Raul Higuera

Bucaramanga, Santander

Fotografos

Figura Humana

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Raúl Higuera

www.raulhiguera.com

fotógrafo

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Moda y Música en una foto


Bucaramanga, Santander, 1981

Se graduó de publicista, En París trabajó como fotógrafo en la Federación de Alta Costura Prét á Porter, en agencias de modelos y en revistas como Inoui: Retrató a músicos y actores franceses, Volvió a hizo editoriales para diversas marcas y revistas, Este año ya ha estado en Chile, Perú, La Guajira y hasta en Tahití. Lo obsesionan el drama, los atardeceres y las profundidades. A los 23 años ya es un maestro de la fotografía. De las frutas, el kiwi le parece la más fotogénica.

Tomado de la Revista SoHo No. 63, junio de 2005

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esde pace cinco años vive entre Bogotá y París. Es egresado de mercadeo y publicidad del Politécnico Grancolornbiano.

Su primer trabajo en revistas fue para la revista Infashion, donde publicó unas fotos de Catalina Sandino que le había hecho cuando se conocieron estudiando teatro.

Ha trabajado en revistas como Inoui, ID London, Vogue, SoHo y DONJUAN -donde realizó la portada de aniversario con Natalia París-, campañas publicitarias, carátulas de discos -como La vida es un ratico, de Juanes- y fotografías de modelos de la talla de Naomi.

Tomado de la Revista Don Juan No. 14, 2007

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A sus 25 años, Raúl Higuera ya ha hecho presencia en las portadas de las revistas de moda más importantes del país y varias del exterior. Este artista bumangués estuvo a punto de dedicarse a la pintura cuando estudiaba en París, pero pudo más la fotografía, profesión que lo obliga a residir seis meses en Colombia y otros seis en Francia.

Hoy es considerado uno de los fotógrafos más importantes del país. Sus trabajos han estado en las portadas de Infashion, Vanidades, Maxim, Enforma y en revistas europeas como lnoui (Francia), ID (Inglaterra), Hola (España), entre otras.

Higuera es el fotógrafo de Juanes, Verónica Orozco, Andrés Cabas, Margarita Rosa de Francisco, y ha trabajado para Ana de la Reguera, Marlene Favela y Naomi Campbell. En este medio, el de los artistas, es donde se siente más cómodo. Y es lógico: no solo las actrices y actores lucen naturales frente a su lente, sino que el propio Raúl ha dedicado muchas horas a estudiar actuación en la Casa del Teatro Nacional. Además, tiene un proyecto metido entre ceja y ceja: dirigir una película en un futuro cercano. De hecho, aprovechó la sesión de fotos de Bellos para hacerles propuestas a algunos de ellos relacionadas con su cinta.

Pero sus aspiraciones van aún más lejos porque está haciendo los contactos del caso para dirigirles los videos a dos importantes músicos colornbianos. Es que Raúl no se queda quieto nunca... bueno, siempre y cuando no lo pongan a madrugar...

Tomado de la Revista TV y Novelas No. 493, 22 de septiembre de 2007

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La magia de Raúl Higuera

por Liliana López Sorzano

Raúl Higuera lleva seis años en un permanente idilio con el lente y la moda.

La fotografía es una pasión y un oficio que le llegó por una casualidad y que desarrolló de forma autodidacta e intuitiva a punta de prueba y error. Todo comenzó con una cámara extraviada en un Transmilenio que le compró a una señora un día anodino. Si esto no hubiera pasado, quizá nunca se hubiera hecho fotógrafo. Sin embargo, Higuera no cree en el azar porque todo pasa por un motivo, y de pronto en los anales del destino esto ya estaba escrito.

