Natalia Giraldo

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Personaje

 


Natalia Giraldo

Actriz

   
 

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Actriz - filmografía

  1. El doctor Mata (2011)
  2. El corazón del océano (España)
  3. Ojo por ojo
  4. El vuelo de la cometa (2004)
  5. "Mujer en el espejo, La" (1997) TV Series .... Gladys de Chicamocha
  6. "El último beso" (1993-95) ... Amparo *
  7. "La pantera" (1992) *
  8. "La mujer doble" (1992) *
  9. "Mientras llueve" (1991) *
  10. "Ana de negro" (1991)
  11. Los pecados de Inés de Hinojosa (1988). *
  12. El refugio (1985). *
  13. Pero sigo siendo el rey (1984)
  14. La estrella de las Baum (1984). *
  15.  Policarpa Salavarrieta (1982).*
  16. La abuela *
  17. "La duda" (1982) *
  18.  Bolívar (1980).
  19.  Kundry (1979).*
  20. Juanita (1979) Protagonista,
  21. Rosalba,
  22. Policarpa Salavarrieta,
  23. Corazones de fuego
  24. Las estrellas de las Baum (obra de teatro)
  25. Yerma (obra de teatro)

 

 
 
Información cortesía The Internet Movie Database. Con permiso
* Información gentilmente suministrada por el periodista Fernando Sarmiento, 2004, 2005, de Barranquilla
 
 
 


Historia de una resucitada

por Víctor Manuel García

Esa tarde soleada de 1989, Natalia Giraldo quedó fría y estupefacta frente a su ex marido, Álvaro Ruiz (q.e.p.d.), y su pequeña hija, Natalia María, entonces de 7 años. Le era imposible dar crédito a lo que escuchaba: "Me voy con mi papá", dijo la pequeña con inocencia. Natalia, entonces, sintió morir en vida.

Cayó por un abismo sin fondo y nadie parecía acudir a rescatarla.  No solo había asistido al final de su matrimonio con el hoy desaparecido actor, sino que además debía vivir sin la presencia de su hija y, de paso, soportar que los directores de telenovelas la olvidaran porque sí, igual que se deshoja y se bota `la quinta hoja del trébol, precisamente el título de la última teleserie en la que actuó. 

Ella, la propia Natalia Giraldo, que había estelarizado infinidad de tele novelas, entre ellas Juanita, Rosalba, Policarpa Salavarrieta, Corazones de fuego, Pero sigo siendo el rey y Las estrellas de las Baum, ya no era nadie. "Se me marchitó el espíritu. Viví sola, sin percatarme de que existía. No me volvieron a dar trabajo como actriz... Perdí importancia para la vida misma. Lo tuve todo y de repente me encontré con las manos vacías", recuerda, y aún se le nublan esos ojos maravillosamente verdes, intensos, que embrujaron a millones de televidentes con uno y otro personaje que representó incluso en obras de teatro como la Zapatera prodigiosa y Yerma

Entonces, viajó a Nueva York para aislarse en la ciudad más individua lista del mundo, en aquella capital atiborrada de gente, pero tan vaciada de espíritu. "Me dejé llevar. Ya nada tenía sentido en mi vida, me convertí en una especie de autómata en medio del maremágnum de una metrópoli fría". No obstante, con el transcurrir del tiempo se apoyó en una férrea creencia: "Me dejé acompañar de Dios, y la Biblia se convirtió en el manual de mi vida". 

A MANOS LLENAS 

Un buen día de 1998, decidió regresar a Bogotá. No esperaba nada, no pensaba nada. "Dejé todo en manos de Dios". Tampoco vislumbraba un milagro. Pero sucedió. Conoció al odontólogo David Monroy y sin darse cuenta, se enamoró perdidamente de él. "Nunca, en esos 12 años de soledad, me planteé la posibilidad de rehacer mi vida. Pero cuando
vi a David, fue diferente. Mi corazón pareció aflorar de nuevo. La vida comenzó a cambiarme ese color gris que me había acompañado durante tantos años". 

