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ColArte - Biblioteca pública virtual de Arte en Colombia

HISTORIA DEL CINE EN COLOMBIA

 

 
 

 

   
Sección Principal
Las 10 Películas del Siglo XX 
Años de Cine (Siglo XX) 
CINE COLOMBIANO, primeras noticias, primeros años
Industria en Auge: El Tiempo 2013
Las 50 grandes películas del Cine Colombiano (Revista SEMANA, 2015)
Las 50 grandes películas. Cómo votaron  (Revista SEMANA, 2015)


           
 

Las 50 grandes películas del cine colombiano



En una consulta inédita, 65 críticos eligieron las películas colombianas que todos deberían ver, a propósito del Festival Internacional de Cine de Cartagena que comienza el próximo miércoles.

A sabiendas de que los rankings son arbitrarios y siempre generan polémica, SEMANA decidió buscar los 50 filmes nacionales que marcaron época, y que por su calidad o por su valor histórico merecen destacarse. La idea con este ejercicio era mosttar que el séptimo arte colombiano tiene historia, que hay muchas piezas que se deben conocer y que estas, van mucho más allá de las películas comerciales que últimamente se exhiben.

Al efecto, esta revista reunió durante un mes a 65 críticos de cine para que cada uno eligiera las que consideraba las cinco películas colombianas más importantes en la historia. Salvo muy contadas excepciones, la iniciativa tuvo gran acogida entre críticos veteranos y jóvenes, que son la mayoría. Con la asesoría de César Caballero, gerente de Cifras & Conceptos, la revista diseñó un sistema básico de puntaje: cada cual seleccionaba sus cinco películas y a cada una sele daba puntaje según su importancia, de 1 a 5. Votaron por 74 películas y varios de ellos justificaron su elección en un texto. (Vea quiénes y cómo votaron en Semana.com).

En la suma aparecen películas de distintas épocas pero predominan las realizadas en los últimos 25 años. Lamentablemente, varias producciones de los años cincuenta hada atrás se perdieron pese al esfuerzo de la Fundación Patrimonio Fñmico Colombiano por rescatarlas y preservarlas.

El cine nacional siempre ha sido cuestionado por su escasa
producción. Sin embargo, a partir de la ley del cine de 2003, ha crecido en forma evidente: en 2014 se batió un récord al estrenarse 28 películas, pero este quedará corto con el anuncio de que en 2015 serán 64. Y a este crecimiento ayudan, como siempre, festivales como el Ficci que anualmente abre un espacio para el cine nacional con la competencia oficial.

Seguramente la historia y la actualidad del cine colombiano merecen un mayor despliegue y debate. Este informe puede ser apenas un comienzo.

Estas fueron las películas seleccionadas:

01. LA ESTRATEGIA DEL CARACOL
Director: Sergio Cabrera.  Año: 1993

02. CONFESION A LAURA
Director: Jaime Osorio.  Año: 1990

03 LA VENDEDORA DE ROSAS
Director: Victor Gaviria. Año: 1998

04. RODRIGO D
Director: Victor Gaviria.  Año: 1990

05. CHIRCALES
Directores: Jorge Silva y Marta Rodriguez.  Año: 1972

06.  LA GENTE DE LA UNIVERSAL
Director: Felipe Aljure.  Año: 1991

07.  CONDORES NO ENTIERRAN TODOS LOS DIAS
Director: Francisco Norden.  Año: 1984

08.  LOS VIAJES DEL VIENTO
Director: Cito Guerra.  2009

09.  PASADO EL MERIDIANO
Director: Jose Maria Arzuega.  Año: 1967

10.  AGARRANDO PUEBLO
Directores:  Carlos Mayolo y Luis Ospina.  Año:  1977

11.  LA SIRGA
Director: William Vega.  Año: 2012

12.  PURA SANGRE
Director: Luis Ospina.  Año: 1982

13.  LA MANSION DE ARAUCAIMA
Director: Carlos Mayolo.  Año 1986

14.  EL RIO DE LAS TUMBAS
Director: Julio Luzardo.  Año: 1964

15.  GARRAS DE ORO
Director PP Jambrina.  Año:  1926

16.  LOS COLORES DE LA MONTAÑA
Director:  Hernan Ocampo, Norberto Sanchez.  Año: 2010

17.  PERRO COME PERRO
Director: Carlos Moreno.  Año: 2008

18.  TIEMPO DE MORIR
Director: Jorge Ali Triana.  Año: 1985

19.  COLOMBIAN DREAM
Director: Felipe Aljure.  Año:  2006

20.  CANAGUARO
Director: Dunav Kuzmanich, Año:  1981

21.  TODOS TUS MUERTOS
Director: Carlos Moreno.  Año: 2011

22.  EL DRAMADEL 15 DE OCTUBRE
Director: Francesco Di Domenico.  Año:  1915

23.  LA SOMBRA DEL CAMINANTE
Director: Ciro Guerra.  Año: 2004

24.  MARIA
Directores: Maximo Calvo y Alfredo Del Diestro.  Año: 1922

25.  BAJO EL CIELO ANTIOQUEÑO
Director: Arturo Acevedo.  Año: 1925

26. NUESTRA VOZ DE TIERRA, MEMORIA Y FUTURO
Directores: Jorge Silva y Marta Rodríguez. Año: 1982.

27. EL EMBAJADOR DE LA INDIA
 Director: Mario Ribero. Año: 1987.

28. SUMAS Y RESTAS
Director: Víctor Gaviria. Año: 2004.

29. SATANÁS
Director: Andrés Baiz. Año: 2007.

30. ROA
Director: Andrés Baiz. Año: 2013.

31. CALI: DE PELÍCULA
Directores: Luis Ospina y Carlos Mayolo. Año: 1973.

32. EL TAXISTA MILLONARIO
Director: Gustavo Nieto Roa. Año: 1979.

33. PEPOS 
Director: Jorge Aldana. Año: 1983.

34. LA SOCIEDAD DEL SEMÁFORO
Director: Rubén Mendoza. Año: 2010.

35. MANOS SUCIAS
Director: Josef Kubota Wladyka. Año: 2014.

36. TODO COMENZÓ POR EL FIN
Director: Luis Ospina. Año: 2015.

37. LA HISTORIA DEL BAÚL ROSADO
Directora: Libia Stella Gómez.  Año: 2005.

38. PEQUEÑAS VOCES
Directores: Óscar Andrade y Jaira Eduardo Carrillo. Año: 2010.

39. UN TIGRE DE PAPEL
Director: Luis Ospina. Año: 2007.

40. RAÍCES DE PIEDRA
Director: José María Arzuaga.  Año: 1963.

41. PISINGAÑA 
Director: Leopoldo Pinzón. Año: 1985.

42. APOCALIPSUR
Director: Javier Mejía. Año: 2007.

43. LA CARA OCULTA 
Director: Andrés Baiz. Año: 2011.

44. JARDÍN DE AMAPOLAS
Director: Juan Carlos Meló. Año: 2014.

45. LOS NIÑOS INVISIBLES
Director: Lisandro Duque. Año: 2001.

46. EL REY 
Director: Antonio Dorado. Año: 2004.

47. RETRATOS EN UN MAR DE MENTIRAS 
Director: Carlos Gaviria. Año: 2010.

48. EL PÁRAMO 
Director: Jaime Osorio Márquez. Año: 2011.

49. MILAGRO EN ROMA 
Director: Lisandro Duque. Año: 1988.

50. NUESTRA PELÍCULA 
Director: Luis Ospina. Año: 1993.



2015 HITOS DEL CINE COLOMBIANO

Durante más de 100 años el cine colombiano ha buscado su sello, identidad y fortalecer su industria. Estos son algunos de los sucesos que han marcado su historia.

1897 El cinematógrafo llega a Colombia gracias a Gabriel Veyre, un operador que trabajaba para los hermanos Lumiére. Veyre presenta en el Teatro Peralta de Bucaramanga Las señoritas Shalten el baile de las palomitas, La serpentina, Elena y Marta con el andarín Carlos y El matrimonio de Juana de Arco. Luego, el cinematógrafo pasa a la Costa y a Bogotá.

1912 Los italianos Francisco, Giovanni y Vicente di Doménico son los primeros en filmar
sucesos de la historia nacional. El 8 de diciembre inauguran en Bogotá el Salón Olympia, que tenía capacidad para 3.000 espectadores, con la película italiana La novela de un joven pobre.

1915 Los hermanos Di Doménico estrenan una película polémica: El drama del 15 de octubre, sobre el magnicidio de Rafael Uribe Uribe y con la participación de Leovigildo Galarza y Jesús Carvajal, los asesinos del líder liberal. Es una de las primeras producciones cinematográficas del país.

1922 estrena María, el  primer largometraje de ficción en el país, dirigido por los españoles Alfredo del Diestro y Máximo Calvo y basado en la novela de Jorge Isaacs.

1923 El director de teatro Arturo Acevedo Vallarino funda la compañía Acevedo e Hijos, la casa productora de mayor duración en el cine nacional.

1941 Se estrena el 28 de febrero en el teatro Jorge Isaacs, de Cali, el primer largometraje argumental sonoro colombiano: Flores del Valle, dirigido por Máximo Calvo. Habían pasado ya 14 años después de haberse inventado el cine parlante.

1960 Llegan al pais realizadoreszadores que se formaron en el extranjero. De esa generación, llamada ‘los maestros, hacen parte Francisco Norden, Bernardo Romero Pereiro, Jorge Pinto, Julio Luzardo, Alvaro González y Fernando Vallejo, entre otros.

1978 Se estrena Agarrando pueblo, codirigida por Carlos Mayolo y Luis Ospina. Esta cinta pertenece al género del falso documental y critica la pornomiseria. Nace la compañía de Fomento Cinematográfico (Focine).

1990 Se presenta en la Sección Oficial del Festival de Cannes Rodrigo D. No futuro, de Víctor Gaviria. Un año después desaparece Focine.

1994  La estrategia del caracol, de Sergio Cabrera, es postulada por Colombia para el premio Oscar a mejor película extranjera y para la IX edición de los Premios Goya de España, como mejor película extranjera de habla hispana.

