General Cine, Teatro, Television

Actores (Cine, teatro, television, titulos, actores, directores, libretistas)

Personaje

ColArte - Biblioteca pública virtual de Arte en Colombia

FESTIVAL IBEROAMERICANO DE TEATRO

 

 
 

 

   
TEXTOS          

Cine - Historia

TV - Historia

TV - El comienzo

TV - Los más

 Patrimonio Filmico

Cine - Premios2005

Festival Iberoamericano

               
ENLACES Enlaces a otros sitios WEB en Internet

Teatro Nacional

Univ. del Valle

Teatro de Medellín

Festival Iberoamericano    
               
IMAGENES Búsqueda de actores y actrices por nombre

Búsqueda de presentadores de TV por nombre

Directores

Libretistas

Titulos

   
               
  Actores

Presentadores

         
 


2006 - Dos Décadas en escena

por Sara Araújo Castro

El primer computador y el primer conmutador que tuvo el teatro y por ende el festival, se compraron en 1989, cuando se empezaba a organizar la segunda edición, y por esta "compra ociosa", Fanny -su directora destituyó a quienes malgastaron la plata de esa manera.

"Lo más lindo fue que a los pocos días se cayó el sistema y Fanny se puso histérica porque aquí nadie cuidaba nada y habíamos dejado `caer al piso ese aparato tan caro", cuenta Guillermo Restrepo, productor del Teatro Nacional. Pasó hace 17 años, y todos lo recuerdan como si hubiera sucedido en el más reciente festival.

En la Casa del Teatro, a dos meses de iniciar el X Festival Iberoamericano, logramos reunir a los protagonistas de estos 20 años de tramoyas, obras, escenografías y espectáculos, pa a recordar tiempos pasados y descubrir cómo se han aguantado tantos festivales juntos.

Ya se ven las caras de siempre, subiendo y bajando escaleras en la casa de La Soledad, sede oficial del festival desde hace casi 10 años. Están todos los de ese entonces, la mayoría aún trabaja ahí, junto a Fanny Mikey, que a pesar de ser la cabeza visible de esta babel de actores, está escoltada por un batallón de Sancho Panza listos a dar la vida para que el festival siga, a pesar de que tras cada edición todos juren: "Este es el último".

Todas las personas que de alguna manera se han interesado por conocer la historia de este encuentro teatral; saben que nació paralelo al Festival de Teatro de Caracas, para poder dividir gastos y traer buenos grupos. Lo que nadie sabe hasta ahora es que quienes estaban aquí trabajaban con las uñas: "Teníamos un solo carro, en él arqueábamos todas las noches la taquilla y llevábamos la plata en bolsas de basura", cuenta Joaquín Valencia, actual gerente de Ciudad Teatro quien se ocupaba de la parte financiera del festival.

"Para el primer festival no teníamos ni computador". En ese instante interviene Fanny: "Ni fax, ni internet, ni celulares, ni nada. Logramos traer 30 grupos de 21 países con un télex alquilado en Telecom y una máquina de escribir que sólo tocaba Stellita (fiel secretaria de la Casa del Teatro)".

Eran otros tiempos, el equipo del teatro hacía todo: organizar los grupos, la utilería, apagar los incendios de cada día. Ahora la sola directiva está conformada por casi 40 personas y el festival en total emplea alrededor de 800 personas. Lo curioso es que a pesar de ser un empleo de cuatro meses cada dos años, en su mayoría son las mismas personas a quienes se con trata festival tras festival. Víctor Sánchez, director del departamento técnico explica que "hay gente que tiene un trabajo estable cuando llega el festival deja lo estable porque no le dan permiso. Vienen, trabajan cuatro meses, ganan una tercera parte y quedan sin empleo. Y sin embargo, lo hacen cada festival". El resto es el equipo del Teatro Nacional.

