Doy todo frente a la cámara
Empecé a ser modelo porque no
sabía qué hacer con mi vida, estaba muy perdida. A los 17 años me `encontró
en Medellín el dueño de Karin Models, la agencia francesa, y me contrató
para trabajar en París. Ahora siempre ando de viaje y en hoteles de todo el
mundo. Para mí la novedad es estar en mi casa de Miami. Mi vida se basa en
Nueva York y se mueve alrededor de los contratos que tengo. Soy la imagen
del perfume Happy, de Clinique, hago campañas para Gap,
LOréal, Oil of Olay Barneys, Mademoiselle, para el
diseñador puertorriqueño Edmundo Castillo y para Garnier -un trabajo
que hacía solo para Estados Unidos pero que ahora se extiende hasta Europa-.
También hago fotos de catálogo para Macys o Free People, y
posó para editoriales de revistas como Harpers Bazaar, Vogue, Marie
Claire o Cosmopolitan.
Aunque estoy segura de que en mi vida siempre he tenido
mucha fortuna, para llegar a ser lo que soy
también he trabajado muy duro. Es indudable que mis inicios no fueron en una
portada de Vogue, todo fue poco a poco. Seguramente a algunas modelos
el éxito les llega de una manera más lenta, pero mi carrera siempre ha ido
en ascenso. Miami fue el primer lugar fuera de Colombia en el que conseguí
un contrato. Fueron tiempos de aprendizaje.
Cinco años después, en el 2002, viajé a Europa. París y
Milán se convirtieron en un reto personal, tuve que hacer muchos castings,
necesitaba que me conocieran... y supieron de mí. Logré portadas de
revistas como Marie Claire y Elle.
Aun así, Nueva York era mi lugar. Allí recibía
llamadas directamente, sin tener que competir por una campaña con otras 20 ó
30 modelos. En ese momento fue útil el consejo de la gente de mi agencia
Next Models. iEn la Gran Manzana estaban las mejores oportunidades de
trabajo! Y así ocurrió.
El punto máximo de mi carrera, en
el que me di cuenta de que mi futuro en el modelaje iba por buen camino, se
dio hace cuatro años, cuando firmé contrato con LOréal.
Fue el más importante, el que me abrió las puertas para acceder a los de más
contratos.
Sé cuándo he logrado encantar a los clientes. Para
LOréal me llamaron y me dijeron: `Jenny, debes ir
al casting, ponte jeans y camiseta. Sonó alguna música,
bailé, me reí, y finalmente me dijeron que era una de las opcionadas. Luego
lo confirmaron. Hacer
parte de una buena agencia de modelos es un gran respaldo. Next es de primer
nivel en el mundo y tiene modelos muy importantes como Ana Beatriz Barros,
Juliana Martins, Malgosia Bela, Verónica Varekova, Daniela Pestova, Inés
Sastre, Elsa Benítez... son tantas.
Para llegar a este punto se debe
cultivar el propio ser. A medida que pasa el
tiempo y se crece, llega la madurez. Pero si, aparte, el éxito también ronda
la vida esto da seguridad. Si me va así de bien debe ser que algo debo estar
haciendo bien y a la gente le gusta. Por eso, a pesar de admirar a muchas
top models, no me interesa ser como nadie, soy
lo que me sale de adentro.
Soy una
mujer emprendedora,
trabajadora, soñadora, a la que le cuesta mucho hablar de sí misma. Cuando
me veo en una fotografía siento que reflejo alegría, es como me gusta
verme a mí misma: una mujer contenta y muy cómoda dentro de su propia
piel. Realmente no pienso que tenga algo muy bello
específicamente, soy un poco de todo, soy conjunto. Me gustan mis cejas.
Pero mi arma de seducción está en mi seguridad.
Soy natural y me siento cómoda conmigo misma.
Estoy viviendo una
etapa de mi vida
totalmente plena. Me gusta lo que hago, disfruto
de mi trabajo; tengo familia, un muy buen matrimonio hace cuatro años (con
el ex modelo argentino, y ahora productor de forros para armas, Luis
Kellemen); me gusta ver correr a Manuc, mi golden retriever de tres
años.
Si hay algo difícil es tener que viajar, el tiempo que debo
permanecer en los aeropuertos, los vuelos retrasados. Pero no me quejo,
siempre cargo libros, revistas y música. Hace dos semanas estoy aprendiendo
a hacer nudos chinos y me entretiene, pero también aprovecho para organizar
papeles y recibos.
Tomo el modelaje como una carrera y un negocio. Trabajo hace
más de cinco años en Estados Unidos y
en ese tiempo también he sido testigo de la evolución
de la moda colombiana. Existe mucha gente nueva, además de talentosa. Me
encanta María Adelaida Penagos, pero también me dejo tentar por Silvia
Tcherassi, Olga Piedrahíta o Beatriz Camacho, y
vibro con la marca que represento (Onda de Mar).
A pesar de trabajar la mayor parte del tiempo en el
exterior, en el único lugar donde hago desfiles y pasarelas es en Colombia.
La mayor parte del año me dedico a posar para fotógrafos. La semana pasada
estuve en Nueva York, Seattle y San Francisco. Vine a Colombiamoda porque me
hace falta estar en la pasarela y disfrutar de mi país.
El poco tiempo libre se lo dedico
a un negocio de joyas y accesorios que tengo con Irma, mi hermana menor, y
en la que trabajamos con artesanos de Santa Fe de Antioquia. Momposina
Rocks es la marca con la que hicimos una minicolección lapis lázuli, dijes
en forma de estrellas de mar, cangrejos y pulpos. También pulseras, aretes y
collares de corales, plata, oro. Esto nació en los
preparativos de mi boda. Quería usar unos aretes que siempre rondaron mi
mente, pero no los encontré en ninguna joyería. Fueron los primeros que
diseñé (tiene la foto en su palm) en filigrana en oro.
Hace dos años les vendemos a tiendas en Miami, Nueva York,
República Dominicana y España. Soy feliz. Vivo responsablemente el presente
para tener un buen futuro, y no me detengo a
pensar hasta qué edad voy a trabajar... Creo que modelaré hasta que esté
vieja. En la vida cada cual escoge el
camino que quiere seguir y yo ya encontré el mío".
Tomado de la Revista
Cromos No.4662, 16 de julio de 2007