2004 Catalina Sandino "se lleva el Oso de Plata en el festival de cine de Berlín porsu actuación en María llena eres de gracia. Al año siguiente es nominada a los premios Oscar a mejor actuación femenina por la misma película.

2009 Se crea la Academia Colombiana de Artes y Ciencias Cinematográficas. Sus objetivos son representara los que se dedican al cine en Colombia, posicionarel cine colombiano a nivel nacional e internacional y promover las investigaciones académicas sobre el tema.

2015 Uno al año no hace daño, dirigida por Dago García, supera a La estrategia del caracol como la película colombiana más taquillera de la historia.

Tomado de la Revista Semana, Edición 1714, 08 de marzo de 2015


   
   
  Alexandra Falla
2015

Patrimonio Fílmico Colombiano

Con una amplia experiencia en el nivel directivo del sector público, Alexandra Falla llega a dirigir 
la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano. 
Ha sido parte de la Junta Nacional de Televisión, subgerente de comunicaciones de Tansmilenio y directora operativa de Canal Capital, entre otros cargos importantes.

Texto gentilmente suministrado por Henry Laguado, 2015


   
 

Desde 1897, cuando los camarógrafos de Lumiére llegaron al país, el cine nacional ha pasado por marcados altibajos, por momentos de gloria pero también de abandono. Hoy, cuando entendemos el cine como parte esencial de la cultura y de la identidad colombiana, y cuando por fin contamos con las herramientas para hacerlo más fuerte, predecimos un futuro optimista para la cinematografía nacional.

La producción cinematográfica en Colombia tomó su primer impulso durante las primeras dos décadas del siglo XX. No obstante, los pioneros le apostaron casi siempre a empresas familiares y no contaron con el apoyo del Estado. El cine maravillaba como puro entretenimiento y vehículo de información.

El inicio de la intervención del Estado en la cinematografía se dio en 1938 con la creación de una sección de cine en el Ministerio de Educación, bajo la administración de Jorge Eliécer Gaitán. No fue sino hasta 1942, durante el segundo gobierno de Alfonso López Pumarejo, que se promulgó la ley 9 con el ánimo de estimular y proteger la cinematografía colombiana. Dicha ley buscaba principalmente formalizar el sector, obligando a las empresas a constituirse legalmente y demostrar un capital colombiano del 80%. Sin embargo, aunque las medidas adoptadas por el gobierno estuvieran cargadas de buenas intenciones, el impulso por construir una industria cinematográfica no prosperó.

En 1972 el Estado intentó nuevamente brindar un apoyo a la producción cinematográfica por medio de la Ley del sobreprecio, que fomentaba la producción de cortometrajes. De esta manera, y como resultado de la ley, en el transcurso de 10 años se produjeron 600 cortometrajes, una cifra extravagante en comparación con el promedio de películas elaboradas en nuestro país hasta la fecha. Este fue un momento fundamental en la historia de la producción nacional, en la creación de empresa y en la incursión y consolidación del oficio.

Pero llegaría el 28 de julio de 1978. Ese día nació propiamente la industria del cine nacional apoyada por el Estado, gracias a la constitución de la Compañía de Fomento Cinematográfico, Focine, adscrita al Ministerio de Comunicaciones. Se trató de una gran escuela que permitió durante unos años consolidar equipos de trabajo multidisciplinarios e incursionar de manera constante en el oficio cinematográfico. Se realizaron numerosos medios y largometrajes, tanto documentales como argumentales, y se buscó fortalecer el vínculo entre el público y los cineastas a través de la emisión de películas en televisión. Con Focine se realizaron en total 29 largometrajes y hubo espacio para el trabajo de varias generaciones de creadores. Pero con el tiempo la compañía se malogró, y en 1993 tuvo que ser liquidada. Nuevamente el sector cinematográfico se quedó desamparado por el Estado y sin una oficina de gobierno que se encargara del diseño y la implementación de políticas de desarrollo.

Los pocos largometrajes producidos en los años siguientes obedecieron a esfuerzos de personas y equipos de trabajo que salieron adelante haciendo milagros. Estos realizadores demostraron que la necesidad de expresión a través de la cinta cinematográfica es algo más que una obsesión; es una necesidad cultural que recrea la memoria y la identidad. La mayoría de las personas dedicadas al cine encontraron en la televisión y el video su espacio de expresión, lo que aportó al desarrollo de estas industrias hermanas.

El cine tuvo que esperar hasta 1997, cuando los esfuerzos de los cineastas encontraron un espacio político concreto con la promulgación de la Ley 397 de ese año. La Ley General de Cultura creó al Ministerio del ramo y dentro de él, a la Dirección de Cinematografía y al Fondo Mixto de Promoción Cinematográfica, Proimágenes en Movimiento. La nueva ley también definió y resaltó temas como la importancia del cine para la sociedad, y las características generales de las producciones y coproducciones para ser consideradas como nacionales. Se creó el Consejo Nacional de las Artes y la Cultura en Cinematografía, un ente con representación de todos sectores de la cinematografía, se volvió a dar reconocimiento oficial de la labor cinematográfica a través del Premio Nacional de Cine, el cual no se otorgaba desde 1982, y las asociaciones del sector pudieron reactivar sus actividades. Desde 1998 el promedio de largometrajes colombianos estrenados al año ha aumentado a 5,1; previamente era de solo 1,5.

Es importante resaltar que las acciones del Ministerio de Cultura frente al desarrollo de la industria corresponden a una política integral que se delinea a través de la normativa, la investigación, la formación, la producción, la divulgación, la preservación y la conservación. Esta política además traspasa las fronteras y crea puentes de interacción en todos los niveles. Desde la puesta en marcha de la Ley General de Cultura el Estado ha fomentado la creación de películas a través de convocatorias públicas, del Fondo lbermedia y de la circulación de información sobre ayudas de otros países, apuntando a la democratización del acceso de los apoyos, al fomento.

En julio de 2003 vendría otra buena noticia para la cinematografía de Colombia: la aparición de la ley 814, llamada también Ley de Cine, producto de un proceso de concertación de más de cuatro años entre los principales actores de la industria cinematográfica colombiana y de investigaciones previas. La Ley de cine le apuesta a la descentralización de la cultura y del cine y busca que la producción de películas en Colombia deje de ser una labor quijotesca de unos pocos soñadores empedernidos y se convierta gradualmente en una industria no solo rentable sino sostenible. Con ella, el Gobierno Nacional ideó unos incentivos de inversión y generó mecanismos que tienen como fin desarrollar integralmente el sector y promover toda la cadena de producción cinematográfica: desde los productores, distribuidores y exhibidores, hasta la preservación del patrimonio audiovisual, la formación y el desarrollo tecnológico, entre otros. La ley, una herramienta que permite la continuidad de los procesos creativos y productivos, hoy es una realidad que en su primer año logró llevar ocho películas a salas y apoyar a más de 60 proyectos cinematográficos en distintos estados de desarrollo.

Pero la ley 814 de 2003 no sólo mira al futuro; también contempla los esfuerzos de años del cine colombiano por contribuir en la construcción de nuestra identidad. Es así como el Consejo Nacional de las Artes y la Cultura en Cinematografía destinó importantes recursos al fortalecimiento del patrimonio audiovisual del país. Es gracias ala labor de la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano en la preservación de nuestra memoria audiovisual que hoy podemos contar con este catálogo de largometrajes, argumentales y documentales, en cine y video.

El cine, además de escribir nuestra identidad, nos permite reflexionar sobre las causas profundas de nuestro pasado, presente y futuro. Las películas nos entretienen pero nos señalan nuestras diferencias y puntos de encuentro; nos enseñan que el mundo está compuesto por personas diversas. El catálogo de películas colombianas que usted tiene en las manos en este momento es un sueño hecho realidad, un sueño que refleja la diversidad de Colombia y de la vida misma.

María Consuelo Araujo Castro, Ministra de Cultura
Tomado del libro Largometrajes Colombianos en Cine y Video, 2005


 

 

EL CINE COLOMBIANO ESTA EN AUGE.  EN LAS PROXIMAS SEMANAS SE ESTRENAN DIEZ PELICULAS, PROTAGONIZADAS POR CONOCIDAS ACTRICES NACIONALES (2004)

Es común ver al público abarrotar las salas de cine para ver la tercera parte de El Señor- de los Anillos o la saga de Stars Wars. La gente hace filas interminables detrás de Terrninator y Alíen vs. Depredador. Sin embargo tales escenas nunca se repiten cuando se trata de producciones colombianas, porque en ellas los realizadores son más heroicos que los héroes cinematográficos, al tener que realizar proezas para sacar adelante sus filmes.

La falta de apoyo y las dificultades para competir con las millonarias producciones extranjeras los han convertido casi en estrellas de película, pero la tendencia parece haber cambiado este año. En las próximas semanas cerca de diez nuevas cintas nacionales serán proyectadas en las salas del país, síntoma claro de que el cine colombiano atraviesa por un buen cuarto de hora.

Pero, ¿a qué se debe este sorpresivo boom cinematográfico Sin duda, buena parte la producción nacional se ha estimulado gracias a los premios del Ministerio de Cultura, que han despertado de nuevo las ganas de hacer cine. Recientemente se entregaron 1490 rnillones de pesos para la finalización y promoción de obras criollas. Y entre los directores favorecidos por la primera entrega de incentivos de la Ley de Cine están, por ejemplo, Felipe Aljure, Sergio Cabrera y Víctor Gaviria, que estrenan sus creaciones en estos días.

Solucionado el problema de financiación, está el de guiones e ideas. Pero materia prima de esa naturaleza hay de sobra: son producciones cinematográficas cite muestran una creciente preocupación por reflexionar sobre Colombia a través de historias dramáticas o comedias con los respectivos ingredientes de violencia y conflictos sociales, como se evidencia en las cintas que desde este mes y hasta diciembre se  verán en cartelera: Colombianos, un acto de fe, Dios los junta y ellos se separan, La esquina, El Rey, Colombian Dream, El esmeraldero, La sombra del caminante, Sumas y restas y Perder es cuestión de método. Hacer cine es cuestión de método, pero también de sustos y esfuerzo.  Lo más difícil es finalizar la película, saldar las deudas en su totalidad e insistir en hacer películas en Colombia, sin plata pero con el corazón.

