Cuando Carlos Calero hizo el casting para
presentar Noticias Caracol, porque la entonces presidenta del canal, Mabel
GarcÃa, lo llamó, se sintió muy
seguro de sà mismo. Pero las ilusiones se le bajaron a los pies cuando al
final de la prueba, Yamid Amat, sin ninguna diplomacia, le dijo que
registraba muy niño y era imposible ponerlo a presentar; aun asÃ, le dijo
que se quedara como periodista. Carlos aceptó con la esperanza de que un dÃa
Yamid lo sentara en el set, como ya le habÃa ocurrido cuando era reportero
de deportes en El informativo de Señal Colombia y terminó convertido en el
presentador titular porque Jorge Antonio Vega no fue. «En el fondo,
siempre deseé que algo asà pasara». En Caracol no tuvo que esperar a que
alguien se ausentara, pues antes de comenzar en forma, el canal presentó por
unos dÃas 7:30 Caracol, y a los dos meses finalmente Yamid se decidió
y lo puso a conducir los noticieros de fin de semana. Hoy le ha ido tan bien
que ya presenta el informativo de las 10 p.m. con Paula Jaramillo.
PLENO Y PARRANDERO
A sus 31 años se siente un hombre pleno
con su carrera y su familia. Está casado con la periodista Paulina Ceballos
y tiene una hija de 2 años llamada SofÃa Alejandro. Desde que estudiaba
comunicación social en la Universidad Jorge Tadeo Lozano, soñaba con ser
presentador. Por eso no era gratuito que fuera el designado para fungir como
tal en las prácticas y pruebas extraclase. Lo curioso es que cuando se
graduó, sus primeros trabajos fueron en comunicación organizacional: primero
estuvo en Horizonte y luego en la ContralorÃa General de la República. El
espaldarazo para ingresar a la televisión lo recibió de parte de un tÃo
suyo, que era general retirado y quien le contó que las Fuerzas Armadas
harÃan un informativo y que estaban evaluando aspirantes. Él se presentó y
asà se convirtió en el conductor de Insignia y posteriormente de El
informativo de Señal Colombia.
Hasta este punto de la historia todo
parece muy normal en la vida de Carlos. Sin embargo, hay una faceta suya que
pocos conocen, pues en pantalla sólo se advierte el serio y bien vestido
presentador de rÃgida compostura. Se trata de su faceta como cantante que
Carlos vivió con pasión y que experimentó paralelamente al periodismo. Como
buen costeño, nacido en Barranquilla y criado en Cartagena, es un apasionado
por la rumba, el vallenato y la música en general. De ahà que cuando llegó a
la universidad formó su propia orquesta y con ella recorrió varios pueblos
colombianos y las principales instituciones de educación superior. Su éxito
fue tal que concursó en el programa Exitosos y se convirtió en el primer
ganador, y como premio lo incluyeron en un grupo musical llamado Hola
Caribe, que grabó un disco tropical y contó con mucha promoción; pero el
álbum nunca salió al mercado. «Éramos tres integrantes: Claudia De Hoyos,
la actriz, que además era compañera de universidad; Claudia RamÃrez, quien
ahora canta en Tardes con MarÃa C., y yo.
Infortunadamente el grupo se disolvió
porque para esa época Sonolux, la disquera, estaba muy concentrada en Carlos
Vives, Iván y
sus Bam Band, y Karamelo».
Su segunda experiencia musical fue mucho
más exitosa. Se trató del grupo vallenato Código 3, cuyo tema La cita
sonó en todo el paÃs y llevó a Carlos y al resto de los
integrantes a eventos tan importantes como el Festival Vallenato y el
Carnaval de Barranquilla.
Todo el que en esa época trataba a
Carlos, le auguraba un futuro exitoso como solista vallenato. Pero su vida
tomó otro rumbo. «Terminé por desilusionarme porque la carrera de un
cantante es bastante inestable, y en medio de todo, yo querÃa ser
presentador. La música vive y la llevo conmigo; no se equivocan los que
dicen que soy el alma de las fiestas, porque cuando llego a una, me encanta
cantar y tocar la guitarra».
La más feliz con su retiro musical fue su
entonces novia y hoy esposa, a quien no le gustaba la idea de que fuera
artista. Él tampoco se arrepiente de haberse alejado, ni siquiera cuando ha
tenido que ir en dos oportunidades a cubrir el Festival Vallenato; pero
confiesa que sà siente algo de nostalgia. «Voy y me digo: Qué rico estar
parado en una tarima cantando. Pero siento que es una etapa que vivÃ, la
aproveché y quedó atrás». Por eso mismo lo pensarÃa muchas veces si
alguien le propusiera volver a cantor profesionalmente.
Tomado de la Revista TV y
Novelas No.283, 2 de octubre de 2000·