Alberto Piedrahita Pacheco

El Libano, Tolima

Presentadores

Figura Humana

 


Alberto Piedrahita Pacheco

presentador, actor

   
 

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El líbano, Tolima, 1931

Actor - filmografía
(1970s) (1960s)

  1. Préstame tu marido (1973)
  2. Río de las tumbas, El (1964)
 

Presentador - trayectoria

  1. La luciérnaga
  2. Locutor de los programas Telehipódromo y Yo y Tú *
  3. Director y conductor del programa Fútbol, el mejor espectáculo del mundo *
  4. La hora intima
  5. Así canta México
  6. El grill de la alegría
  7. Momento deportivo
  8. Actualidad RCN
  9. Pase la tarde
  10. La barra de las 12
 
 
 
Información cortesía The Internet Movie Database. Con permiso 
*  Información suministrada por el periodista Fernando Sarmiento, de Barranquilla, 2005


 

 
 

El deporte en una voz

Cuando Alberto Piedrahíta Pacheco habló por primera vez en radio, le tocó presentar a Montecristo cantando, y a José Vanegas jalándole fuertemente a los tangos. Un interlocutor entrometido dijo: entonces eso es parte del Antiguo Testamento. Y efectivamente. Muchas añas han pasado y hoy Montecristo convencido de que no servía para cantar, es el mejor humorista de Colombia y José Vanegas que siempre fue bueno para las matemáticas, es propietario de una cadena radial evaluada en unos 30 millones de pesos. Piedrahíta era en esa época empleado deI Banco de Bogotá del departamento de moneda exterior. En ese entonces, el único país con que comerciaba Colombia, era la "república" de Antioquia. ..

Y en medio de chanza y conversación cordial, nos reunimos con uno de los más populares hombres de radio y televisión colombianas, a la sazón uno de los mejores locutores deportivos del país a importante ejecutivo de la compañía de publicidad C.P.V. En su haber tiene, con su formidable voz varonil, el mejor good will como radio-man. Sus mejores experiencias las tiene "cuando fui a transmitir el partido Millos-Independiente desde Buenos Aires con la cadena Gran-Sonar".

Preguntado Piedrahíta sobre cosas nueras, nos contestó:

-Te habrás dado cuenta del éxito nuestro en la transmisión del Circuito Central Colombiano. RCN delegó en mí la dirección radial de la misma, y afortunadamente todo salió a pedir de boca. Ahora quiero ,que mires esto.

Y en un buzón había más de 300 cartas de diferentes partes del país, que IIeqaron en menos de 8 días. Lo que quiere decir que Piedrahíta es voz oída y apreciada. Esta campaña  de RCN ha tenido uno de sus mejores aciertos, dada la circunstancia que atraviesa el fútbol nacional con el diferendo de la Fedebol y la Adefútbol.

-Sin embargo, estaremos transmitiendo desde Chile y Ecuador los partidos de las eliminatorias para la copa Jules Rimet en julio de este año.

En septiembre de este año, partiremos con nuestros micrófonos también, rumbo a Méjico para llevarles a los colombianos los detalles de la Vuelta de la Juventud en la que participarán ciclistas nacionales. Y si Dios quiere, en 1966 a mediados de septiembre y octubre, llevaremos a los hogares colombianos el campeonato mundial del fútbol. Como lo darás cuenta, es un programa de acción, al estilo R.C.N.

Y el estilo de Piedrahíta Pacheco, un dinámico y ágil periodista radial.

Tomado de la Revista Telerama No. 04, 1965


 
 

  El Padrino, 60 años al aire

"Y nunca pierdan la dulzura de su carácter"...es la frase con la que Alberto Piedrahíta Pacheco despide cada tarde su programa de La Barra de las 13 en Caracol Radio, y la que ha hecho famosa a lo largo de su vida en la radiodifusión colombiana. Viajamos en la memoria de este tolimense (nació en Líbano, en 1931) para celebrar sus sesenta años de ejercicio profesional. Un sueño que hizo realidad en 1948 porque estaba empecinado en leer poemas de amor.

Tras el humo de un cigarrillo que sostiene en su mano derecha, deja salir frases sueltas. "¿Sabía que con Julio Sánchez Vanegas fuimos compañeros en el Colegio San Bernardo en Bogotá, cuando él era tambor mayor de la banda de guerra? ¿Y que Julito Sánchez Cristo, de niño se volaba del colegio para irse conmigo en el transmóvil de prensa de las Vueltas a Colombia?".

`El Padrino, como ya se conoce en el mundo radial, es una fuente inagotable de historias. La primera que evoca se ubica en Bogotá cuando abandonó el internado donde estudiaba el bachillerato. Con el visto bueno de su padre ingresó como cobrador de cartera de la emisora Panamericana y Azul K, cuyos estudios estaban ubicados en los sótanos de la avenida Jiménez con carrera séptima. Alberto dedicaba las tardes a observar al locutor de la época, César González, quien declamaba poemas de amor a la una de la tarde en el programa La hora íntima.

