Puerto Inirica Ciudad Capital Guania

Ciudades y sitios

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Puerto Inirida - Archivo Julio Villamizar

 
Puerto Inírida

Capital del departamento de Guainía

 
A ColArte
 

PUERTO INIRIDA: Una flor cerca de la estrella fluvial de oriente.

por Carlos Ariel Salazar C.

Inírida es la más joven de las ciudades capitales en la región amazónica colombiana. La más antigua, San Miguel de Agreda de Mocoa data de 1551, tuvo varias fundaciones y no menos relocalizaciones, Leticia de 1867, Florencia de 1902, Mitú de 1935, San José de Guaviare de1938. Inírida se comienza a construir en 1965. Nace al mundo amazónico una vez se atenuaron las fiebres republicanas en que se cimentó el estado colombiano y cuyos pilares ideológicos fueron la �Libertad� y el �Orden� como reza en la mayoría de los escudos municipales del país.

Al igual que las otras capitales amazónicas, Inírida no cuenta con un pasado colonial o republicano y no hizo parte del proyecto nacional post-independencia. Las ciudades republicanas del siglo XIX, se construyeron para el país ideado por los próceres de la independencia, las cuales mantienen el legado del damero español reticular, de cuya plaza central se derivan calles y carreras, para lograr la armonía espacial y la organización social. El centro de gravedad era la plaza central tutelada por las figuras cimeras de los próceres nacionales Bolívar, Santander, Nariño, Caldas, entre otros.

Inírida como las demás ciudades amazónicas, no posee esta característica, es una ciudad descentrada . Su vida social y económica gravita alrededor del rústico puerto fluvial, el ritmo lo marca la llegada o partida de barcos, bongos, canoas, potrillos , que más que valiosos fardos y mercancías, movilizan las cargas de la diversidad étnica, racial, cultural, social y de la diversidad biológica que generosamente concurren a lo largo de la calle-muelle.

El destino de Inírida era ocupar el lugar en que se construyó, y a pesar de ser emplazada casi 500 años después del encuentro luso-hispánico con los nativos, no hay sitio más adecuado para su ubicación. Se halla próxima a la confluencia de inmensos ríos como el Inírida en el Guaviare y de éste con el Atabapo y el Orinoco.

Inírida es una flor que comienza a abrir su capullo, y como el ejemplar florístico tiene dos especies: Guacamaya superba, y Schoenocephalium teretifolium. En efecto, coexisten dos ciudades. La indígena y la mestiza, que evocan una princesa indígena y a la flor que emblemáticamente la representa con toda su carga telúrica de hermoso nombre, sonoro y amazónico como la profundidad de las selvas verdes y arenas blancas que la rodean. Esta flor acompaña la estrella fluvial de oriente, nombre dado por el sabio Humboldt a la confluencia de los ríos Orinoco, Atabapo y Guaviare –que en la confluencia y como ya se mencionó- recoge las aguas vinotinto del Inírida.

ANTACEDENTES PREHISPANICOS.

La región del oriente colombiano tuvo un intenso proceso de ocupación por diversas poblaciones que habitaron el territorio amazónico, desde antes de la entrada de conquistadores y misioneros. Al ser Guainía una zona de transición entre la sabana y la selva, ofrecía un hábitat variado a las naciones indígenas cuya red de relaciones tenía alcances regionales e interregionales, permitiéndoles acceso a gran cantidad de recursos.

En el territorio se hallaban establecidos diferentes grupos, como: piapoco, achagua, caberre, cuiba, sikuani o guahibo y piaroa. Desde antes de la Colonia , las comunidades indígenas de Meta, Guainía, Vichada, Guaviare y Vaupés tenían una red compleja, diversa y con fuertes lazos que constituía un espacio político de comunicación social e ideológica, y de circulación de bienes, personas y valores. El arribo de los europeos se produjo por varias rutas. Por el río Orinoco entraron españoles, holandeses, ingleses y alemanes; por el río Amazonas y su afluente el río Negro penetraron los portugueses; y por los llanos del Ayrico o llanos orientales y río Guaviare, ingresaron españoles que descendieron de los Andes.

Cerca de dos siglos duró el trasegar de españoles, holandeses, portugueses, ingleses y franceses en la búsqueda de la ciudad de oro de Manoa. El oro fue el motivo principal de las muchas incursiones militares, seguido por la cacería de indígenas para ser esclavizados en las haciendas que portugueses e ingleses poseían en la región de Guayana e islas del Caribe.

