J Mario Valencia

Presentadores

Personaje

 



J. Mario Valencia

presentador

   
 

 

   
 
Antioquia

Presentador - trayectoria

  1. Valores humanos
  2. Telesemana
  3. Cazadores de fortuna
  4. Ta pillao
  5. Sábado gigante
  6. Sábado espectacular
  7. 6 AM 9AM
  8. Muy buenos días

Personal - trayectoria

  1. 2006 - El factor X, concursante
 
   

JOTA MARIO ES EL ÚLTIMO ESLABÓN DE UNA ERA EN LA QUE LOS PRESENTADORES DE TELEVISIÓN ERAN LOS PROTAGONISTAS DE LA PANTALLA CHICA; UNA ÉPOCA EN LA QUE SUS DICHOS Y SUS CHISTES ERAN MÁS IMPORTANTES QUE TODOS LOS CHISMES DE LA FARÁNDULA. ÉL -EN MEDIO DE PELEAS CON SUS COLEGAS Y AMENAZAS DE SECUESTRO-HA RESISTIDO EN LA CRESTA DE LA OLA. Y ESTÁ CONVENCIDO DE QUE SU NOMBRE SOLO PUEDE ESTAR AL LADO DEL DE PACHECO Y EL DE GLORIA VALENCIA DE CASTAÑO.

Tomado de la Revista Bocas, de El Tiempo, Edición No. 5, febrero de 2012 


 
   

El hombre que más ha salido en la televisión en Colombia

por Simón Posada Tamayo Editor Vive.in

El ojo quedó colgando. Jota Mario Valencia recuerda que algunas tripas lo sostenían y no lo dejaban caer por completo al suelo. ¿Cómo vio esto si su ojo estaba colgando? Gracias a un espejo. Tenía nueve años, le ayudaba a uno de sus nueve hermanos a cortar el nudo rebelde de un zapato cuando la tijera se resbaló y se clavó en su ojo izquierdo, sacándoselo.

Después del accidente. Jota Mario se convirtió en el blanco de todos los ataques de sus compañeros. Su familia, herederos del imperio de Almacenes Ley-su abuelo fue Luis Eduardo Yepes, fundador de la cadena de supermercados-, vio desaparecer poco a poco su pequeña fortuna en tratamientos para el pequeño tuerto, al punto de que Jota Mario debió vender bufandas en la calle a sus diez años de edad, hasta que fue sorprendido por uno de los sacerdotes de su colegio y fue expulsado en el acto.

Jota Mario, en 1980 cuando presentaba el programa Valores Humanos"Lo importante es saber qué hice yo con eso. Ser el tuerto del colegio fue el 10 por ciento, mientras que el 90 por ciento fue la actitud que tomé al respecto, que no me iba dejar vencer", dice mientras me pide que mire de cerca su ojo izquierdo. Al verlo noto en él una línea blanca, la cicatriz de una herida que le dejó solo el 20 por ciento de visión por ese ojo. Después de eso, empiezo a notar que ese ojo se ve más pequeño, que no funciona bien y que Jota Mario, además de gordo, sigue siendo tuerto.

Jota Mario Valencia es el hombre que más ha aparecido en televisión en la historia de Colombia. En la revista Elenco del 2 de enero de 1986 aparece en su portada con un titulo que dice "Jota Mario, el que más aparece en TV".

En ese entonces, la revista afirmó que había superado a Pacheco y a Gloria Valencia de Castaño: "El puntero de la lista resultó ser Jota Mario, con tres programas y un total de tres horas y media semanales. Lo siguió Pacheco, con tres espacios y dos horas y media".

Por eso, si se tiene en cuenta que Pacheco y Gloria Valencia salieron de circulación hace años, y Jota Mario lleva en la última década más de 2.500 programas de Muy buenos días, las cuentas son más que innecesarias. Lo extraño del asunto apuntaría a responder cómo un tuerto se convirtió en el rey de un negocio tan vanidoso como la televisión.

En su último libro. Los grandes juegan heridos (Grijalbo), da ciertas claves para responder esa pregunta. Este libro, como sus cuatro obras anteriores, es quizá su libro más personal, que se centra en una teoría sobre la actitud: 10 por ciento son las cosas que nos pasan, 90 por ciento es la respuesta que tomamos frente a ellas.

Aunque la anécdota de la pérdida del ojo es la que explica mejor el concepto. Jota Mario no la quiso incluir en el libro. La dejó como un elemento exclusivo de una conferencia de motivación que dicta para empresas y de la que partió para escribir el libro en las noches y durante los intermedios que tiene a diario durante la grabación de Muy buenos días.

Sin embargo, si uno no sabe nada sobre el accidente, no podría notar el problema.

