Alicia del Carpio

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Alicia del Carpio

actriz, productora

   
 

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Actriz - Filmografía:
 
1954-1969.
Participaciones en teleteatros
Directora del unitario "Los Sábados de Fabricato".
1961 Creadora del programa infantil "Claudia y sus Fantasmas" ó "Gente menuda"
Libretista de las telenovelas "Un reino para tu amor" y "Extraño destino". (1963). 
1965. "Sacrificio de amor" Protagonista 
1989. "La Ibáñez) Coprotagonista, corto papel
"Yo y Tú", su programa estrella, que se mantuvo en el aire, con gran sintonía por muchos años

 

 
  Información gentilmente suministrada por el periodista Fernando Sarmiento, 2005, de Barranquilla
 
 
Artista española radicada en Colombia por muchos años.

Una de las personas más queridas y apreciadas  en los albores de la televisión en Colombia.  Su programa Yo y Tu, y su personaje Alicita, era de sintonización obligada todos los domingos.

Yo y Tu, y gracias a Alicita, sirvió de lanzamiento a grandes figuras de la televisión colombiana, como Consuelo Luzardo, Carlos Muñoz, Franky Linero ...

Terminado su ciclo como artista, Alicia del Carpio regreso a España, pero dejó un recuerdo imborrable en el mundo de la televisión y el teatro colombianos.


 
 


ALICIA DELCARPIO 

Por Mauricio Sáenz

El 13 de junio de 1954, cuando Gustavo Rojas Pinilla inauguró la televisión, una joven muy rubia presentó, luego del Himno Nacional, al dictador vestido de gala. Esa muchacha era Alicia del Carpio, la misma que se convertiría en uno de los personajes más conocidos del país cuando creó, dirigió y protagonizó el programa más popular de la historia de la televisión colombiana: Yo y tú.

Alicia Merklin del Carpio nació en Madrid. Su padre, un ingeniero alemán, murió cuando era muy pequeña y, al estallar la guerra civil, su madre la envió a los 6 años a un internado en Alemania. De regreso a su país natal, tras la secundaria tomó cursos en el Real Conservatorio, lo que le permitió conseguir un puesto en Radio Nacional de España

En esas estaba cuando Rafael Maya, director de la Radiodifusora Nacional, la trajo por seis meses. Llegó el 17 de marzo de 1950 con su madre y su hermano a esa Bogotá de entonces, provinciana y poblada por gentes de negro. Alicia era la voz de la emisora y formaba parte del grupo escénico dirigido por Bernardo Romero Lozano. Como hizo algunas adaptaciones del teatro español, el director de la flamante Televisora, Fernando Gómez Agudelo, la designó como libretista.

Cuando el director les notificó a los productores que la televisión tenía que sostenerse mediante el patrocinio comercial, Alicia produjo un piloto de 15 minutos de un proyecto titulado inicialmente Matrimonio sobre ruedas, que ofreció a la firma JGB, de Cali. Y con su patrocinio, nació en 1956 Yo y Tú.

El éxito fue inmediato. Era una comedia sobre una familia de clase media bogotana, con personajes de todas las clases y rincones del país. El arribismo, las apariencias, el qué dirán mostraban, junto con sus valores positivos, a una sociedad que nunca se había visto en el espejo cómico de sus propias virtudes y defectos. Y como hacía referencias a la actualidad, fue la precursora de los programas de sátira política. Hasta el título, con el yo antes del tú, tenía una carga crítica.

Pocos imaginaban que `doña Alicita, la señora bogotana por excelencia, fuera española. Yo y tú funcionaba con la eficiencia de una máquina alemana y por su elenco pasaron 173 actores nacionales y algunos extranjeros. Hasta que, a causa de una falla en la licitación, en 1976 salió del aire.

Por amenazas que no quiere recordar, Alicia, quien se nacionalizó en Colombia en 1969, regresó a España con su esposo, el industrial alemán Joachim Geue, y sus tres hijas. Pero siguió vinculada al país. Hizo dos nuevos intentos con Yo y tú en 1982 y 1985 con éxito relativo, pero las cosas habían cambiado. Muchos colaboradores ya tenían proyectos distintos y otros habían fallecido. Hoy vive feliz en Marbella, rodeada del cariño de los suyos, recordando a Colombia y dando los últimos toques a sus memorias.

Atrás dejó a su Yo y tú, que pasó a convertirse en símbolo, para varias generaciones, de la nostalgia por un país ingenuo que se abría a la modernidad. Por un país en el que un millón de pesos era una fortuna, la guerrilla era un lejano grupito de primos armados de escopetas y el narcotráfico, un simple problema de policía.

Tomado de la Revista Semana Edición 1224, 17 de octubre de 2005


 
 


Colombiana de alma y cachaca por costumbre, la actriz habló
para CROMOS desde España. Dice que no tiene problema
en revivir el programa de televisión que la hizo famosa, pero
sólo si Pepe Sánchez se le mide. Y Pepe ya dijo que sí. 

Por Felipe Zuleta Lleras

Haga cuentas. Si hoy usted tiene 35 años muy seguramente cuando apenas era una criatura quedó inerme por un par de horas los domingos a las siete de la noche.

Sus padres, tíos y abuelos hacían parte de una multitudinaria "secta" que renunciaba a todo para ver y luego comentar el programa que hacía reír a los colombianos. Se trataba de Yo y tú, una aventura que comenzó en los años cincuenta.

Siga haciendo cuentas. Cuando salió al aire el primer capítulo de Yo y tú, el Presidente era el abuelo del alcalde que hoy tiene Bogotá; otro dictador -pero de apellido Franco- gobernaba España y Fidel Castro salía de México rumbo a Cuba para sentarse allí hasta nuestros días.

