Jorge Baron

Ibague, Tolima

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Personaje

 



Jorge Barón

presentador

   
 

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Así empezó ...

Llegó a la capital con la ilusión de ser algún día una figura de la radio y la televisión. Aunque sus primeros pinitos los había hecho en una emisora de Ibagué, su tierra natal, durante varios meses estuvo tratando de colarse en alguna emisora de Santafé de Bogotá. La primera vez que ingresó a un estudio cachaco fue un domingo, cuando le dieron la oportunidad de coordinar un programa deportivo en La Voz de Colombia. Así pasó varios meses, recibiendo únicamente felicitaciones, pero sin ningún incentivo económico, hasta que Julio E. Sánchez Vanegas, gerente de ese medio, decidió contratarlo para que no se le formara un lío laboral. El único cargo disponible en ese momento era el de programador, con funciones de mensajero, discotecario y "todero". Así comenzó a recibir 500 pesos, que le permitieron seguir adelante. Hoy es el dueño de la programadora que Ileva su nombre y es una de las figuras de nuestra televisión.

Tomado de la Revista TV y Novelas No. 025, 14 de octubre de 1991

 


PREMIO AL APORTE SOCIAL EN TELEVISION

por Martha Beltrán

Son muchos los lugares de Colombia que Jorge Barón y su equipo han recorrido con El show de las estrellas, programa que este 24 de mayo cumple 33 años de existencia. Hace 5 inició su exitoso ciclo de conciertos en plaza pública. "Siempre me ha gustado el contacto con el público", dice. Prueba de ello son Embajadores de la música colombiana y La gran fiesta de los hogares colombianos, dos de sus espacios que hicieron realidad sus sueños, "Mi gran realización era tener al público frente a mí". Y decidió hacerlo protagonista. Luego de 80 conciertos, 250 municipios visitados y más de 600 veredas recorridas, demostró que sus anhelos sí eran posibles. 

"El propósito de El show es llevar alegría, paz, entretenimiento, solidaridad y compañía; estimular el sentido de pertenencia, mostrar que el país está vivo, porque el país es su gente" 

Con su espectáculo ha recorrido sitios turísticos, mostrando y realzando las bellezas naturales de cada región como una manera de motivar a los empresarios para que generen empleo, una de las maneras de lograr la paz. 

El espacio se ha convertido en un programa social que mueve mucha gente; tanto, que un mes antes de la llegada de los equipos para iniciar la grabación, en el sitio escogido no se habla de otra cosa, y lo mismo sucede después de haber pasado el evento. Y es que el hecho del montaje en sí, es todo un espectáculo. 

La relación de Jorge Barón con el público está basada en la complicidad y el permanente diálogo que mantiene con ellos. De ahí han nacido expresiones como "¡Entusiasmo!" y "¡Agüita para mi gente!" ?sta última debido al tabú de la lluvia, pues es un riesgo transportar 40 toneladas de equipo y 250 personas en una caravana. Incluso se pensó en tomar una póliza de seguro en caso de tener que suspender alguna grabación por factores climáticos. Un día en Barrancabermeja, con el estadio lleno, comenzó tremendo aguacero. Jorge Eliécer, uno de sus hijos, lo acompañaba y tenía un walkman con música moderna. Jorge no tuvo ningún reparo en pedírselos prestados, hacer que los montaran en la consola de sonido e invitar desde la tarima a que todos imaginaran que estaban en una gigantesca discoteca. Allí, hablando de las camisetas mojadas, nació la famosa frase "No se movió nadie del estadio", y luego de dos horas de dinámica dejó de llover. 

Todavía le faltan muchas frases por dar a conocer. La última de ellas es "Mi familia de corazón", proclama que verdaderamente siente, pues aparte de estar con su familia biológica, su público es el protagonista de todas las fechas especiales.

Tomado de la Revista TV y Novelas NO. 326, 1 de abril de 2002



 

CROMOSHOW DE ORO, mayo de 1975

Jorge Barón, el director del programa musical "El show de las Estrellas" que se transmite todos los jueves a partir de las ocho y media de la noche por la Primera Cadena, fue seleccionado como el ganador del "Cromoshow de Oro" correspondiente al mes de mayo.