En este caso, el prejuicio de que Jota Mario tiene los ojos bien obra a su favor, porque como pasa con todos los famosos, los prejuicios parecen hablar por sí solos.

El primer prejuicio sobre Jota Mario apunta a que es un ser malvado, capaz de burlarse al aire de la muerte de unos payasos y de un problema de salud de una compañera de trabajo, como ocurrió con una broma sobre Jessica Cediel.

Frente a esto, él tiene un argumento claro: ¿Es posible salir ileso después de estar millones de horas metido en los televisores de un país?

"En cuatro horas de hablar a diario se pueden cometer errores. Yo cometo más errores que el resto de la humanidad. (...) A todas las personas que se tomaron eso como una agresión, les pido que me disculpen. (...) Yo, después de recapacitar, hubiera estado mucho más molesto que todos ustedes", dijo al aire en su programa.

Y dejó el tema ahí. De hecho, cuando se le pregunta por el video que hizo el actor Gregorio Pernía en su contra dice "¡ni me lo mencione!".

Un compañero suyo de RCN dice: "Jota Mario no es tan malo ni tan bueno como la gente cree".

Jessica Cediel, por su parte, dijo en su cuenta de Twitter al respecto: "No se le puede pedir respeto a una persona que no conoce esa palabra y que no tiene corazón! Qué tal si supieran quién es él en realidad...".

Sin embargo, personas que trabajan en el canal junto a él dicen que no es tan malo como se dice. Afirman que lo que más rabia le da es que le cambien el orden de los anunciantes y de los invitados.

Dicen, incluso, que es más brava su esposa, Gineth Fuentes, la asistente de dirección de Muy buenos días. "Esa pelea con Jessica fue porque ella hizo un piloto para otro programa sin contarle, no tanto por la broma sobre ‘la mejor cola de silicona’ ", afirma alguien del canal que prefiere no dar su nombre.

El segundo prejuicio apunta a su ego. Uno podría imaginar que Jota Mario Valencia vive en un castillo, con fotos suyas por doquier junto a personas famosas y una biblioteca repleta con las revistas en que ha salido en portada y millones de casetes de VHS con millones de horas suyas al aire.

Pero no. Jota Mario no vive en m castillo, sino en un apartamento amplio, en el norte de Bogotá, decorado con algunas figuras orientales de madera y unas pocas pinturas. Es el apartamento que tendría un ejecutivo medio de una compañía que ha trabajado durante toda su vida. "Yo soy un tipo muy aburrido, mi vida es muy corriente. Yo vivo de la casa al canal y del canal a la emisora y a veces llego a la casa a seguir trabajando. No hay nada más aparte de eso", concluye.

En una entrevista para la revista Bocas, la escritora y actriz Carolina Cuervo le preguntó si le gustaba que la gente le tuviera miedo. Él respondió: "¿Miedo?, pánico. Porque si así me la montan, cómo será si supieran lo güevón que soy. Me gusta un poco eso de ‘allá hay un tipo misterioso que se esconde detrás de esas risas y esas tonterías que dice’

Amado y odiado, pareciera que no existen puntos en común sobre el enigma de quién es Jota Mario Valencia. Sin embargo, es más que evidente que es un adicto al trabajo. Se levanta a las 3:00 a. m., trabaja en su espacio hasta medio día y en los intermedios graba programas de días siguientes y escribe sus libros -que superan la barrera de los cinco mil ejemplares vendidos, algo que puede considerarse como best seller en el mercado colombiano-. Su chofer lo lleva a su casa, donde almuerza velozmente para irse toda la tarde a su programa de radio junto a Guillermo Díaz Salamanca. Al final regresa a su casa antes de las 8 p. m. y trabaja más, ya sea en sus libros o preparando conferencias de motivación para empresas. Ha llegado a trabajar, incluso, diseñando juegos de mesa, porque su recorrido por varios programas de concursos le ha dado experiencia en ese cargo.

Cuando se le habla del retiro, patina en su respuesta. Quisiera dedicarse a leer y escribir más, y afirma tener varias telenovelas escritas listas para empezar a grabar. A veces parecería que Jota Mario odia la televisión. Incluso, a ratos parece no estar orgulloso de su trabajo: "La televisión es un trapiche de palabras e ideas, y uno no guarda toda la basura que eso genera", afirma. Dice, además, que no le importa cómo la gente se acordará de él en el futuro, después de su retiro: "Me preocupa cómo se acordarán mis hijos de mí, pero la gente no. Yo no soy famoso. La televisión es la que es famosa, pero yo no. Pero de eso hablaré en mi próximo libro".

Tomado del periódico El Tiempo, 31 de enero de 2013