Hace una semana, bajo 35 grados a la sombra y frente a mi entrevistada, la libretista, directora y protagonista de Yo y tú, me tocó hacer las cuentas. Lo hice porque Alicia del Carpio, con implacable mirada pero con sonrisa socarrona, me dijo: "Mlijito, pregúnteme cuánto peso pero no me pregunte la edad". Siguiendo al pie de la letra su advertencia, le pregunté por qué una joven con aspecto de quinceañera y de padre alemán había llegado a Colombia en una época donde las niñas europeas sólo salían de la casa al altar.

"Gracias a que hablaba inglés y alemán, desde los 16 años trabajaba en la Radio Española. Allí me dijeron que la radio colombiana necesitaba locutores. Llegué a casa de mi madre (mi padre falleció cuando tenía un año) y le pregunté que si le gustaría vivir un par de meses en Colombia. Sin pensarlo dos veces, respondió que sí, llegamos y nos quedamos 20 años".

Durante esas dos décadas, a Alicita -como bautizó a su personaje en Yo y tú- le pasó de todo: le dijo sí a un alemán que al verla protagonizando la obra de teatro Pobre como una rata de iglesia se enamoró de ella y a los 15 minutos de conocerla le propuso matrimonio. Tuvo tres hijas y se hizo amiga y enemiga de Fernando Gómez Agudelo, el dueño y señor de la televisión colombiana por varias décadas. "Fernando me sacó de la radio y me dijo que escribiera para televisión, tuvimos un éxito impresionante y un día de repente me hizo la marranada: en la mejor época de Yo y tú lo redujo a media hora. Nunca se lo perdoné. Me fui de su programadora con libretos impresos en esténcil debajo del brazo y un elenco que vivía del programa".

Fernando tampoco se lo perdonó. Al mes Alicia estaba quebrada y Yo y tú fuera del aire.-De tan grave lío sólo la podía rescatar un verdadero amigo: `Cacharilas (Julio E. Sánchez Vanegas). "Me salvó, él fue a Protón, una programadora pobre y pequeña, y les dijo que su amiga la `monita se iba de RTI. Me abrieron las puertas, me dieron participación en la pauta, pero no me dieron ni un centavo para la producción de los primeros capítulos", asegura Alicia con la añoranza que le produce evocar la respuesta de sus actores ante semejante crisis. "Cuando creí que no había nada que hacer, el elenco de Yo y tú se reunió y la gorda Saturnina dijo: Levanten la mano quienes pueden sobrevivir sin sueldo seis meses. Todos, aun los más vaciados, la levantaron". Ser vaciado era muy distinto a ser pobre. El vaciado encarnaba al que de vez en cuando tenía mucho y la mayoría de las veces nada. "Todos me trataban como una reina, me invitaban a lo que quisiera, tinto o coca-cola", cuenta Alicia entre largas carcajadas.

Después del tinto o la coca-cola con sus amigos de escena, Alicia frecuentaba a lo "mejor" de la sociedad colombiana. Durante un coctel Otto Greiffenstein, el maestro de la locución, le dijo que quería actuar en su programa. A los tres días ya existía Otoniel Jaramillo, el personaje del político lentejo que quería llegar pero que nunca llegó. "Un día Belisario Betancur me llamó y me dijo: `Alicia, tú sabes que yo quiero ser ministro de López, pregúntale a Otoniel si voy a llegar a ministro; si él cree que no me van a nombrar, que me preste a su siquiatra ". Belisario llegó y no necesitó del siquiatra hasta después de ser presidente.

Como Otoniel, otros 175 personajes se consagraron durante los 20 años de supervivencia de Yo y tú. A su creadora el recuerdo de otra televisión, otra Colombia y otros valores la colman de melancolía. "Hace cuatro años, cuando fui, vi mucho optimismo y más seguridad, pero Colombia se `ordinarizó, en mi época se hacía humor sin vulgaridades y la gente del común tenía otra actitud". Y razón tendrá, entre otras cosas porque cuando estaba en Colombia Alicia no vivía en el país de las maravillas: tuvo que salir por amenazas de secuestro y además en sus libretos contaba lo que veía: mafiosos, políticos corruptos, arribistas y violentos. Aun así, el tono de los buenos y los malos no era tan chocarrero, basto o ramplón.

Alicia, quien hace tres meses volvió a casarse en Praga con el mismo alemán con el que se casó hace cincuenta años, vive feliz y con el decoro que se merecen quienes han trabajado duro. Para que la felicidad sea completa, quiere volver a Colombia con alguna excusa relacionada con su segunda razón de vida: Yo y tú. "Sólo Pepe Sánchez sería capaz de desempolvar los libretos de Yo y tú y hacer que el programa alcanzara el mismo éxito que tuvo durante 20 años", afirma. ¿Será que Pepe Sánchez se lanza al rescate de los libretos que Alicia le donó a la Radiodifusora Nacional?

Así parece. Pepe, quien como actor participó de buena parte de la fama de la comedia, anda encantado con la idea, pero aclara que lo haría con la condición de que Alicia intervenga. "Con mucho gusto intentaría remozar los libretos, actualizarlos y luego hacer un ensayo a ver cómo saldría aquello -confiesa Pepe por teléfono, en Bogotá-. Eso sí, todo eso tendría que ser con Alicia, al alimón".

Despejada la duda acerca de Sánchez, sólo surge una última inquietud: ¿habrá patrocinador que convierta el sueño en realidad?

Tomado de la revista Cromos No. 4719, 23 de agosto de 2008