La determinación del jurado calificador se hizo por unanimidad. No obstante, se hizo una preselección de diez nombres entre los cuales figuraron Fanny Mickey, creadora del primer "Café-Concert" colombiano y protagonista del espectáculo "Oíganme". El grupo "Las Estaciones". La actriz Rebeca López. El productor Hernán Estrada. La actriz Lucero Galindo, quien interpretó al personaje "La niña Griselda", en la telenovela "La Voráginé". El grupo "Terrón de Sueños". El arreglista Quique Fernández. La cantante Liz y el grupo "Cuarta Generación".

En esta oportunidad, el jurado calificador estuvo integrado por la cantante colombiana Emilce, el animador y director de radio y televisión Armando Plata Camacho y el comentarista de farándula Héctor Mora quien escribe en el vespertino "El Bogotano", bajo el seudónimo de "Espartaco". Los tres analizaron cuidadosamente distintos aspectos de la actividad artfstica nacional durante el mes de mayo y finalmente tomaron la determinación de otorgarle el premio por unanimidad a Jorge Barón.

Jorge Barón ingresó como programador a la televisión colombiana hace diez años, aproximadamente. Desde entonces su fuerte han sido -precisamente los programas musicales.

En los últimos tiempos su más importante programa "El show de las Estrellas", se ha destacado por la presentación continua de programas especiales con las más importantes figuras de la canción colombiana y estreIlas que están de moda en el mundo musical internacional. Por ejemplo: "El show de las Estrellas" comenzó el mes de mayo con un especial dedicado a Claudia de Colombia; en el cual la cantante interpretó te mas de autores colombianos. También fueron invitados especiales de Jorge Barón, Antonio Prieto, Trino Mora y Pecos Kanvas. Y finalmente realizó programas especiales con Simon el Africano, Toña la Negra y otros cantantes extranjeros que visitaron el país en los últimos días.

Probablemente su constante preocupación por incorporar los mejores músicos colombianos a su programa... las mejores escenograffas... y las más destacadas estrellas de la canción, motivó al jurado para destacarlo como la figura más importante del mes de mayo,

Tomado de la Revista Cromos, Edición No.2998, 02 de julio de 1975


RECUERDOS Y AVENTURAS

. Jorge Barón cierra los ojos y se remonta a 1962, cuando animaba las fiestas de los barrios de Ibagué. Hoy anima igual, pero a cientos de miles de personas.

. Sonríe cuando se acuerda de que el famoso Che Barros le dio una entrevista radial en 1.020, en un programa al que bautizó El show de Jorge Barón y su estrella invitada.

. La voz de Colombia, su programa de los domingos, fue su trampolín a la televisión.

. En 1968 presentó por primera vez un espacio de televisión: Cocine de primera con Segundo (Segundo Cabezas, famoso chef de la época).

. El 24 de mayo de 1969 se constituyó en programador. Empezó con Cocine a su gusto. "No había dinero e invitaba al chef de un hotel y, de paso, el show musical que presentarían en ese lugar. Su primera invitada fue Celia Cruz.

. Cierra los ojos otra vez y se devuelve hasta 1963, cuando puso en práctica su idea, a través de la emisora Ondas de Ibagué, de invitar a artistas para amenizar y transmitir las fiestas del 24 y del 31 de diciembre.

. Hoy, La fiesta de los hogares colombianos es uno de los sellos de su programadora.

. Los musicales son su fuerte porque le gusta este arte, aunque no toca ni la guitarra. Se ha pulido como Dj, pero solo para animar a los amigos.

. Su visión como empresario le permitió intuir que Claudia de Colombia, El Binomio de Oro, Ricardo Montaner, Johnny Rivera, Los Inquietos y Giovanny Ayala, entre otros, serían famosos, y los presentó en televisión cuando no eran conocidos.

. Hasta la fecha, con El show de las estrellas ha visitado 800 lugares entre municipios, corregimientos y veredas.

