Jose Ignacio Roca

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José Ignacio Roca


 José Ignacio Roca

Crítico de arte, curador

 
A ColArte

 

 


Roca, oficio: transportador de fantasmas 

por Juan David Correa

Ver trabajar a José Roca en su despacho del Banco de la República, es ver a un hombre que se toma en serio su oficio. En su oficina en la Dirección de Artes del banco hay catálogos de exposiciones, libros, revistas y una decena de documentos que revisa día tras día. Es un hombre alto, de manos largas y afiladas. Le interesa la moda y eso se nota en su manera de vestir. Pero es un hombre que no habla sin antes pensar. Y que cuando  lo  hace, se permite interrupciones para seguir pensando, para no decir cualquier cosa.

Fue Francisco González, ex editor cultural de este periódico, quien me  lo  presentó algún día en el que, como chiva, González consiguió que nos dejaran entrar al desembalaje de la donación Botero, en el ańo 2000. Roca participó, junto con los arquitectos, conservadores y museógrafos del banco, en la adecuación del hoy Museo Botero, la Casa de moneda, la antigua planta de acuńación y el nuevo edificio del Museo de Arte del Banco de la República, inaugurado en 2004.

Roca no es emocional a simple vista. Es cerebral. Virgo. Buen lector. Estudioso. En su diálogo aparecen siempre referencias -de Bryce Echenique, pasando por Borges, o curadores como Szeemann y Herkenhoff-, quizá porque, como  lo  ha repetido en múltiples ocasiones, no cree que el arte sea un asunto de élite, sino de aproximar a la gente para educar una mirada.

Es arquitecto de la Universidad Nacional. Cuando estudiaba, con un grupo de amigos, se hizo guía de una exposición que curaba Beatriz González, y trabajó tres ańos en el departamento de arquitectura del Museo de Arte Moderno. Después estudió museología en París. Regresó a Bogotá para volverse museólogo en la Biblioteca Luis Ángel Arango. Desde entonces,  lo  dicen sus amigos, cada vez que viaja no deja de ver ninguna exposición.

No se ufana de su carrera: "Nunca he tenido la pretensión de ser un gran curador internacional. Mi sueńo no es ser el curador del Moma, por ejemplo. Sí me gustaría hacer proyectos con referencias de todo el mundo y yo creo que eso se puede hacer desde cualquier parte. Desde Colombia mi posición es más pertinente que si estuviera en Nueva York o en París", ha dicho. Ha vivido también sus cuarteles de invierno cuando decidió, en un momento brillante de su carrera, irse a Nueva York, empacar su apartamento -que parece un acto de curaduría- y seguir estudiando en el prestigioso Programa de Estudios Independientes del museo Whitney. "Se la jugó -dice uno de sus conocidos-. No era fácil que renunciara a un lugar que ya tenía ganado en Colombia".

Esa quizá sea la principal virtud de este curador bogotano -aunque nació en Barranquilla- de 45 ańos: ha conseguido que grandes artistas vengan al país. Así han aparecido en sus ficciones, como él mismo llama a sus curadurías, nombres como el del cubano Carlos Garaicoa, la brasileńa Regina Silveira o la más reciente muestra de su talento que quizá esté llamada a ser la muestra del ańo, Fantasmagorías, en donde, como escribió el artista y miembro del consejo de la revista Arcadia, Humberto Junca: "Para solucionar un problema económico, Roca siguió el consejo de Boltanski (el artista francés Christian Boltanski) y escribió una lista con los posibles candidatos de un proyecto curatorial alrededor de la ausencia y la pérdida, con obras hechas con sombras, con vapor o gases, y que en un comienzo se iba a llamar Sombras y niebla, como la película de Woody Allen; decisión inteligente y eficaz porque está claro que no hay nada más barato que transportar fantasmas".

Pero también es un hombre que tiene resistencias. Que a veces parece "flotando", como dice alguno de sus contradictores. Y algunos periodistas se quejan de que, a pesar de la insistencia con la que  lo  llaman como una voz autorizada, él ha querido no aparecer demasiado. Y  lo  buscan porque, además de haber participado como curador en la Bienal de Sao Paulo, acaso la más importante del continente, este ańo fue jurado de la Bienal de Venecia, el centro del arte mismo. Conocedor de las obras -y defensor desde hace ańos cuando no eran tan conocidos- de artistas como Juan Fernando Herrán, María Fernanda Cardoso, José Alejandro Restrepo, Miguel Ángel Rojas y Óscar Muńoz, hace poco también inauguró una retrospectiva dedicada a Rojas para cerrar un ańo brillante. Ese es José Roca, de perfil. Sólo de perfil.

