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El campeón
por Carlos
Vallejo
Todo el mundo cree que es
barranquillero, pero en realidad nació el 2 de junio de 1940 en la otra
costa, la pacífica, en el corregimiento La Vuelta, del municipio de Lloró
(Chocó), el lugar más lluvioso del mundo. En sus orígenes fue animador de
radioteatro, y llegó a convertirse en embajador. En su misión diplomática,
en Sudáfrica, supo que desciende de la tribu masái, cuyas pinturas
tradicionales adornan ahora su apartamento en Bogotá. En este lugar ha
pasado buena parte de sus vacaciones en un sillón, con un cojín del
Barcelona, frente a un televisor de 40 pulgadas que ofrece un rotativo de
fútbol, béisbol y boxeo. Contrario a lo imaginable, el hombre que narró con
vehemencia nuestros mejores recuerdos deportivos celebra los goles con un
leve movimiento de puño y un grito apagado. Sobre el mueble del televisor,
algo de poesía: Versos, del cartagenero Luis Carlos "el Tuerto" López. En
los últimos días su nombre ha sonado por razones muy distintas a sus airadas
polémicas futboleras: un juez lo condenó en primera instancia por la
transmisión pirata de la Serie Mundial de Béisbol de 2004 a través de su
emisora. Radio Mar Caribe.
Perea apeló, y dice no estar preocupado: "Lo que hice fue ver el partido
a través de mi operador de cable y narrarlo por mi emisora. En radio no se
puede hablar de exclusividad cuando la señal está en el aire. Todos lo
hacen, todas las emisoras ven los partidos de la televisión y trasmiten".
Por estos días, lo que de verdad le quita el sueño al Campeón es otra cosa:
el futuro de Pékerman al frente de la selección. A sus 71 años, Edgar Perea
habla todo el tiempo como si tuviera un micrófono al frente y ya no le pega
a la mesa cuando se enoja.
Tomado de la RevistaBocas, de El Tioempo, Edicion No.
5, febrero de 2012 |
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