. Con sus conciertos y con sus vestidos blancos, lleva un mensaje de paz a los colombianos que viven en lugares inhóspitos. "Cada show es un acto de fe", dice.

. Llegar a Istmina, Chocó, donde celebrará los 40 años, implica que el equipo técnico viaje 28 horas y muchos contratiempos logísticos.

. Los lugares más difíciles por problemas de orden público o geográfico, entre otros, han sido Cartagena del Chaira, La Macarena, Puerto Inírida, Toribío (en todas estas poblaciones había enfrentamientos entre guerrilla y Ejército) y La Dorada (se creció el río Magdalena en pleno concierto).

. El 24 de mayo estará celebrando con sus cinco hijos, todos llamados Jorge y la mayoría residentes en Estados Unidos. "Para mí, es más importante esta fecha que mis cumpleaños".

. Sigue luchando para conseguir cada día un nuevo patrocinador, "al igual que en mis inicios". Su entusiasmo (una de sus palabras preferidas) no decae a pesar de los contratiempos.

Tomado de la Revista TV y Novelas 537, 16 de mayo de 2009


 


Retrato de la otra Colombia

La otra cara del país del Sagrado Corazón se conoce gracias a El show de las estrellas. En no menos de 300 municipios se ha montado uno de los espectáculos más recordados y apreciados por los colombianos. Con un promedio de 10 mil asistentes en cada presentación, el show ha demostrado su éxito en los pueblos del país.

En 1997, el programa dio el gran salto al salir de los estudios de televisión a las plazas, parques, coliseos y estadios de la provincia colombiana, para brindarles diversión y cultura a las poblaciones más apartadas y, por ende, las de menos acceso a fuentes de cultura o entretenimiento.

TVyNovelas compartió con Jorge Barón la visita que él hizo con su programa a Ansermanuevo, norte del Valle del Cauca. La presencia del productor y animador tolimense se divide en dos partes: la Caravana de la Paz y El show de las estrellas. La primera es, precisamente, una caravana que atraviesa la calle principal del pueblo, donde se le da la bienvenida a Jorge Barón, en medio de aplausos y ovaciones. El domingo, a mediodía, comienza el espectáculo con la presentación de los artistas. El "agüita para mi gente", la frase más esperada por el público y la que más identifica al programa, llega en el momento preciso, cuando el sol está en su máximo esplendor.

El público, junto con Barón, corea "¡Entasiasmo!" y "Colombia, vamos por la paz". A medida que pasa el día, se va llenando el estadio de Anserma- nuevo, que espera la presentación de músicos como Los Inquietos del Vallenato y Los Cantores de Chipuco.

Cada 15 dias, Jorge Barón llega a las zonas más apartadas de Colombia para darles a sus habitantes "un mensaje de alegría, de solidaridad, de compañía a todas las regiones del país. La televisión debe ser un medio de servicio a la comunidad", dice.

Y este servicio lo ha llevado a ser uno de los personajes más admirados y polémicos de la televisión.

Tomado de la Revista TV y Novelas, No.602, 17 de noviembre de 2011 


   

Jorge Barón, el hombre entusiasmo

El 14 de abril de 2013, el popular presentador recibe un prestigioso premio de ACE (Asociación de Cronistas del Espectaculo de Nueva York)

por Olga Lucía Martínez Ante

Como cualquier otro personaje importante del país, Jorge Barón le encargó a la firma Napoleón Franco un estudio de imagen en el año 2011. No lo hizo por vanidad, sino para ver, por ejemplo, el impacto de sus frases célebres. 'Agüita para mi gente' fue la de mayor aceptación entre el público (67 por ciento), seguida de la célebre 'Eeeentusiasmo' (38 por ciento) y 'La patadita de la buena suerte' (34 por ciento).

Con esas expresiones, el presentador, que lleva 44 años en la televisión colombiana, mantiene animado al público asistente a la grabación de El show de las estrellas, el programa que se ha realizado durante más de tres décadas en 557 de los 1.120 municipios del país.

