Laura Torres

Bogota

Actores, Cantantes, Fotografos

Personaje

 


Laura Torres 

https://www.flickr.com/photos/63857297@N04/  

actriz

 

 
 

 

   
   
Actriz - filmografía
  1. La hipocondríaca (2013) ... Juliana Pulido
  2. Flor Salvaje (2012) ... Susana Monteverde
  3. Niñas mal (2011) ... Ana Molinali
  4. La Pola (2010) ... Catarina Salavarrieta
  5. X6 la banda
  6. Amor, mentiras y video
  7. El Capo
  8. Super pa (Canal RCN)
  9. La hija del mariachi (2006) ... Lucía
  10. ¿Quién manda a quién?
  11. Seis minutos (cortometraje)
  12. El ojo de Dios (cortometraje)
  13. Historias de hombres sólo para mujeres
  14. Así es la vida
  15. Héroes de turno
 
 
 
 

 
 


Laura sueña con Hollywood

Con apenas 14 años, Laura Torres ya tiene una larga hoja de vida en la actuación. Ha hecho personajes en Héroes de turno, Así es la vida, Historias de hombres solo para mujeres y en los cortometrajes El ojo de Dios y Seis minutos.

Actualmente se le ve en ¿Quién manda a quién? y en La hija del mariachi. Su gusto por la actuación -dice- le llegó desde que tiene uso de razón. "Quiero seguir actuando toda mi vida y si llego a Hollywood sería muy bueno. Me sentiría realizada. Más que la fama me desvela hacer mi trabajo bien. Y para eso, sigo el consejo de mi papá que me dice que uno tiene que esforzar se para lograrlo", cuenta.

Aunque sus papás la apoyan, juntos le insisten que cuando termine su bachillerato debe hacer una carrera `seria. Por eso tomó la decisión de estudiar dirección de cine y televisión. Por ahora, cumple sus obligaciones en el colegio virtual Siglo XXI, al cual solo asiste una vez a la semana.

Tomado del periódico El Tiempo, 9 de marzo de 2007


 


Sígale la pista

Tiene 15 años y todavía toma tetero y juega con la Barbie en su cuarto. "Yo me siento como una niña de 12 años a la que le gusta jugar a las muñecas; dice. Esta actriz, que interpreta a Camila en Super pa, tiene ya más de 10 producciones de televisión encima, a pesar de su edad.

"Comencé a los 6 años, siempre quise ser actriz. Me aprendía los parlamentos de Yo amo a Paquita Gallego y corría a hacer lo mismo frente al espejo" Antes de Súper pa interpretó a Lucía, la hermanita de Rosario, en La hija del mariachi.

Acostumbra a desglosar sus libretos, como aprendió de su compañera de set, Alejandra Borrero. Laura cursa décimo grado en un colegio virtual y al que solo asiste los jueves. Es soñadora y quiere llegar lejos. "Mi anhelo es dirigir y protagonizar mi propia película; incluso, quiero estudiar dirección de cine en Argentina.

Tomado de la revista TV y Novelas No. 516, 9 de agosto de 2008


 

 


Mala mujer 

por Andrea Ramírez Acosta

Laura Torres, actriz de 17 años, se preparó para ser buena y terminó de mala con su personaje de Catarina en La Pola

A última hora, a Laura Torres le trastocaron los papeles. Ella, que llevaba semanas ensayando para el personaje de la hermana dulce, comprensiva y cómplice de la Pola, días antes de empezar a grabar se lo cambiaron por la hermana arribista, pretenciosa, interesada y hasta sapa que caracteriza a Catarina Salavarrieta.

"Inicialmente, yo iba a ser Clara (la otra hermana de la Pola), pero la última semana de ensayos pasé a ser Catarina. Me tocó cambiar todo rápido, pero lo disfruté y estuve bien guiada. Simplemente me dijeron que querían que yo hiciera ese personaje".

Catarina es la consentida de Mariana (su mamá, encarnada por Coraima Torres). Ella es la única blanca de la familia, anhela casarse con un español millonario, vivir en una casa grande, ponerse joyas y vestidos lujosos, y tener esclavos a su servicio.