Venus, el planeta que rige todos los sentidos y la belleza, debió estar el día de su nacimiento en perfecta alineación con los astros, porque sus recuerdos y experiencias infantiles se , colmaron de sensaciones, imágenes, texturas, sonidos y sabores. Algo estaba claro, la sensibilidad a lo artístico lo llevaría a algún rincón de ese universo, y por eso comenzaría estudios de teatro mientras hacia su carrera de publicidad.

En ese entonces compartía clases con Catalina Sandino. Cuando empezó el revuelo de Maria llena eras de gracia, él le tomo una foto que llegó a los ojos de alguien que trabajaba en la revista Infashion. Fue la primera foto que e pagaron y desde ahí los trabajos encargados se dispararon; poco tiempo después haría las editoriales de moda de esa misma revista. Ha trabajado para casi todas las revistas nacionales, experiencia que le permitió consolidarse como uno de los fotógrafos solicitados del país. Su talento fue olido a miles de kilómetros de distancia, lo que hizo que extendiera sus tentáculos a las grandes metrópolis del mundo como París, Londres, Nueva York y Ciudad de México, donde ya se hizo un nombre que lo tiene posicionado dentro de los 100 mejores fotógrafos publicitarios del mundo. Sin embargo, sueña con trabajar para las revistas W y Vogue Italia, donde no basta con ser un buen fotógrafo, sino estar rodeado de gente clave y ser un excelente relacionista público.

Tiene un estilo propio que nace de sus obsesiones y gustos. La intención es crear imágenes únicas que se salgan de lo cotidiano y que viajen por mundos oníricos y poéticos. "Tengo una preferencia por las telas en movimiento, como la muselina de seda, los fluidos, los líquidos congelados y el cabello detenido. Es como querer acariciar el espacio y dar la sensación de levitar en el aire", afirma Higuera. Si de color se trata, el negro predomina porque es seductor, elegante, poderoso y le imprime dramatismo a la imagen. A través del retoque también logra ese efecto, resaltando los brillos en contornos oscuros para conseguir el foco de atención. ?se es otro de sus sellos personales.

Su trabajo es barroco en fotografía. Son momentos de ficción que están cargados con adornos, con detalles que sugieren un espacio que pareciera tener una continuación. Esto también se debe a que la mayoría de sus trabajos son con fines publicitarios y requieren estímulos para captar la atención y detener la mirada. Y es que dicen que Higuera es un encantador de serpientes. Con sus modelos se conecta casi de manera telepática y se convierte en reflejo de sus movimientos y gestos.

Con tan sólo 26 años, está a punto de firmar el contrato de sus sueños con un artista internacional que ya posó sus ojos en él, quien sin duda lanzará su carrera a otro nivel. Por ahora, el nombre es confidencial. Sin duda está atravesando los mejores momentos de su vida y así, con ensoñación, dice: "Me fui". Hay gente que nace con un legado al hombro. No son muchos, Higuera es de los pocos.

Tomado del periódico El Espectador, 5 de julio de 2008

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A sus apenas 26 años, Raúl Higuera tiene el talento y la creatividad que muchos fotógrafos con más años de experiencia quisieran tener.

No solo se ha destacado en el campo de la moda en Colombia, Estados Unidos y Europa, sino que ha sido el fotógrafo de artistas como Juanes, Cabas, Verónica Orozco y Karoll Márquez para sus respectivos discos.

Así que en este campo solo le faltaba la internacionalización. Y llegó justo con una artista de la talla de Paulina Rubio, a quien le realizó todo el material fotográfico de su más reciente álbum, que saldrá al mercado en unos meses.

"Aunque ya la había visto, nos conocimos realmente en Argentina, mientras yo estaba haciendo las fotos del Tour Book de Juanes. Allí decidimos empezar a trabajar", cuenta.

Si bien Paulina tiene fama de ser complicada en su trabajo, Raúl asegura que a pesar de sus prevenciones iniciales se volvieron muy amigos. "Ella se entregó por completo, tanto así que me ayudaba incluso a sostener la luz. Hicimos dos sesiones: una en México y dos en Miami. Y para los remix que vienen, luego del lanzamiento, haremos una serie más artística en París".