Entre los objetivos de la encuesta figuraban los de "valorar simpatía, naturalidad, desempeño, carisma, credibilidad, profesionalismo y exposición" del trabajo de Barón. Pero, más allá de sus resultados, lo que cuenta es la permanencia de sus frases, que ya hacen parte del léxico popular nacional.

Barón, de 65 años, es uno de los pocos sobrevivientes de la televisión no privada en Colombia. Y se sigue manteniendo en el Canal Uno a costa de esfuerzo, trabajo y una audiencia esquiva en los números de Ibope, que no refleja la cantidad de gente que acude a la grabación de sus conciertos.

Ha logrado mantenerse, dice, "manejando muy bien los recursos" y siguiendo el consejo que le dio Pacheco, su ídolo de siempre: "Lo importante para tener éxito es ser original".

Siempre madrugador

Jorge Barón Ortiz, nacido en Ibagué, hijo de una tendera y un camionero, de los que habla con mucho orgullo, es original. Salvo porque ahora tiene canas y ya no es tan joven, su cara es la misma que los hoy cuarentones conocimos de niños en la televisión, en esa época en blanco y negro.

Jorge Baron, presentadorSe levanta todos los días a las 6 a.m. y regresa a casa hacia las 9 p.m. Se acostumbró a madrugar porque dormía en la primera oficina que alquiló, pues no tenía presupuesto para pagar vivienda, y entonces debía tener todo listo y limpio cuando llegaran sus empleados, "como si allí no hubiera pasado nada".

Barón ya no vive en su oficina. Ahora es dueño de un edificio de diez pisos en Chapinero (Bogotá) y cada piso tiene las paredes adornadas con fotos de su carrera y con los premios que ha recibido.

Se sigue vistiendo elegantemente (formal para presentar su noticiero, Tele País, y de blanco, para El show de las estrellas), sigue caminando erguido, habla con voz de locutor radial educada en su ciudad natal y está muy orgulloso de sí mismo, de lo que ha construido.

Y ya está en Nueva York, donde recibirá, el próximo domingo, el premio ACE (Asociación de Cronistas del Espectáculo de Nueva York) en la categoría toda una vida, un galardón latino muy importante en Estados Unidos, que ya había ganado en 1972 por el programa Embajadores de la música colombiana, que presentaba a intérpretes de bambucos y pasillos y tríos como Los Isleños, con dos guitarras y maracas.

Ese espacio, que en Colombia se hizo inicialmente en blanco y negro, en la década de los años 70, se lo pidió la cadena SIN de Estados Unidos en color, para incluirlo en su parrilla. "Y entonces hubo que comprar equipos para internacionalizarnos. Después, aparecimos en más de 40 estaciones y nos convertimos en un referente del público latino, en un sentido de unión", dice.

Barón ha sido muy competitivo. Entró a la televisión con el programa Cocine a su gusto, en 1968. "Me enfrenté a las grandes programadoras de esa época: RTI, Punch y Caracol", cuenta.

Se ufena de nunca haber tenido padrino político en las licitaciones de televisión de entonces. Dice que ganó con programas de calidad. Además de Embajadores de la música colombiana y El show de las estrellas (donde se presentaron todos los cantantes famosos que vinieron al país: Celia Cruz, Julio lglesias, Raphael y Vicente Fernández, entre muchos), tuvo La. nueva estrella de las canciones, que promovía a cantantes desconocidos antes de que en la TV triunfaran los realities de este género.

"A través de las emisoras de todo el país -dice- escogíamos a los concursantes, y los mejores competían en Bogotá, donde tres jurados (cantantes famosos y representantes de la industria musical) escogían al ganador, cuyo premio era grabar un disco de acetato."

Otros de sus programas eran El noticiero del espectáculo y 20/20, ambos magazines diarios de farándula. Y también fue el rey de las telenovelas del mediodía, "que tenían un gran rating, mucho más que lo que marcan hoy las de la franja estelar de los privados. Entre ellas, Lucerito, Hojas al viento y Señora bonita", afirma.

Contra viento y marea

Eran otros días en la televisión: dos canales (el 7 y el 9, luego llamados Uno y A), nada de cable. A finales de los años 90, llegó la televisión privada. Algunos programadores pensaron en iniirse para enfrentar a los nacientes canales RCN y Caracol, pero no se llegó a un acuerdo. TvCine, Punch, Coestrellas y Jes, entre otras, desaparecieron.

