El Chato La Torre

Bogota

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El Chato Latorre
Hernando Latorre

act

   
 

 

   
 


1975: Adiós, Chato

Ya terminó todo.  Los sepultureros dan los últimos toques a la tumba, donde una placa sencilla indica desde ahora el lugar donde reposa el "Chato" Latorre. El impresionante desfile (un centenar de carros, más de dos mil personas) ha abandonado ya el cementerio y del cielo gris plomizo ha comenzado a caer la Iluvia de siempre: fría, hiriente, delgada. Es la lluvia bogotana, que no podía faltar en este sepelio. Es la última invitada a los funerales del más rolo de los rolos, Hernando Latorre, nativo de Las Nieves, residente en Palermo, de profesión cachaco. El último de los cachacos. A esta hora, su familia (8 hijos) y sus amigos más íntimos, aún se miran desconcertados y todos repiten la miisma pregunta: "¿Cómo fué? iQué pasó? " Nadie lo sabe.

"SOLO NOS QUEDAN LAS LAGRIMAS..."

Ahora, nada importa ya, "Chato " Querido. Todas estas reconvenciones, todas estas cosas que nos llenan de amargura, han terminado aquí, frente a la tumba. Lástima que no los hubieras visto a todos. Te habrías conmovido.
Estaba la gente que hace reir, tus compañeros de "Sábados Felices"; y tu amigo Humberto Mártínez Salcedo. Esta vez no reían. Estaban serios. El "mocho" Sánchez lloraba quedamente y Jaime Agudelo no tenía ganas de decirte "por eso lo admiro vé. . .! " Jaqueline Henríauez hacía esfuerzos por contener las lágrimas, y cerca de ellos Vicky y Luis Gabriel se unían en un abrazo de soledad infinita. También vinieron tus hijos, todos, tu esposa, la Ligia que sacaste del convento para hacerla tu esposa y que te dio casi una docena de hijos. Estaban los locutores, los comentaristas, los actores varados,
los raponeros de las nieves, los carniceros de las cruces, los antiguos dandies de la candelaria. Todos reverentes, todos silenciosos. También estábamos nosotros. Los que no nacimos en Bogotá. Los que nos tomamos tu tierra y la cambiamos. Los culpables de que ya no haya chocolate ni tamales, ni tranvías, ni tertulias los sábados, ni más "Chatos Latorre". Los representantes de la época que acabó contigo "Chato", que te mató del todo.

Los símbolos vivos de este Siglo XX que cruda y salvajemente te devolvió "Chato" querido, a la postal desteñida de la vieja Santa Fé, de donde un día te escapaste para ser actor. 

Lástima "Chato". Con tu muerte, se va una Bogotá que ya no se parece en nada a la de hoy.

Tomado de la Revista Antena No. 24, 20 de diciembre de 1975