Salon Nacional de Artistas 1941 II Concurso

Grupos

Varios, Visual

 

 

 II Salón Nacional de Artistas, 1941

 

A ColArte
 

Vea muestra representativa de las obras presentadas

   
 


El devenir de las artes en el Salón

Extracto de texto por Cristina Lleras Figueroa

Durante el período en cuestión (1940 a 1952) las obras podían participar en dos categorías: pintura y escultura. Sin embargo, la manera como se definió cada categoría fue cambiando a lo largo del período. En el I Salón, como pintura se entendió el grupo de obras ejecutadas «al óleo sobre lienzo, madera, cartón; al temple, en cartón o papel; al pastel, de gouache y acuarela sobre papel», descripción que de cierta forma incluye varios de los materiales propios del dibujo. Curiosamente, en la reglamentación de 1941 aparece el grabado dentro de la categoría de pintura, pero desaparece en 1944. El reglamento aclara: «No se admitirán copias de otros autores, ni fotografías iluminadas, ni obras de propagandas o de artes decorativas». 

En escultura no se admitían obras de yeso patinado, porque los organizadores consideraban que era un material utilizado simplemente para imitar materiales más nobles. Se aceptaban otros como «mármol, piedra, bronce, granito, madera, barro cocido. La situación cambió en el Salón de 1944, seguramente para poder incorporar una serie de obras que, debido al costo de estos materiales, no necesariamente iban a ser fundidas en metal o talladas en piedra. 

A pesar de que en el I Salón se estipula que sólo podrían presentarse artistas nacionales, para el segundo se revisa esta situación y el reglamento permite la participación, en una categoría especial, de artistas que hubieran residido en el país durante más de dos años. En 1941 se otorgó un premio (medalla de oro) al francés Pierre Daguet como mejor expositor extranjero; este pintor había participado como jurado de admisión en el I Salón. No obstante, ese premio no se volvió a otorgar. 

Se excluyeron también las obras de los alumnos de las escuelas de artes y tampoco podían participar obras que se hubieran presentado en otras exposiciones, condición que poco se cumplió. En cambio, para las obras «rechazadas» el reglamento abrió la posibilidad de realizar una exposición en el Teatro Colón, lo que dio lugar a situaciones como la que se presentó en 1946, cuando la exposición fue «más bien  de los académicos, habiendo quedado el Salón Oficial integrado en su mayoría por los artistas audaces a independientes». De esta forma el Salón validó otro escenario para la reflexión en torno a lo tradicional y lo moderno. 

Esta discusión se vivirá, en especial, en el campo de la escultura, campo en el cual existió una búsqueda nacionalista, con propuestas de distintos artistas, que siempre mantuvo gran cohesión. En el I Salón obtuvieron premios sus mayores exponentes: Ramón Barba (primer premio), José Domingo Rodríguez (segundo), Josefina Albarracín (tercero), Hena Rodríguez (cuarto). La escultura se había alejado de la pintura en la década de 1930 porque estaba más cerca de los postulados del grupo Bachué, que en su manifiesto hacía un llamado para «colombianizar a Colombia. Hena Rodríguez fue la única mujer y la única artista que hizo parte formal del grupo Bachué a incluso algunas de sus obras ilustraron textos que plasmaban la ideología del grupo.

En el II Salón se vivió una extraña situación debido al reglamento que declaraba fuera de concurso a los artistas ganadores del I Salón: «Ningún artista podrá optar por un premio igual o inferior al obtenido en el Salón anterior», lo que dejó por fuera a los artistas consagrados y se declaró desierto el premio en escultura. Se otorgaron menciones a Rodrigo Arenas Betancourt y a Julio Abril. Por esta razón, el sacerdote jesuita Eduardo Ospina, jurado calificador, presentó en el acta de premiación una moción para que los artistas premiados no fueran inhabilitados. Esto posibilitó el regreso de artistas como José Domingo Rodríguez, que en el III Salón obtuvo el primer premio con una obra que en lugar de la talla en madera que había presentado antes, utilizaba granito; la figura se acercaba más al simbolismo de principios del siglo XX.

Tomado  del TextoArte sin Revolución, Libro Marca Registrada, Salón Nacional de Artistas, 2006

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  El III Salón fue escandaloso. La polémica que despertó la pintura de Carlos Correa. Desnudo desvió la atención crítica acerca de las obras que lo  conformaron. El año de 1942 mostró un salón en crisis. José Domingo Rodríguez ganó el primer premio en escultura con Angustia. la obra sobresalió por su belleza y tono. muy acordes al pensamiento moral de la época. La periodista Emilia Pardo Umaña afirmó respecto de las obras premiadas: `Resulta lamentable que estos seis cuadros y la lindísima escultura de José Domingo Rodríguez esa sí digna de verdad del primer premio que se le otorgó-estén en medio de un salón de adefesios. y de adefesios digo. porque hoy estoy llena de benevolencia . 

En lo  que algunos, como Zalamea Borda, vieron gelidez y falta de emoción pictórica otros, como José Prat, destacaron una obra sobria  "( ...) en equilibrios de composición y de color, obtenidos en cuanto a este último en desbordantes y armónicos contrastes". Interludio es un cuadro elaborado, atractivo, de "positiva belleza", concluye Prat. El fallo se inclinó por esta obra de Martínez, académicamente correcta.

Tomado de la Revista Mundo No. 13, 2004; textos: Luz Adriana Hoyos, Nicolás Polanía