Adriana Tarud

Barranquilla, Atlantico

Modelos

Personaje

Ver sección completa  Ver sección completa


 Adriana Tarud

modelo, ingeniera industrial, Señorita Colombia 2004
 

 
A ColArte

 

 

Vea otras imágenes de Adriana Tarud en ColArte

   
 


De Reina a empresaria

Cuando habla de su transformación personal, a Adriana Tarud le gusta empezar por contar que es ingeniera industrial con master en Economía y Administración de la Universidad de Miami. Aunque en Estados Unidos intentó ser astronauta y estudiar en la NASA, prefirió confiar en su habilidad con los números y las fórmulas, los mismos que la llevaron a ganarse todos los honores académicos en el Colegio Marymount de Barranquilla.

Sin embargo, es su encanto físico en el que primero se fijan sus admiradores. Por eso, antes que su vida profesional, aceptó volver a Colombia y convertirse en representante por Atlántico al Concurso Nacional de Belleza 2004. Para ella, "una oportunidad única de relacionarse y hacerse visible". Luego vino el título de la más bella del país y una bola de nieve... llamadas para modelar, desfiles y presentaciones en eventos de todo tipo. Una vida intensa que la llevó a escaparse de esa rutina y regresar a la Florida. Sin embargo, allí la buscaron para las pasarelas del Miami Fashion Week 2005, como si no se pudiera librar del mundo del glamur y la belleza.

Un año después aceptó ser presentadora de Miss Universo -concurso en el que ella había quedado entre las diez finalistas- desde Los Ángeles. Les contó a los colombianos el desempeño de su prima Valerie Domínguez y, después, todo ese bagaje la dejó preparada para el rol de empresaria en el que está inmersa.

Manejó las relaciones públicas del restaurante de la familia, Nueve Punto Nueve, en Barranquilla. Luego estuvo a la cabeza de la comercialización de Plasma Visión, el servicio de televisión que funciona en el Puente Aéreo de Bogotá. Preocupada por mejorar su formación, viajó a Cartagena al Congreso de Publicidad del año pasado y allí fue donde hizo el contacto con el periódico El Tiempo para trabajar en la organización de la elección de la Señorita Bogotá al Concurso Nacional de Belleza y de los especiales que transmitió el canal Citytv. No era cuestión de posar para una cámara, le encargaron que cambiara la imagen estructural del certamen capitalino. "Me dieron carta blanca, me dijeron que me ideara una fórmula para darle un giro a lo que se venía haciendo". Y el balance no pudo ser mejor para el canal y para ella. Su principal estrategia fue contactar a las agencias de modelaje más reconocidas del país para subirle el nivel al reinado a imprimirle "una tendencia hacia lo fashion, en el que las reinas saben desfilar sobre una pasarela".

Ganó en credibilidad como empresaria y por eso ahora se da el lujo de escoger sus contratos. En noviembre montará un salón exclusivo para la Señorita Bogotá en el Hotel Hilton de Cartagena. No es esclava de oficina, ni aspira a entregarse a la rutina. "Me gusta levantarme cada día y lograr que pasen cosas distintas". En su agenda siempre hay lugar para su novio Marc Tacher, el actor mexicano con el que cumple un año de noviazgo el 12 de octubre. La palabra matrimonio todavía no cabe allí. "Me falta avanzar más en el plano laboral". Es disciplinada: se levanta a las cinco de la mañana, va al gimnasio, se da una ducha y a las siete ya está trabajando con su principal herramienta: el celular. "Mi oficina andante". Si tiene alguna duda, acude a Paul Tarud, su padre, el dueño del Hotel Barranquilla Plaza, su consejero y de quien heredó su capacidad para los negocios. Otro socio ideal es su hermano Pablo, con quien trabaja en la creación de un software de producción de eventos. La economista y administradora tiene resultados para mostrar gracias a que capitalizó su imagen de Señorita Colombia y supo combinarla con su profesión. La ex reina dejó de ser admirada solo por su apariencia.

Tomado de la Revista Cromos No. 4673, 1 de octubre de 2007

horizontal rule


  La prensa rosa la elevó a la categoría de la reina indestronable de los chismes. Desde que terminó su romance con el actor mexicano Mark Tatcher, esta barranquillera, a decir por las especulaciones, pasó la tusa en brazos de Jorge Enrique Abello, Cristian Salazar, Rafael Novoa, Sammy Bessudo y El Chuli. Con serenidad capoteó los ataques de la prensa, y decidió esconder al hombre que realmente la tiene enamorada. De todas las beldades, es la que única que figura como empresaria, por influencia de su línea paterna que maneja un hotel y un restaurante en la capital del Atlántico. Adriana se presentó al Concurso Nacional con la idea clara de adquirir un nombre en el mundo de los negocios. Actualmente, gerencia el Concurso Señorita Bogotá y dirige su propia firma de consultorías. Y después de todo: ¿quién será el verdadero novio?

Tomado de la Revista Jet-Set No.148, 2 de julio de 2008