Y en el Canal Uno quedaron batallando los informativos CM& y Noticias Uno, y Jorge Barón. Este se quedó con su noticiero Tele País y con El show de las estrellas, su razón de ser, al que le dedica entre 12 y 15 horas de grabación sin parar y para el cual se motiva a sí mismo con su "entusiasmo".

"Siempre grabo en fin de semana, porque de lunes a viernes estoy con el noticiero. Ese día desayuno muy bien y luego como muchas frutas y agua", comenta.

Escoge los municipios de acuerdo con las cartas que le envían las alcaldías, en que solicitan su presencia. En un año no repite ciudad ni departamento.

"Son viajes con 250 toneladas de equipo" y unas 750 personas entre apoyo televisivo y logística Y el día que Barón llega es como fesfestivo: desfile en el carro de bomberos, la reina local lo saluda, los grupos de baile le ofrecen sus mejores números y los habitantes se vuelcan a las calles.

Es muy colombiano, muy al estilo de un hombre que trabaja, como él mismo cuenta, "desde las O horas del primero de enero hasta las 12 de la noche del 31 de diciembre".

Porque en el último día del año, Jorge Barón está ahí, en la pantalla y en directo, en La gran fiesta de los hogares colombianos, que hace con Caracol, Colpatria y la Alcaldía de Bogotá, en la torre Colpatria, para recibir el año.

Ha ido a las fronteras nacionales a llevar a artistas reconocidos. "A donde los alcaldes me dicen que no van ni los políticos a buscar votos, a donde solo se llega en avión, como Leticia, allí he reunido hasta 80.000 personas sin que se presente ningún hecho que lamentar", cuenta. Además, en escenarios que muchas veces son espacios en las carreteras, se unen todas las generaciones, pues él les lleva desde artistas que cantan reguetón hasta música popular.

Hoy, cuando llega a su casa, comparte tiempo con su hijo menor, Jorge Eduardo, de 11 años. "Le ayudo a hacer las tareas y comemos en familia", dice.

Sus tres hijos mayores, aquellos niños que salían a veces con él en El show de las estrellas, vestidos tal cual como su papá famoso (de saco y corbata), ya están bien grandes.

Jorge Luis es economista y abogado, Jorge Eliécer estudió relaciones internacionales y Jorge Andrés es director y productor de TV.

Este último está ahora en el país -los hijos de Barón vivieron en el exterior desde muy niños y venían a verlo en vacaciones-, pues se casó con una colombiana "y se encuentra mirando opciones".

Barón papá ya tiene dos nietos, hijos de su hijo mayor, y otro que viene en camino. Pero poco los puede disfrutar. "Ellos no hablan español y yo no hablo inglés", comenta, y es el único momento de la entrevista en el que no se ve feliz.

"El ejemplo y el trabajo", dice, es la herencia principal que les dejará algún día a estos niños estadounidenses. Aquí, a su lado, en el trabajo, siempre está su hermana Amparo, su escudera, que lo venera y para quien no hay nadie mejor en el mundo que "don Jorge", como lo llama. Sin decirlo, ella les deja claro a todos que es la manera lógica de referirse a é.

Tomado del periódico El Tiempo, 11 de abril de 2013 


 

La tradicional Nochebuena de los colombianos es con Jorge Barón

por SALLY PALOMINO, Redactora EL TIEMPO.COM

Desde hace más de 40 años celebra en una tarima, lejos de su familia y sin la cena tradicional.

Jorge Barón no se acuerda de cuándo fue la última vez que, a medianoche, abrazó a alguien para desearle una Feliz Navidad o para festejar un Año Nuevo. Dice que "hace mucho..." Cuenta con los dedos y llega a una suma increíble: "Fue hace como cincuenta años".

Eso hizo que el aburrimiento lo llevara a proponerles a sus jefes, en la emisora Ondas de Ibagué, que crearan un espacio para acompañar a los oyentes que no tenían planes para esa fecha y estaban tan solos como él.