Otra prueba de este renacer fílmico es la presencia de las mejores actrices nacionales en las carteleras.

Tomado de la Revista Credencial Edición 215, octubre de 2004


 

 


2005 - La nueva sangre del cine colombiano

 ... El año pasado se estrenaron ocho películas nacionales y, antes de que termine el 2005 -según la División de Cinematografía del Ministerio de Cultura- llegarán a los teatros por lo menos otras doce "made in Colombia" (de las cuales ya se estrenaron tres).

La cifra puede no ser muy grande, comparada con los 350 largometrajes que se producen anualmente en Estados Unidos o los 900 que se estrenan en la India (el país que más cine produce en el mundo). Incluso siguen siendo pocas si se enfrentan a las 45 que se filman en Argentina, sin embargo, según la encuesta de producción cínematográfica de la Unesco, en el país entre 1988 y 1999 se hicieron un promedio de tres películas al año, lo que lleva a concluir que estamos en época de bonanza.

Según el director de cinematografía, David Melo, el fenómeno se explica por que, por fin, se llevaron a cabo proyectos con muchos años dando vueltas entre escritorios, oficinas, sets de filmación y salas de montaje. Por ejemplo, Antonío Dorado, el director de El Rey, esperó diez años para poder ver su primera película en una sala de cine.

También es el resultado de la revolución del vídeo digital, que ha permitido realizar producciones con menores presupuestos, y del acierto de la financiación realizada a través de la Ley del Cine (aprobada en 2003) con la llamada "cuota para el desarrollo cinematográfico.  Exhibidores, distribuidores y productores ahora están obligados a destinar un porcentaje de sus ingresos para fomento del sector. "Los recursos de la ley nos permitieron financiar cinco películas mediante nuestra primera convocatoria de finalización de proyectos -destaca Melo-. De esas, tres ya salíeron a salas y dos más están en camino".

Durante 2004 se recolectaron casi siete mil millones de pesos, de los cuales más de dos mil se han invertido en la producción o promoción de largometrajes nacionales y 1.200 para realización de documentales y cortometrajes. En total han sido financiados 67 proyectos entre 437 sometidos a evaluación. En la pasa da convocatoria de largometrajes se premiaron lo de 105 propuestas que se recibieron.

La lista de nuevos realizadores, como Ciro Guerra, es larga. Sus nombres, por ahora, son poco conocidos pero ya suenan Juan Pablo Félix, Rubén Mendoza, Jorge Mario Vera, Juan Manuel Acuña, Jorg Hiller, Iván Wild, Andy Baiz, Diego Alvarez, Javier Mejía, Carlos Hernández y Andrés Buitrago. Ya han participado en festivales con éxitos como el de mejor animación que se llevó El último golpe del caballero, de Juan Manuel Acuña, en el Festival de Cine de Viña del Mar (Chile.

Pero su presencia en las salas es marginal y sólo gracias a los cortos que la misma Ley del Cine obliga a presentar antes de cada película. Mientras tanto figuras consolidadas como Víctor Gaviria, Sergio Cabrera, Jaime Osorio o Dago García siguen dominando el panorama nacional.

Libía Estela Gómez, una directora que está a punto de terminar su ópera prima, anuncia: "Vamos a hacer muchas cosas si se sostiene esta ley y tantos jóvenes que quieren hacer películas siguen trabajando, porque e lo es cuestión de perseverancia". Es te es apenas el comienzo de lo que puede ser una verdadera industria fílmica.

Ciro Guerra prefiere seguirle apostando al cine independiente. "Yo me he estado replanteando la importancia de crear una industria, porque a mí me gusta el buen cine y la industria no se sustenta en eso, sino sobre el cine masivo. Es interesante, y ojalá exista, pero creo que es más interesante que tengamos una cinematografía diversa".

En lo que muchos sí están de acuerdo es en que se debe hacer un replanteamiento de las estrategias de financiación del cine nacional ahora que se cuenta con los recursos de la ley. "Pienso que debería darse más dinero a menos proyectos, con el fin de garantizar que las películas puedan terminarse, y no dar poco a muchos proyectos que no se sabe cuándo se van a finalizar", es la propuesta de Libia Estela Gómez.

David Melo, el director de Cinematografía, opina que se está pasando por un momento de transición que da espacio para todo tipo de ideas. Él dice que habrá cambios para adaptarse a las necesidades, pero que, por el momento, están centrados en crear unas bases que puedan garantizar una autonomía en la producción.

Nadie parece dudar de que las producciones nacionales seguirán aumentando (se habla de un promedio de 12 películas en los próximos años y en ese proceso los realizadores jóvenes tendrán mucho qué hacer para demostrar que representan la renovación del cine.

Tomado de la Revista Cromos No.4547, 18 de abril de 2005


 


GANADORES DE LA CONVOCATORIA 2005

La Ley de Cine premia largos, guiones y documentales

Desarrollo de guiones, producción de largometrajes y realización de documentales fueron las categorías ganadoras de la Convocatoria 2005 del Fondo para el Desarrollo Cinematográfico.

En desarrollo de guiones, los ganadores fueron:

Matías el titiritero, de Libia Stella Gómez;
El naufragio de América,
de Pablo Mora;
Puerto Colombia,
de Camila Salamanca;
El caballero del trópico,
de Luis Alfredo Sánchez;
A la vuelta de la esquina, de Carlos Alberto Mogollón;
El último dusila do,
de Jairo Florián;
El sueño de Ana,
de Andrés Barrientos;
La línea final,
de Raúl Fernando Hernández;
La estrellita de Oriente,
de Alexander Giraldo;
La última pieza,
de Adriana Mariño;
La playa,
de Juan Andrés Arango;
Los ciajes del viento,
de Ciro Alfonso Guerra, y
Don nadie,
de Andrés Baiz.

En producción de largometrajes fueron premiados los proyectos:

Soñar no cuesta nada, de CMO Producciones S.A.;
Satanás,
de Tucán Ltda.;
El ángel del acordeón,
de María Camila Lizarazo;
Bluff,
de Laberinto Producciones;
El gancho,
de Jorge Ignacio Restrepo;
Nacidos bajo fuego,
de Jairo Eduardo Carrillo;
Al final del espectro,
de Palo Alto Films y
Adiós Ana Elisa,
de Lola Amapola Producciones E.U.

En realización de documentales se entregaron premios a los siguientes proyectos:

La mirada de óscar, de Juan Guillermo Arredondo;
Ana Celia,
de Wilson Osorio;
El espíritu de Luz Dary,
de Felipe Santiago Paz;
Si con tus ojos viera,
de Natalia Peña;
Retrato de familia,
de María Isabel Ospina;
En
busca del río, de Jairo Alberto Dorado;
El cholero,
de Carlos Mario Urrea;
El solitario,
de Luz Faridy García; Hector Acebes,
El ojo de un aventurero,
de Juan Carlos Delga do, y
Aristason,
de Libia Stella Gómez.

Otra modalidad premiada fue `estímulo automático para el financiamiento de las estrategias de promoción de largo metrajes para su estreno en las salas de cine del país. En esta categoría, las producciones ganadoras fueron

Rosario Tijeras y
Violeta de mil colores.

 

Mayor información en www.mincultura.gov.co  y en la página www.proimagenescolombia.com 

Tomado del periódico El Tiempo, 9 de agosto de 2005


 

 

2005: El año de nuestro taquillazo

El 2005 fue un año récord para el cine colombiano. Además de que se estrenaron ocho películas, la mitad de ellas logró cifras de asistencia por encima de los 200 mil espectadores. La primera fue Rosario Tijeras, que se coronó como la cinta más taquillera del año pasado, con 1053.030 espectadores.

Ni la magia de Harry Potter y el cáliz de fuego (586.600 espectadores), ni los chistes de los pingüinos mafiosos de Madagascar (837.833 espectadores) y ni siquiera Spielberg, con sus marcianos sanguinarios de La guerra de los mundos (433.934 espectadores) pudieron con el encanto fatal del personaje creado por Jorge Franco y llevado al cine por el mexicano Emilio Maillé.

La faena de cine criollo se redondeó con Mi abuelo, mi papá y yo, del guionista, productor y ahora director Dago García, que lleva cerca de 450 mil espectadores. Además, Perder es cuestión de método, de Sergio Cabrera, logró 252.710, y Sumas y restas, de Víctor Gaviria, 247.125 espectadores, de acuerdo con las cifras divulgadas por el Ministerio de Cultura.

"Una cifra como la de Rosario Tijeras no se veía desde La estrategia del caracol. Definitivamente fue un año fuera de serie -afirma David Melo, jefe de la Dirección de Cinematografía de ese ministerio-. Esto se debe a una combinación de factores. Por un lado, que el cine colombiano ha entrado en un nivel de calidad que la gente ya reconoce. Además, y especialmente en el caso de Rosario, las películas se han acompañado de una buena estrategia de promoción, como herramienta para llegarle al público".

Durante el año pasado, se estrenaron 182 filmes: 110 de Estados Unidos, 72 de otras nacionalidades y ocho colombianos. Los espectadores de cine criollo, en el 2005, fueron 1867.036 y los asistentes totales del año, en el país, fueron 19.313.814. Esto significa que, con el 4.4 por ciento del mercado de los largometrajes estrenados, nuestro cíne obtuvo el 11,44 por ciento de los espectadores.

"Otro de los fenómenos que registramos fue que el sector privado invirtió unos 2 mil millones de pesos en el cine colombiano. Desde el Fondo de Desarrollo Cinematográfico (creado por la famosa Ley de Cine) hemos intentado mantener la transparencia en la diversidad de estímulos que se entregan, porque no solo se tienen en cuenta los grandes proyectos, sino que también hay espacio para los cineastas independientes", agregó Melo.

