Guainia Departamento

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Reinas de Guainía

 

 
 


Esta es tierra selvática y exuberante; tierra de incontables caños y mágicos ríos como el Inírida, el Atabapo o el Negro. En su mayoría está habitado por indígenas de varias etnias como los puinaves, guahibos y curripacos. Tiene entre su geografía los Cerros del Mavecuri, considerado uno de los paisajes naturales más atractivos de Colombia, y la Reserva Nacional Natural Puinawai, de gran valor cultural y ambiental. 

LUGARES PARA VISITAR

Cerros de Mavecuri. De las entrañas de la selva se erigen 3 cerros de roca negra que son atravesados por el río Inírida. Al escalarlos se podrán apreciar los canales que el tiempo ha formado sobre la piedra, por entre los cuales desfila el agua lluvia, convirtiendo el fenómeno en un espectáculo de belleza inigualable. Incomparable también es el atardecer que se advierte desde la cima. Dos horas de recorrido por el río Inírida desde la capital lo transportarán a esta aventura por la naturaleza. Si el tiempo lo permite, es posible acampar o buscar alojamiento en la única casa que hay en el lugar, siempre y cuando se lleve hamaca. Para llegar se alquila una lancha "voladora", que transporta entre una y ocho personas.

Estrella Fluvial del Oriente. Difícilmente en el mundo se encuentra un fenómeno similar. La confluencia de tres ríos con colores distintos. El cobre Atabapo, el verde Guaviare y el oscuro Orinoco.

Ruinas del Fuerte de San Felipe. Vestigios de grandes rocas de 250 kg de peso son la evidencia del fuerte que construyera el portugués Juan Clavero en 1759.

El Remanso. Un lugar para los aficionados al turismo etnológico, ya que en este caserío indígena los nativos le permitirán convivir con ellos y hacerlo partícipe de su cultura.

La Guadalupe. En este recodo de la geografía colombiana podrá apreciar la inmensa Piedra del Cocuy en los límites con Brasil y Venezuela. Allí está ubicado un puesto de Policía.

GASTRONOMÍA DE GUAINÍA

Por su riqueza hidrográfica, el departamento mantiene el pescado como su comida típica, acompañado de yuca y plátano, alimentos que se cultivan en la región.

ARTESANÍAS

Los indígenas del caserío El Remanso son expertos en la elaboración de artesanías como tejidos, cerámicas y objetos tallados en una particular madera fina, pesada y de color rojo, conocida como palo brasil.

Capital: Puerto Inírida

La capital, que fue creada en 1963 en el territorio conocido como Obando, es el único municipio del departamento y el punto de partida para recorrer, por río, todos sus rincones. Puerto Inírida deriva su nombre de una exótica flor que crece sin ningún cuidado especial en las zonas pantanosas y que cambia sus tonalidades con el paso de los días. Los terrenos que cercan al municipio son planos y en algunos puntos se observa cómo la llanura se pierde entre las montañas y la región selvática. 

LUGARES PARA VISITAR

Laguna de Masacabi. A media hora de Puerto Inírida se localiza este depósito de aguas transparentes, donde es posible ver reflejada toda la vegetación que hay a su alrededor.

Laguna de La Bruja. Sitio definido por los guainirenses como un oasis de paz, a donde escapan a escuchar los murmullos de las aves y la naturaleza. Allí se llega en canoa, alquilada o prestada, y el recorrido tarda entre 10 y 15 minutos.

 

Tomado del libro Guía de Rutas por Colombia, Puntos Suspensivos Editores, 2007


 

 


El Río Inírida, la felicidad de la selva

por Andrés HurtadoA  


Una travesía entre raudales, estrellas y paisajes de belleza salvaje,
en busca de la tierra ansiada y perdida de la fantasía.

Huir de todo y de todos es fácil. De sí mismo, imposible. Pero ensayar encontrarse en un marco grandioso donde el silencio copula con la soledad teniendo como testigo la salvaje belleza de la selva es rasguñar los lindes del infinito.

Por ello vuelvo con con sentida periodicidad al río Inírida, que posee el conjunto de rauda les más bellos de Colombia. El río nace en el Guaviare y atraviesa el Guainía hasta entregar sus aguas negras, puras y brillantes al Guaviare y ambos rendirse al Orinoco. Me invitó la C.D.A, la Corporación que cuida la selva de Guaviare, Guainía y Vaupés.