La razón fue bastante simple. "Había tenido algunos inconvenientes con mi padre y estaba desprogramado, así que pensé en ocuparme trabajando. La radio se apagaba a las 7 p. m., por eso les pareció loca la idea. ¿Quién iba a escuchar radio un 24 de diciembre?", se preguntaban. Pero se aventuraron.

Comercializaron el espacio, Barón vendió un par de cuñas y se lanzaron. Lo rememora con risa, casi esa misma risa que desde hace 45 años vemos en la televisión nacional en el Show de las Estrellas.

Jorge Baron, presentadorAntes de conocerlo en persona, se pensaría que es una persona a la que es difícil de acceder. Tiene un muro de personas que manejan su agenda y que insisten en la puntualidad y en el tiempo que tendrá "don Jorge" para hablar con el medio.

Ya sentado, reviviendo lo que ha sido su vida desde cuando estaba en la radio, parece otro; el tiempo transcurre y él no mira el reloj; solo expresa lo que su memoria le dicta: una historia sobre la construcción de una fortuna y de un personaje nacional cuya popularidad compite con ventaja con la de candidatos presidenciales y estrellas de la farándula.

"Aquella vez le pusimos como nombre La Gran Fiesta de los Hogares Tolimenses". Jorge pasó toda la noche frente a una consola de sonido. Puso música, habló con oyentes, mandó saludos. Le gustó. Pidió estar el 31 también. Para esa fecha ya había más pauta y más sintonía. "Yo estaba feliz con mi 'juguete'. Era algo nuevo y diferente". Desde entonces, Jorge Barón -su nombre y el de su marca empresarial son una sola cosa para los colombianos desde hace medio siglo- pasa todas las navidades trabajando. Y no puede negar que hacerlo, aún a costa de alejarse de su familia, por una razón especial, para él es un placer, confiesa.

Tanto que recuerda cómo sintió que empezó a vivir esta época del año solo cuando estuvo frente a un micrófono, como animador de la audiencia.

"Tenía once años y animaba desde una tarima los festivales del folclor en Ibagué. No me daba pena, esa era mi alegría siendo muchachito".

Por supuesto, también comía buñuelos y natilla, como es tradición, con su familia. Pero no niega que lo que más le gustaba era estar haciendo algo que le generara dinero. "De niño -cuenta- le ayudaba a mi mamá en una tiendita que se llamaba La última lágrima, ubicada al lado del cementerio de Ibagué".

Ahí ayudaba a vender. Lo hacía acompañado por su perro Káiser (hoy tiene un pastor alemán que se llama igual). También vendía cometas y alquilaba cuentos a la salida del Teatro Tolima.

"Ganaba cinco centavos y con eso podía entrar a cine y comprarme golosinas".

Para Jorge Barón, el trabajo no ha sido otra cosa que eso: diversión. Nunca una obligación. Tal vez por eso decidió cambiar sus navidades.

No pasar más esta fecha con su familia y trabajar. Jorge Barón tiene muy claro qué significa para la cultura popular del país. Por eso cuida cada una de sus palabras. Trata de no hablar mucho de política, pero reconoce que cada vez que hay elecciones alguien se le acerca para pedirle que haga campaña, que se lance a las urnas. ?l se niega. Asegura que lo de él es servir al "pueblo", pero desde el espectáculo, el entretenimiento. Y las noticias porque también es el responsable del noticiero Telepaís.

Jorge Barón no puede disimular que se emociona cuando habla de cómo nació la transmisión de Navidad y Año Nuevo a la televisión colombiana. Lo dice con orgullo y lo recuerda como uno de sus mayores logros. "Cuando llegué a la televisión, hace más de 40 años, propuse hacerlo, pero no se podía porque la televisora se apagaba a las 8 p. m. después de eso no había más transmisión". Insistió y el entonces director de la Televisora Nacional, Carlos Delgado Pereira, aceptó con la condición de que no todo fuera en directo. Grababan a los artistas y Jorge, desde el teléfono de su casa, deseaba feliz Navidad, y el 31 hacía el conteo regresivo hasta que se acababa el año. Así empezó la Fiesta de los Hogares Colombianos, la celebración que todos los años reúne a cantantes sobre una tarima y a cerca de 30.000 personas alrededor de esta.