En su vida diaria y real, Laura combina sus estudios de fotografía, las lecciones de guitarra y su carrera de actriz. A los 6 años de edad tuvo su primera oportunidad en la televisión; empezó en un unitario llamado Crónicas de catre. "Mi primer personaje de recordación fue Lucía en La hija del mariachi, luego vinieron papeles de mayor importancia, como el coprotagónico de Quién manda a quién, y los personajes que encarné en Súper pa, El Capo, Amor, mentiras y video, X6 la banda y La Pola. Actualmente estoy grabando Niñas mal para MTV", remata esta bogotana.

Tomado de la Revista TV y Novelas No.573, 9 de octubre de 2010 


   

Laura y la máquina de escribir

Música desde el contraste

por Juan Carlos Piedrahita B.

‘Laberinto’ es la primera propuesta discográfica de este proyecto sonoro, pensado a partir de conceptos audiovisuales.

Laura Torres, cerebro, voz y rostro del proyecto Laura y la Máquina de Escribir, conjuga la planeación y la improvisación. Durante el proceso de creación, todo debe estar estructurado, casi cronometrado, pero en el momento de cerrar la puerta del estudio de grabación casi todo se vale. Ese es el instante propicio para jugar, para establecer conexiones gratuitas y para permitir la aparición de su personalidad múltiple, que va desde la concentración de una escritora solitaria y metódica, hasta las aristas de una compositora libre y espontánea que exhibe sus rutinas a través de las letras que compone.

Estudió literatura en la Universidad de los Andes, pero de manera simultánea tomaba clases de canto y desarrollaba su capacidad innata de expresarse con las canciones, apropiándose de vivencias ajenas y transformándolas en discursos propios.

Laura Torres siempre se permite juegos. Según ella, la música es para divertirse, hay que improvisar y ver qué es lo que resulta de todo lo que los seres humanos tienen por dentro. Por eso, su forma de comunicación es mediante la implementación de dinámicas, con propuestas de recorridos inesperados y contrastados para que el público se deje guiar por su intuición. Ella por lo menos sigue la suya desde que estaba pequeña y acompañaba a su papá a la oficina. Mientras él trabajaba, Laura jugaba con las máquinas de escribir del lugar.

En ese entonces golpeaba el teclado y simulaba tomar un dictado, así estuviera hundiendo la misma letra todo el tiempo. Desde ahí le parecen objetos increíblemente exóticos, útiles y divertidos. Por eso bautizó su proyecto musical como Laura y la Máquina de Escribir, así jamás haya tomado clases de mecanografía y su relación con ellas sea parte de la estructuración de su desarrollo artístico.

Mi productor Appu Krishnan, que es de la India, me pidió todas las canciones en español para saber cómo sonaban, pero también me solicitó la traducción en inglés para entender el contenido y hacerse una idea global del proyecto. De él fue la idea de incluir en el tema E/ mannequin, el único cantado en un idioma distinto al español, el sonido de una máquina de escribir cuando no teníamos ni idea de cómo se iba a llamar esta propuesta musical. Por eso es que son tan importantes estos aparatos para mí", dice Laura Torres, quien considera que la composición es una actividad de catarsis, es un proceso de liberación de sentimientos.

El formato instrumental de las canciones de Laura y la Máquina de Escribir no es constante y la participación de cada componente se realizó a partir de ideas cinematográficas. Los instrumentos intervienen según el contenido de las letras y de acuerdo con lo que se narra durante la historia. Por ejemplo, en El diario dice..., presente en Laberinto, debut discográfico del proyecto, se refleja su carácter oscuro a través del protagonismo de la batería y de la percusión menor, aunque después se aclara el panorama con la inclusión de un chelo y un contrabajo.

. ‘Laberinto surge de un repertorio bastante amplio de canciones originales. Cuando me radico en Los Ángeles, ciudad a la que me voy a estudiar música, me doy cuenta de que es necesario componer distinto y me concentro en la realización de canciones hechas a partir del piano y la voz. Todos los temas del álbum corresponden a ese momento específico de mi existencia. Tal vez la única que no se ajusta a esa característica es Letras tangos tristes, que hice al lado de María José Morales", cuenta Laura Torres, quien se inscribió en un programa llamado Artista Independiente, en el que comprendió buena parte del proceso. Ahí, incluso, aprendió a grabarse a ella misma.

Antes le gustaba interpretar covers, aquellas canciones reconocidas de otros artistas. Sin embargo, ese oficio en la actualidad lo tiene guardado en el baúl, porque al cantar sus propias canciones siente que se conoce un poquito más. Laura y la Máquina de Escribir está en un momento singular en el que disfruta con los contrastes en sus canciones. Hoy, casi que podría garantizar que su sello es un péndulo sobre el que viajan las emociones humanas.

