Juan Pablo Espinosa

Bogota

Actores, Presentadores

 


Juan Pablo Espinosa

actor

   
 

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Actor - filmografía:
  1. El secretario (2011) ... Emilio Romero
  2. Las santísimas (2011)
  3. Confidencial (2011)
  4. Secretos de familia (2010) ... Camilo
  5. A corazón abierto (2010)  ... Augusto Maza
  6. Los caballeros las prefieren brutas
  7. Closer (2008 - teatro)
  8. Floricienta (2006)
  9. El último matrimonio feliz (2008)
  10. Merlina, mujer divina ... Nicolás
  11. Floricienta ... Gonzalo
  12. Tu voz estéreo  ... Alejo
 
 
 

 
 


Este joven, promesa de nuestra pantalla, estudió arte dramático en Boston y ya ha venido dando muestras de la calidad de esa formación, en sus tres primeros papeles en televisión: Alejo, el Dj de la serie Tu Voz Estéreo; Nicolás, el sicólogo gay de la telenovela Merlina, mujer divina, y Gonzalo, el tenista de Floricienta. Seguramente, estará en la lista de los nuevos galanes de tele novelas.


   

Un galán como los de antes

Hasta hace poco, nadie identificaba en la calle a Juan Pablo Espinosa, y ahora se ganó un espacio entre los jóvenes que se empezaron a identificar con Alejo, el Dj de la nueva serie Tu voz estéreo.

Su versatilidad pasó la prueba, porque no es fácil descubrir que Juan Pablo es el mismo actor que interpreta a Alejo y a Nicolás, el sicólogo gay en la telenovela Merlina, mujer divina, y menos que sea Gonzalo, el tenista tumbalocas de Floricienta.

Un buen momento, resultado de muchos años de estudio, trabajo y empeño en construir su futuro como actor. "Es en lo único que me siento bien, y le doy gracias a la vida por permitirme gozarme mi profesión.

Las cosas no se le han dado tan fácil, como podría suponerse uno de una persona que salió del Gimnasio Moderno de Bogotá y que tuvo la oportunidad de estudiar arte dramático en el Emerson College, de Boston (Estados Unidos).

El primer contratiempo que debió sortear fue convencer a sus padres de que lo apoyaran para estudiar un arte que jamás había tenido cabida en una familia de administradores, empresarios y arquitectos. Lleva la pasión en la sangre, y esa fue su mejor arma para que finalmente lo enviaran a una buena escuela en Norteamérica.

"Lo mejor de esta escuela es que tiene énfasis en Shakespeare y fueron cuatro años de tablas clásicas, además de pasar por las diferentes técnicas. Mi grado práctico fue en Nueva York interpretando un verano a Macbeth.

De ahí salió para Los Ángeles porque quería aprender teatro musical. De paso, tuvo que sobrevivir haciendo muchas cosas. "Por fortuna, todas tenían que ver con la comunicación, porque soy ante todo un comunicador, y presenté videos en un programa de televisión, donde aprendí a improvisar.

MÚSICA EN EL CORAZÓN

En Los Ángeles trabajó en varios musicales y en ellos desarrolló al cantante que lleva adentro. "Soy amante de la música y llevo varios años investigando sobre musicales, los mejores directores y orquestas del mundo."

Definitivamente sí es un apasiona do de la vida, y la vive con intensidad. "Lo que me gusta lo llevo al extremo, pero en el camino me lo gozo, porque por concentrarnos en una meta, a veces no disfrutamos el camino"

Una filosofía de vida que le sale con mucha naturalidad y no como un libreto estudiado; como igual le sale espontáneamente su idea de cómo vivir el presente: "Con los pies sobre la tierra y el corazón en el cielo. En Los Ángeles también trabajó haciendo casting para una productora y su experiencia le mostró que "los actores nos tomamos las cosas muy en serio y no disfrutamos nuestra profesión. La mayoría llega al casting con mucha ansiedad, demasiadas expectativas y poco centrados en sí mismos; más pendientes de cómo les fue a los demás.

A su regreso a Colombia, de eso hace casi dos años, se encontró con una Bogotá diferente, con una evolución tan sorprendente en el campo del teatro y la televisión que lo hizo quedarse en el país. "Cuando me fui, a finales de los 90, eran pocos los actores que tenían mánager y era impensable que una persona salida de un reality pudiera ser protagonista; esa metamorfosis me gustó, con sus cosas buenas y malas. No fue inmediato su despegue. Juan Pablo esperó a que llegara la mar para entrar en el canal, y en esto lo ayudó un amor, que hoy lo tiene entusado porque el noviazgo terminó. "Pero fortaleció mi músculo del corazón, lo tonificó y me ayudó a estar preparado para entender que las cosas se acaban. Este amor me dejó un sabor dulce".

Muy pronto, este amante de la vida protagonizará una película. Y por lo que se le ha visto hacer a Juan Pablo Espinosa en estos pinitos actorales que ha hecho, con seguridad continuará su camino artístico con paso firme.

Tomado de la Revista TV y Novelas No.465, 08 de septiembre de 2006


 
 
El actor bogotano en el 2008 se metió en los afectos del público con su papel de Carlos en El último matrimonio feliz y de Sebastián en la obra de teatro Closer. Con estas dos interpretaciones demostró que no solo tiene talento, sino que llegó para quedarse. Por eso, Juan Pablo Espinosa nos contó sobre ese amor por el arte dramático que se le nota en cada palabra que pronuncia con energía y color. Una pasión que se puede rastrear desde hace varios años, cuando no solo dejó las comodidades de su familia, que por tradición se había dedicado a la administración de empresas, sino su país para estudiar arte dramático en Boston y luego en Los Angeles donde se la "guerrió" como extra, asistente de casting y hasta presentador de videos en un canal latino. Seis años después, Juan Pablo ya comienza a saborear los frutos del trabajo realizado para convertirse hoy en uno de los actores que se proyectan con más futuro en el 2009.

Tomado de la Revista Carrusel No. 1496, 19 de diciembre de 2008.


 
 
Cuando se le pregunta a Juan Pablo por su relación con el teatro, él simplemente afirma que es su primer amor. Desde e! olor de las tablas hasta la imponencia de la estructura en sí, no hay otro lugar donde este bogotano se sienta más cómodo o, como él mismo dice, "libre". El protagonista de El Secretario, una de las novelas colombianas de mayor audiencia de 2011, empezó su carrera actoral interpretando a un maestro de música en la obra El burgués gentilhombre en 1997, un personaje muy distinto del de Emilio Romero con el que este bogotano no sólo se abrió paso en la lista de nuevos galanes de la televisión nacional, sino que ha ratificado su habilidad camaleónica para llorar y hacer reír en una misma escena sin que luzca forzado. Talento que, lejos de cualquier pretensión y arrogancia, ha sabido reforzar cada vez que se sube el telón y tiene al público enfrente. A principios del próximo año protagonizará Chicago, un musical que ha visto en Broadway más de ocho veces, y que ahora tiene la responsabilidad de hacer suyo para demostrar que, además de tener una cara bonita, sabe actuar, bailar y cantar.

Tomado de la Revista Cromos No. 4828, 16 de diciembre de 2011