En el caso de Dago García, el éxito en la taquilla no es nuevo, teniendo en cuenta que sus filmes, que viene estrenando durante ocho años consecutivos, todos los 25 de diciembre, casi siempre calan en el gusto del público. Por ejemplo, en el 2002, Te busco, su película sobre una orquesta de chucu chucu, superó en asistencia a la más reciente producción de James Bond.

"Con La Pena Máxima hicimos 500 mil espectadores, ese es nuestro récord. Lo que tenemos claro es que la gente de todas las clases sociales lo que compra es sentimientos. Lo importante es no mentirse a uno mismo con una historia, porque de eso sí que se da cuenta la gente y no lo perdo na", asegura García. Te busco logró 400 mil espectadores (unos 2.400 millones de pesos).

Las demás películas nacionales estrenadas el año pasado fueron María llena eres de gracia (coproducción con Estados Unidos),165.633 espectadores; La historia del baúl rosado, 18.329 espectadores; La sombra del caminante, 7.834 es pectadores y Sin Amparo, 2.075 espectadores.

MAS VISTAS

Las películas colombianas más vistas están encabezadas por La estrategia del caracol (1994) y El taxista millonario (1979), con 1500.000 espectadores, y a estas le siguen El inmigrante latino (1980), 1300.000; Esposos en vacaciones (1976),1250.000; El niño y el papa (1987), 1100.000; Tiempo para amar (1980),1000.000; Colombian connection (1975), 900.000, y La vendedora de rosas (1998), 700.000.

Fuente Cine Colombia.
Tomado del periódico El Tiempo, 7 de febrero de 2006


 


CUANDO EL CINE COLOMBIANO SUENA ...

EL ESTADO PASÓ DE APORTAR 420 MILLONES DE PESOS EN 2002 A ENTREGAR EN EL 2005 OCHO MIL MILLONES. UN IMPULSO A LA INDUSTRIA CINEMATOGRÁFICA NAC10NAL QUE YA COMIENZA A NOTARSE.

En el 2000, Fedesarrollo aseguró que si se quería sembrar la semilla para que surgiera una industria cinematográfica en Colombia, habría que estrenar por lo menos catorce cintas nacionales al año. Una meta imposible de cumplir si se tiene en cuenta que en ese momento apenas se exhibían, en promedio, cuatro películas anualmente y que durante la década de los 90 se habían producido 25 largometrajes.

Pero contra todos los pronósticos la situación mejoró. Este año se han estrenado ocho películas y aunque esta cifra está lejos del ideal, los pronósticos aseguran que para el 2015 el país podrá ver un promedio de 18 cintas nacionales al año.

Según Fedesarrollo, el cuello de botella para la industria cinematográfica era la plata. La producción de largometrajes era muy reducida, no existían empresas productoras y las pocas que se creaban duraban tanto como la producción de la película y desaparecían posteriormente.

Y ese cuello de botella fue el que se despejó con la aprobación de la Ley de Cine en 2003, que obliga al Estado a entregar aportes, por concurso, a nuevos proyectos y estimula a los inversionistas privados a apoyar financieramente las películas, con una rebaja de impuestos.

De esta forma, el Estado pasó de aportar 420 millones de pesos en 2002 a entregar ocho mil millones en el último año y me dio para ayudar a financiar 164 proyectos entre largos, cortos y documentales.

Con estas nuevas reglas de juego, entraron en escena jóvenes directores y productores que se lanzaron al ruedo con ideas audaces. Uno de ellos es Faisal Zawady, un joven de 30 años que sobrevive como traductor y profesor de inglés.  Hace unos meses se juntó con cuatro amigos y acaba de crear Miramed, la empresa encargada de realizar Martinis al atardecer, una "comedia negra" en la que invertirán mil millones de pesos, entre el aporte del Estado, los inversionistas privados y recursos propios. Así, se tardará menos de dos años en hacer la película, en contraste con los siete años que Antonio Dorado tardó en filmar El Rey o los cinco que Víctor Gaviria tardó en tener lista Sumas y Restas.

Alessandro Basile, un joven director que está a punto de estrenar El cielo, después de cinco años de esfuerzos no alcanzó a disfrutar de es tas ventajas. Apenas si logró juntar 400 millones de pesos para terminar su largo metraje. Está seguro de que con más plata la hubiera hecho en un año. "Cuando yo comencé, las convocatorias se las ganaban siempre los mismos y las opciones eran más limitadas".

Hoy, entre rodaje, posproducción y películas terminadas, pero sin estrenar, hay unas 25 cintas que se espera estén en los cines en los próximos meses. Todas han recibido algún tipo de aporte estatal.

Uno de esos proyectos que se encuentra en pleno rodaje es Al final del espectro. Paloalto Films, la empresa paisa encargada de la realización de esta cinta, tiene en consideración 23 proyectos más.

De los 1.650 millones de pesos que ha costado la cinta, han logrado recoger unos 370 millones en las convocatorias del Estado, el resto ha sido financiación propia y aportes de inversionistas que tienen la oportunidad de descontar, de su renta líquida, el 125 por ciento de su inversión. "Es difícil convencer al inversionista de que el cine es un negocio rentable -sostiene Alejandro Arango, productor ejecutivo de Paloalto-. Necesitamos 340 mil espectadores para llegar a un punto de equilibrio, y ya se ha hecho. Con lo que Rosario Tijeras recibió en la primera semana nosotros recuperamos la inversión".

No todo es perfecto. Juan Fischer, cuya ópera prima, El sépfimo cielo, se proyectó en 97 salas en Colombia entre el 99 y el 2000, postuló el guión de su proyecto Buscando a Miguel para una convocatoria y no fue elegido. Sólo gracias al apoyo de Erwin Goggel (el productor de La vendedora de rosas) pudo sacar su película adelante.

Como él, muchos realizadores han quedado por fuera del sistema de estímulos. "No se puede financiar todo -explica Jaime Manrique, asesor del Fondo Mixto de Promoción Cinematográfica -. La ley no soluciona todo, entrega herramientas, pero toda vía hay mucho por hacer".

Sin embargo Fischer, quien ha vivido durante los últimos años en Nueva York, cree que las cosas están cambiando y por eso regresó para filmar su segundo largometraje. "Hay una renovación total, nos estamos saliendo del cine de pueblito y haciendo películas más urbanas y hay directores jóvenes con nuevas historias".

Tomado de la Revista Cromos No.4581, 12 de diciembre de 2005


 

 

FIEBRE DE DOCUMENTAL

UNA GENERACION DE JOVENES REALIZADORES HA TOMADO EL RETO DE FILMAR LA REALIDAD NACIONAL, PARA QUE QUEDE COMO TESTIMONIO. LAS MUJERES PARECEN ESTAR TOMAN DO LA DELANTERA.

En Colombia no tenemos memoria de nuestra historia familiar o ¿cuántos de nosotros sabemos cómo se enamoraron nuestros abuelos?".

Mauricio Tamayo, uno de los jurados de la Séptima Muestra Internacional Documental que se realiza esta semana en Bogotá, asegura que "esa característica del colombiano", de darle poca importancia al pasado, se ha reflejado también en el desinterés por el documental.

Sin embargo, esta es una realidad que parece estar cambiando. Cada vez son más las personas interesadas en plasmar la realidad nacional, algo que se nota en la repercusión que ha causado la transmisión de un programa como La Sierra en un canal privado de cobertura nacional o en cifras como la de los 78 trabajos hechos en Colombia (casi un 50 por ciento más que el año pasado) que concursaron para formar parte de la Muestra. "No hay mucho apoyo pero nos damos mañas para producir -asegura la coordinadora del evento, Patricia Ayala-. Las historias que vemos todos los días son casi por esencia documentales".

Quizás por eso, a pesar de las restricciones, el Fondo para el Desarrollo Cinematográfico ha invertido en los últimos dos años, desde la vigencia de la llamada Ley del Cine, al menos 800 millones de pesos en estímulos, lo cual ha ayudado a impulsar una nueva generación de realizadores.

El interés de estudiantes y jóvenes creadores ha sido tal que el Ministerio de Cultura decidió abrir una nueva categoría para menores de 24 años en la Muestra Internacional Documental. Según los organizadores, es una apuesta por el futuro. Futuro como el que parecen tener María Cayena Abello, Lorna Ramírez y Alejandra Gaviria, estudiantes de Antropología y de Historia en la Universidad Nacional. Su trabajo de muestra que jóvenes profesionales de diferentes disciplinas se han inclinado por el testimonio audiovisual.

A pesar de no tener ningún tipo de preparación formal en producción de cine, video o televisión, este trío de jovencitas logró crear una visión particular del desplazamiento. Con Expedición por el éxodo, apenas su segunda realización, fueron invitadas a festivales en la República Checa y Noruega.

Como éste otros siete proyectos nacionales fueron aprobados para formar parte de la Muestra de Documental en la categoría de Jóvenes realizadores: El oficio de hacer cine en Colombia, de Diana Valencia Gutiérrez; Del exilio y sus saberes, de Lorena Salazar; Caro es Caro, de Juliana Flórez; Chalom, de Carolina Robledo; Corriendo, de Yuri Andrea Chaparro, y Cuarto oscuro, de Rocío Blanco, Yazmín Botero y Antonio Vallejo.

Lo particular, destacan algunos, es que en su mayoría son realizados por jovencitas. "Las mujeres son más juiciosas a la hora de producir y más sensibles a la hora de narrar", sostiene Patricia Ayala.

"Hay mucho talento -confirma Tamayo- y muchas ganas de hacer las cosas, pero yo no creo que eso dependa del sexo". Lo cierto, complementan algunos, es que sin importar si quien está detrás de la cámara es hombre o mujer, aún queda mucho camino por recorrer.

La aparición de estímulos, los adelantos tecnológicos, la reducción en el costo de los equipos y los programas de edición que permiten hacer el montaje de los trabajos en un computador personal, como fue el caso del video de la Expedición por el éxodo, han facilitado las cosas; sin embargo, para especialistas como Patricia Ayala, aún hay elementos que es necesario corregir. "Todavía hay una concepción del documental que se confunde con otros géneros parecidos, como el reportaje -asegura la coordinadora general de la Muestra-. Estamos muy concentrados en contar historias, pero no tenemos muy claro cómo contarlas. Nos sobran historias pero tenemos que mejorar en la estructura narrativa y en el tratamiento audio visual". También, sostiene Ayala, hay una gran carencia en la investigación.