En busca de una oportunidad, leía poemas en solitario en las noches, hasta que consiguió salir al aire por primera vez, en enero de 1948. Lo hizo como locutor en el turno de una a cinco de la mañana en el programa Así canta México, espacio en el que permaneció hasta el 9 de abril de 1948, cuando los estudios de la emisora fueron incendiados en las manifestaciones callejeras del Bogotazo.

En pocos meses volvió al aire en la emisora La Voz de Bogotá. Allí creó el programa El Grill de la Alegría donde presentaba a las estrellas del momento: La Sonora Matancera, Lucho Bermúdez y Pacho Galán. Su voz se posicionó en el horario de las diez de la noche con rotundo éxito, haciendo equipo con el entonces aprendiz, Armando Plata Camacho, quien hacía la selección musical.

En la mitad de los años 50, Alberto ingresó a RCN Radio. Empezó en el equipo deportivo al lado de Carlos Arturo Rueda C., en el programa Momento Deportivo. Fueron 18 años aprendiendo los secretos del maestro Rueda en la narración ciclística, que se hacía en viejos carros con escotillas artesanales, con la cara llena de una grasa no identificada para evitar las quemaduras del sol. Eran los días de Roberto `Pajarito Buitrago y Delio `Maravilla Gamboa. Millonarios era el equipo estelar del fútbol colombiano con Santa Fe y el Deportivo Cali.

Años más tarde, hizo equipo en la narración de fútbol al lado de David Cañón, Carlos Julio Guzmán y Alberto `el Pato Ríos, sus primeros ahijados en la radio. El buen manejo del idioma y el tono grave de voz hicieron que Piedrahita llegara a trabajar en  Actualidad RCN, donde fue director de noticias, acompañado por Juan Darío Lara, Juan Castillo, William Sanmartín y Alfonso Castellanos.

La vida lo haría cruzarse con Juan Harvey Caicedo y Gabriel de las Casas Herrera. Con ellos exploró la publicidad y trabajó en una agencia, en la que nació la idea quijotesca de crear una programadora de televisión especializada en deportes.

Se llamó Color Comunicadores y los socios fueron Fernando González Pacheco, David Cañón, Juan Harvey y el propio Alberto, quienes lanzaron el programa Fútbol, el mejor espectáculo del mundo, que se emitía cada domingo a las 8:00 de la mañana por la Cadena Uno. Por primera vez en Colombia se vieron los partidos de la Bundesliga alemana (con la narración del barranquillero Andrés Salcedo), y del fútbol brasilero y argentino. También le apostaron a la transmisión de la Fórmula Uno con la narración de Hernán Gardeazábal y Alberto Piedrahíta.

Con nostalgia recuerda que los años de gloria para la programadora Color Comunicadores duraron hasta el día en que Alejandro Montejo Carrasco, director de Inravisión de la época, trajo al país un programa humorístico mexicano llama do Chespiríto, que era furor en Centroamérica. A su programa lo cambiaron de canal y la empresa se quebró.

Pero no se dejó vencer. Su inquietud por los deportes lo llevó a crear el programa La Barra de las 12, que fue un éxito en La Voz de Bogotá, de Todelar, hasta que un día entrevistó al aire a Yamid Amat, quien había recibido un Premio de Periodismo Simón Bolívar. Bernardo Tobón, gerente de Todelar, le recriminó porque era de la competencia.

Al año siguiente (1983), fue el mismo Yamid quien lo contrató en Caracol Radio con el propósito de formar un equipo deportivo de primer nivel, integrando la dupla de oro del ciclismo con el argentino Julio Arrastía Bricca. A través de su voz, Colombia se enteró de los triunfos de `Cochise en Inglaterra,

Alfonso Flórez en el Tour de lAvenir, `Lucho Herrera y Fabio Parra en Europa, así como las Vueltas a Colombia y los Clásicos RCN.

Paralelamente al periodismo deportivo, Alberto dio forma al programa Pase la tarde (que se convirtió en lo que hoy es La Ventana), y con Juan Harvey Caicedo formaron un dúo para el recuerdo. Por esos micrófonos pasaron Hilda Strauss, Alfonso Lizarazo, Armando Plata, Marco AurelioÁlvarez e Iván Parra, entre otras glorias de la radio.

Fueron muchos los periodistas y locutores que crecieron bajo su sombra y sus consejos, pero sin duda, el que más se acercó a su corazón fue Juan Harvey. Hoy, después de cinco años de su muerte, la voz de `El Padrino se quiebra con solo recordarlo. Juan fue su amigo del alma y compañero de sueños y proyectos. "Él me hace falta, pero más falta le hace a la radio en Colombia".

Con 77 años y un aneurisma abdominal encima, Piedrahita ve lejos su retiro de la radio. Todavía conserva la disciplina de madrugar. A las ocho llega a su oficina, en el centro de Bogotá, donde en su vieja máquina de escribir Olivetti, prepara las notas que presenta sin falta en La Luciérnaga de Caracol Radio.