Tomado del periódico El Espectador, 16 de diciembre de 2007

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Dirige Bienal e Mercosur, en el 2011

El crítico de arte colombiano José Roca fue elegido para dirigir la octava Bienal del Mercosur, muestra latinoamericana de arte contemporáneo, que se celebrará durante septiembre y noviembre del 2011, en la ciudad brasileńa de Porto Alegre (Brasil).

Nacido en Barranquilla, Roca se formó en Arquitectura en la Universidad Nacional de Colombia y se especializó en estudios críticos en el Whitney Independent Study Program, de Nueva York.

Durante una década tuvo a su cargo las exposiciones de artes plásticas del Banco de la República, en Bogotá, institución que es considerada una de las más importantes en el arte en América Latina.

Roca defendió la vocación latinoamericana de la Bienal, que exhibe obras de artistas de todos los países de Suramérica, y se empeńó en la necesidad de internacionalizarla.

También dijo que apostará por "intensificar la relación" con el arte local. En ese sentido, pretende explotar la escena cultural brasileńa y del estado de Río Grande do Sul, además de apostar por la ciudad de Porto Alegre como lugar para ser descubierto y activado a través del arte. Creada en 1997, la Bienal del Mercosur se celebra los ańos impares para estrechar, a través del arte, las relaciones entre los países que forman parte de la organización, y para promover e! arte latinoamericano.

Desde su creación, la Bienal ha acogido 44 exposiciones con casi 4.000 obras y ha recibido la visita de alrededor de cuatro millones de espectadores, en siete ediciones.

Tomado del periódico El Tiempo, 10 de agosto de 2010

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"Se existe gracias a los artistas y para ellos, no al revés"

José Roca (Barranquilla, Colombia, 1962). Curador colombiano, actualmente Director Artístico de Philagrafika 2010, un evento trienal de gráfica contemporánea en Filadelfia, y Curador General de la 8a. Bienal de Arte de Mercosur en Porto Alegre, Brasil (2011). Roca manejó por una década el programa de artes del Banco de la República (BRC) en Bogotá. Fue co-curador de la I Trienal Poligráfica de San Juan, Puerto Rico (2004); la 27 Bienal de Sao Paulo, Brasil (2006); el Encuentro de Medellín MDE07 (2007); el proyecto de intervenciones artísticas Cart(ajena) en el marco del IV Congreso de la Lengua Espańola en Cartagena de Indias, Colombia (2007), y de numerosas exposiciones en América latina, Estados Unidos, Europa y Asia. Fue jurado de la 52 Bienal de Venecia (2007) y desde el 2005 esta vinculado con el Periódico ARTERIA siendo asesor en sus primeros ańos y miembro del consejo editorial desde el 2009. Vive y trabaja entre Filadelfia y Bogotá.

No era fácil seguirle el paso a José Roca por los corredores de la Biblioteca Luis Ángel Arango (BLAA). Literalmente, las personas que trabajábamos con él teníamos que correr a su lado para discutir los montajes en curso. Roca gestionaba más de 20 exposiciones temporales al ańo, manejaba las colecciones de Arte, Numismática, Filatelia y de Instrumentos Musicales, el Museo Botero, las exposiciones Bibliográficas de la BLAA, las exposiciones itinerantes para más de 28 ciudades del país y programas como Imagen Regional. Además, asesoraba a diferentes espacios en Bogotá y otras ciudades, curaba exposiciones de la envergadura de la Bienal de Sao Paulo, la Trienal Poli/gráfica de Puerto Rico o la retrospectiva de Miguel Ángel Rojas. A pesar de todo ese ajetreo las puertas de su oficina estaban siempre abiertas para los artistas, conocidos o desconocidos, maestros o estudiantes.

A casi dos ańos de la renuncia a su cargo como director de la Unidad de Artes del BRC, ha sido recientemente elegido como curador general de la Octava Bienal de Mercosur en Porto Alegre Brasil, acabando de terminar una serie de proyectos en el primer semestre de 2010 entre ellos Philagrafika 2010, festival de artes gráficas en Filadelfia.

Tomado del periódico Arteria No. 25, septiembre de 2010

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El embajador del arte

El museo de arte contemporáneo más importante del  Reino Unido contrató al colombiano José I. Roca.

por Melissa Serrato

La noticia le llegó a finales del 2011, pero prefirió guardar silencio y esperar a que fuera la Tate Modem, que hace parte de la Galería Nacional de arte británico y arte moderno de Inglaterra, la que informara oficialmente que lo había escogido como Curador Adjunto de Arte Latinoamericano "Estrellita B. Brodsky".

