Luis Miguel, Bebe Noya, Payaso

Ipiales, Nariño

Presentadores

Figura Humana

 



Bebé

payaso, presentador

A ColArte
 

 

   


El pasayo que ya no ríe

por Johann Potdevin Franco

Miguel Noya, quien ha perdurado en la memoria de muchos como El Payaso Bebé, después de entregarle su vida entera al oficio de brindar alegrías, hoy sufre las tristezas de la diabetes crónica y una cantidad de otros nombres técnicos que él ni entiende. Lo que más le duele, sin embargo, es pasar los días sumido en una soledad parecida al abandono, que resulta irónica ante el recuerdo de las multitudes de niños a su alrededor. Desde el Centro de desarrollo social Bosque Popular, un hogar de ancianos de bajos recursos de la Alcaldía Mayor, Bebé recibió a El Espectador sentado en su silla de ruedas, y con amargura en los ojos habló de su vida, repitiendo que no entendía cómo podía estar terminando así. 

p ¿Cómo llegó a ser payaso?

R Yo nací en Ipiales en 1948. Estudié hasta tercero de bachillerato en Bogotá. Mi padre, que era el payaso Pernito, nos había enseñado desde la infancia a mi hermano y a mí el arte de divertir a los niños. Él comenzó a trabajar en Animalandia, después entré yo y más tarde mi hermano, que es el payaso Tuerquita. El oficio de payasos era una tradición familiar.

P ¿Qué hizo en los años siguientes?

R Seguimos presentándonos en Animalandia por mucho tiempo. Era bonito, porque las personas nos querían y nos reconocían en la calle. Ahí también estaban los payasos Tribilín, Juanito y Mickey. Cuando se acabó el programa, viajé con varios circos y conocí muchas ciudades de Colombia, Ecuador y Perú. Hace tres años dejé de trabajar. 

P ¿Por qué el nombre de Bebé?

R Desde niño me decían así en mi casa. Mis amigos del colegio también comenzaron a llamarme Bebé, y me quedé así para toda la vida.

P ¿Qué lo hace feliz?

R La sonrisa de los niños. Me hace llorar cuando oigo que los maltratan. Me encantan los niños porque son ingenuos pero muy inteligentes. Nos enseñan cosas muy lindas.

P ¿Por qué ya casi no hay payasos?

R Es verdad. Se están acabando porque ahora trabajan en los almacenes. Pero estos no son payasos de verdad. Se visten pero para hacer publicidad, no para hacer reír. Colombia es más triste sin payasos.

Tomado del periódico El Espectador, 16 de septiembre de 2007



Se apagó la risa del payaso Bebé

Por Andrés Hoyos

Luis Miguel Alberto Noya perdió ayer su última batalla contra una insuficiencia renal en el Hospital Santa Clara, en el sur de Bogotá. Ese nombre con seguridad no dice nada para muchos de los colombianos que sonrieron por sus bromas. Noya, más conocido como `Bebé, fue uno de los mejores payasos de Colombia.

`Bebé falleció a las 4:20 de la madrugada, a la edad de 60 años.

El destino fue cruel con quien a principios de los setenta se hizo famoso por aparecer junto a Fernando González Pacheco en el programa Animalandia, pues no terminó sus días frente a las cámaras en el papel del nene mimado y tierno, como él habría querido.

"Nunca he conocido a otra persona de tan buen humor como `Bebé. No lo pude ver enojado en ningún momento. Las imágenes que más recuerdo de él son las de las travesuras que hacía en el programa con Pernito y Tuerquita (su papá y su hermano, respectivamente): Se correteaban entre ellos y terminaban mojándose y mojándome a mí", recuerda Pacheco.

Sus problemas con la diabetes hicieron que se retirara de los estudios de grabación y de las carpas de circo, que varias veces montó y con las que recorrió todo el país. Solo quedaron sus recuerdos y una sonrisa de oreja a oreja de la que nunca se libró, a pesar de las dificultades.

"Los niños son un público difícil", dijo una vez, cuando comenzó a notar que los papás eran los que más se reían de sus chistes y apuntes. Pero no desistió en su espíritu circense. Ni siquiera lo hizo cuando no pudo cumplir con la cita de su Fabuloso Circo de Bebé, en Cereté (Córdoba), porque fue hospitalizado debido a un dolor insoportable en la pierna izquierda.

A pesar de perderla, trató de seguir adelante como payaso. Cuando las cámaras lo enfocaban tratando de registrar su tragedia, él se esforzaba y cambiaba de nuevo al tono de voz mimado que lo hizo famoso.

