Semana Santa en Tunja Fiesta

Festival (Fiesta - Religiosa)

Religioso

 

Semana Santa en Tunja

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Tunja, Marzo

A ColArte

 

   

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La celebración de la Semana Mayor en esta ciudad fue declarada Patrimonio Cultural de la Nación en agosto de 2013, por promover la espiritualidad, solemnidad y religiosidad; se caracteriza por su majestuoso desfile, que dura aproximadamente dos horas, donde los 310 nazarenos llevan en sus hombros diferentes imágenes religiosas como la Santa Cruz, la Dolorosa y el Cristo. Los más pequeños también tienen cabida en este evento, pues protagonizan la procesión infantil, el Jueves Santo, con un recorrido que inicia y culmina en el templo de Santa Clara.

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Alcaldía Mayor de Tunja

   
 

 
2011

Para el abogado Carlos Hoyos, la dicha espiritual de la Semana Santa solo llegará con el dolor físico de la nueva penitencia. Este año, tal y como lo viene haciendo en los últimos veinte, volverá a cargar sobre sus hombros varias de las imágenes religiosas que recorren las calles en las procesiones más esperadas del año en Tunja.

Cada uno de esos 36 pasos, con sus bases, accesorios y arreglos florales, puede pesar hasta una tonelada y reposa sobre los hombros de 8,15,16 o 18 cargueros, en un desfile que, en promedio, dura dos horas. En la capital boyacense los penitentes salen y regresan, con sus tesoros a cuestas, a los templos de San Francisco, la Catedral, Santo Domingo y Las Nieves.

Carlos es el presidente de la Sociedad de Nazarenos de Tunja, conformada por 310 integrantes, todos hombres laicos. Constituyeron su personería jurídica en 1982 y el objeto social es que "prevalezca la fe, la reconciliación, la hermandad y la pasión de Jesús ". Ellos heredaron de los sacerdotes y religiosos, a comienzos del siglo XIX, la responsabilidad de organizarías festividades santas y de ser el gran eje sobre el que gira esta gran tradición del mundo católico.

"Para un nazareno, el peor castigo es no poder cargar un paso en Semana Santa", dice Hoyos. El arzobispo de Tunja, monseñor Luis Augusto Castro, sabe que la devoción de los boyacenses en esos días tiene en este grupo un claro modelo: "La tradición familiar es clave. No cualquiera lleva las andas (plataformas sostenidas por dos barras horizontales y paralelas para cargar imágenes), sino esos grupos familiares de nazarenos, cuya tradición ha pasado de generación en generación. Incluso los niños se vinculan muy pequeños  y participan llevando el incienso".

Pero la misión de los nazarenos va más allá de cargar imágenes. Armados de pinceles, telas y bayetillas, remueven el polvo y retocan la pintura de los santos en madera y yeso. También buscan el patrocinio y confeccionan la programación de todos los días santos. En el resto del año asisten a retiros espirituales y actúan como una hermandad. Solteros o casados, la humildad, la sencillez y la penitencia, así como no tener deudas penales o morales con la sociedad, son algunos de los requisitos.

Con la Cuaresma, que comienza el miércoles de ceniza, los nazarenos entran en acción en la recta final hacia la Semana Mayor. "Este 15 de abril, que es el viernes de Dolores, se presenta un concierto de apertura y la procesión de la Virgen de los Dolores. Ese día cargamos tres pasos: la santa cruz, la Dolorosa y Cristo a lo vivo. El sábado 16 de abril vamos a la iglesia de San Francisco a armarlos. El lunes santo es uno de los días más duros, con 18 pasos. Y en total, hasta el domingo de resurrección, sumamos 36", cuenta Hoyos.

Caminar descalzos en las procesiones es otra carga adicional de la penitencia. La vestimenta de los nazarenos infunde respeto y hasta miedo. Van vestidos solamente con la túnica, el capirote (ese cono invertido cubierto de tela para taparse el rostro), el cíngulo (cordón con una borla en cada extremo) y la cincha (faja).

LOS ORÍGENES

La historia de la Semana Santa en Tunja viene de la época del español Juan de Castellanos, el famoso cronista, poeta y sacerdote que llegó a la ciudad a predicar en 1562. Justamente él fue encomendado para organizar las primeras semanas santas. Su primer legado fue construir la Basílica Catedral.

Para Javier Ocampo López, presidente de la Academia Boyacense de Historia, la Semana Santa siempre ha sido un evento excepcional A en la sociedad tunjana y boyacense. Es la fiesta religiosa,  trascendental, con la presencia de toda la catolicidad en pleno y las autoridades de todo nivel. A diferencia de Popayán, con toda su aristocracia en pleno, en Tunja existe mayor recogimiento", dice.

En sus investigaciones encontró que en las primeras semanas santas, en la plaza mayor, los negros que llegaron como esclavos desfilaban con cadenas y se les representaba como demonios. No solo era una época de recogimiento, sino de terror para los impíos.

Con el paso de los siglos, la sociedad que asistía a las procesiones siguió otras tradiciones especiales. "El jueves santo, en la colonia -dice-, era el día para estrenar ropa de lujo: las damas y caballeros ostentaban lujosos vestidos de seda y paño de fabricación española. También se comía en abundancia, se intercambiaban platos con los vecinos y se institucionalizó la visita de los monumentos en todos los templos de la ciudad. El viernes santo muchas personas sembraban cosechas a las 3 de la tarde -hora de la muerte de Jesús-, visitaban a los presos y no se salía a ninguna parte en la noche. Y el domingo de resurrección se hacía la fiesta de la llave".

Para monseñor Castro, esta época de reflexión es clave. Y a los turistas que lleguen a las próximas semanas santas les hace una reflexión: "Invito a todos a que vengan a vivir un momento de encuentro con Dios en una comunidad de fe como la tunjana. Que no vengan solo como espectadores, sino como participantes llenos de fe y que reciban el testimonio de Tunja y Boyacá".

Los 310 nazarenos de Tunja esperan ansiosos esta fecha. Y aunque no es fácil que se reúnan en todo el año, puesto que algunos residen en Italia, España y Estados Unidos, saben que esta época es ideal para acompañarse y sentir que cuando hay fe no hay carga que los detenga.

La procesión infantil

Los niños también participan de la Semana Santa. Llevan los pasos con representaciones del vía crucis y con los símbolos de la Iglesia, pero reproducidos en tamaños pequeños: San Pedro con las llaves, La Dolorosa, El Señor caído, El Señor de la columna, El Paso por la sentencia, La crucifixión de Cristo, El Lignum Crusis, el Santo Sepulcro y otros. En Tunja se institucionalizó esta tradición infantil a las 11 de la mañana del Jueves Santo. El recorrido se inicia en el templo de Santa Clara, continúa hacia la Plaza Mayor y regresa al mismo templo.

Tomado de la Revista Semana - El Gran Boyacá - Edición especial, 2011