el rey.
A la lista de memorables personajes que ha hecho en la televisión y el teatro colombianos, se suma el de JeremÃas Cabrales, en Chepe fortuna, empresario costeño, columna vertebral de su familia. Por cuenta de este trabajo, fue galardonado recientemente en los Premios Tv y Novelas, en la categorÃa de Actor de reparto favorito, ceremonia en la que además se le rindió el homenaje a toda una vida. "Fue una sorpresa maravillosa. No tenÃa en mis cuentas que, fuera del homenaje, también me llevarÃa un premio dado por el público", reconoce. En una época en la que los nuevos talentos se llevan la mayorÃa de los aplausos, Muñoz se mantiene en la cumbre de su carrera en la pantalla. Y es que, apenas un dÃa después de llegar la televisión a Colombia (14 de junio de 1954), comenzó a actuar en ella y al poco tiempo se hizo famoso al interpretar al sobrino médico de Alicita, en Yo y tú. Siempre vigente Descubrió el don de la versatilidad para interpretar todo tipo de personajes, a los 9 años, cuando se inició como actor de la Radio Nacional. Su vocación continuó en el teatro y en el cine; sin embargo, la televisión ha sido el medio que más ha querido. Por esta razón, cedió ante la oferta de tener manager porque, según él, los tiempos cambian y hay que adaptarse "Esa es la moda y ayuda para sostenerse en el mercado, dice. Lo que no acepta, por nada del mundo es someterse a un casting. "Una vez lo intenté y perdÃ. Le dieron el papel a un arquitecto que querÃa ser actor. Me costó creerlo y aceptarlo", cuenta. "El que no conoce mis capacidades actorales es porque no vive en Colombia", agrega. De la televisión que se hacÃa antes de que se existieran los canales privados, Muñoz añora el romanticismo con el que se manejaban las historias "Hemos saturado la parrilla con sapos, prepagos y capos". De ahà que considere que una gran parte del éxito de Chepe fortuna se deba a que es una producción que refresca la programación con humor, música, amor y hermosos paisajes. Aunque sigue cosechando éxitos en su carrera, su alegrÃa se opaca cuando recuerda a aquellos colegas que hoy viven de la caridad. "Quisiera construir una casa para el artista mayor, duele que el paÃs sea ingrato con sus artistas. Por fortuna he podio vivir de esta profesión, que amo y disfruto". Tomado del periódico El Tiempo, 11 de abril de 2011 |
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Actor colombiano reconocido como el más importante del siglo XX. Protagonizó un sinnúmero de telenovelas junto a actores de la talla de Judy HenrÃquez, Ãlvaro Ruiz y MarÃa Eugenia Dávila. Su carrera empezó a los nueve años cuando entró a Radio Nacional en el Grupo Escénico Infantil. Allá hacÃa obras basadas en la literatura universal infantil en las que tanto el público como los actores eran niños. En ese mundo creció y ya un poco mayor empezó a trabajar con su papá, José Antonio Muñoz, junto a todos los actores importantes de la época. Él, que era actor, le enseñó las primeras cosas y con Bernardo Romero Lozano que fue su gran maestro, se encargó de formarlo como actor de radio. Cuando llegó la televisión y se necesitaron actores los llamados a cumplir con dicha labor fueron quienes trabajaban en radio. Fue asà como Muñoz saltó en la década del 50 a la televisión y terminó siendo uno de los que más impulsó su desarrollo. Todos recordamos sus papeles en series y novelas como “Yo y Tuâ€, “Pero sigo siendo el reyâ€, “La tÃa Julia y el escribidorâ€, “San Tropelâ€, “Caballo viejoâ€, “Calamarâ€, “Merlina†y más recientemente en “Chepe Fortunaâ€. Con el Teatro Nacional hizo parte de las obras “Los japoneses no esperan†y “Doña Flor y sus dos maridosâ€. Ahora regresa a las tablas con “Toc Tocâ€. Oficina de Prensa, Teatro Nacional, 2011 |
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