Duraron tres años como novios y en el 2001 se casaron en una iglesia cristiana. "Siempre me había negado al amor desde que me separé de Álvaro, pero de un momento a otro llegó David a mi vida y todo cambió". Para entonces, ya veía esporádicamente a su hija, quien se había convertido en toda una mujer. 

A los pocos meses, murió Álvaro Ruiz, y entonces Natalia María tomó la determinación de irse a vivir por primera vez en su vida con su madre. "Fue empezar a recuperar la re lación madre e hija. La recibí con los brazos abiertos y desde que volvió a mi vida, me he dedicado a amarla".

CUESTIÓN DE FE 

En su nuevo hogar, formado por Natalia, David y el hijo de él, Juan David, de 11 años, Natalia María se ha sentido como en casa. Ese año culminó su bachillerato y después decidió viajar a Montpellier (Francia) para estudiar actuación. No obstante, un año después regresó a Bogotá porque ya le hacía falta su madre. Actualmente, cursa arte dramático en la Academia Charlot y tiene muy claro que su presente la hace inmensamente feliz.

Esa hija que perdió durante 12 años y ese amor al que se había negado a vivir de nuevo en ese mismo periodo de tiempo los recuperó tan súbitamente como los perdió en su momento.

Y hace unos meses, la llamaron del Canal Caracol con el fin de que hiciera una audición para el personaje de Bertha, una mujer alcohólica, en El vuelo de la cometa. Al cumplir 25 años de vida artística, Natalia Giraldo regresó no solo a la vida, si no a la pantalla que también le había sido esquiva. 

"Hoy en día (llora emocionada contándolo) vivo a plenitud. Tengo un hombre maravilloso que me ama y al que amo, una hija con la que es tamos recuperándonos, y tengo al hijo de David, que también hace parte de nuestra felicidad y deseo de crecimiento mutuo".

Natalia Giraldo quiere borrar de un tajo de su memoria aquella tarde de 1989 cuando quedó fría, estupefacta y con las manos vacías. "Hoy disfruto la resurrección de mi vida, de mi profesión", expresa como una iluminada. "Yo perseveré en la fe, en el amor y en la esperanza, a pesar de todos los tragos amargos que me brindó la vida. Hoy soy una mujer revitalizada, con un corazón nuevo y felizmente agradecida con las oportunidades". Sin duda, Natalia renació. 

Tomado de la Revista TV y Novelas, No. 401, 6 de julio de 2004


 
   

Natalia Giraldo: Lejos del dolor

por Carlos hugo Jiménez

Si bien ha disfrutado las mieles die la fama, también ha tenido que mitigar la amargura del desamor, la ausencia de su hija y la pérdida del trabajo Esta es su historia.

Los enormes ojos verdes de Natalia Giraldo parecen saltar de emoción, al tiempo corre hacia Vicky Hernández, cuando la ve aparecer frente a ella.  Las dos artistas se funden en un abrazo, pues hace años no se veían y hoy día, por ‘razones sin razón realidades artísticas muy distintas

Mientras Vicky, que recrea a Gracia en La traicionera, está por encima del bien y del mal y se da el lujo de seleccionar sus personajes, Natalia debe presentarse como cualquier artista que comienza audiciones, pese a cargar en sus espaldas 35 años de carrera artística, donde figuran destacados trabajos como Policarpa Salavarrieta (Revivamos nuestra historia), Flor de Azalea y María la bandida en Pero sigo siendo el rey (exitosa novela basada en canciones mexicanas).