"Los jóvenes tienen demasiada confianza en su talento pero no basta con ser talentosos, hay que prepararse a investigar".

Con todo y fallas, hay una nueva generación de-realizadores que siguen los pasos de documentalistas consagrados como Luis Ospina, Marta Gutiérrez, Diego García a Oscar Campos que, en palabras de Mauricio Tamayo, "nos han ayudado a ver quiénes somos". Una nueva generación para la cual, poco a poco, se comienzan a abrir cada vez más espacios y que será la encargada de que el país, en un futuro, tenga mejor memoria.

Tomado de la Revista Cromos No. 4575, 31 de octubre de 2005


 

 

Nuestro cine, mucho futuro

por Sara Araújo Castro

Una malla transparente cubre la recién restaurada fachada del teatro Faenza. Ya está a la vista el ladrillo que estuvo cubierto de pintura durante décadas para disimular el estado lamentable de este teatro. Nada mejor que este antiguo templo del cine para darnos cita con algunos de los directores y productores que se pondrán en juego a partir del 23 de octubre, cuando empiece la Semana del Cine Colombiano Sí Futuro, una fiesta que reúne la entrega de los premios de cinematografía, el estreno de tres producciones y otras actividades.

Felipe Aljure, que estrena El colombian dream; Dago García y Juan Carlos Vásquez, con Mi abuelo, mi papá y yo; Libia Stella Gómez y Federico Durán, directora y productor de La historia del baúl rosado; Jorge Echeverri, director de Malamor, y David Melo, director de cinematografía, son algunos de los protagonistas de esta fiesta del celuloide.

El grupo es tan heterogéneo como las películas que hacen. Cada una de las obras en concurso y de los estrenos es un mundo aparte. Esto, porque el cine colombiano, tras décadas de proteccionismo y posterior abandono, se está despertando en los últimos años con caras nuevas que se suman a las de siempre, expectativas a ideas que expresan la realidad que vivimos o la que se quisiera vivir. Así como el teatro Faenza, que ve en la restauración la esperanza de recuperar su antiguo esplendor, el cine colombiano ve en estos personajes la posibilidad de un futuro sólido con una industria de base.

LOS OBREROS DEL CINE

Entre las películas que concursan y las que se estrenan se puede ver una muestra de lo que ha pasado en los últimos años. Aunque los directores y productores tienen edades y orígenes distintos, coinciden en que esta nueva etapa del cine nacional tiene otras perspectivas.

"Como hay ahora más gente trabajando en los procesos, desde el mismo guión hay más discusión y posibilidad de hacer las cosas bien. Nuestra producción tuvo todo el cuidado y a los mejores profesionales en cada área", dice Federico Durán, de La historia del baúl rosado, dirigida por Libia Stella Gómez. El equipo que hacen Gómez y Durán, ambos rondando los 30, es un ejemplo de esas caras jóvenes que decidieron apostarle al cine a pesar de las advertencias de amigos y familiares acerca de la probabilidad de que se murieran de hambre.

La realidad es otra. Además de esta primera película, Libia está terminando el documental de Arista son, la historia del músico chocoano Aristarco Perea, y un segundo largometraje basado en el cuento de Germán Espinosa La tragedia de Belinda Elsner. "Cada vez más, el cine se está convirtiendo en una opción para muchas personas y esto nos permite pensar en algo estable. Yo trabajo con una productora de comerciales que está abriendo departamento de cinematografía porque hay muchos proyectos y posibilidades", concluye Durán.

La historia para los directores de más trayectoria y edad, como Jorge Echeverri, Víctor Gaviria (Sumas y restas) o Felipe Aljure es distinta. Ellos empezaron entre los 70 y los 80. En ese momento Focine era el único financiador del cine en nuestro país y la asistencia a las salas era masiva, pero las películas colombianas a duras penas recuperaban la inversión. En esos años se rodó Rodrigo D, no futuro, primera película que recuperó la inversión hecha. Luego, tras el cierre de Focine, las cosas se pusieron difíciles porque la manera de conseguir recursos era a través de inversiones propias y el riesgo era muy elevado.

"De cierta manera, me parece bien que se terminara Focine, porque tuvimos que ser más creativos y recursivos", cuenta Felipe Aljure, que ha vivido con sus producciones las distintas etapas. "El colombian dream -que se estrenará el 27 de noviembre, empezó así, pero pudo beneficiarse de la Ley de Cine tanto por los premios como por la inversión de la empresa privada. Esto nos permitió terminar la película como quisimos hacerla".

En otro sentido, las cosas también han cambiado. "La gente de la Universal se editó con moviola en Budapest. Cada corte era una decisión que no tenía reversa. El colombian dream lo pa samos a digital y lo editamos en Bogotá en Fx. Esto nos dio mucha más libertad, por los costos y porque los cortes no eran físicos".

Como Aljure y Gaviria, Jorge Echeverri está en el medio cinematográfico desde hace más de 20 años. Sin embargo, tardó casi dos décadas en hacer su primer largometraje, Terminal (2001). Luego vinieron dos producciones más, una de Dago García (La pena máxima) y otra escrita y dirigida por él, Malamor, obra que está en concurso.

Echeverri es un convencido del cine de autor, para él lo importante no es hacer películas masivas sino dirigir sus propias historias. "Siempre me ha perturbado que el mundo esté al servicio del consumo y de la plata. Yo el cine no lo veo así y por eso no presto mi talento con la imagen al servicio de esto". Por esto, Echeverri representa otra corriente, menos masiva, para la que también en este momento hay un espacio.

Por su parte, Dago García y Juan Carlos Vásquez, que presentan Mi abuelo, mi papá y yo, cuentan otra parte de la historia. García viene de la televisión y se ha convertido en el productor y guionista con mayor número de rodajes a cuestas. Lo de él son películas que divierten al público con historias de gente común. Además su buena factura, las películas de Dago tienen un relativo éxito en términos financieros. "Creo que el aporte más importante es que se haya separado la figura del director de la de productor. Así uno se dedica a su labor creativa y el otro a la administrativa -explica García-. Además, hay una cualificación de la gente que trabaja en el medio y que redunda en mejor imagen, mejor sonido y ediciones. El volumen hace que los trabajos se cualifiquen", dice, y habría que añadir que esto ocurre a pesar de la diversidad de propuestas, o por ello mismo, pues el cine colombiano, por estos días, está de moda.

Tomado del periódico El Espectador, 22 de octubre de 2006


 


Las memorias del cine, a la TV

El proyecto de la fundación Patrimonio Fílmico recuerda las películas colombianas

Con la idea de contar la historia del cine colombiano, la Fundación Patrimonio Fílmico se embarcó en el proyecto de hacer varios documentales para televisión, dirigidos por Julio Luzardo y Luis Ospina.

El fragmento de Luzardo -aún en posproducción- narra la etapa desde el cine mudo hasta la década de los 70, cuando arranca el trabajo de Ospina, que termina en 1995.

La parte de Ospina - recordado por cintas como Soplo de vida y Pura sangre-, se titula De la ilusión al desconcierto y se divide en cuatro capitulos de 25 minutos cada uno: Del sobreprecio al menos precio, El estado de las cosas, Las cosas del Estado y Memorias del subdesarrollo.

En ellos, se relatan hechos que marcaron el cine en nuestro país: el glorioso nacimiento y la triste muerte de Focine, el auge de los cineclubes, el fortalecimiento de las coproducciones, la influencia del video, la quiebra de muchos realizadores en los 80 y, en contraste, el éxito de cintas como El taxista millonario, La estrategia del caracol y La gente de la universal.

En el documental, que Ospina - rodó durante el 2006 con recursos del Fondo para el Desarrollo Cinematográfico, aparecen unos 30 directores y analistas del tema, entre otros, Carlos Mayolo, Jaime Osorio; Francisco Norden, Jairo Pinilla, Sergio Cabrera, Camila Loboguerrero, Gustavo Nieto Roa, Lisandro Duque, Víctor Gaviria y Jorge All Triana.

"Estos cuatro programas que hice son un poco pesimistas, porque yo viví lo duro que fue hacer cine en los 70. Era un momento en el que se hacía todo con las uñas", comenta Ospina:

La Fundación Patrimonio Fílmico decidió realizar la serie luego de publicar un libro, en el 2004, que recopilaba los largometrajes hechos y exhibidos en toda la historia del cine colombiano.

"Vimos que era necesario ampliar la difusión sobre el tema. Por eso se decidió esta serie para TV", señala Miriam Garzón, directora de la fundación. Ahora, busca patrocinio para terminar el fragmento que va desde 1995 hasta hoy y planea crear un estuche para coleccionistas y para distribuir en bibliotecas públicas.

 Aunque la serie no tiene aún fecha de emisión, el fragmento de Ospina se exhibirá masivamente en octubre de 2007.

Tomado del periódico El Tiempo, 2 de agosto de 2007


 


Los revolucionarios del cine

La industria del séptimo arte en Colombia crece a pasos agigantados gracias a la nueva Ley de Cine, que exime de impuestos a aquellos que inviertan en este campo. Así que junto a los títulos cinematográficos, empiezan a surgir jóvenes talentosos y creativos que están dispuestos a meterle el hombro al cine nacional, que ya comienza a sonar en los grandes festivales del mundo.