"A mí me pasó algo curioso y es que luego del lanzamiento del álbum, tiempo en el que he debido estar concentrada para la promoción y demás, se me han multiplicado las ideas para componer canciones. Tengo la cabeza llena de historias y no veo la hora de plasmarlas y escucharlas a capella o con el acompañamiento de un piano", comenta Laura Torres.

El reto actual está centrado en el diseño especial para las presentaciones. Para ella, cada concierto de Laura y la Máquina de Escribir debe ser una experiencia única y de ahí que las diferencias entre el material incluido en Laberinto y las versiones en vivo sean muy marcadas. En lo que se asemejan es en que están hechas para escuchar, jugar y divertirse.

Tomado del periódico El Espectador, 15 de julio de 2013 


Lista para la foto

https://www.flickr.com/photos/63857297@N04/

La actriz Laura Torres es una apasionada por la fotografía, un amor que heredó de su abuelo, Guillermo Torres.

Son más de 20 cámaras fotográficas las que posee. Las tiene de todo tipo: análogas, tipo réflex, con fuelle, compactas de 35 mm, digitales, espía. Laura no solo es dueña de una colección, sino que, además, la fotografía es su segunda profesión y marca su estilo de vida.

Laura TorresLa fotografía la apasionó desde pequeña, pero el gusto por la imagen viene de muchos años atrás. "Empecé a actuar desde muy pequeña. Mi abuelo era fotógrafo. No lo conocí, pero heredé algunos "jugueticos” de él. Yo tenía dos cámaras: la espía, que era la que utilizaban los agentes en la guerra fría para tomarles fotos a documentos y de rollo miniatura, y una Rollei, pero no de doble lente. Esta es una de las prímeras cámaras compactas. También era medio espía; con ellas jugaba desde pequeñita”, relata la actriz bogotana. Guillermo Torres, su abuelo, quien murió Justo un año antes de su nacimiento. Su nono, como lo llama con cariño, era corresponsal de guerra, en la época del general Rojas Pinilla y además, fue por mucho tiempo director de fotografía en varias empresas. “Mi abuelito murió un año antes de que yo naciera. Me hablaron mucho de él. He empezado a recuperar todas sus cámaras, las que tenían mis tíos y mi papá, a buscarlas o hasta a comprarlas. De mi abuelita, Ana Rosa Grosso, que aún me habla mucho de él, heredé mi faceta de actriz. Aunque ella no fue actriz de profesión, siempre quiso serlo. Yo me divierto con ella viendo negativos y fotos y oyendo sus historias”.

Por su carrera como actriz, la que empezó a los seis años, Laura les fue tomando el gusto a las cámaras, pero no para estar precisamente frente a ellas. Al salir del colegio, pretendía estudiar cine, pero en la escuela que había elegido en Cuba no aceptaban a menores de 21 años, y ella solo tenía 16. Sin embargo, ahí no quedó su entusiasmo. “Mi papá me dijo que estudiara fotografía, que es la base del cine. Me gustó la idea. Empecé a estudiar y me enamoré totalmente de la carrera. Me gradué, he hecho varias especializaciones y me he ido por el lado publicitario. Me encanta el lado análogo, pero, eso sí, ya por pura pasión. Mi papá es de esas personas que se apasionan por las cosas, y de lo que le gusta empieza a buscar y a cacharrearle. Él sabe mucho de la parte técnica de la fotografía y lo complementamos con lo que yo estudié. De joven hizo cosas de fotografía. No ha vivido de eso, pero era su afición".

Es claro que Laura nunca va a dejar de actuar, pero también le da la misma importancia a su faceta como fotógrafa. "Pienso hacer portadas de revistas, como en la VEA. Me encantan la moda y la fotografía de este ^ tipo. La parte empresarial la manejo con mi empresa. Punto Focal, ( www.puntofocal.com.co  ). Mi portafolio es a base de concepto de moda".