"Territorio de muchas aguas" significa en lengua nativa Guainía. Benjamín Bohórquez y Juanchuzo Correa, amigos de toda la vida en estas selvas, nos despiden en el colorido embarcadero de Puerto Inírida. Fueron ocho días de comunión con el río, la selva, la inmensidad, los nativos puinaves, curripacos y piapocos. La voladora, como llaman a las lanchas rápidas, asienta en el agua la popa mientras la proa roza el agua. La etapa nos llevó a los Cerros de Mavecuri el Mono, el Pájaro y Mavecuri.

Nuestras carpas se posaron en la cumbre de uno de ellos la primera noche; desde allí, mientras el sol se ahoga en todas la; tonalidades del espectro, oíamos los ruidos de la selva.

Al segundo día apareció el primer raudal, Zamuro. Enorme; piedras y profundos huecos en el fondo del río encabritan la; aguas. En la mitad del agua se levanta o más parecido a un cono volcánico. Descargamos los morrales para alzar la barca por la; rocas. Jairo Galvis, Sergio Ramirez y Juan Alfredo Náder, mis compañeros, estaban extasiados por tanta y tan salvaje belleza.

Raudales y colores

En cada raudal nos encontrábamos con los nativos que arrastraban sus canoas. Nos ayudábamos. A un kilómetro de Zamurc está Kualet, el segundo. Cada raudal tiene su belleza y estructura, diferente a los demás. En Kualet el embrujo lo constituyen las trenzas vegetales verdes de varios metros de longitud, llamadas cacurú, que forman un tapiz sobre las rocas. Invitan a acostarse en ellas, olvidándose del peligro mortal. Es una belleza trambucadora. Con alegría y calma bajo un sol que quemaba con ciencias fuimos cargando los morrales y los bidones de gasolina, y arrastramos la voladora por la orilla sobre la cama vegetal.

En la comunidad de Chorro Bocón pasamos la segunda noche. Los indígenas son acogedores. El tercer día nos reservaba la más larga navegación. Horas viendo pasar los cortinajes de las orillas, formados por árboles y más árboles en una sublime monotonía. Así llegamos al raudal de Payara. Payara es un pescado de rica carne que tiene poderosos colmillos con los cuales ha perforado manos de indios y colonos en la selva. Este raudal es un conjunto de piedras sin mayor belleza. Recorrimos el camino paralelo, llamado varador.

El siguiente raudal es el de Mórroco, el más bello del río. Su estructura es una suma de los dos primeros, Zamuro y Kualet. Del primero tiene los poderosos chorros y las cascadas de poca altura, y de Kualet la magia de los tapices de trenzas verdes. Aquí nuestros pilotos pescaron un bagre y lo degustamos con evidente hambre. El río ofrecía sus encantos tras cada curva. Así llegamos al raudal de Lasanta, con su corredor de trenzas vegetales.

La tercera noche nos sorprendió en Matraca, poblado de indios amigos míos de mi aventura a los Cerros Teta.  El cuarto día llevábamos dos horas de navegación cuando vimos la cordillera, montaña selvática que cierra el horizonte. Media hora caminamos por el varador para ver el nacimiento de Raudal Alto. Se trata de un pavoroso desnivel de 200 metros a lo largo de casi dos kilómetros. Por allí se lanza como una tromba el Inírida, levantando olas de varios metros. Antes de lanzarse por esta vorágine infernal y terroríficamente bella, el río se remansa en un plácido lago de esos en los que imaginamos la felicidad.

Adentrándonos por Caño Mina, afluente del río lnírida, llegamos a la cascada denominada también Raudal Alto. Mide 15 metros y aparece en la selva sin anunciarse. Este lugar recóndito es mi Shangri-la, tierra ansiada y perdida de la felicidad, en la selva del Guainía. De noche tomábamos fotos de las carpas iluminadas bajo las luces de las estrellas, que dejan rayas en las fotografías. El regreso se hizo en dos días. De bajada el paso de los raudales es rápido. Ahora aquí, vivos por suerte y con suerte en la civilización y el tráfago de la ciudad, soñamos en los raudales del Inírida, como en el caminito que lleva a la felicidad y la armonía cósmica.

Tomado del periódico El Tiempo, 2 de febrero de 2006



 


GUAINIA (1995)

El departamento del Guainía se encuentra ubicado al extremo centro oriental de Colombia, limitando al norte con el departamento del Vichada; al oriente, con la República de Venezuela; al sur, con la República de Brasil; y al occidente, con los departamentos de Vaupés y Guaviare.