Dynamo:  Cristian Conti, Andrés Calderón, Diego Ramírez, Rodrigo Guerrero

Empresa especializada en la gestión integral de proyectos cinematográficos

Después de vivir varios años en el exterior, estos cuatro jóvenes regresaron a Colombia con una idea revolucionaria en sus maletas: "Identificamos una oportunidad de negocio muy clara. Además, la necesidad de apoyar el talento nacional era una realidad", afirma Diego Ramírez, socio de Dynamo, la única empresa especializada en la gestión de proyectos cinematográficos del país. Como un ejemplo de su trabajo, fueron ellos quienes produjeron y financiaron Satanás. Junto con la iniciativa de estos cuatro empresarios, la concepción de esta compañía se fundamentó en la Ley de Cine, que empezó a ofrecer beneficios tributarios a quienes invirtieran en este campo. El esquema, entonces, fue novedoso en Colombia y Latinoamérica: Dynamo fue pionera en la financiación de producciones cinematográficas a través de un fondo de capital de riesgo destinado exclusivamente al cine. Sin embargo, con el tiempo identificaron más vacíos en la industria, de manera que hoy prestan servicios de producción, creación de guiones, mercadeo y distribución, con la misión de encontrar y apoyar proyectos cuya calidad les permita cruzar las fronteras.

Patofeo Films: Jorge Navas, Mirlanda Torres, Carolina Barrera

Nunca fue más cierto aquello de que el pato feo termina convertido en cisne. Al menos este es el caso de una casa productora que nació hace cuatro años para dar la pelea en la exploración visual y estética. Patofeo Films se llama esta compañía, una de las primeras en unir el concepto de hacer publicidad al mismo tiempo que se hace cine. Dentro de los proyectos que desarrollan en este momento están las películas Perro come perro, dirigida por Carlos Moreno, que se estrenará a finales de 2007; y La sangre y la lluvia, de Jorge Navas, que se encuentra en preproducción; además de un documental sobre las plazas de mercado coproducido entre seis países latinoamencanos: ¿Qué culpa tiene el tomate? Para este colectivo de jóvenes artistas, la cinematografía está pasando por un momento excepcional y es una oportunidad que no se puede dejar pasar. Al mismo tiempo, existe un interés generalizado por apoyar el trabajo de los otros, pues entre más casas productoras existan, más se fortalece el mercado mercado y más se impulsa este negocio. `Ahora el cine en Colombia es mucho más colectivo, se piensa como industria de todos y no como un proyecto independiente", dice Mirlanda Torres, jefe del departamento lde Cine de Patofeo Films, quien concluye que "el estreno de cada película colombiana es el estreno de la película de todos".

Babilla Cine: Distribuidora y productora de cine independiente.  Federico Mejía

"Queremos ser contestatarios, vanguardistas, traer películas que rompan el formato y que le llamen la atención a la gente", asegura Federico Mejía, fundador de Babilla Cine, una compañía que, con más de diez años de existencia, es una de las primeras y pocas empresas que se dedica a la quijotesca misión de distribuir cine independiente en Colombia. Y el empeño ha resultado exitoso. De hecho, actualmente está a punto de estrenar la película número 100, con lo cual Federico consolida un catálogo de cine de primera. "El criterio para escoger las cintas es la calidad", enfatiza.  

Federico. Además de su negocio de distribución, hace cuatro años Babilla incursionó en la producción, con largometrajes como Diástole y Sístole, Violeta de mil colores y Dios los junta y ellos se separan; y actualmente se encuentra en la etapa de preproducción de Recursos humanos, basada en la novela de Antonio García Ángel. Para Federico, el resurgimiento del cine nacional se debe al regreso de talento joven que ha venido al país con propuestas novedosas y temas más universales, renovando así las viejas estructuras y la gente que manejaba el cine en el pasado.

Rhayuela, Agencia de publicidad y productora de cine: Jaime Osorio, Federico Duran, Jose Luis Rigeles

La pasión por filmar y el deseo de contar a través de las imágenes fue lo que unió a Federico Durán, José Luis Rugeles y Jaime Osorio en un sueño casi imposible: el cine. Hoy, como directores de Rhayuela, un taller de creación que desde hace 13 años se dedica a la publicidad, sus proyectos cinematográficos se empiezan a hacer realidad con la ayuda de los nuevos incentivos estatales. Los tres estudiaron cine, pero para ese entonces, mientras terminaban sus carreras, vivir de este oficio era un empeño imposible. Sin embargo, hoy el rollo es otro: en Rhayuela cuentan con la infraestructura, el talento y la sangre caliente para contribuir a que el cine se vuelva una industria productiva. Sus cortometrajes han participado con éxito en festivales internacionales, y actualmente tienen tres películas en etapa de producción: El páramo, García y La tragedia de Belinda Elsner. Entre sus nuevas metas, Federico resalta la importancia de aprender a llegarle al público con historias novedosas y evitar caer en la fórmula fácil de que lo que funciona en televisión funciona también en el cine.

David Melo, director de Cinematografía Ministerio de Cultura

Director de Cinematografía Ministerio de Cultura Un promedio de ocho películas nacionales estrenadas al año, 1.500 proyectos recibidos, 8.000 millones de pesos aportados por el sector privado en los últimos tres años, 260 ayudas entregadas por parte del Estado y una cifra récord, alcanzada en 2006, de 2.8 millones de espectadores viendo cine colombiano. Estas son cifras que demuestran la realidad de una industria en ascenso, gracias a la alianza entre el Estado y el sector privado, y a una nueva percepción de los espectadores frente a las producciones locales. "El público se ha dado cuenta de que sí se puede hacer cine colombiano de calidad técnica y con historias bien narradas", dice David Melo, quien, además, opina que este renovado apoyo a las producciones nacionales se explica también porque al público le gusta verse reflejado en su propia identidad. El gran desafío, concluye David, consiste en consolidar una industria cinematográfica con altos niveles de calidad, capaz de trascender, en la que se produzcan películas periódicamente y que esté presente en los grandes escenarios internacionales.

Tomado de la Revista Jet.Set, edición No. 128, 15 de agosto de 2007


 

 

Hoy se entregan los PREMIOS IN VITRO VISUAL 2007 y por primera vez Santa Lucia Acompañará a los cortometrajistas

Hoy viernes 14 de diciembre a las 7 PM en el MUSEO NACIONAL DE COLOMBIA, se llevará a cabo la ceremonia de premiación y clausura de IN VITRO VISUAL 2007 y se revelará por primera vez La Estatuilla del Corto Colombiano, LA SANTA LUCIA.

Además de las 14 Santa Lucias que serán entregadas en los diferentes géneros, áreas técnicas y creativas, dos nuevos premios institucionaliza In Vitro Visual en 2007:

* SANTA LUCIA AL MEJOR LARGOMETRAJE COLOMBIANO 2007: Para entregar esta estatuilla, los directores de los cortometrajes que hicieron parte de la Selección Oficial 2007 votaron entre 5 posibles nominados y esta noche se conocerá cual es el largometraje nacional que según los jóvenes realizadores es el mejor del año.

Los Nominados son:
Bluff de Felipe Martínez
Apocalipsur de Javier Mejía
Satanás de Andi Baiz
Juana tenia el pelo de oro de Pacho Bottía
Buscando a Miguel de Juan Fischer

* SANTA LUCIA al APORTE PARA EL FORTALECIMIENTO DEL CINE NACIONAL: Este premio es el reconocimiento a quienes desde diversos ángulos trabajan por un cine colombiano más completo, más lleno de matices, pero sobretodo más sólido. Para el 2007 la organización decidió otorgarlo a la Revista KINETOSCOPIO, publicada por el Centro Colombo Americano de Medellín. La única revista del país dedicada en exclusiva al cine.

En 2007 más 170 producciones audiovisuales colombianas de cortometraje entre argumentales, animaciones, documentales, experimentales y video clips arribaron a lo largo del año a In Vitro Visual en la búsqueda de un cupo en la Selección Oficial, la cual contempló únicamente 47 elegidos que entraron en competencia por 14 categorías, en donde los mejores del año recibirán LA SANTA LUCIA, una estatuilla. Ella es una representación del poder de la fe en nuestra idiosincrasia, la misma fe que hacer cine en Colombia necesita. Es también la santa de los amantes de la imagen, la santa del cine.

El jurado encargado en 2007 de evaluar los 47 cortos que hicieron parte de la Selección Oficial (escogida entre 170 cortos) está conformado por el director Luis Ospina, el joven realizador y productor Jorge Botero Botero y el novelista y critico cinematográfico de la revista Semana Ricardo Silva. El corto ganador a Mejor Audiovisual del Año recibirá 3.500.000 pesos en efectivo y los directores ganadores en Mejor Ficción, Mejor Documental, Mejor Animación y Mejor Video Clip ganarán un pasaje al Festival de Cine de Cartagena 2008 y la credencial oficial del evento (Gracias al apoyo de la Dirección Nacional de Cinematografía del Ministerio de cultura).

Los nominados son: Mejor corto documental: El árbol de los sueños de Tatiana Kantorowicz, 20mm de Juan Pablo Vásquez, En la barra hay un cerebro de Oscar Ruiz Navia y Cuestión de química de Andrés Ruiz.

Mejor video clip: Coctel de Nube Negra (Grupo: Trópico esmeralda), I got my mojo working de Daniel Sánchez (Grupo: Black Cat Bone), Piloto automático de Klych López (Grupo: Ciegos sordomudos), Complemento de Lola Barreto y Anthar Kharana (Grupo: Aterciopelados) y Para todos todo de Klych López (Grupo: Dr Krapula).

Mejor corto animación: Dalila de Anthar Kharana, …una de espantos de Andrés Felipe Zuluaga, Haiku de Caminandoporbogota.net y Busco a Kaiser de Caminandoporbogota.net.

Mejor corto ficción: Como todo el mundo de Franco Lolli, Habitación de Juan Carlos Zapata Rubio, Juntos no es suficiente de Pablo González, Taxi equivocado de Julio Contreras y Gasolina de Toto García.

Mejor afiche: Lasse Lindsteen por Calle 6 sur, Zamira Paéz por Taiwán, Mauricio Montoya por Escondite, Adriana Villamil por Días de arena y Oscar Barrera por La transeúnte.

Mejor fotografía: Sergio Iván Castaño por El dragón por comodo, Manuel Castañeda por El silencio por la luz, Mauricio Vidal por Gasolina, Diego Jiménez por Collar por perlas y Juan Cristóbal Cobo por Juntos no es suficiente.

