Maria Eugenia Parra

Chiquinquira, Boyaca

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Maria Eugenia Parra

actriz

   
 

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Chiquinquirá, Boyacá

Actriz - filmografía
(1990s) (1980s)

  1. "Primera dama" (2011)
  2. "El engaño" (2006) ... Lida
  3. "Julius" (1999) TV Series
    ... aka "Mundo para Julius, Un" (1999) (Colombia: complete title)
  4. "Tabú" (1999) TV Series .... Amanda
  5. Apartamento de solteras  (1995)*
  6. La Pantera (1992) .... Cristina
  7. "LP loca pasión" (1989) TV Series
  8. Asunción
  9. Padres e hijos (corta actuación de tres meses)
  10. Soledad
  11. El pasado no perdona
  12. La muerte es una comedia
  13. Escalona
  14. Ana de Negro
  15. Baño de damas
  16. Los colores de la fama
  17. Caballito del diablo
  18. El Confesor
  19. Carmentea
  20. Que no le pase a usted (epidodios)
  21. Dialogando (episodios)

 

 
 
Información parcial cortesía The Internet Movie Database. Con permiso
* Dato suministrado por el periodista Fernando Sarmiento, 2004

 
 

Quiero ser actriz, no estrella fugaz

Ella nació en Chiquinquirá, Boyacá, el 17 de noviembre, en una familia compuesta por 14 hijos. Desde niña le gustaba disfrazarse con sus amigos, y a los 16 años supo que quería ser actriz. En 1982 llegó a Bogotá para realizar su sueño. Estudió con Paco Barrero en la Escuela del Distrito durante seis años.

Actualmente le gusta la tragedia tanto como la comedia, siempre y cuando esta última no sea de risa fácil. Lee todo lo que se refiere al teatro, prefiere al escritor Milan Kundera y a los directores Ingrid Bergrnan y Fe derico Fellini: Es una actriz sensible que llora con facilidad; callada, semilla, de voz suave y ojos tristes aunque jura ser feliz. Tímida, amante de la soledad y la sinceridad, está enamorada de un antropólogo cuyo nombre prefiere reservar. Desde que comenzó en el medio ha luchado férreamente para no dejarse encasillar en el estereotipo de mujer sexy; sin embargo, aceptó sin titubeos el papel de Rosamaría, la indígena de Escalona que se bañaba desnuda en el río. "No me sentí mal en la escena del desnudo porque Ia idiosincrasia del personaje lo exigía; si hubiera tenido dudas de que era pornográfica no habría aceptado".

Le gusta la ropa informal y cuando no graba prefiere su cara lavada y sin maquillaje. Su primer papel en la televisión fue en Carmentea; esa vez la llamaron para tres capítulos y grabó 30. Luego vinieron El confesor, Los colores de la fama, Baño de damas y Ana de negro, entre otras.

La actriz está satisfecha con el éxito de Cristina en La pantera, pero toma su trabajo con mística y seriedad y quiere responderle al público con el respeto que se me rece, el mismo que le brinda en Asunción:

Tomado de la Revista TV y Novelas No.3-09, 11 de mayo de 1992


 
 


Una fiera que regresa en paz

por Lus Adriana Velasco, redactora de El Tiempo

"La soledad me apabulló. Era una persona arrogante. Decía: ¿por qué me miran, para qué me llaman, por qué me molestan? ¿Acaso no soy igual a todo el mundo? No sabía lo que era la humildad y no aprecié el sentimiento de los que me querían".

Quien habla es Maria Eugenia Parra, la actriz chiquinquireña, de 44 años, que tuvo su época de gloria hace algo más de 15, cuando protagonizó las novelas La pantera y Ásunción.

Hoy está de regreso en la televisión, sin bulla, después de ocho años (sin contar un personaje pequeño en Padres a hijos que hizo por tres meses).

"De la época de La Pantera tengo recuerdos lindos. Me fascina recordar cómo los hombres se enamoraban de mí... era maravilloso. No supe manejar la fama, pero hoy en día soy consciente de lo que pasa y no me afano por tener tanta popularidad", dice.

La actriz tuvo que superar la soledad y un intento de suicidio por la depresión de sentirse abandonada. Estuvo internada varios días en la Clínica Reina Sofía con tratamientos siquiátricos porque se sentía en el vacío total.

"Me dio una depresión muy fuerte. Vivía sola. No tenía esposo ni novio, me alejé de mi familia, de mis amigos y me sentía abandonada", cuenta.

Ahora no goza del reconocimiento de la gente, ni encarna papeles principales, pero tiene la fortuna de sentirse renovada, sosegada y equilibrada en sus emociones. "Ya sé que no puedo volver a ser la protagonista que fui y no sufro por eso. Ya no tengo la frescura que tenía en esa época. Uno crece y se marchita", admite.

Parra se alejó de la vida pública luego de coprotragonizar Tabú. En ese momento, sus amigos y su familia, incluidos sus 13 hermanos, ya le habían reprochado su altivez y ella se sentía desprotegida.

Entonces, se radicó en Esta dos Unidos durante un año y medio. Se refugió en casa de uno de sus hermanos e intentó estudiar inglés, pero le quedó grande, según dice, así que regresó a Bogotá, viajó a Pereira donde otro hermano y se animó a volver a actuar.