"Siempre me ha gustado echarme mi discurso en estas fiestas, pero nada con tono político -aclara-. Creo que es el mejor momento para inyectar optimismo, buenas ideas". ?l no extraña abrazar a alguien cuando suenan las doce campanadas. Para él, la gente que está ahí llenando plazas y dejándose animar por sus frases es la mejor compañía. Dice "¡entusiasmo!" sentado en una silla frente a una periodista como si estuviera parado en una tarima ante de millares de colombianos. Le sale natural. Y su interlocutora entiende que está ante un hombre para quien el trabajo lo es todo.

"No extraño nada, porque desde muy joven estoy en esto; vivo así las navidades, tratando de que la gente la pase bien, que se diviertan. Y no dejaría de hacerlo. Es un compromiso en torno a la tarima. Yo desde ahí veo unos cuadros maravillosos: familias con su cena, los niños, los abrazos entre todos. Algunos lloran. Es algo que impacta mucho. Cada vez uno se compromete más con esa idea, con la gente humilde que no tiene la posibilidad de vivir de otra forma estas fechas", relata este hombre que confiesa que no se esmera mucho en pensar qué ropa ponerse o qué estrenar el 24 y el 31 de diciembre. Para él, eso está claro desde hace los mismos cuarenta y algo de años que lleva transmitiendo estos festejos. "Smoking blanco", dice. Y recuerda cómo pudo cumplir el deseo de transmitir en vivo durante toda la noche.

"Cuando llegó como director de Inravisión el señor Fernando Barrero Chávez autorizó que hiciéramos el show en vivo. Eso fue en los años 80. La primera vez fue frente a Unicentro. Paralizamos toda la carrera 15. Empezamos a las 9 p. m. y terminamos a las 5:30 a. m. Era la primera vez que la televisora pasaba toda la noche prendida", cuenta Jorge Barón, quien jura que jamás se aleja de la tarima sin ver que se va la última persona del público. Confiesa también que aunque le encanta bailar se resiste a hacerlo así a su lado siempre haya una orquesta. "Mientras ellos cantan y tocan, yo reviso que todo esté bien, que la transmisión se dé como se espera". Esa casi obsesión para que todo funcione lo llevó a que hace siete años, gracias a una alianza con el Canal Caracol, las fiestas que realiza todos los 24 y 31 de diciembre tuvieran transmisión mundial.

Un asceta

Jorge Barón no solo no baila en diciembre. Tampoco come mucho. Cuenta que ni el 24 ni el 31 tiene cenas especiales. "Paso esos días con fruta y agüita. Mi alimento es espiritual". Dice que los últimos diez minutos del año es cuando más gente sintoniza su espectáculo. Usa un reloj de cuero negro que -confiesa- no sabe si está sincronizado con el de la Torre Colpatria que es el que marca la partida del año. "A esa hora siempre estoy hablando. Es la parte más emocionante. En la que más gente nos ve", cuenta.

Alci Acosta y Víctor Hugo Ayala son sus cantantes preferidos. Este último hasta hace algunos años era quien lo acompañaba en el Año Nuevo, era él quien cantaba el himno nacional después de que sonaban los doce campanazos. Ahora lo hace el artista que esté a esa hora en tarima. Conseguir quien cante en esas fechas no es fácil, pero Jorge Barón dice que la popularidad del espacio le ha ayudado a convencer a los más de mil artistas que se han parado en su tarima. Y tener a los mejores, parece ser su mejor regalo de Navidad.

"Trato de que sea siempre algo muy crossover. Estoy al tanto de lo que la juventud esté escuchando. No hay género musical vetado", aclara este hombre que ha recorrido 450.000 kilómetros con su show, al que 300 decretos lo han nombrado hijo adoptivo de más de 500 municipios del país y a quien le han dado las llaves adoptivas de 355 ciudades.