Ese gesto habla de quién es José Ignacio Roca, a quien los más destacados cargos relacionados con la concepción, ejecución, proyección y narración de exposiciones artísticas en el país y en el exterior no le han hecho perder el rumbo ni inflar su ego.

"A todo debe dársele su justa valoración", le dijo muy sereno a este diario justo al otro día de que la Tate había emitido el comunicado.

Tomado del periódico El Tiempo, 23 de enero de 2012 

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José Roca, Un colombiano para enmarcar

Es como si hubiera sido designado por el Real Madrid para buscar talento por estos lares con el fin de ficharlo en sus filas. Las miradas se centran en él desde que fue nombrado por la prestigiosa institución británica la Tate Modern como curador adjunto para América Latina, con la clara misión de enriquecer su colección, ĄEl curador que surgió del trópico!

Por Jairo Dueńas Villamil

Jose Ignacio Roca, curador - Foto: Inaldo PerezSi el tiempo fuera hacia atrás y no hacia adelante, tendríamos que esperar un buen montón de ańos para verlo, sin tanta antesala, de mesero en Bogotá, tomando la orden y poniéndole perejil a los platos en el restaurante del Museo de Arte Moderno. Y si devolviéramos más las manecillas, nos lo encontraríamos muerto del frío a la entrada del Teatro Jorge Eliécer Gaitán o del Coliseo El Campín, muy concentrado en no dejarse meter boletas falsificadas para la ópera Evíta, el Circo Ruso o el Hollyday on ice. Así se rebuscaba José Ignacio Roca en su época de estudiante de Arquitectura en la Universidad Nacional. Ir más allá es ir tras un joven despistado que no sabía qué hacer y hasta se atrevió a aspirar, sin éxito, a la carrera de Veterinaria. Desandar en José Roca más a fondo, hasta el principio, es llegar a su rincón de nińo barranquillero donde desarmaba y volvía a armar sus juguetes y al día definitivo en que su papá decidió irse a trabajar a la capital y a él le tocó "volverse" bogotano a los cinco ańos. Su rastro tiene más la apariencia de un río feliz e impredecible que avanza y crece, que de un camino seguro y totalmente planeado de extremo a extremo. Lo cierto es que hoy tiene 50 ańos y pertenece al selecto club de los que hacen lo que quieren y, además, es uno de los colombianos más preparados en el campo museográfico y de curaduría de obras de arte, con un puesto y una posición envidiables.

Tomado de la Revista Cromos No. 04830, 27 de enero de 2012 

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Arte y naturaleza se unen

Flora es un nuevo espacio artístico creado por el curador José Roca

Se siguen multiplicando las invitaciones que los artistas colombianos reciben para exponer sus trabajos fuera del país y en una proporción casi similar, Colombia recibe la visita de expertos y curadores internacionales que vienen a ver y descubrir los motivos por los que resuena con tanta fuerza la creación plástica local. 

Sin embargo, no son solo los artistas los que se han encargado de lograr esa visibilidad, pues los curadores colombianos también han hecho lo suyo. En ese escenario, el nombre que aparece como imprescindible es el de José Ignacio Roca, quien además de desempeńar importantes cargos a nivel nacional e internacional, ahora presenta Flora, un espacio independiente, con un especial énfasis en la relación entre arte y naturaleza. 

"Creo mucho en el trabajo institucional. Cuando trabajé en el Banco de la República, hice todo lo que pude para crear algo: un museo, una colección, un programa internacional y logramos consolidarlo como un referente", explica. 

Sin embargo, cuenta que llegó un día en que se dio cuenta de que no era feliz y repitió para sí mismo: "Ninguna forma de vida es inevitable". Entonces renunció y trabajó como curador independiente, lo cual implicó viajar interminablemente, hasta que dejó de aceptar proyectos internacionales y decidió que crearía una institución propia. 

"Pienso en mí con una figura híbrida de curador institucional independiente, pues con una institución propia, tendré la libertad y el espacio para no pasar por 80 comités y hacer proyectos viables. Además, a fuerza de trabajar allí mucho tiempo, iré creando un contexto local", asegura Roca. 

Su idea con Flora, donde participan activamente su esposa e hijas, es "lograr atraer no solo al público joven y del arte, sino que vayan todos a leer, estudiar, reunirse y no solo con un objetivo utilitario, sino porque les dé gusto habitar el espacio", sostiene Roca. 