Mejor montaje: Diego Martínez y Toto García por Gasolina, Edwin Cortés por Soy una invención, Bernardo Garcés por Collar por perlas, Carlos Ortega y Carlos Bernal por Juntos no es suficiente y Sebastián Hernández y Felipe Suárez por El silencio por la luz.

Dirección arte: Diego López por El dragón por comodo, Carolina Jaramillo por Gente barata, Viviana González y Julieta Gorlero por Habitación, Gustavo Machado por El silencio por la luz y Monica Marulanda por ¿Y su perro que tiene?.

Mejor diseño sonoro: Miltón Gutiérrez por El silencio por la luz, Sónica por Collar por perlas, Camilo Montilla y Sergio Stempniewicz (Lava) por Gasolina, Mathieu Descamps por Como todo el mundo y Camilo Ardila y Enrique Molano por Días por arena.

Mejor guión: Julio Contreras por Taxi equivocado, Pablo González por Juntos no es suficiente, Franco Lolli y Virginie Legeay por Como todo el mundo, Toto García por Gasolina y Andi Baiz por Hoguera.

Mejor actor: Blas Jaramillo (Q.E.P.D) por Juntos no es suficiente, Andrés Vélez por Gasolina, Santiago Porras por Como todo el mundo, Carlos Hurtado por Taxi equivocado y Pepe Sánchez por Las belleza del espejo.

Mejor actriz: Marcela Valencia por Como todo el mundo, Patricia Castañeda por Juntos no es suficiente, Noelle Schonwald por Amaranta, Maria Adelaida Puerta por Collar por perlas y Katerine Velez por No pongas tus puercas sobre mi.

Y Mejor audiovisual del año: Como todo el mundo de Franco Lolli, Habitación de Juan Carlos Zapata Rubio, Juntos no es suficiente de Pablo González, Cuestión de química de Andrés Ruiz y El silencio de la luz de Felipe Suárez.

De otro lado, desde el pasado lunes 10 de diciembre en el lobby de la sala Los Acevedo del Museo de Arte Moderno se encuentra abierta una exposición con las piezas promocionales que diseñó la organización del evento para publicitar las presentaciones de los martes. Y durante todo enero se exhibirá en el lobby de la cinemateca una exposición con los afiches originales de los cortos de In Vitro Visual 2007.

In Vitro Visual es organizado por Producciones In Vitro y Laboratorios Black Velvet, con el patrocinio de Club Colombia, la Revista Plan B y el apoyo del Departamento de Cine del Museo de Arte Moderno, BABILLA CINE, PROIMAGENES en Movimiento, Cinemateca Distrital de Bogotá, el Cine Club Fundadores de la Universidad Central, Diafragma Producciones, la Revista Kinetoscopio,
CCD, Hangar Films y Total Audio.

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EL CINE ENTRE NOSOTROS

Por Pedro Hadrián Zuluaga
Curador, periodista y docente

En 110 años de cine en el país, las películas nacionales han sido más numerosas y diversas de lo que estamos acostumbrados a admitir. Una gran parte de colombianos tiene referencias sobre nuestro propio cine, reconoce actores y actrices y les otorga amores y odios, identifica películas y opina sobre ellas. Carlos Benjumea, Enrique Carriazo, Vicky Hernández, Amparo Grisales o Robinson Díaz, aunque van y vienen entre televisión y cine, han encontrado en este último medio una forma de permanencia a identificación con el imaginario colectivo mucho más arraigada. El taxista millonario, La estrategia del caracol, La Vendedora de rosas, Soñar no cuesta nada fueron fenómenos de comunicación masiva capaces de expresar las preocupaciones o, por el contrario, las necesidades de evasión de distintos momentos del país.

Sin embargo, la lista de películas que gran parte de colombianos podría identificar como nacional es bastante reducida en comparación con la que haría un mexicano o un argentino, países con tradiciones industriales sólidas a ininterrumpidas y que en determinadas épocas crearon un cine de gran arraigo popular. Nuestra hipotética lista, en cambio, estaría conformada por títulos aislados que por alguna virtud casi mágica lograron sintonizar con el público sin llegar a crear una identidad con el cine propio.

Aun sin esa resonancia masiva o ese reconocimiento general, la producción cinematográfica colombiana es más amplia de lo que se supone. Una parte importante de esa producción -sobre todo anterior a 1960 se perdió, debido a las complejas condiciones de almacenamiento y preservación que requieren los formatos cinematográficos, pero en especial por la indiferencia del público, el Estado y los propios realizadores y productores frente a las películas nacionales, cuyos usos pocas veces fueron más allá de la explotación comercial a institucional.

La tendencia a no considerar como parte importante de esta producción los formatos y lenguajes menores que se apartan del estándar de película de ficción en 35 mm y de largometraje, expulsa a un lugar marginal el enorme inventario de noticieros, publicidad, películas familiares, documentales periodísticos y documentales institucionales y reduce aún más el material normalmente considerado de interés para el análisis y la investigación, es decir, para el diálogo cultural y la memoria compartida.

Este prejuicio frente a la producción `menor, sumado a la falta de tradición industrial continua y exitosa, ha provocado que se niegue con frecuencia la existencia del cine colombiano como material de referencia para entender procesos históricos y sociales del país, o su incidencia en la creación de grandes hitos de la cultura popular.

El progreso y modernización material que abocó el país en las décadas del 20 y del 30, por ejemplo, tiene en el cine de ficción de esa época y en los documentales y noticieros de los Acevedo una magnífica representación; los matices del conflicto posterior al 9 de abril de 1948 se en tienden mucho mejor a la luz de películas como Canaguaro (1981) de Dunav Kuzmanich o Cóndores no entierran todos los dtas (1984), de Francisco Norden; las profundas y conflictivas transformaciones sociales de las ciudades colombianas se convierten en relato y personajes en la obra de Víctor Gaviria; la población campesina a indígena sacada de su entorno tradicional y llevada al centro del conflicto y sus intereses tiene una crónica detallada y angustiosa en la obra de Marta Rodríguez y Jorge Silva.

Es por eso que la presencia del cine colombiano, como motivo de la exposición en el Museo Nacional, puede considerarse un ajuste de cuentas de un enorme alcance. La institución anfitriona, el Museo, acepta que el cine es un bien cultural, que genera conocimiento y reflexión, que es un vehículo no sólo de entretenimiento sino de crítica, que no es un mero testigo de su tiempo sino que lo define y modifica. Y el invitado de ocasión, el cine, debe demostrar cómo y por qué logra todo esto.

La exposición `¡Acción! Cine en Colombia no es una historia del cine colombiano; tal historia o tales historias, deseables y necesarias, incluyentes y plurales, son tareas pendientes, asuntos por completar. Aunque existen extraordinarias contribuciones personales como las de Hernando Martínez Pardo, Jorge Nieto, Hernando Salcedo Silva, Edda Pilar Duque, Leila ElGazzi, entre otros, y la permanente disposición y voluntad de entidades como la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano y la Cinemateca Distrital, es claro que el propósito de hacer una(s) historia(s), antes que estar al alcance de un grupo pequeño de personas, debe ser el logro de una voluntad común de conocimiento que involucre a investigadores e instituciones.

Desde el momento en que el proyecto de la exposición fue concebido, como una iniciativa conjunta del Ministerio de Cultura -Museo Nacional y Dirección de Cinematografía- y la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano, se tuvo como norte la idea de pensar el cine en su relación con el país: los cruces, las idas y venidas, los malentendidos, los temores, los logros y los fracasos de esa relación.

Si bien los recursos audiovisuales se utilizan con cada vez mayor frecuencia en el lenguaje de las artes plásticas, la exposición temporal `¡Acción! Cine en Colombia va en otra dirección. El cine está presente no como un recurso técnico subordinado, sino como motor de una reflexión más amplia.

Cómo se ha visto el país en el cine y cómo se ha visto el cine en el país, han sido los hilos conductores para la curaduría de la exposición. Con esa guía se hizo una selección de aproximadamente 100 piezas entre documentos, objetos, obras de arte, fotografías y materiales usados en las películas, que aunque pueden ser disfrutados individualmente se enriquecen por su relación con el conjunto. En estas piezas hay distintas lecturas posibles: unas nos cuentan una pequeña historia de los formatos de proyección y captura de la imagen en movimiento o el destino de algún pionero o los mecanismos de actuación de la censura, otras la especificidad de ciertos oficios involucrados en el quehacer cinematográfico, la relación de las artes gráficas con la promoción de las películas, el aporte de artistas plásticos a la obra de algunos directores, los cambios urbanísticos y arquitectónicos que han idode la mano del cine; en la sala alterna `Luces, cámara... los interesados en el desarrollo técnico de la imagen en movimiento podrán encontrar esa historia particular contada con recursos que facilitan su comprensión y disfrute.

Por otra parte, la selección de imágenes que acompaña la exposición, desde aquella procesión del Corpus filmada por los Di Domenico en 1915 -el registro más antiguo que se conserva, hasta las recientes imágenes de un país herido y contrahecho- es muy reveladora de cuán reducido es el conocimiento que tenemos de nuestra tradición audiovisual y que poco nos identificamos con nuestras propias imágenes, pues tal es el grado de asombro y extrañeza que algunas de ellas provocan. La reiteración de desfiles, bailes, carnavales, reinados, mujeres mancilladas, canciones, armas, discursos inflamados y grandilocuentes, entre otros tópicos recurrentes, seguramente nos podrían decir algo sobre la forma como hemos decidido vivir en Colombia, sobre el pacto colectivo que tácitamente hemos suscrito.

En paralelo con la exposición y como refuerzo a sus intenciones de presentar una mirada amplia sobre la relación del cine y el país, se desarrollará una serie de actividades. La cátedra de Historia Ernesto Restrepo Tirado, actividad anual del Museo Nacional, estará dedicada a investigaciones recientes, nacionales a internacionales, que han tenido como centro de atención el cine colombiano y su relación con disciplinas de las ciencias humanas.