Ahora Raúl no solo es parcero de La Chica Dorada sino del esposo de la artista, Nicolás Vallejo-Nájera, Colate. A tal punto llegó la camaradería, que Paulina ya tenía escogido a un reconocido fotógrafo para la campaña de su primer perfume y lo desbancó para contratar a nuestro colombiano, quien está feliz por la distribución global que tendrá este producto.

Y como Raúl es todo un explorador, por estos días está exponiendo algunas de sus fotografías en el marco de los 26 años de la revista El malpensante y ya tiene agendadas otras exposiciones en Miami, París, Nueva York, Los Ángeles y México. Dentro de sus planes está realizar la fotografía para el próximo disco de Shakira, empezar a hacer videos musicales y, en un futuro no tan lejano, llegar a ser un reconocido director de cine. "Quiero que mis imágenes se muevan y tengan música", concluye.

Tomado de la Revista ALO No. 508, 27 de junio de 2008

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Todas quieren con Raúl Higuera

El negro encierra muchos significados, no siempre los más alegres, como la evocación a la muerte y la representación de la tristeza en el cine, en los libros de ficción y en la poesía. Pero también guarda el dramatismo que obsesiona al fotógrafo colombiano Raúl Higuera. Sus jeans de cuero, su camiseta, sus tenis, la ambientación de la mayoría de sus fotografías, casi todo en él es negro, menos la actitud festiva que siempre asume cuando dispara su cámara contra cantantes, actrices y modelos.

El artista que nació en Bucaramanga habla poco durante las producciones fotográficas. Se limita a decir "divina", "me encantas", "bella", "te adoro", como una estrategia que le permite interactuar y conectarse sin dificultades con sus musas. Pero el mutismo relativo y las adulaciones a las mujeres que adora, funcionan ciento por ciento. Tantos elogios les hace despertar la diva que todas ellas llevan en lo más interior.

La empatia que adquiere con los personajes de sus retratos, lo convierte de entrada en uno de los fotógrafos favoritos de luminarias como Claudia Bahamón, Margarita Rosa de Francisco y Catalina Sandino, en el país; y Paulina Rubio y Ana de la Reguera, de Paraíso Travel, en México.

Pero en Colombia, también lo adoran otras estrellas del prestigio de Norma Nivia, Catalina Aristizábal, Alejandra Azcárate, Valentina Acosta, Lina Angarita, Naty Botero, María José Martínez, Belky Arizala y la ex señorita Colombia, Vanessa Mendoza. Aunque pocas lo admiten, les encantaría posar sólo para él. Juanes y Cabas están entre los pocos hombres que han pasado por su obturador.

"Raúl innovó en la parte de los escenarios enquetrabajaparacadafoto. Son sollados. Se mete en viajes diferentes", dice Lina Angarita, actriz de la telenovela La dama de Troya. Tanto ella como Higuera hablan de una seducción, de "sacar cosas que pocas veces se expresan".

La top model Norma Nivia lleva años de la mano de Raúl Higuera en sus editoriales de moda: "El nos mete en una especie de película. Mientras nos toma las fotos, nos cuenta algunos relatos y nos hace sentir parte de éstos. Creo que es una buena estrategia para sacar las sensaciones que se ven en el producto final".

Alejandra Azcárate es una de las actrices colombianas que mejor hace referencia del trabajo del artista colombiano: "Cincuenta por ciento de los resultados lo pone uno y el otro cincuenta depende del fotógrafo. El manejo de la luz entre sombras y la atmósfera que recrea son parte de su éxito renombrado".

