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Tradicionalmente el Cesar es conocido por su música. Aquí
cada rincón es arrullado por la melodía de un buen vallenato, porque no hay
lugar donde no se escuche. La música hace parte de la idiosincrasia y de sus
paisajes, al fin y al cabo muchos de los cantos más célebres están
inspirados en los parajes cesarenses o de la región del Valle de Upar, como
también es conocida. Se extiende sobre los ramales de la Sierra Nevada de
Santa Marta que luego forman extensas planicies aprovechadas por grandes
hatos ganaderos. Limita al oriente con Venezuela y posee una de las más
encantadoras ciénagas del país: la Ciénaga de
Zapatosa.
LUGARES PARA VISITAR
Ciénaga de Zapalosa. A
través de la expedición Zapatosa conozca la ruta de Guillermo Cubillos,
inmortalizado en la canción La piragua del maestro José Barros Palomino. La
ciénaga hace parte de la reserva fluvial Depresión Momposina con una
extensión de 310 km2 Ilamada el más grande mar de agua dulce. Está formada
por el río Cesar y se localizada al sur del departamento en el municipio de
Chimichagua, allí donde en tiempo de verano se
forman las "playas de amor". La ciénaga conecta con caseríos cercanos y
municipios como El Banco en el departamento del Magdalena. Alrededor del
agua, la tambora y las artesanías se ha creado un anillo turístico ecológico
y cultural que está convirtiendo a la Zapatosa, con más de 20 islas, en uno
de los nuevos destinos por descubrir. Recorra este maravilloso lugar a bordo
de una chalupa, admirando el paisaje alrededor, interactuando con los
pescadores y apreciando las especies animales que la habitan, como el pato
canadiense y las garzas.
Chimichagua. Una vez en tierra firme, instálese en el
Hotel Chimila, camine por las calles de este acogedor municipio, conozca el
cerro del Ecce Homo y el pozo del Higuerón, cuyas aguas guardan un secreto
encanto, que si las bebe de pronto se queda. Disfrute del trabajo de las
artesanas María Concepción Flórez y Filipina Vega, quienes en la ruta de un
canto prodigioso improvisa versos de tambora mientras tejen bellas y
coloridas esteras, famosas en Colombia y más allá de sus fronteras.
Nabusimake. Ciudad arhuaca situada a 2.000 m.s.n.m. y
cuyo nombre en dialecto indígena significa "donde nace el sol". El pueblo
ceremonial está cercado por un muro de piedra tras el cual los nativos han
construido sus bohíos en bahareque y paja. Al
llegar a Nabusimake, capital arhuaca al occidente del Cesar, vislumbrará un
paisaje de ensueño, con el marco de la Sierra Nevada de Santa Marta,
praderas intactas y la melodía del río Fundación que bordea el lugar. En
esta fortaleza cultural respire aire puro y comparta con los nativos que,
aunque celosos, le enseñan con sus costumbres y creencias cómo el pueblo
arhuaco se conserva incólume ante el paso trepidante del tiempo.
Llegando a Nabusimake. Para
alcanzar este sitio desde Valledupar salen carros que lo
llevan en 45 minutos hasta Pueblo Bello, luego contrate los servicios de un
intrépido conductor como Rafael Rojas que con destreza se filtre entre los
riscos, la pendiente y el camino pedregoso y complicado que conduce a
Nabusimake. Antes de ir al resguardo arhuaco
conozca Pueblo Bello y disfrute de los senderos ecológicos de la Hacienda La
Helenita, donde también podrá hospedarse.
Aguachica y Gamarra. Municipios del sur del Cesar que
son la antesala a los tesoros que ofrece el departamento. En Aguachica
visite el bosque El Agüil y el Parque Morrocoy, que debe su nombre a una
especie de tortuga que predomina en la zona. A diez minutos de allí,
en Gamarra, importante puerto sobre el río Magdalena, disfrute de paseos en
el malecón, caminatas ecológicas y recorridos por Cascajal, Puerto Capulco y
las ciénagas Vaqueros y Juncal, entre otros sitios. No deje de probar el
delicioso vino de uvita de palma.
Cesar, música y leyenda. Es una expedición por el
territorio de los cantos, pues no hay rincón del Cesar que no se conozca a
través del vallenato. Por el norte Atanquez y Patillal, cuna de Fredy Molina
Daza y Rafael Escalona Martínez, grandes compositores; es un caserío
construido en una extensa sabana rodeada de montañas y una "lomita de
piedra", como la menciona un canto de José Hernández Maestre. Por el
oriente, los municipios de La Paz y Manaure. El primero, distinguido por sus
almojábanas y la cosecha de importantes cantautores vallenatos, entre ellos
Jorge Oñate y la dinastía de los hermanos López. El segundo, un pueblo
recostado en la serranía del Perijá y que se esconde entre verdosos
paisajes. Allí, además de vallenato, se escucha el
coro de las aves y el arrullo del río Manaure, donde se forman los pozos La
Canoa y La Danta, importantes balnearios.
ARTESANIAS
Aquí se trabaja con carbón, fique y madera, entre otras
materias primas, y la elaboración de figuras se basa en el entorno
paisajístico y cultural.
En La Jagua de Ibirico se utiliza el carbón y muchas de las
formas que los artesanos dan a sus obras tienen
que ver con la música de la región. Acordeones, guacharacas y cajas, son
muestra de ese arte. En el municipio de La Gloria se destacan las hamacas,
las mochilas y otros tejidos. Las esteras en Chimichagua.
En Valledupar muchas personas trabajan con
la madera para darle forma de guacharaca (la típica de caña), que es
el aporte indígena a la cultura musical vallenata.
GASTRONOMÍA DEL CESAR
Mucho chivo y mucho ñame, pescado, carne molida y garbanzo
abunda en la gastronomía cesarense. Delicioso es el sancocho con auyama,
maíz, chivo y ñame. Otro plato típico es el de albóndigas de cerdo y res
acompañadas con arroz blanco. O el popular
asadito de pobre", una receta de carne a la brasa y machacada adobada con
tomates, vinagre y cebolla.
Tomado del libro Guía
de Rutas por Colombia, Puntos Suspensivos Editores, 2007
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