La era republicana o de comienzos del siglo XIX surge al momento de un profundo decaimiento de las coronas portuguesa y española, y el inicio del estado-nación suramericano, con un consecuente decaimiento de la presión colonizadora y misionera, y el descuido y abandono de los territorios amazónicos por parte de las nacientes autoridades republicanas, quienes mantuvieron la delegación del poder estatal en manos de comunidades religiosas. Ante la ausencia de ciudades importantes por su actividad económica, los nativos retomaron sus prácticas tradicionales de agricultura itinerante, sus malocas y su modo de vida silvícola.

INIRIDA LA MAS JOVEN CIUDAD CAPITAL DE COLOMBIA.

Esta ciudad se proyectó para servir como capital de la Comisaría de Guainía. La Ley 18 de julio 13 de 1963 que la creó, ordenó segregar una fracción del inmenso territorio del Vaupés que comprendía los actuales departamentos de Guaviare, Guainía y Vaupés, y le dio por capital provisional el poblado de San Felipe, viejo asentamiento con fuerte amurallado, en lamentable estado de abandono en la actualidad, construido en 1759 cerca de la confluencia del Brazo Casiquiare en el río Guainía o río Negro, que delimitaba los reinos de España y Portugal.

La misma Ley facultaba al gobierno nacional para ubicar el sitio más conveniente, en donde se pudiera proyectar una gran ciudad capital. Para el efecto, el gobierno creó una comisión que luego de las visitas de rigor rindió informe al Presidente de la República Guillermo León Valencia, y como consecuencia el 12 de mayo de 1965 se expidió el Decreto 1204 por medio del cual se determinó el lugar para la creación de la capital Comisarial y se le dio nombre. Por medio del citado decreto se atiendió la recomendación del lugar escogido para tal fin denominado Las Brujas, sobre la margen derecha del río Inírida, aproximadamente a unos 8 kilómetros de su desembocadura en el río Guaviare y se le asignó el nombre de Puerto Inírida.

Inírida se construye en la sabana de Las Brujas en inmediaciones de los asentamientos indígenas Caranacoa y El Coco y la Misión Católica de La Ceiba , en el sitio que a su vez se escogió para la construcción del aeropuerto, bautizado como Las Brujas, bello nombre que posteriormente fue cambiado por el de un eminente político.

Su lento desarrollo urbanístico respondía a las necesidades del Estado central de contar con un emplazamiento que sirviera a la naciente administración comisarial, ejerciera funciones de resguardo de la soberanía nacional en tan estratégico punto y apoyara las funciones comerciales. Desde entonces comienza su vida institucional, que se podría sintetizar en la provisión de empleos oficiales, la creación de una burocracia política y administrativa, la construcción de obras de infraestructura para el funcionamiento de los entes gubernamentales, el impulso a la demanda de servicios personales y el apoyo de las actividades comerciales.

El comercio de productos naturales activa la incipiente estructura económica. Así mismo, las actividades económicas mundiales con repercusión en las nacionales, dirigieron su interés hacia la selva tropical de Guainía para la explotación de los recursos del bosque, tales como plumas de aves, pieles de tigrillo, babilla (cachirre), perros de agua, animales exóticos (guacamayas, monos, jaguares y tigrillos), resinas, fibras chiqui-chiqui ( Leopoldinia piassaba) , y palo boya ( Hevea nitida ), bejucos y variedades de caucho. En consecuencia Inírida esta determinada por la extracción de los recursos naturales; el funcionamiento del aparto estatal y el ejercicio de soberanía nacional sobre el río Orinoco. Estas cualidades la caracterizan como un enclave geopolítico y extractivo.

DESARROLLO URBANO Y CRECIMIENTO POBLACIONAL.

Inírida presenta un desarrollo urbano menor, construcciones en su mayoría de madera, cuya funcionalidad tiene que ver con la solución de vivienda de tipo familiar y en muchos casos un local para comercio que da sobre la calle. En la parte posterior se hallan inmensos patios, la mayor de las veces arbolados que proveen frescura a las altas temperaturas propias de la selva húmeda tropical. Las oficinas públicas se alojan a lo largo de la vía principal.

El trazado urbano tiene como eje la avenida de Los Fundadores que parte desde el río y en sentido sur se extiende hasta el aeropuerto. Cuenta con 21 barrios, dispuestos sobre el eje vial central. Esta ciudad está circundada por una importante red hídrica, destacándose al norte el propio río Inírida, y al oriente y occidente grandes humedales que sirve de receptores a las crecientes del caudaloso afluente. Inírida hace parte del sistema urbano periférico nacional, al igual que Leticia, Mitú, Puerto Leguízamo, Cartagena del Chairá, entre otras.

El poblamiento de Inírida ha sido pausado. En 1993 contaba en el casco urbano con 4.098 personas de 7.287 que tenía la Comisaría. En el año 2005 ya contaba con 10.793 habitantes de 17.866 personas que habitan el hoy Departamento. Lo anterior da cuenta del gran peso demográfico y la importancia de la ciudad capital, fenómeno denominado hipercefalía urbana.