En principio estará abierto para que la gente lo conozca y se familiarice con todas las obras presentes, especialmente con cuatro piezas permanentes. Una es de Beatriz Eugenia Díaz, que es el timbre, cuyo sonido es el de un pájaro carpintero tocando en la ventana. La biblioteca es un diseńo entramado del artista Daniel Acosta. También estarán presentes unas rocas creadas por Miguel Ángel Rojas y habrá un rosal de hielo, de Juan Carlos Delgado. Por supuesto, también habrá obras temporales. 

Los programas

Flora desarrollará:

* Verano permanente, que presentará los resultados de los procesos de residencias, que se llevan a cabo en Honda, Tolima.

* Gabinete será como un conjunto de curiosidades, que se hará realidad por convocatoria pública para que los artistas participen haciendo una obra de vitrina.

* Archivo audible mostrará obras de arte sonoro.

* Álbum. Se instalará en la sala principal, con una exposición colectiva en torno a un libro. Por ejemplo, La Vorágine no se asumirá como una novela sino como el catálogo de una muestra, y los artistas presentarán las obras que generaron ese catálogo. 

Posibilidades

Flora no solo hará exposiciones, sino que tiene la vocación de centro cultural. Cuenta con un auditorio para 25 personas, una biblioteca, un área de información sobre todo lo que está pasando en arte en el país y en Bogotá, una tienda de libros y de ediciones de artistas, un café, una sala de proyectos, dos habitaciones para tener artistas y curadores en residencia y cuatro estudios para dar becas a creadores

Tomado del periódico El Tiempo, 12 de agosto de 2013

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José Roca: "Tenemos un arte potente!!"



Uno de los mayores responsables de la internacionalización del arte colombiano asegura que la escena local tiene aún mucho por decir.
José Roca, curador de arte latinoamericano de la Tate Gallery de Londres, la Bienal de Mercosur e infinidad de proyectos que han mostrado el arte colombiano al mundo habla de la producción artística que se está consolidando en el país y le predice un futuro saludable.

¿Siente que seguirá el boom del arte hecho en Colombia?

Pienso que el boom del arte colombiano es un momento que nos toca ahora, quizá en dos años le toca a Panamá o a alguien más, como Perú, pero indudablemente hay una escena muy potente en Colombia. Siempre la ha habido, simplemente no había interés internacional por mirarla. Para muchos es un descubrimiento.

¿Qué define la potencia de lo que aquí se produce?

Que todo es muy ecléctico. Hay desde esa generación de "hijos" y "sobrinos" de José Antonio Suárez que trabajan el dibujo de mil maneras, hasta otros que tienen que ver con la investigación cuyo "abuelo" o "padre" puede ser José Alejandro Restrepo y así, hay aproximaciones muy diversas en todos los géneros. Eso no es tan fácil de encontrar, artistas muy potentes a nivel conceptual y estético, todos coexistiendo bajo una misma escena. Eso la hace interesante.

¿En 15 años seguiremos hablando del "arte latinoamericano"?

Mirando lo que ha pasado siento que lo local va a tener cada vez mayor importancia. Por una razón. Hace veinte años la gente podía sentir que sabía de arte porque conocía a casi todos los artistas ya que estos eran casi todos norteamericanos y europeos y no figuraban más que dos o tres nombres de América Latina, dos de Asia y de Africa, pero hoy en día casi nadie puede pretender saber de arte, porque son muchas escenas, y dentro de cada cual hay otras escenas locales. Es inagotable.

¿El artista local vivirá por fuera y será capaz de mirar hacia su origen?

Yo creo que sí. Estamos en un momento poslatinoamericano, en el sentido más estricto del término. Antes queríamos tener una identidad muy definida, pero hoy en día es tan latinoamericano Miguel Ángel Rojas como Jorge Macchi o Francis Alys, y beben de fuentes diferentes; Francis ni siquiera es mexicano, pero actúa desde América Latina. Cada vez será más difusa esa noción de dónde es uno, pero dónde actúa uno sí será importante.

¿Existe algo como la "identidad latina"?

Yo creo que no. Somos muy diferentes. Es muy distinto el arte argentino del brasileño, del colombiano. Del mismo arte colombiano resulta muy difícil decir que hay un todo. Lo que existen son construcciones curatoriales de identidad nacional. Cuando uno ve el arte escandinavo, observa que ha sido construido curatorial-mente con la luz; Vancouver lo fue en torno al cine y lo cinemático. América Latina fue construida como mágica en los años ochenta, y luego, de un momento a otro, nos volvimos geométricos. Hoy hay menos gestos totalizantes y más identificaciones de aspectos específicos de la realidad de América Latina.

Tomado de la Revista Diners No.522, 2013

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