¿Cuál es el fin de año que más recuerda? "A todos les pongo la misma energía. Desde que esté frente a un micrófono es igual de emotivo", contesta. Además de lo que se ve en la televisión, Jorge Barón hace de DJ. "La transmisión empieza a las 9 p.m., pero algunas horas antes yo les pongo música, hago dinámicas, juegos. Bajo de la tarima para invitarlos a que envíen saludos a que la pasen bien".

No hay libreto. Sus espectáculos son producto de la espontaneidad. "¡Entusiasmo!", "la patadita de la buena suerte" y "agüita para mi gente", sus frases, han salido así, en medio del calor que siente rodeado de tanta gente. Todas le gustan, pero dice que "entusiasmo" es la que más repite. "Hace falta recordarlo".

Y asegura que este año siente la época navideña distinta, lo que deseó por tantos años ahora le representa una esperanza: "La paz. Ojalá podamos firmarla y después trabajar por el posconflicto", ese es el deseo de Jorge Barón para esta Navidad.

Publicación www.eltiempo.com , 24 de diciembre de 2013 

   

 

Un barón que no pierde su entusiasmo

por Daniel Vivas Barandica

Luego de la desaparición de Gloria Valencia de Castaño (2011) y Fernando González Pacheco (2014), el presentador y productor jorge Barón puede ser la más grande y vigente leyenda de la televisión colombiana,

Jorge BaronSu amplia trayectoria en la pantalla chica comenzó a finales de los años sesenta con el programa Cocine de primera con Segundo, una década después de que se produjera la primera emisión televisiva en el país, Desde ese momento, no ha parado de trabajar. Y los colombianos, no lo hemos dejado de ver.

Con la productora y programadora que lleva su nombre, jorge Barón Televisión, el toiimense se ha convertido en un hombre récord, con más de 77,000 horas de transmisión al aire. De hecho, él, en sí, es una marca de mucho peso.

Durante los años setenta, ochenta y principios de los noventa, fue el responsable de la emisión de exitosas series, telenovelas y shows musicales, la mayoría producidos por él mismo. Programas como Cocine a su gusto, Ei show de Jorge Barón y su estrella invitada, Embajadores de la música colombiana, La gran fíesta de los hogares colombianos, Ritmo cambiantey, el aún vigente, El show de las estrellas, han sido espacios de inmensa popularidad (y rating), por donde han desfilado artistas internacionales como julio Iglesias, El Puma, Celia Cruz, Soda Stereo, Raphael, Los Bukis, Cheo Feliciano, The Village People, entre otros; más todo tipo de estrellas colombianas como Shakira, Alci Acosta, La Sonora Dinamita y el fallecido Diomedes Díaz. Por supuesto, la lista es inmensa,

"Las telenovelas del medio día fueron las de mayor rating de la época", dice con orgullo. Títulos como Hojas al viento, Señora Bonita, Lucerito y Corín Tellado impusieron un nuevo formato dentro de esta franja nacional, tan poco valorada en la actualidad.

Aunque hoy tiene 65 años -y el mismo corte de pelo de hace décadas, pero, eso sí, completamente plateado por las canas- y aunque cada vez habla más y más pausado, jorge Barón dice seguir con la misma energía y entusiasmo de décadas atrás.

Diariamente, a menos que esté grabando en un municipio del país, asiste a las oficinas de su productora en 1a calle 51 con carrera Séptima en Bogotá, desde donde realiza y dirige el noticiero Telepaís y organiza todos los detalles para El show de las estrellas, el programa por el que le han entregado más de 355 llaves de diferentes ciudades y por el que sus seguidores lo han tratado de convencer de que se lance a la política. "Me han pedido que sea hasta presidente de este país", dice entre risas,

Y aunque hay cierto sector de la sociedad colombiana que 1o critica por chabacano (toda la vida le han señalado sus vestidos de gala) y populista (por ser importante manipulador de las masas), él prefiere no hacer caso a lo que dice la gente, para seguir así -hasta que tenga salud- con su labor de llevar su show musical a los lugares más remotos del país.

Tomado de la Revista Bocas, Edicion No. 28,marzo de 2014