Jenny Lozano

Modelos

Personaje

Ver sección completa  Ver sección completa

Jenny López

modelo

 

 

     Vea otras imágenes de Jenny López  en ColArte

   
 


Una colombiana de portada

por Carolina Abad

No es su seudónimo, ni mucho menos fan de J.Lo. No quiere imitarla y le causa risa cuando la comparan con ella Pero, por cosas del destino tiene nombre de estrella, rasgos latinos, un cuerpo despampanante y poco a poco se consolida como la modelo colombiana de fotografia más importante en el exterior. Para completar, ahora estudia una interesante propuesta para actuar en una película de la productora Altavista

A sus 23 años, Jenny López dice con certeza que ya conoce casi todo el mundo. Ha estado en los lugares más exóticos y si hoy duerme en su apartamento en Nueva York, mañana puede estar en un avión rumbo a Sudáfrica

En 1997, cuando apenas tenía 17 años y comenzaba sus estudios universitarios en la Bolivariana, llegó a Medellín el dueño de la importante agencia francesa Karin Models, que abría sus puertas en Miami. Entre más de 1.500 niñas, Jenny fue la elegida para trabajar con ellos. "Nunca imaginé que iba a poder vivir del modelaje.  En ese momento era una experiencia más en mi vida", cuenta hoy, siete años después.

Instalada ya en la Ciudad Sol conoció a Luis Kellemen, un argentino que en ese entonces también era modelo y que la llevó a trabajar a la agencia a la que él pertenecía, Next, una de las más reconocidas en el mundo. A finales de ese año ya tenía importantes contratos para la temporada y estaba ennoviada con Kellemen, con quien contraerá matrimonio el próximo mes de noviembre en Cartagena

Su primer viaje fue a Milán, donde modeló para importantes revistas como Elle y Marie Claire, y después estuvo en Londres, París y Holanda En 2002 se trasladó a Nueva York siguiendo los consejos de su agencia "Allí hay mejores oportunidades de trabajo. Al principio casi me muero, estaba muy sola y me sen tía como una hormiga entre tantos edificios y tanto cemento. Afortunadamente aguanté."

Así es. Afortunadamente se quedó en Nueva York porque fue allí donde trabajó por primera vez con la reconocida fotógrafa Roxanne Loui, quien la escogió como su modelo para las campañas más interesantes en las que ha participado durante su corta carrera: Clinique, Loreal, Oil of Olay, Gap, Barneys, Mademoiselle, Edmundo Castillo y los 40 años de Cosmopolitan son sólo algunas. En el último tiempo Jenny ha pasado más de la mitad de su tiempo fuera de casa Además de Europa, ha conocido lugares como Japón, Sudáfrica, Cuba, Bali, Argentina, Brasil, Paraguay y Seychelles. "Ese es el lugar más hermoso. Es taba tan feliz, que hasta me picó una araña y no me importó".

Está a dos meses de casarse pero después del matrimonio piensa quedarse en Nueva York y aprovechar que su agencia la tiene como una de sus consentidas y su mánager sabe cómo lograr con ella buenos contratos.

Jenny se codea hoy con las modelos más famosas y solicitadas como son Petra Venkova, Molly Sims, Inés Sastre y Daniela Pestova.  Gana más de 500 mil dólares al año y ahorra para el futuro. Por si fuera poco, el cuento de hadas no llega todavía a su fin. Es más, parece estar a mitad de camino. Ahora su prioridad es definir si acepta una tentadora propuesta para comenzar en febrero el rodaje de una película en la que interpretaría a una espía de Al Qaeda.  De ser así, J .Lo tendría suficientes motivos para empezar a preocuparse.

Tomado del periódico El Espectador, 5 de septiembre de 2004

horizontal rule


Doy todo frente a la cámara

Empecé a ser modelo porque no sabía qué hacer con mi vida, estaba muy perdida. A los 17 años me `encontró en Medellín el dueño de Karin Models, la agencia francesa, y me contrató para trabajar en París. Ahora siempre ando de viaje y en hoteles de todo el mundo. Para mí la novedad es estar en mi casa de Miami. Mi vida se basa en Nueva York y se mueve alrededor de los contratos que tengo. Soy la imagen del perfume Happy, de Clinique, hago campañas para Gap, LOréal, Oil of Olay Barneys, Mademoiselle, para el diseñador puertorriqueño Edmundo Castillo y para Garnier -un trabajo que hacía solo para Estados Unidos pero que ahora se extiende hasta Europa-. También hago fotos de catálogo para Macys o Free People, y posó para editoriales de revistas como Harpers Bazaar, Vogue, Marie Claire o Cosmopolitan.

Aunque estoy segura de que en mi vida siempre he tenido mucha fortuna, para llegar a ser lo que soy también he trabajado muy duro. Es indudable que mis inicios no fueron en una portada de Vogue, todo fue poco a poco. Seguramente a algunas modelos el éxito les llega de una manera más lenta, pero mi carrera siempre ha ido en ascenso. Miami fue el primer lugar fuera de Colombia en el que conseguí un contrato. Fueron tiempos de aprendizaje.