En la mayor parte los territorios del departamento del Guainía son planos o suavemente ondulados, pertenecientes al llamado Macizo Guyanés, geológicamente el más antiguo de Colombia, y en medio de ellos se encuentran algunas lomas y cerros como los denominados Aracuari, Canapiari, Guasacavi, Mavicure, Pajarito, Rana, Salvaje, Sáquiras, Sardinas, y las serranías de Caranacoa y del Naquén, con alturas ligeramente superiores a los 500 m.s.n.m. Por la conformación topográfica de sus terrenos predomina el piso térmico cálido y húmedo; sus temperaturas son altas durante todo el año y su promedio anual está alrededor de los 28°C; al sur, donde se inicia la selva amazónica, las lluvias son abundantes y superan los 3.000 mm anuales.

Los ríos Aquio, Atabapo, Bocón, Cuiary, Chamusiqueni, Guainía, Guascabi, Guaviare, Inírida, Isanagagoas, Las Wiñas, Nancini, Negro y Tomo, además de numerosos caños y corrientes menores, conforman la red hidrográfica del departamento del Guainía. En sus territorios se encuentran algunos lagos, de los que son los más importantes los llamados Guacamayo y Zancudo, y las lagunas de Chicuaco, Guacamayo, El Brujo, El Tigre, Mucunarí, Mugre y Saridú.

Por la especial composición de sus suelos, ellos no tienen un gran valor para su explotación agrícola o pecuaria; en ellos, es indispensable que habitantes y colonos aprendan a convivir con el débil entorno y procuren la mayor estabilidad de las selvas, futuras grandes generadoras de riqueza para el país. Como parte de la Amazonia, estas selvas han sido destinadas como importante reserva forestal de la humanidad, y en su conjunto, están consideradas como el "pulmón del mundo".

El territorio del actual departamento del Guainía, desde la época prehispánica estaba habitado por varios grupos indígenas, algunos de los cuales han logrado sobrevivir al amparo de su habitat selvático, como los piapoco y curripacos del grupo lingüístico arawak, los guahíbos y los puinaves, comunidades que están asentadas principalmente en las riberas de los ríos Guaviare, Inírida y Negro. La "fiebre del caucho" de principios del siglo XX, diezmó la población indígena y dio inicio a los diferentes procesos de colonización.

Indigenas curripacosDurante las épocas de la Conquista y la Colonia, y hasta los inicios de la República, los territorios del departamento del Guainía formaron parte de la provincia de Popayán; durante la Gran Colombia, perteneció al departamento de Boyacá; entre los años 1831 y 1857, formó parte del territorio del Caquetá y como tal entró, en 1857 a conformar el estado federal y posteriormente departamento del Cauca; luego, en 1909, hizo parte de la intendencia del Caquetá, hasta 1910, cuando fue de la comisaría del Vaupés; en 1963, se creó la comisaría especial del Guainía, segregada de la del Vaupés; y finalmente, el 4 de julio de 1991, la Asamblea Nacional Constituyente la elevó a la categoría de departamento.

La economía del departamento del Guainía gira alrededor de los servicios, especialmente gubernamentales, y de las actividades extractivas. Dentro de ellas, quizá la más importante sea la explotación de la fibra de palma de chiquichiqui, en las proximidades de los ríos Atabapo, Inírida y Negro, con la cual se fabrican escobas y algunas artesanías; la explotación de esta palma, sin la correspondiente resiembra, infortunadamente amenaza con la desaparición no solo de la especie sino que, con ella, la de esa fuente de ingresos. En los últimos veinte años, el descubrimiento de los yacimientos auríferos de las serranía del Naquén y Caranacoa, han generado una inesperada migración hacia esos territorios, en la búsqueda de una rápida fortuna y ello ha causado desequilibrios y conflictos sociales, especialmente con los indígenas y los colonos asentados en el departamento desde tiempo atrás. Otras fuentes tradicionales de subsistencia de los habitantes del Guainía, son la caza y la pesca artesanal.

Las principales vías del departamento están constituidas por sus grandes ríos, los que son navegables por pequeñas o medianas embarcaciones y se ven interrumpidos por los raudales o aguas rápidas que se forman en algunos trechos, formados por rocas graníticas que los atraviesan de lado a lado. El departamento del Guainía solo cuenta con una carretera cercana a los 150 km de longitud, la que cuando esté terminada, comunicará los ríos Guainía e Inírida.

GGuainía

División territorial: 1963.
Departamento: 4 de julio de 1991
Extensión: 70.691 km2.
Temperatura predominante: 28°C
Población Censo 93: 23.580 habitantes
Actividad económica: servicios, minería, pesca y caza de subsistencia.
División político administrativa: un municipio.
Capital: Puerto Inírida.