Pero con la serenidad y la riqueza espiritual adquirida desde que decidió formar parte de la iglesia cristiana, comenta que si bien es difícil para una actriz de su trayectoria someterse a estas pruebas, lo hace con gusto. "Es complicado para los que éramos consentidos por los directores. Ellos sabían de nuestras capacidades y simplemente decían: ‘La quiero o lo quiero para este papel’, te daban los libretos... ¡y a grabar se dijo!", apunta la artista, que de todas maneras considera que "hacer casting es un reto a la memoria y a la oportunidad de reinventarse".

Es inevitable nombrar a Roberto Reyes, el director de Padres e hijos, quien se convirtió en su guía en 1982 cuando, a los 19 años, protagonizó la muy exitosa telenovela Juanita (de la programadora Punch), la historia de una hermosa pordiosera que vivía en el inquilinato La Pajarera, localizado en la antigua calle de El Cartucho, en Bogotá.

Los contemporáneos de Natalia evocarán la canción No quiero ser esclavo de tu amor, interpretada por Andrés Toledo, y que en su momento se convirtió en un hit nacional.

Épocas difíciles

La bogotana suspira, al recordar que hace muchos años, no obstante haber participado en numerosas telenovelas y dramatizados, optó por irse del país porque no la llamaban para ninguna producción. Para colmo de males -en 1992-, su matrimonio con el desaparecido actor Alvaro Ruiz, el mismo que la presentó con Reyes y la ayudó a escalar la fama actoral, terminó. Como si fuera poco, Natalia María, la hija de ambos, decidió estar con su padre. Para entonces, Natalia creyó que había caído en un abismo del cual nunca escaparía.

Viajó a Nueva York en busca de alternativas. Estudió inglés, y para sobrevivir se empleó como operadora de cabinas telefónicas. Así estuvo un largo tiempo, hasta que esa popularidad adquirida en Colombia la sacó a flote. Obtuvo un contrato en el canal 66 de RCN, en Queens, donde se desempeñó en el programa Noches de gala, un show dirigido al público hispano y colombiano residente en La Gran Manzana. También incursionó en la radio, leyendo las noticias de la mañana en Todelar.

Días en París

En 2004, la telenovela El vuelo de la cometa le brindó la oportunidad de poner de nuevo su talento en escena. A partir de ahí ha participado en numerosas producciones con interpretaciones que ella misma sabe no son las de mayor protagonismo. Sin embargo, las asume con entusiasmo. De hecho, al instante de realizar esta entrevista, Natalia salía satisfecha de la audición que presentó para El doctor Mata, la historia de un tinterillo asesino de finales de la década de los cuarenta. La dirigirá Sergio Cabrera para el Canal RCN.

De su hija Natalia dice que vive en París. "Luego de la muerte de Alvaro (en mayo de 2001), ‘Nata’ se graduó como periodista en la Universidad del Rosario y luego viajó para vincularse a La Sorbona, con el objetivo de hacer un master. Además, en Montpellier estudió actuación y obtuvo el título en artes del espectáculo", cuenta la orgullosa mamá.

Tomado de la Revista 15 Minutos, No.37, febrero de 2012 


36 años de carrera artística

De niña, no tuvo muchas posibilidades económicas. Lo que sí tuvo la actriz, que este año completa 36 años de carrera artística, fue mucho contacto con el arte. Su madre cultivó en ella el amor por el canto y, en épocas de mucho talento y poco dinero, en la década de los 70, Natalia y sus hermanos cantaron en las frías calles bogotanas. Un día, frente a las instalaciones de El Tiempo, un periodista los vio y decidió impulsarlos.  Ahí, empezó en forma su carrera artística. “Nos becaron para estudiar música y ballet, y tuvimos contratos con la Alcaldía”. La vida de esta actriz, nacida un 20 de enero, cambiaría para siempre cuando Alvaro Ruiz la oyó en un club de la ciudad y decidió apoyarla. “Me invitó a cantar en Musical RCN, programa que dirigía y presentaba.