"Hablé con directores de teatro y les dije que quería participar en obras". Final mente, la llamaron para El Engaño, novela en la que actualmente hace el papel de Lida, la mejor amiga de la mamá de la protagonista (Ana Lucía Domínguez). "Grabé 52 capítulos y van ocho al aire. Estoy feliz porque puedo abrir puertas de nuevo, tengo muchísima fe en el 2007, que me va a traer cosas muy positivas y volveré a estar vigente", dice.

María Eugenia Parra siempre quiso ser actriz y pudo lograrlo al cumplir 15 años. Estudiaba secretariado en el Sena, se dio cuenta de que había un taller de actuación y cambió de curso. Se olvidó del secretariado y empezó a hacer de extra en Los cuentos del domingo. Después se matriculó en el grupo de teatro de Paco Barrero y ahí trabajó cerca de cinco años. Hasta que, con la ayuda del veterano actor Edgardo Román, le llegó su época dorada. Pasó por los elencos de El confesor,Los colores de la fama,Carmentea, Que no le pase a usted, Dialogando,La Pantera, Asunción,Soledad,El pasado no perdona y Tabú, entre otros. Estuvo a punto de casarse, pero nunca lo hizo, ni tuvo hijos.

Tomado del periódico El Tiempo, 2 de enero de 2007 


   

El retorno de la pantera

por Diana Cristina Carvajal

En estos últimos diecisiete años, María Eugenia Parra estuvo lejos de la televisión, pero cerca de sí misma. En 1994, cuando tomó la determinación de no volver a trabajar en ningún proyecto vinculado a la pantalla chica, su elección no solo tenía sentido, sino que era la mejor alternativa, dadas las circunstancias que enfrentaba en aquellos momentos.

Aunque escucharla es revivir una historia llena de altibajos, su mirada anuncia que sobre las tristezas echó tierra y los que sobreviven son los recuerdos positivos y alegres. Por ejemplo, en sus días de infancia en su natal Chiquinquirá, transcurridos entre dichosas tardes de juegos con sus primos, en el solar de la casa. También los de su época dorada como actriz, cuando estelarizó La pantera o Asunción, actuaciones por las que recibió reconocimiento y cariño del público.

Sin embargo, estar en la cúspide no le aseguró la felicidad. Hoy reflexiona y concluye que se arrepiente de haber confiado de más. "Me dejé manipular por una persona. Eso entorpeció mi trabajo, porque me aconsejaba mal. Me decía: 'Tú eres estrella, pelea por las cosas que tienes que pelear, ¡exige'! Era alguien a quien quería mucho y le creía. Si no le hubiera hecho caso, mi vida hubiera sido completamente diferente", asegura la artista, que en ese entonces comenzó a enfrentar problemas laborales (en el medio la tachaban de difícil, orgullosa y malgeniada), sentimentales y personales que, agudizados por la inexperiencia de la edad, la sumieron en una profunda crisis emocional. "Me deprimí. Tuve pensamientos 'jartos' de la muerte,  de irme de este mundo". Por fortuna, en sus trece hermanos y en su madre encontró su principal bastón de apoyo, y aquí está.

Retomando el sendero

Precisamente a Carmen Elisa, su mamá, aquejada por un cáncer de colon, se dedicó por completo durante ese tiempo. "Quise quedarme con ella, consentirla, no dejarla sola nunca. La llevaba a los controles médicos, a donde mis hermanos, a pasear...".

Ajena a las producciones (excepto por una pequeña participación que tuvo en El engaño, telenovela de la que se grabaron solo diez capítulos), María Eugenia redescubrió el encanto natural de la existencia. Pensaba mucho, y aunque sentada frente al televisor añoraba la sensación que produce darle vida a personajes fuertes o luchadores como Cristina {La pantera) o Asunción (Asunción), nunca sintió ansiedad o angustia por no estar figurando en la lista de grandes actores o estrellas nacionales.

Pero hace varios meses falleció su madre y desde entonces en 'Mariu', como la llaman, se reavivó el deseo de volver. Recordó nombres, tocó puertas, hizo castings y encontró oportunidades. El resultado, hoy la vemos demostrando su talento en la piel de Hortensia en Primera dama.

Está cambiada, vigorosa. La experiencia, los años y la vida misma la llevaron a "estrellarme, a 'dolerme' un poco, a pensar y a tomar decisiones para continuar el camino de una manera agradable". En cuanto al amor, afirma que si bien no tiene pareja desde hace rato porque no ha tenido el chance de iniciar una relación interesante, la soledad no es su compañía. Su familia y amigos no dan espacio a que la sienta.

Atrás quedaron pensamientos oscuros y las luchas internas por culpa de un ego que la apabullaba. María Eugenia Parra retornó dispuesta a disfrutarse cada instante. En el presente entiende que trabajar es una maravillosa oportunidad, que la televisión tiene sus propios ritmos y que cada circunstancia trae consigo importantes enseñanzas.

Ella desea realizar más interpretaciones, hacer cine, volver a las tablas, continuar, pero sobre todo... ¡vivir!

Tomado de la Revista 15 Minutos, No. 35, diciembre de 2011