Tomado de la Revista VEa No. 051, 2014 


Laura Torres (Laura y la Máquina de Escribir): placer literario

Laura TorresLaura Torres comienza su relato contando un hecho sangriento. Cuando pequeña disfrutaba dar espectáculos en casa, donde hacía presentaciones divididas en varias partes frente a su familia. Su rutina consistía en interpretar una canción y, al terminar, correr a su habitación a cambiarse de ropa para seguir con el próximo acto. Un día, en el afán de ejecutar a tiempo la parte siguiente, tuvo un accidente y se clavó una puntilla en la mano. Eso no le impidió continuar con su gala. Laura cuenta esto y se ríe. Comprende que acaba de dar una versión un tanto masoquista de aquella frase que dice que el show debe continuar, sin importar las circunstancias.

Laura cuenta que en su familia, de origen tolimense, siempre se respiró música. Recuerda que su abuela, Clemencia Torres, fue una célebre cantante de boleros que giró por Europa y que la madre de sus hermanas era una norteamericana que tocaba batería a quien iba a ver en La Calera los domingos. También se acuerda de estar en el coro del colegio, donde los profesores encargados la elegían desde pequeña para cantar los solos en los conciertos. Desde pequeña tuvo lecciones de piano, pero solo en tiempos universitarios se tomó el instrumento en serio.

Después de pasar por la universidad, decidió irse a estudiar al Musicians Institute de Los Ángeles un programa dedicado a forjar artistas independientes. Ahí trabajó más a fondo sus composiciones, y en medio de uno de sus ensayos, un profesor de origen indio, Appu Krishnan, se admiró con su talento y le propuso producir una de sus canciones. Laura le pidió más bien trabajar en un disco completo. De ahí, con la colaboración de músicos invitados, sacó adelante su primer álbum, Laberinto.

Lo suyo es hacer canciones que cuenten historias, elaborar tonadas con crónicas de hechos reales o imaginarios. Laura siente que su estilo tiene un formato un tanto cinematográfico. Habla de sus temas como capítulos, con los cuales va creando un universo con sus propios cuentos: por una parte, sus relatos fantásticos, con un lenguaje empapado de elementos mitológicos; por la otra, canciones que acuden a palabras sencillas y directas para contar hechos concretos sin uso de edulcorantes. Al hablar de textos, Laura se confiesa lectora incansable de Julio Cortázar y cuenta que hizo su tesis de grado sobre Opio en las nubes, la conocida novela del escritor colombiano Rafael Chaparro.

Laura enmarca su música dentro de lo que hoy podemos llamar pop alternativo, con ciertos elementos del rock alimentado de sonidos electrónicos. Debemos resaltar muy particularmente su voz, que roza por momentos, y con fina elegancia, los límites de las frecuencias agudas. Ella se mantiene bien en la cuerda floja que divide su esfuerzo por llegar a las masas y un deseo por asumir la experimentación vanguardista en sus composiciones.

Ha operado desde siempre de manera independiente, disfrutando, según ella, de una libertad que de otro modo no podría contemplar. Reconoce igual que en estos tiempos poder controlar su carrera es más fácil con la existencia de plataformas digitales para distribuir sus grabaciones y las redes sociales, que le permiten un contacto más directo con sus seguidores.

Sus referentes musicales son mayoritariamente femeninos. Dice ser profunda admiradora de las mexicanas Natalia Lafourcade y Julieta Venegas, de la chilena Camila Moreno y, por supuesto, de Andrea Echeverri. Dice identificarse con estas mujeres porque sus textos parten de lo íntimo y emocional.

En pocos días Torres presentará su segundo álbum, Diarios de distracción y desastre, producido por Héctor Buitrago, de Aterciopelados. Este disco, un compilado de diez canciones cuyos videos de adelanto han sido recibidos con beneplácito por la crítica especializada, se lanzará oficialmente a finales de septiembre. Diarios de distracción y desastre es un trabajo intenso, detallista, inteligente, y una montaña rusa de emociones que obliga a ser escuchado de principio a fin varias veces para que, quien lo haga, comprenda su complejidad. Es una producción que logra confundir y cautivar al tiempo. Es la obra de una artista comprometida  

en explorar nuevos territorios. Laura y la Máquina de Escribir no hace música para satisfacer de manera obvia a la audiencia popular, pero su propuesta tiene un componente para seducir a cualquier oyente. Frente a nosotros está una mujer que tiene todas las herramientas para encandilarnos.


Tomado de http://www.revistaarcadia.com/impresa/musica/articulo/mujeres-colombianas-en-la-musica-que-debe-conocer/65692 , 2017