Raúl Higuera, de 26 años, comenzó hace cuatro en este viaje onírico y poético, dos de las características más sobresalientes de su fotografía. "El negro predomina porque es poderoso, seductor y elegante. Con el retoque en el computador ayudo a marcar los contrastes, lo claroscuros, que me fascinan", asegura el joven inclinado hacia los espacios barrocos o recargados, que lo hacen diferente del común de los trabajos publicitarios. Son casi cinematográficos, complementan los críticos que conocen su prolífica obra.

"Todas me gustan. Soy un esteta. Un amante de la belleza de las mujeres", asegura, y de lodo el mundo que las rodea: la seda, el carmín, el pelo largo, las plataformas, las voluptuosidades... "Si supieran cómo me muero con un rostro angelical, pero con aptitudes perversas".

El año 2003, cuando Higuera tuvo serias intenciones de ser pintor o actor, conoció en clases de teatro a la actriz Catalina Sandino. "La fotografié con una cámara que le compré a una señora que conocí en una panadería de Bogotá, y a todo el mundo le encantó", recuerda Higuera.

En pocos días lo veremos en una producción fotográfica con la cantante mexicana Paulina Rubio. Las mujeres como ella, "pelonas, de boca carnosa, y exageradamente femeninas", componen el mosaico de sus divas favoritas. Pero, para él no fue fácil hacerse este autorretrato: "las cámaras intimidan. Además, nunca salgo bien en las foto", dice.

Tomado de la Revista Jet-Set No.150, 6 de agosto de 2008

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Un fotógrafo cotizado en el mundo del arte

El joven fotógrafo colombiano ahora es uno de los artistas consentidos de la reconocida galería Vered de Nueva York. Acaba de finalizar con éxito una exposición colectiva en esa ciudad, en la que sus tres fotografías se vendieron la noche de la inauguración. Su siguiente paso: un editorial de moda que se verá en la revista Vogue, contratado por la prestigiosa casa Balmain.

Desde el día en que le compró su primera cámara de fotografía a la dueña de una panadería en Bogotá han pasado ya diez años y varios reconocimientos dentro y fuera del país. El estilo de este joven bumangués, que aún no cumple los 30, le ha valido no sólo la publicación de su trabajo en revistas de la talla de Harpers Bazaar, Elle, Vogue y Marie Claire, sino que una de las galerías más prestigiosas de Nueva York, la Vered, pusiera sus ojos en su trabajo. Tanto, que acaba de exponer tres de sus mejores fotografías, en una muestra colectiva de 16 artistas jóvenes, denominada Art on the Edge. El experimento resultó todo un éxito y Raúl arrasó en ventas en la primera noche.

Las obras, que pertenecen a un editorial de moda que Raúl disparó hace cinco años en París, tienen como protagonista a la modelo estadounidense Bianca Obrien, quien era en ese entonces la imagen de una campaña para Lacoste. "Las hicimos en una escultura bellísima que hay en el round point del sector de la Nación, justo en la calle de las prostitutas en París. El monumento está hecho de metal oscuro y tiene unos leones que jalan el carruaje de La Libertad. Está lleno de elementos metafóricos como el Cono de la Abundancia, unos ángeles, unas banderas y fuego", comenta Raúl.

Como sucede con la mayoría de sus fotografías, que tienen un encanto y una magia particulares, las imágenes llamaron la atención desde el comienzo. Quizá por eso, durante estos cinco años han sido publicadas en revistas como Ocean Drive, Soon, en Japón; Eteis, en Londres; y Complot, en Venezuela. Para la muestra de Nueva York, que estuvo colgada del 7 al 27 de julio, Higuera tuvo que imprimirlas en material metalizado y en un formato de un metro por 70 centímetros.

La galería Vered, que en sus salas ha expuesto obras de artistas tan reconocidos como Picasso, Matisse y Andy Warhol, en la búsqueda de nuevos talentos se interesó en el trabajo del colombiano. A su obra la enmarcan dentro de la nueva corriente de artistas urbanos que, hoy por hoy, muestran su trabajo en grandes salas, casas de subastas y museos. Higuera encaja perfectamente en el movimiento que los expertos han denominado New Contemporary, y promete ser de gran interés para los nuevos coleccionistas, tan interesados en estas tendencias. Por lo pronto, en octubre Raúl repetirá exposición en Nueva York, en septiembre colgará sus obras en Viena, y en noviembre, sus fotografías estarán en Toronto.