Cinco años después, en el 2002, viajé a Europa. París y Milán se convirtieron en un reto personal, tuve que hacer muchos castings, necesitaba que me conocieran... y supieron de mí. Logré portadas de revistas como Marie Claire y Elle. Aun así, Nueva York era mi lugar. Allí recibía llamadas directamente, sin tener que competir por una campaña con otras 20 ó 30 modelos. En ese momento fue útil el consejo de la gente de mi agencia Next Models. iEn la Gran Manzana estaban las mejores oportunidades de trabajo! Y así ocurrió.

El punto máximo de mi carrera, en el que me di cuenta de que mi futuro en el modelaje iba por buen camino, se dio hace cuatro años, cuando firmé contrato con LOréal. Fue el más importante, el que me abrió las puertas para acceder a los de más contratos.

Sé cuándo he logrado encantar a los clientes. Para LOréal me llamaron y me dijeron: `Jenny, debes ir al casting, ponte jeans y camiseta. Sonó alguna música, bailé, me reí, y finalmente me dijeron que era una de las opcionadas. Luego lo confirmaron. Hacer parte de una buena agencia de modelos es un gran respaldo. Next es de primer nivel en el mundo y tiene modelos muy importantes como Ana Beatriz Barros, Juliana Martins, Malgosia Bela, Verónica Varekova, Daniela Pestova, Inés Sastre, Elsa Benítez... son tantas.

Para llegar a este punto se debe cultivar el propio ser. A medida que pasa el tiempo y se crece, llega la madurez. Pero si, aparte, el éxito también ronda la vida esto da seguridad. Si me va así de bien debe ser que algo debo estar haciendo bien y a la gente le gusta. Por eso, a pesar de admirar a muchas top models, no me interesa ser como nadie, soy lo que me sale de adentro.

Soy una mujer emprendedora, trabajadora, soñadora, a la que le cuesta mucho hablar de sí misma. Cuando me veo en una fotografía siento que reflejo alegría, es como me gusta verme a mí misma: una mujer contenta y muy cómoda dentro de su propia piel. Realmente no pienso que tenga algo muy bello específicamente, soy un poco de todo, soy conjunto. Me gustan mis cejas. Pero mi arma de seducción está en mi seguridad. Soy natural y me siento cómoda conmigo misma.

Estoy viviendo una etapa de mi vida totalmente plena. Me gusta lo que hago, disfruto de mi trabajo; tengo familia, un muy buen matrimonio hace cuatro años (con el ex modelo argentino, y ahora productor de forros para armas, Luis Kellemen); me gusta ver correr a Manuc, mi golden retriever de tres años.

Si hay algo difícil es tener que viajar, el tiempo que debo permanecer en los aeropuertos, los vuelos retrasados. Pero no me quejo, siempre cargo libros, revistas y música. Hace dos semanas estoy aprendiendo a hacer nudos chinos y me entretiene, pero también aprovecho para organizar papeles y recibos.

Tomo el modelaje como una carrera y un negocio. Trabajo hace más de cinco años en Estados Unidos y en ese tiempo también he sido testigo de la evolución de la moda colombiana. Existe mucha gente nueva, además de talentosa. Me encanta María Adelaida Penagos, pero también me dejo tentar por Silvia Tcherassi, Olga Piedrahíta o Beatriz Camacho, y vibro con la marca que represento (Onda de Mar).

A pesar de trabajar la mayor parte del tiempo en el exterior, en el único lugar donde hago desfiles y pasarelas es en Colombia. La mayor parte del año me dedico a posar para fotógrafos. La semana pasada estuve en Nueva York, Seattle y San Francisco. Vine a Colombiamoda porque me hace falta estar en la pasarela y disfrutar de mi país.

El poco tiempo libre se lo dedico a un negocio de joyas y accesorios que tengo con Irma, mi hermana menor, y en la que trabajamos con artesanos de Santa Fe de Antioquia. Momposina Rocks es la marca con la que hicimos una minicolección lapis lázuli, dijes en forma de estrellas de mar, cangrejos y pulpos. También pulseras, aretes y collares de corales, plata, oro. Esto nació en los preparativos de mi boda. Quería usar unos aretes que siempre rondaron mi mente, pero no los encontré en ninguna joyería. Fueron los primeros que diseñé (tiene la foto en su palm) en filigrana en oro.

Hace dos años les vendemos a tiendas en Miami, Nueva York, República Dominicana y España. Soy feliz. Vivo responsablemente el presente para tener un buen futuro, y no me detengo a pensar hasta qué edad voy a trabajar... Creo que modelaré hasta que esté vieja. En la vida cada cual escoge el camino que quiere seguir y yo ya encontré el mío".

Tomado de la Revista Cromos No.4662, 16 de julio de 2007