DETERMINANTES HISTORICOS DE SU EVOLUCION.

Un hecho histórico significativo para la región y muy en especial para Inírida fue la aparición de las iglesias evangélicas. Desde la segunda mitad del siglo XX llegaron con las corrientes migratorias los nuevos evangelizadores, que concentraron la mayor parte de sus actividades en las comunidades puinave y curripaco. En 1943, la americana Sofía Müller, pastor de la iglesia evangélica Misiones Nuevas Tribus, se propuso la tarea de convertir a los indígenas al cristianismo en la versión evangélica, imponiendo un sistema que dio origen a una mayoría evangélica en el Departamento. Los pueblos indígenas impactados por la labor de Nuevas Tribus en la Amazonia colombo-venezolana han sido los curripaco, puinave, piapoco, miraña, wanano y nukak makú.

Como consecuencia, la religión evangélica ha ejercido una fuerte influencia sobre estos pueblos indígenas del Guainía y en la actualidad están organizados en comunidades formadas por unidades familiares (hermanos y primos con sus esposas e hijos) que, a su vez, constituyen el núcleo económico de producción. De otra parte, la persecución de las prácticas chamánicas afectó uno de los mecanismos fundamentales de integración social y conocimiento de las tradiciones, en especial de las prácticas médicas y curativas. Los grupos indígenas optaron por disminuir su enseñanza, lo que llevó a su casi desaparición, puesto que las misiones del Instituto Lingüístico de Verano las asociaron con prácticas diabólicas, mientras que en las misiones católicas produjeron más bien sincretismos en los cuales se recogieron elementos autóctonos de las propias étnias con las de occidente.

El segundo evento de trascendencia en la región sucedió en la década de 1980, con la aparición de las actividades cocaleras que se instauraron en el río Guaviare, río Inírida, caño Bocón y caño Guaribén, provenientes del Alto Guaviare. Es de precisar que, en Guainía, el impacto y el rendimiento económico del auge cocalero no se desarrolló como en los departamentos de Putumayo, Caquetá y Guaviare, y sobre todo en las actividades del cultivo y su comercialización. En este Departamento se desarrollaron principalmente las actividades de transformación de la hoja en base de coca y su embarque hacia los mercados internacionales. Esto produjo un crecimiento urbano y poblacional de Inírida en medio de una gran precariedad en la cobertura de servicios públicos y sociales y de dotaciones urbanísticas.

Más tarde vino el sueño del “Dorado contemporáneo”, alimentado por la explotación aurífera en el río Guaviare, la serranía de Naquén, El Remanso, Venado, Cerro Nariz, Chorro Bocón y El Dorado (frontera con Brasil y Venezuela), trayendo consigo nuevos colonos (blancos, mestizos y negros). Con la bonanza del oro llegaron más colonos al Departamento, muchos de ellos desde Brasil, pero una vez terminada, la gran mayoría regresó a los lugares de origen y algunos se radicaron en Inírida. Esto explica por qué la población mestiza comienza a ser mayoría tanto en la capital como en este novísimo Departamento

En la segunda mitad de la década de 1990, los cultivos ilícitos fueron fuertemente contrarrestados por las autoridades, sobre todo en el caño Guaribén, devolviéndole la vocación agropecuaria a esta zona. Detrás de esta bonanza cocalera no se registraron significativas transformaciones espaciales, ocasionadas por migraciones masivas de población. Con la bonanza de la coca y la situación de orden público en varias regiones de Colombia, campesinos y colonos de otras regiones, empezaron a llegar al río Guaviare y al caño Guaribén, bien sea a trabajar como “raspachines” y procesadores de la pasta o a establecer sus propios cultivos para trabajarlos y comercializarlos. Estos contingentes de población terminaron asentándose en Inírida.

Esta ciudad, indígena y mestiza, enfrenta el reto de proyectarse como una organización multicultural, comienza a decantar tradiciones y a proyectarse sobre sus propios ideales, pues no cuenta con un modelo que le sirva de referencia. Cada vez está mejor integrada internamente, y se articula a la región y con el país como una hermosa flor que comienza a abrir su capullo y acompaña a la cósmica estrella fluvial de oriente.

BIBLIOGRAFIA

ACEVEDO, Tiberio de Jesús. Historia de Inírida . Inírida, Alcaldía Mayor de Inírida. 2002,191 p.

SALAZAR C, Carlos Ariel; GUTIÉRREZ, Franz; FRANCO A, Martín. Guainía en sus A

asentamientos humanos. Panamericana Formas e Impresos S.A. Bogotá D.C 2006. 142

Tomado de: Revista Credencial Historia. (Bogotá - Colombia). Edición 229, Enero de 2009