El parte médico registró que la muerte de `Bebé fue a causa de una insuficiencia renal y un cuadro crítico de diabetes. Su vida, por supuesto, no fue un arco iris de alegría. Sus mejores años los pasó en Animalandia, cuando los niños corrían a abrazarlo y llenaban los entablados de sus circos. Lo de payaso era parte de su genética. Su papá fue el célebre Alberto Noya, un chileno que llegó a Colombia en busca de mejor suerte como músico y que alcanzó la fama en la televisión como el payaso Permito.

Las coincidencias de la vida llevaron a que su padre terminara sus días en un hospital y muriera tras años de inconsciencia por culpa de la diabetes. Por su parte, "Tuerquita ( Alberto), lidió con una adicción a las drogas y terminó predicando la palabra de Dios.

A pesar del panorama, Bebé trató de mantenerse vigente. Trabajó en espacios como Las travesuras de Bebé, Ojo pelao y El club de los bulliciosos, en el que acompañó a su amigo y colega Miky.

Pero, uno tras otro, los espacios se fueron cancelando. Bebé dejó de ser una estrella y un referente para el público. Llegó la jubilación de payaso. Y, como en muchas historias y estereotipos, no le dejó nada a su protagonista.

Por mucho tiempo vivió en el Hogar de Ancianos La Cosa Nostra, en el barrio El Carmen, en el sur de Bogotá.  Muchas veces lloraba y se quejaba de que no podía hacer reír a nadie.

Tomado del periódico El Tiempo, 14 de mayo de 2009


CUANDO LOS PAYASOS ERAN ESTRELLAS EN LA PANTALLA CHICA

EI ya legendario payaso Bebé no murió de una afección renal o de diabetes, como se ha dicho, el pasado 13 de mayo. Lo mató algo peor: la tristeza.

Su melancolía, que fue más aguda, en los últimos años de su vida y que se le notaba en el rostro, tampoco se debió a la ingratitud o al abandono, otra opinión generalizada. "Murió en Casa Nostra, un ancianato donde le proporcionaron todo lo que necesitó. Además, mucha gente que lo vio y que no lo vio en televisión lo visitaba con frecuencia" confirma Tuerquita, su hermano. Él formó con Bebé y con Pernito, su padre (fallecido en 2003), el famoso trío de actores cómicos que, junto con Fernando González Pacheco, animó un buen tramo de Animalandia, quizá el programa de variedades más famoso de la pantalla chica colombiana y que se mantuvo al aire entre 1970 y 1985. "Miguel (Noya, nombre de pila de Bebé) quería trabajar, volver a ser el payaso de los niños, pero ya no podía por su enfermedad. Su aflicción era inmensa, como la de un pianista sin dedos" afirma Tuerquita. Lo más dramático es que esa sed de querer y no poder expresar su alegría, su gracia, en el medio, también la padecieron de alguna manera el propio Tuerquita y los payasos que sustituyeron a la terna original en Animalandia: Tribilín, Miky y Juanito. Ellos lamentan que ya no existan espacios como ese y coinciden con Bebé cuando decía que "Colombia es más triste sin payasos.

Tomado de la Revista TV y Novelas No. 538, 30 de mayo de 2009


 


Bebé, el payaso

Abejita linda, dame la miel, dámela toda",  decía el payaso Bebé a su hermano Tuerquita, antes de recibir un enérgico buche de agua. Miles de colombianos recordarán sin duda los chistes, los trucos y los concursos que hicieron del payaso Bebé uno de los pioneros del humor en la televisión colombiana. El pasado 14 de mayo, en el hospital Santa Clara de Bogotá, Bebé murió víctima de una insuficiencia renal luego de padecer durante varios años una diabetes crónica. Bebé, cuyo nombre era Luis Miguel Noya Sanmartín, nació en Ipiales en 1948 en una familia de cirqueros chilenos. Desde niño siguió los pasos de su padre, Alberto Noya, Pernito, con el que empezó a trabajar a principios de los años 70 en el popular programa de la televisión Animalandia, conducido por Fernando González Pacheco. Por casi dos décadas Bebé, su hermano Tuerquita y Pernito atornillaron frente a la pantalla a los niños los domingos con carcajadas y concursos como A mí Gelada o nada. Bebé también participó en los programas Ojo Pelao, Travesuras de Bebé y Buenos Días Bulliciosos. Tras salir de la televisión, la familia viajó en los años 90 por Colombia, Perú y Ecuador con El Fabuloso Circo de Bebé. El final de su vida fue difícil, pues en 1997 le amputaron su pierna izquierda.  De ser un payaso bonachón de 120  kilos pasó a sólo 56 y terminó sus días en un hogar de ancianos de bajos recursos de la Alcaldía Mayor, triste por el olvido en el que terminó sumido. En su funeral su hermano Tuerquita recordó "las buenas épocas en las que todo el país nos aclamaba, nos aplaudía, nos admiraba y se reía con nosotros. Después, Bebé empezó a desaparecer y nadie nos acompañó".

Tomado de la Revista Semana, 18 de mayo de 2009