De ahí en adelante, Natalia estaría en el radar de los directores de televisión de la época, que pronto se darían cuenta de su gran potencial. El primero fue Bernardo Romero Pereiro, quien la llamó para actuar en Huerfanitas y mujercitas. “Allí, conocí a las que eran las grandes estrellas de la televisión de ese momento: María Angélica y Helena Mallarino, María Cecilia Botero, Judy Henríquez, Carmen de Lugo. Era como un sueño hecho realidad”. Jaime Botero tampoco sería ajeno a su talento, y la incluyó en sus obras de teatro. No pasó mucho tiempo hasta que, en 1979, se convirtiera en la estrella más fulgurante de la pantalla chica. “Roberto Reyes, un director muy reconocido, vino a Estudios Gravi, me invitó a una toma y me dijo que estaba peleando mi primer protagónico, pero yo ni sabía qué era eso. Después de explicarme, me dijo que él quería que fuera yo, pero también estaban opcionadas Amparo Grisales y María Eugenia Dávila. Al escuchar esto, dije: ¡Qué voy a quedar!Contra todo pronóstico, Natalia obtuvo el estelar de la novela que, inicialmente, se llamó La pajarera, pero que terminó llevando el nombre de Juanita, gracias al carisma de su actriz principal. Era la historia de una jovencita que vivía en la calle y que termina en una historia de amor con un hombre rico. Las similitudes de Natalia con su personaje eran muchas, y esto aumentó el impacto de la novela.

Natalia GiraldoAl tiempo que su vida artística comenzó a dispararse, también fue evolucionando su historia con Alvaro Ruiz, quien, para la época, era uno de los hombres más populares de la televisión: era el famoso Hombre Feliz. Natalia hoy reconoce que las cosas fueron pasando, y ella casi ni entendía lo que ocurría. Lo cierto es que, con el tiempo, se enamoraron, se casaron y tuvieron a su hija, Natalia María.

Hablando claro

Rosalba en los cafetales, San Pedro Claver, Policarpa Salavarrieta, Pero sigo siendo el rey, Teatro Popular Caracol, La hija de Rapachini, El refugio, Corazones de fuego y Cundry fueron algunas de las novelas y series que protagonizó y la catapultaron. Parecía que la carrera no descendería en ningún momento.

La decisión de separarse de su esposo daría un giro inesperado para la actriz. “No fue algo que decidí de la noche a la mañana, pero que cambió todo el panorama. Esa separación me costó, porque no volvieron a llamarme”. Natalia recuerda que, algunos periodistas, prácticamente la destrozaron, y no fue bien vista su determinación. Su hija permaneció con su padre, y la relación con ella tampoco era la ideal. Al ser ignorada como actriz, Natalia decidió irse a los Estados
Unidos, donde corrió con suerte de presentar un programa de talento en un canal de Nueva York que tenía RCN por la época. En sus planes estaba no volver. Regresó por dos razones: Jaime Arturo Gómez la invitó a hacer teatro y tenía que organizar algunos de sus documentos. La estada en Colombia no sería superior al mes, pero terminó quedándose del todo. “Recuperé el amor de mi hija y empecé a hacer teatro”. No quería volver a la televisión porque, de alguna manera, le temía a la prensa. Natalia, que profesa el cristianismo desde hace 20 años, dice que Dios se encargó de organizar las cosas, para restaurarlo todo en su vida.
Poco a poco, la actriz fue recuperando el terreno perdido, laboralmente hablando, aunque recuerda que, cuando volvió, en la novela Te voy a enseñar a querer, de RTI, sintió que todo era distinto y fue como empezar de nuevo. El vuelo de la cometa, Doña Bella, Niche, la orquesta y Doctor Matta son algunos de los personajes más recientes que esta artista ha tenido en pantalla, y está segura de que le faltan muchos. “Mi gran expectativa es que me den trabajo. He tenido una carrera bonita. No me puedo quejar, pero también creo que hay personajes que no se me han permitido, porque ni siquiera me llaman”.

Tomado de la Revista VEA, No. 084julio de 2015