Algunos de los personajes importantes para el festival ya no están allí, como Clarissa Ruiz, actual directora de artes del Ministerio de Cultura y a quien se recuerda por haber sido fundadora de la Casa del Teatro. Junto a Clarissa empezó Adela Donadio (actual directora de la Casa del Teatro) en 1997 y ahí se quedó, a pesar de haber renunciado la primera semana. "Clarissa me puso a llamar a Giorgio Ursini. Cuando me contestó eran las 2 de la mañana en Italia y me pegó un regaño a gritos que yo me asusté y dije que no volvía más".Sin embargo, como todas las promesas de tiempos de festival, quedaron en eso, porque Ádela lleva 10 años órganizando los eventos académicos

Otro personaje durante años fue Alejandra Gallego;, a quien Jorge Pintó subdirector técnico; recuerda  por haber rescatado una carga de Cartagena sin plata en medio de una huelga de Telecom "Al final tu vimos que llevar a Aleja a la clínica para que le despegaran del pie la suela de los zapatos. Duró tres días en el puerto cargando los camiones".

MIL Y UN CUENTOS

Como ésta, en medio de la conversación salen las anécdotas más disparatadas, porque lograr coordinar más de 1.000 artistas que vienen cada dos años, en solo dos semanas, puede ser una tarea de locos. No faltan los cuentos de aviones perdidos o accidentados, como el del ballet español que viniendo de Dallas tuvo que aterrizar en un pueblo de México. En esa ocasión, el festival tuvo que asumir los costos del daño y de otro avión que fue necesario alquilar para cumplir con las 1.200 personas que habían comprado boletas. Otra vez, fue necesario alquilar un charter a la una de la mañana que saliera de San Andrés para rescatar una carga en Costa Rica.

Y siguiendo con percances aéreos, el más grave fue en el festival pasado, cuando cuatro miembros de la compañía de teatro lituana se quedaron dormidos y siguieron hasta Lima. Fue necesario buscar un amigo en Perú que hablara por lo menos ruso (tarea bastante difícil contra reloj), para que recogiera a los actores perdidos, los hospedara y los devolviera en el primer vuelo a Bogotá.

"No es fácil tratar con gente de tantas partes del mundo. Qué tal cuando los gitanos decidieron cocinar en el lobby del hotel, o cuando se apuñalaron por una mujer", recuerda Ana Marta de Pizarro. "No, lo mejor -dice Lina Uribe, encargada del alojamiento- fue la llegada del ministro de Cultura de uno de los países de los Emiratos Árabes. Llevábamos tres días esperando que apareciera en la organización del festival, pues ya se había registrado en el hotel. Cuando fui personalmente a su habitación para saludarlo, descubrí que el supuesto ministro era el guía, que había decidido quedarse en el hotel por cuenta del festival, el verdadero ministro nunca llegó".

Pero si tratar con distintas culturas puede generar confusiones, trabajar desde distintas disciplinas no lo hace más fácil.

Lograr que los aspectos económicos y de relaciones concuerden siempre con lo técnico, puede parecer un diálogo de Bertolt Brecht. "El festival lo hacen desde el escritorio - introduce Víctor -. Allí cuadran presupuestos, escogen las obras y dan los tiempos. Hace dos festivales llega Ana Marta y dice que hay una obra que tiene una escenografía complicadísima: Es La gaviota, de Andrii Zholdak; y para esa es necesario un alto presupuesto; pero que se compensa con una escenografía muy fácil, la de El infierno, de Tomás Pandur, que es una poncherita". Pues quien haya visto ambas obras, sabe que la escenografía de La gaviota no era más que la tramoya de un teatro, es decir, no era más que dejar el escenario desnudo; mientras para El infierno se necesitaba llenar una piscina de 40 mil litros de agua que debían estar a 38 grados.

En manós de Víctor estaba que los actores eslovenos no se congelaran y la solución fue pegarse a un hidrante, que a mitad de camino quedó vacío, dejando sin agua todas las instalaciones del Teatro Jorge Eliécer Gaitán. Sin embargo, el día del estreno y durante todas las funciones hubo piscina caliente, porque con carrotanques, calderas, influencias en el Acueducto de Bogotá y todas las herramientas posibles, el telón se tenía que levantar en cada función y el show tenía que seguir. Así, uno a la vez y jurando cada dos años "este es el último festival", este año se celebran 10 ediciones y 20 años de trabajo continuo.

Tomado del periódico El Espectador, 12 de febrero de 2006