Guillermo Vives

Santa Marta, Magdalena

Actores

Personaje

 


Guillermo Vives

actor

   
 

 

   
 
 

Actor - filmografía

  1. "Lorena" (2005) TV Series (as Guillo Vives) .... Rodolfo Ferrero
  2. "Auténtico Rodrigo Leal, El" (2003) TV Series .... Alejandro Vergara
  3. "Café con aroma de mujer" (1994) TV Series .... Bernardo Vallejo Sáenz
    ... aka Café (Colombia)
  4. "La otra raya del tigre" (1993) ..... el Padre Alameda
  5. "La mujer doble" (1992) *
  6. Música maestro (1990) *
  7. Dejémonos de vainas
  8. "Sombra de tu sombra" (1991) ... Luciano
  9. Participación en Música maestro
  10. "Las Ibañez" (1989) - Primera aparición *

Personal - filmografía

  1. "Granja Tolima, La" (2004) TV Series .... personal

 

 
 
Información parcial cortesía The Internet Movie Database. Con permiso 
* Información gentilmente suministrada por el periodista Fernando Sarmiento, de Barranquilla, 2004


 

 
 

Nació en Santa Marta el 14 de enero de 1963, llegó a Bogotá a los 9 años y fue un niño travieso. Estudió publicidad y una vez que terminó le dio rueda suelta a su espíritu aventure ro, yéndose a recorrer el mundo, y regresó de Grecia para el matrimonio de Carlos con Margarita Rosa De Francisco. Le fascinan el mar, los deportes náuticos, los perros, la buena comida y dormir, y prefiere las mujeres seguras e independientes.

En el matrimonio de Carlos alguien le ofreció concursar en Adán y Eva, lo que le sirvió para que le ofrecieran un pequeño papel en Las Ibáñez, serie en la que descubrió su pasión por la actuación.

Estudió con Rubén Di Pietro, perteneció al grupo de teatro El Patio, actuó en Dejémonos de vainas y Mi barrio, fue el personaje de Paseo en Música maestro, y por ese rol lo nominaron al Premio Simón Bolívar de Televisión y al Premio India Catalina. En la telenovela Sombra de tu sombra mostró sus dotes de cantante.

Ha logrado algo muy significativo: ser una figura de la pantalla chica reconocida por mérito propio, y no solamente por ser el hermano menor de Carlos, el ídolo grande que tiene el país.


 


Dueño de sus propias alas

por Víctor Manuel García

Decidió dejar de actuar por un largo tiempo. En vez de eso, prefirió dedicarse a sus negocios, a viajar, a darse un tiempo `sabático, sin descuidar la música. Quería sentirse como más le gusta: libre, sin ningún tipo de ataduras ni cercos. 

Entonces, Guillermo Vives acabó de grabar Café, con aroma de mujer, donde representó a Bernardo, y partió. "Guillo", como lo conocen todos sus cercanos y lejanos, se fue para Nueva York porque quería estudiar música, culinaria y recorrer como un errante todo Estados Unidos. 

Después, viajó a Europa para visitar a unos amigos. Dos años estuvo en ese continente de aquí para allá, conociendo la mítica Grecia, el en soñador sur de Italia; dos años exactos viviendo ese París tan escenográficamente bello, la fría Londres, la romántica Viena, la esquizofrénica Amsterdam. Veinticuatro meses, suficientes para untarse de mundo y descansar. 

"Era un momento que necesitaba para dedicarme a mi propia vida, a disfrutar, a sentirme con alas para volar libremente". Este costeño oriundo de Santa Marta, modelo 63, cuenta orgulloso que nació con Vietnam, Kennedy Martin Luther King y toda esa agitada atmósfera de los años 60. 

COMO NUEVO 

Cuando volvió a Bogotá, en 1999, se concentró en su restaurante Gayra Café. Él, en persona, se dedicó a atender a sus clientes. Optó por crear recetas culinarias (por ejemplo `El piñón, una lasaña con plátano) y dejar pasar los días en medio de los olores gastronómicos y la charla informal con los comensales de turno.
Igualmente, acarició de nuevo la música con su banda Zona de Tambora. Con sus amigos, empezó a interpretar folclor, muchísimo folclor, y bolero, mucho bolero. `Guillo es la voz cantante. Temas como Enguayabó, Aguacero de mayo y La empalizá los incluyó en un disco que grabó y tituló Zona de tambora, aún sin salir al mercado. 

Con su banda, Vives ya perdió la cuenta del número de ciudades que ha visitado para dar conciertos. "La música es parte natural de mi vida", explica.
Y se dedicó a hacer ejercicio. A subir a Patios en bicicleta, por la vía a La Calera, tres veces a la semana. A nadar, a esquiar, a bucear y obvio, a dormir hasta tarde porque le encanta y lo hace inmensamente feliz.

DE VUELTA 

`Guillo actuó en El precio del silencio en 2002, y un año después en El auténtico Rodrigo Leal. Fueron dos personajes cortos que no lo sacaron de esa vida por la que había optado. Hasta le quedó tiempo para dedicarse a la jardinería, otro de sus pasatiempos. No era raro, entonces, verlo cultivando orquídeas o sembrando árboles, como el Yarumo plateado. 

En 2004, una llamada de Juan Estaban Sampedro, del Canal Caracol, lo hizo parar de la silla: le propuso que participara en el reality La granja. Dijo `sí sin pensarlo ni un segundo. "Me gusta el campo, y ese reality estaba pintado para mí. De manera que me lo tomé como otras vacaciones. La pasé delicioso: rico ordeñar, convivir con otras personas, con animales, con el olor a campo..." Ocupó el cuarto puesto y dice que repetiría sin problema. 

Si bien antes de irse al reality show ya tenía una propuesta para actuar en una nueva telenovela, fue al regreso cuando los productores de Lorena, de RCN, lo contactaron para que hiciera el personaje de Rodolfo Ferrero, el contador de la compañía de la familia, casada por conveniencia con la amante de su hermano.
"Rodolfo en realidad termina enamorado de una prostituta y no de su mujer", cuenta, y aclara que jamás se retiró de la actuación: "Nunca me he ido del medio. Lo que sucede es que hago las cosas que me gustan y me hacen absolutamente feliz. Cuando me provoca actuar, simple mente actúo". 

Asegura que ha sido difícil volver a ser empleado, no contar del todo con su tiempo. "Trabajar bajo un contrato es como firmar un acta de matrimonio. Al emplearme, siento que cedo parte de mi libertad y estoy condicionado. Aun así, esta vez acepté actuar porque me gustó el proyecto y, claro, me gusta la actuación. Lo que pasa es que soy dueño de mi propia vida, de mi libertad, y cuando uno hace este tipo de con cesiones, no es tan fácil". 

Hoy Vives se mueve entre la actuación, la música, la cocina, su restaurante, la jardinería y los de portes. Acaba de cantar en Santa Marta y en Villavicencio, y cada noche aparece como el enigmático `Rodolfo. "Mis expectativas son que el personaje guste y desempeñar un buen papel. Obvio, quiero seguir actuando".
En su restaurante, aspira a abrir un espacio para su grupo y otros que se le midan a subir a la tarima. Y una vez finalice las grabaciones de Lorena, volverá a ponerse sus alas para volar raudo a las islas Galápagos (Ecuador), su próximo destino de descanso. "Es que yo soy un amante de la libertad. Eso es inevitable en mí". 

Tomado de la Revista TV y Novelas No 436, 1 de agosto de 2005