El éxito de las tres imágenes fue tal, que la reconocida casa de modas Balmain le pidió que diseñara un editorial de moda para su nueva línea de ropa urbana, denominada Faith Connection, inspirado en el mismo look de su trabajo con Bianca Obrien. El resultado de este shooting será publicado en la edición de septiembre de la revista Vague. Con esta nueva faceta en las grandes ligas del arte joven, el santandereano afianza sus pasos en la carrera hacia el éxito internacional. No en vano, ya ha hecho sus pinitos fotografiando a Shaki-ra y a Juanes, y más adelante a Paulina Rubio, de quien ahora es fotógrafo y amigo personal. Claro que su sueño dorado es hacerle una gran imagen a Madonna en su cama y, como van las cosas, seguro que algún día lo hará realidad.

Tomado de la Revista Jet-Set No.197, 26 de agosto de 2010

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Complejidad de las imágenes

Meteórica y notable, la carrera del fotógrafo Raúl Higuera ha ido cumpliendo los logros más valorados dentro del mundo del arte de la moda. Sus imágenes impactan a las audiencias y su particular mirada es cada vez más apreciada y requerida por las grandes firmas y editoriales internacionales. Pero Raúl es un hombre tranquilo y pausado, alguien que no permite que las veleidades del medio -que lo reconoce como uno de los mejores cien fotógrafos de moda de la actualidad- lo hagan desenfocarse de sus objetivos.

Muy joven -cumple 29 años en este mes de octubre-, este bumangués que se caracteriza por sus atuendos negros y que ha ganado su reputación con las complejas y dramáticas composiciones que registra su lente, dice que apenas ahora pudo "graduarse" como fotógrafo.

El capítulo francés de la prestigiosa revista Vogue publicó, por primera vez, un trabajo con la firma del colombiano en su edición de septiembre pasado -uno de los números más esperados del año, por cuanto refleja los lanzamientos de temporada-. Se trata de una campaña para la etiqueta Faith, de la casa Balmain, una marca que nació aupada por el espíritu solidario que despertaron los desastres naturales de los últimos años y que destina un porcentaje de sus utilidades a naciones como Haití.

Higuera señala el logro, pues a las páginas de la exigente "Biblia" de la moda francesa sólo acceden fotógrafos de larga trayectoria, normalmente mayores de cuarenta años. La carrera de Raúl se inició gracias a su extrema inquietud por el arte, que se manifestó desde que era muy niño, y que contó con el estímulo y las enseñanzas permanentes de su mamá. El dibujo y la pintura fueron sus primeros medios de expresión. A su padre le agradece hoy el consejo prudente que lo llevó a cambiar su decisión de ingresar a la carrera de bellas artes para dedicarse a la publicidad.

Pero sus múltiples inquietudes derivaron hacia otros ámbitos. Ya en la universidad estudió teatro para acercarse a los artistas y a su mundo y para trabajar en televisión. También seguía dibujando y pintando. Para ese momento ya incursionaba en la fotografía.