Un ciclo de conferencias se propone pensar sobre las representaciones que ha hecho el cine de los distintos grupos humanos que con forman la nación colombiana. Y una muestra retrospectiva permitirá acercarse a hitos de la producción nacional de distintos periodos y ver completa una serie sobre la historia del cine en el país realizada en 12 capítulos por la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano.

Esta suma de actividades, sin duda, tiene un carácter festivo y de conmemoración, pero nada de ello excluye la certeza de que la relación del país con el cine, y viceversa, ha sido conflictiva y lo sigue siendo. La coyuntura histórica en la que la exposición se realiza, con un cine nacional que atraviesa un momento de reactivación industrial muy esperanzador, no debería verse como una simple casualidad. Es en momentos como este cuando se hace necesario recordar de dónde vienen tantas energías acumula das a favor del desarrollo de una ex presión artística a industrial como el cine. Es justo recordar otras épocas -el periodo 1922/1926; el periodo 1941/1945; los mejores años de Focine en la década del 80- en las que se vivieron las mismas expectativas frustradas al cabo de unos años, y aprender de esas experiencias del pasado para que esta nueva reactivación ofrezca garantías de continuidad. Es justo y necesario hacer memoria, la virtud menos frecuente en un cine colombiano histórica mente condenado a ser un menor de edad. Que ese cine crezca y alcance su ciudadanía debe ser un empeño común de público, Estado, personal técnico y artístico, empresarios, medios de comunicación. Lo que está en juego quizá no sea tan suntuario como algunos suponen: es la posibilidad de producir nuestros propios bienes simbólicos, o de discutir los que ya existen si es que el tiempo y las condiciones actuales requieren otros valores y otros pactos.

Conmemoraciones

Tampoco se trata de un mero acto conmemorativo, a pesar de que las efemérides están servidas: en 2007 se cumplen 110 años del primer espectáculo cinematográfico presentado en el país, 80 años de la fundación de Cine Colombia, 70 años de la primera película sonora, 20 años de labores de la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano, 10 años de la creación del Ministerio de Cultura, la Dirección de Cinematografía y Proimágenes en Movimiento.

Por si fuera poco, hace 20 años murieron tres nombres imprescindibles para el desarrollo del cine colombiano: el fotógrafo y cineasta Jorge Silva, el crítico Hernando Salcedo Silva y el español radicado en el país José María Arzuaga.

Tomado del suplemento del periódico El Tiempo, 20 de octubre de 2007
 


Fondo para el desarrollo Cinematográfico

Ganadores de la segunda premiación de 2010 del FDC

El jueves 28 de octubre, a las 7:30 de la noche, en el auditorio de la Biblioteca Virgilio Barco, en el marco de la Semana del Cine, se llevó a cabo la segunda premiación de 2010 de las convocatorias por concurso del Fondo para el Desarrollo Cinematográfico –FDC-. El evento contó con la presencia de los miembros del Consejo Nacional de las Artes y la Cultura en Cinematografía –CNACC-, el cual repartió $6.940 Millones de pesos para 31 proyectos en las modalidades de Escritura de Guión para Largometraje de Ficción e Investigación para Largometraje Documental, Producción de Largometrajes y Producción de Largometrajes para Finalizar en Digital.
 
En la modalidad de Escritura de Guión para Largometraje de Ficción se entregaron 240 millones de pesos entre 12 de los 30 proyectos preseleccionados, los beneficiados con el estímulo fueron Sastre deCesar Andrés Heredia Cruz, Doble de Felipe Martínez Amador, Luca vuelve a casa de Julio Hernán Contreras, Temporada de langostas de Marcelo Ricardi, Pacto dePedro Miguel Florez, Río seco de Magnolia Esther López Benítez, Los hongos de Oscar Ruiz Navia, Quietud de Marlon Fidel Carrero Ramírez, El Chupacobres deAlberto Rafael Loayza Sánchez, Volá de Juan Felipe Rayo Sánchez, El silencio del río de Carlos Roberto Tribiño y Hombre quieto mujer llorosa de Víctor Martín Mejía Rugeles. En la modalidad Escritura de Investigación para Largometraje Documental se entregaron $120 millones de pesos, a 6 de los 18 proyectos preseleccionados, los ganadores fueron Carcelería y turismo de Carolina Calle Vallejo, Maleable de Sandra Lucía Molano Torres, Monteadentro de Nicolás Macario Alonso Charria, La gran aventura de Juan Mauricio Piñeros Pulido, Los ríos andan murmurando de Lorna Carolina Ramírez Torres y Fantasmagorías de Christian Andrés Bitar Giraldo.
 
La modalidad de Producción de Largometrajes entregó $5.980 millones de pesos a 11 de los 18 proyectos preseleccionados, entre los que se encuentran La olla de Jairo Eduardo Carrillo, Don Ca de Lyda Patricia Ayala, Estrella del sur deParalelo Producciones, La lectora de Ricardo Gabrielli Ramírez, Sofia y el terco de Carolina Arango Amaya, Anina de Antorcha Films S.A.S., Roa de Roa 1948 Producciones Ltda., Virgen exótica deLaberinto Cine y Televisión Ltda., La Sirga de Contravía Films Ltda., El resquicio de Cabecitanegra Producciones y La escribana de Urabá de Antorcha films S.A.S.
 
Para la modalidad de Producción de Largometrajes para Finalizar en Digital se repartieron $600 millones de pesos a 2 de los 6 proyectos preseleccionados, los cuales fueron Cazando luciérnagas de Kimera Producciones E.U. y Sin palabras de Proyección Films Ltda.
 
El comité evaluador encargado de estudiar y elegir los proyectos ganadores de los estímulos en las 3 últimas modalidades premiadas en el 2010, estuvo compuesto por 29 jurados, profesionales del cine nacional y mundial, quienes tuvieron encuentros personales con los concursantes preseleccionados el lunes 25 y martes 26 de octubre, para luego dar su veredicto sobre los ganadores.
 
Para mayor información puede consultar la página
www.pantallacolombia.com  o escribir al correo electrónico convocatoriafdc@proimagenescolombia.com.

Texto gentilmente suministrado por Pantalla Colombia, 2010


  2011

Logros y avances en 2011 para el cine nacional 

  • La política de fomento y apoyo a la industria cinematográfica nacional por parte del Gobierno nacional a través del Ministerio de Cultura, el Consejo Nacional de Cine y Proimagenes Colombia continuo de manera sistemática, cumpliendo 8 años del Fondo para el Desarrollo Cinematográfico y estímulos tributarios para los privados que inviertan en proyectos cinematográficos colombianos con una inversión en el sector cercana a los 150,000 millones de pesos. 
  • El 2012 comienza con otro proyecto de ley para el impulso del cine en tramite en el Congreso de la República y un nuevo aliado fundamental, el Ministerio de Comercio para liderar también la promoción del país como escenario de rodaje, y estímulos para las películas que hagan los gastos en servicios cinematográficos y logísticos en el país, incrementando, la inversión, el empleo y el desarrollo de la infraestructura entre otros aportes a la economía.
  • Durante 2011, en Colombia, se alcanzaron récords históricos en asistencia total al cine internacional y local, cantidad de estrenos colombianos e infraestructura. La asistencia total superó los 38 millones de espectadores, representando un incremento del 12.9% y un taquilla de €122.6. Se estrenaron 18 películas colombianas un 8.5 % del total de estrenos en el país.
  • El paseo de Dago Gracía, estrenada el 25 de diciembre de 2010 llevó a las salas en el 2011 cerca del 50% de todos los espectadores del cine colombiano (2.99 millones un 95.6% mas que el año anterior).
  • Aunque en el país no hay salas de cine sino en 47 municipios en 2011 Colombia pasó de tener 13 pantallas de cine por cada millón de habitantes a tener 14 salas por cada millón de habitantes. Esto supuso la instalación de 55 salas de cine más en el país, cerca del 70% de ellas en ciudades intermedias (denominación para ciudades entre 500,000 y 1, 000,000 de habitantes).
  • El país cuenta con 191 pantallas digitales y la reconversión de la totalidad de las 630 pantallas se espera para el año 2013 simultáneamente con la actual tendencia mundial.
  • Después de más de 3 décadas a la espera de la instalación de un laboratorio para el desarrollo de procesos cinematográficos en Colombia, al finalizar el 2011 la compañía Cinecolor Colombia estará oficialmente funcionando a partir de febrero de 2012 ofreciendo servicios de revelado en 35mm y 16mm, transfers, colorización, copias en 35mm y DCP, entre otros.

 
Algunos aspectos que resaltar en el escenario internacional:
 

  • Colombia estuvo participando oficialmente en festivales como Sundance, Cannes, Berlín, San Sebastián y Toronto, solo por nombrar los más importantes y se lograron premios internacionales en festivales como Sundance con Todos tus muertos, Grecia e India con Porfirio y Sitges con El Paramo, entre otros.
  • El país fue invitado para hacer un foco en su cinematografía en abril en Visions du réel, Nyon, Suiza con 8 documentales; agosto en Open doors "la carte Blanche" del Festival de Locarno, Suiza, con 10 proyectos en desarrollo y en noviembre en el encuentro de coproducción de Huelva, España, con 11 proyectos de largometraje.
  • Hubo además estrenos comerciales en salas de cine de varias películas nacionales: en Francia (3), México (3), España (2), EE.UU(2), Suiza , Puerto Rico y Argentina.

 

La promoción de Colombia como escenario de rodaje y la relación entre calidad y costo de los servicios cinematográficos ya muestra resultados. Durante 2011 se atrajeron varias producciones internacionales de cine, televisión y comerciales. Cabe resaltar las películas Operación E (España – Francia) y El callejón (España); series como la versión mexicana de A corazón a abierto y documentales En busca del dorado y Ushuaia Nature Colombia (Francia), entre muchas otras.

Comité Editorial PANTALLA COLOMBIA 

Texto gentilmente suministrado por Pantalla Colombia, 2012


 

  2015 Vea: 

 Rodaje de La historia del baúl rosado (2005), pieza del cine negro que gira alrededor de una investigación policial y el morbo de los medios.

Lea: 100 años de cine en 80 minutos (El Tiempo - 2015)