Tomado de la Revista Cromos No. 4691, 09 de febrero de 2008


 
Su voz ya es legendaria. El Padrino, como se le conoce a Alberto Piedrahíta, nació en Líbano, Tolima.el primero de febrero de 1931, y en los años ochenta se consolidó en el mundo de la radio. A comienzos de esa década, Yamid Amat lo convocó a Caracol Radio, en donde presentó el exitoso programa Pase la tarde. Con Julio Arrastía Bricca conformaron una pareja histórica del periodismo deportivo nacional. En la actualidad, Piedrahíta Pacheco sigue en Caracol: trabaja en La luciérnaga encargado de la sección Las preguntas de don Alberto. A su vez, dirige y presenta La barra de las 13, al aire en la señal AM de W Radio, un segmento polideportivo que cumplió 30 años. Así mismo, es la voz de algunas cuñas publicitarias.

Tomado de la Revista Semana, Edicion 1500, 31 de enero de 2011


 

Alberto Piedrahita Pacheco: Animo Padrino

Alberto Piedrahíta Pacheco no sabe cuántas veces recorrió Colombia cubriendo las pruebas de ciclismo más importantes del país. Lo hizo desde los años 50, cuando las carreteras todavía eran destapadas, hasta hace apenas una década, cuando su salud todavía se lo permitía.

CAlberto Piedrahita Pachecoonocido en la radio como El Padrino, Piedrahíta nació en El Líbano, Tolima, el 1º de septiembre de 1931. Su apodo surgió cuando aceptó ser el padrino de matrimonio de uno de sus pupilos más recordados, el ya fallecido Juan Harvey Caicedo.

Se radicó en Bogotá en 1948 e hizo de todo para ganarse un lugar en la radio, una de las pasiones de su vida. Comenzó como cobrador, control y celador al mismo tiempo, en una emisora que funcionaba en los sótanos de la avenida Jiménez, en el centro de la ciudad.

Poco a poco aprendió los secretos del oficio y se fue convirtiendo en una de las leyendas del periodismo deportivo, así como una de las voces más reconocidas y autorizadas en radio y televisión. Conoció el mundo cubriendo Mundiales de Fútbol, Juegos Olímpicos y las principales pruebas ciclísticas en Europa. De hecho, en los años 80 era tan popular y querido por la afición como Lucho Herrera o Fabio Parra.

Todo un maestro, Alberto ha sido el guía de al menos un centenar de comunicadores de todos los medios, quienes destacan, además de su capacidad profesional, su don de gentes. A todos los recibió y los despidió con un abrazo. Y a la mayoría les encimó un apodo que luego los hizo famosos.

Nunca se ha visto comprometido en escándalos ni polémicas, porque ha sabido expresar sus ideas y conceptos con vehemencia y argumentos, sin guardarse nada, pero también con sinceridad y respecto.

Piedrahíta Pacheco igualmente es reconocido por su elegancia. En público siempre viste de traje, con un pañuelo blanco en su saco y un pin, un pequeño rótulo dorado en la solapa de su vestido, con el antiguo logo de Caracol Radio, empresa en la que estuvo más de 30 años y que siempre lleva cerca de su corazón.

“Péguele al perrito”, “la pildorita para la memoria” o “nunca pierda la dulzura de su carácter”, fueron frases que institucionalizó en su tradicional programa La barra de las 13, por muchos años La barra de las 12, además de los diferentes espacios en los que participó durante su paso por RCN, Caracol, Todelar, Panamericana, Azul K y varios noticieros de televisión.

Piedrahíta ha sido además un padre y abuelo ejemplar. Sus familiares son todos hinchas de Millonarios, su equipo del alma, y hablan de él con una sonrisa, porque siempre se ha caracterizado por sus carcajadas duraderas.

A pesar de que sufrió un infarto y los médicos siempre se lo han recomendado, nunca ha dejado el cigarrillo, así como tampoco el aguardiente y el whisky, lo que sin embargo ha afectado poco su impecable voz cuando está al aire.

“Hay que sonreír, hay que amar la vida”, repite constantemente cuando ve a un colega triste o se entera de las macabras noticias de la violencia en Colombia. Ama a su país y lo hace respetar. De hecho, recuerda una vez en la que tuvo una discusión en el Tour de Francia, porque izaron una bandera de Estados Unidos pensando que el ciclista que había ganado era de Columbia, el estado. Él, de inmediato, se encargó de aclarar que el vencedor era de “Colombia, el país de los escarabajos, los especialistas en las etapas de montaña”.

A pesar de su impresionante trayectoria, Piedrahíta Pacheco es un hombre muy sencillo, con el que se comparte y se habla de deportes tanto en la cancha del barrio Olaya de Bogotá, como en los Campos Elíseos de París. De hecho, aún lo escuchamos todos los días gracias a las buenas imitaciones que le hacen en los programas radiales de la tarde. Para él, eso no es una parodia, sino un homenaje, una reacción propia de un gran señor, alguien que a pesar de su delicado estado de salud, hoy, a sus 82 años, no pierda la dulzura de su carácter.

Tomado del periódico El Espectador, 20 de marzo de 2014