Fue una fotografía suya de la actriz Catalina Sandino, retocada con sus dibujos, la que llegó hasta la mesa de una revista de moda colombiana, que decidió publicarla. Ese fue el inicio de su carrera. Higuera asegura que la complejidad de sus imágenes sigue un concepto básico: que el ojo se tome el tiempo necesario para desentrañar los elementos presentes y así causar una mayor recordación. Ese criterio fue alimentándose con los continuos viajes de trabajo que lo han llevado por todo el mundo, especialmente Europa, y por la investigación y la experimentación constantes. En la actualidad reparte su vida profesional entre los estudios que tiene en París, Nueva York y Bogotá, donde se encuentra en plena remodelación de una casa en Chapinero alto, en la que está construyendo un estudio que aprovecha la luz natural. "Mi trabajo de moda es un medio para comunicar, pero no es mi objetivo final ni mi aspiración más profunda, sino una estación de paso", asegura. Las metas alcanzadas están a la vista: de niño soñó con exponer en grandes espacios; hoy sus trabajos integran la exposición Art on the Edge, en exhibición en la Galería Vered, de Nueva York, que reúne a artistas menores de cuarenta años que han impactado a la sociedad norteamericana. Ese mismo espacio prepara un evento con fotografías del colombiano. "Un resumen de las imágenes de moda que pertenecen a esas oportunidades en que las propias editoriales permiten que esos espacios se consagren al arte", cuenta.

Lo que viene para Higuera es su incursión corno director de videos musicales. Ya rodó en Miami para el lanzamiento de la carrera musical de la actriz colombiana Natalia Betancur y actualmente trabaja en el concepto del próximo clip de Andrés Cabás. Lo atrae el cine y reconoce estar investigando en él desde hace más de un año y medio. "Estuve ocupado pensando en tener una familia e hijos, pero llegó un momento en que vi que todavía no estoy muy claro con el tema del bien y el mal, de la vida y la muerte. Entonces le estoy invirtiendo tiempo al cine, porque cuando lo haga quiero que sea una obra de arte, algo que trascienda", dice este joven artista que reconoce que la moda le ha entregado la posibilidad de analizar e interpretar al ser humano y a la sociedad.

Tomado de la Revista Diners No.487, octubre de 2010

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2011: Shock fotográfico en Nueva York

El fotógrafo colombiano se toma la prestigiosa galería Vered de Nueva York con la exposición 'Couture Shock', en la que reúne algunos de los mejores trabajos que lo han convertido en uno de los más reconocidos fotógrafos de moda en el mundo.

Describir el concepto de las fotos de moda de Raúl Higuera es casi tan difícil como definir la moda misma. Al igual que las tendencias, sus imágenes se transforman con cada propuesta y sólo es posible mirarlas y admirarlas. Sin embargo, hay detalles que hacen parte de su sello personal, como el volumen que logra con las telas o el manejo impecable de la luz.

A sus 29 años, este publicista bumangués que un día se dejó tentar por una cámara de fotos para convertirla en su forma de vida, es considerado como uno de los fotógrafos de moda con mayor proyección en el mundo. Sus trabajos han sido publicados en 'biblias' de las moda femenina como Harper's Bazaar, Elle y Vogue. En Colombia ha trabajado para las publicaciones más importantes, y es el fotógrafo de varias actrices, actores y modelos que lo llaman para que les ayude a crear o mantener actualizados sus portafolios.

No es la primera vez que la reconocida galería Vered, que ha representado obras de artistas como Man Ray, Robert Mapplethorpe, Alvin Langdon Coburn y David Hockney, entre otros, reconoce el trabajo de Higuera como auténticas obras de arte. Ya en el 2010 fue invitado a participar en una exposición colectiva, en la que presentó tres fotos que se vendieron de inmediato. Por eso, este año no dudaron en convocarlo con tiempo suficiente para que hiciera una selección de sus mejores imágenes que estarán expuestas al público a partir del 28 de mayo y hasta el 20 de junio.

La muestra quedó bautizada como 'Couture Shock'. El nombre no podía estar más acorde con el efecto visual. Cada imagen genera un impacto inmediato y va más allá de la importancia de las prendas en los editoriales de moda. El maquillaje, los peinados, la escenografía y cada uno de los elementos brillan en conjunto para crear esa magia única que tienen las fotos de Raúl Higuera.

Tomado de la revista Jet-Set No.214, 18 de mayo de 2011 

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