■ PUERTO INÍRIDA

El municipio de Puerto Inírida, la capital del departamento del Guainía, está situado cerca de la desembocadura del río Inírida en el Guaviare, distante de la ciudad de Santafé de Bogotá, por vía aérea, aproximadamente a 520 km al oriente.

Por ser el único municipio del Guainía, a su jurisdicción pertenece todo el territorio departamental, y en él se encuentran varias inspecciones de policía, corregimientos y caseríos.

Flor de Inirida - www.diariosdelcaminante.comLos terrenos más cercanos al casco urbano de Puerto Inírida, son casi en su totalidad planos y son una transición entre las planicies pertenecientes a los Llanos Orientales, y las llanuras selváticas correspondientes a la Amazonia colombiana; sobre ellos, se levanta imponente la flor de Inírida, de particular belleza, la que sólo se encuentra en los alrededores húmedos y pantanosos de la población; la flor de Inírida crece de manera silvestre, y como ninguna otra especie, sobrevive por más de un año sin cuidados especiales ni riesgos, cambiando a lo largo del tiempo sus tonalidades.

En 1963, algunos colonos se empezaron a asentar en la región que les ofrecía buenas perspectivas de subsistencia, en medio del esplendido entorno natural. Al ser creada la división político administrativa de la comisaría especial del Guainía en ese mismo año, se escogió al poblado como la capital; sobre el sitio en el cual se encontraban más moradores, en mayo de 1965 el Gobierno nacional auspició el desarrollo del pueblo que entonces se denominó con el nombre de Obando y al que, en honor de la princesa Inírida, de las flores descritas anteriormente, y de su condición sobre la ribera del río, se le cambió por el de Puerto Inírida. Gracias a su desarrollo a partir de 1967, como centro comercial de la región, el 5 de agosto de 1974 fue elevado a la categoría de municipio y como tal asumió, en 1991 cuando se creó el departamento, la responsabilidad de ser la capital de la naciente división territorial.

Con excepción de la cabecera municipal y de algunos pequeños cascos urbanos de corregimientos e inspecciones de policía, sus habitantes son en la gran mayoría indígenas pertenecientes a la familia lingüística arawak y a los grupos guahibos y. puinaves, que en las llanuras y selvas se ocupan en las labores propias de la caza y la pesca, así como en los cultivos de subsistencia de sus chacras.

La economía del municipio de Puerto Inírida está basada en los servicios prestados por el estado, principalmente, y en las actividades extractivas; entre ellas merece especial mención la explotación de la fibra de palma de chiquichiqui, que es usada para la fabricación de escobas y de algunos elementos artesanales. La agricultura y la ganadería son actividades que apenas empiezan a desarrollarse.

Entre las bellezas naturales que ofrecen tanto Puerto Inírida, como el departamento del Guainía, merecen ser mencionadas especialmente la laguna Masacabi, a tan solo treinta minutos de la capital; las ruinas del fuerte de San Felipe, en el corregimiento de ese nombre, construido en 1759 por el portugués Juan Clavero, con piedras que llegan a pesar hasta 250 kg cada una; el puesto militar de Maraviso, desde donde es posible divisar la estrella fluvial de oriente, en la que se mezclan las aguas cobrizas del río Atabapo, las verdes del Guaviare y las de color terroso del Orinoco; los cerros de Mavicure, que son verdaderas fortalezas naturales; y, La Guadalupe, inspección de policía ubicada en los límites de Colombia con Venezuela y Brasil, desde donde se observa la Piedra del Cocuy, al otro lado del río.

La leyenda indígena cuenta que un indio, huyendo de la persecución de los portugueses, agotado se acostó en la planicie del otro lado del río y se quedó dormido contemplando la luna, para nunca despertar; con el tiempo, su cuerpo se fue trasformando en piedra y de él solo quedó la cabeza, que hoy solo permite ser contemplada desde el territorio colombiano, y es la llamada Piedra del Cocuy.

Puerto Inírida

Fundación: 1963.
Fundador: colonos.
Erección municipio: 5 de agosto de 1974.
Altitud: 100 m.s.n.m.
Temperatura media: 28°C.
Población Censo 93: 23.580 habitantes.
Actividad económica: servicios, extractivas, minería, pesca y caza de subsistencia.
Fiestas y eventos: "Ferias y Fiestas Municipales".

Tomado de la Revista Así es Colombia No. 12, de El Espectador, 17 de octubre de 1995